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domingo, 18 de diciembre de 2022

JOSELITO, EL MÁS GRANDE


El diestro sevillano Enrique Vargas 'Minuto',  muy vinculado a la familia Gómez Ortega, respondió con las siguientes palabras a la pregunta de qué le parecía el recién fallecido Joselito, que el revistero de turno le hizo en el primer número de la revista mexicana 'El Mundo Taurino', aparecido el 9 de noviembre de 1.920: 

"Ese ha sido el más grande del siglo veinte, del diecinueve y del veintinueve. Con la muleta, empiece usted por el pase natural: ésos los daba por series, se liaba a dar vueltas con el toro y lo mareaba".

miércoles, 27 de junio de 2018

LA BODA DE RAFAEL EN 'EL ADELANTO'

El Gallo y Pastora, marido y mujer.
‘El Adelanto’ de Salamanca publica en su edición de 21 de febrero de 1911 un extenso artículo sobre la boda de Rafael Gómez ‘Gallo’ y Pastora Imperio.

SE CASÓ EL “GALLITO”

Sin preámbulo

Esta historia no necesita preámbulo.

En la memoria de nuestros lectores estará fresca todavía la noticia de la famosa escapatoria de uno de los reyes del toreo con una de las reinas del tablado.

Dio tanto que hablar la famosa historia, que hasta en países remotos se deleitaron ante la fotografía de los dos enamorados héroes de la escapatoria.

La poderosa fantasía del periodista extranjero colocó la aventura al lado de la figura de Escamillo.

Minuto y Gallo

Minuto es un gran amigo del Gallo. Durante la estancia del famoso torero en Madrid no ha pasado un día sin que Minuto le haya visitado en su residencia del hotel.

Enrique Vargas le había dicho muchas veces al Gallo:

-El día que te cases, o soy el padrino de tu boda o regañamos para siempre.

El Gallo asintió.

Además de la antigua amistad, el Gallo tiene por su amigo Vargas un respeto rayano en veneración; pídele consejo con frecuencia y lo sigue confiado.

En toda la historia de esta amistad hay un momento culminante, gracioso y a la par serio: la escena de ayer en el hotel Inglés.

Son las seis de la tarde. El Madrid callejero bulle. Júntanse en grupos en la calle de Sevilla los taurómacos. Pasa Minuto por entre los grupos apresuradamente; no puede, sin embargo, evitar alguna que otra parada con los amigos, que le llaman. Llega al hotel Inglés, sube a la habitación de su amigo y allí encuentra la sorpresa.

Frente a un espejo de tres lunas está el Gallo, vistiéndose una americana negra.

Ayudado por un criado da los últimos toques a su vestido.

Minuto sorpréndese al ver la inusitada elegancia de su amigo y aquel aire respetuoso y de ceremonia que solo se adopta cuando se va a hacer algo muy importante.
Sin previo discurso, sin saludarse apenas, dice el Gallo secamente:

- Dentro de media hora me caso. Tú será el patrino.

Y no hablaron nada más.

A la iglesia

No hay ni tiempo para que el padrino cambie su traje claro, poco serio para la ceremonia, por otro más oscuro.

Está el Gallo a punto de acabar su tocado, cuando aparece en la puerta del cuarto la propia persona de su gran amigo don Federico González Izquierdo.

El torero le comunica la noticia tan secamente como antes lo hizo a su padrino.

Y esta vez pregunta a su amigo:

- ¿Quieres ser testigo de mi boda?

- Con mil amores.

- Pues en marcha, a la iglesia.

Y nada más. Pastora, bellamente ataviada con traje de seda negro y hermoso velo blanco, sale de su cuarto, acompañada por su madre.

Se organiza la comitiva, si comitiva puede llamarse a un grupo de seis personas, y con destino a la parroquia salen todos.

Bautizo y boda

Ante el pórtico de la iglesia de San Sebastián han parado los coches.

Nadie lo sabe, y casi no hay curiosos. Los golfillos que al lado del hotel Inglés pasan las horas, han corrido tras del coche.

En la capilla reservada de la iglesia, el párroco espera a los novios.

Está el templo concurridísimo. Acaba de celebrarse un bautizo de rumbo, y aún bulle la comitiva en la iglesia.

Don Carlos Rivadeneyra, el señor párroco, lee los textos de ritual.

Apadrinan a los novios Enrique Vargas, Minuto, y la madre de Pastora, doña Rosario Monjes (sic).

Firman el acta D. Federico González, don Faustino Frutos y el picador del Gallo Cipriano Moreno.

La noticia, a pesar de la reserva, ha circulado rápida, y un fotógrafo de la Prensa pide permiso al Gallo para impresionar unas placas.

El Gallo contesta que pueden pasar todos los periodistas que quieran.

En estas cosas rápidas, ante estas determinaciones de momento, se impone el silencio y nadie quiere pecar de indiscreto preguntando.

La curiosidad de los íntimos estuvo suspensa un momento; pero el novio rompió el silencio y, acosado ya a preguntas, contó lo siguiente:

Un telegrama acelera la boda

El padre de Pastora -dijo- está grave. Así reza un despacho llegado hoy de Sevilla.

Con efecto, Pastora ha pensado inmediatamente acudir al lado de su padre; pero ha pensado también que era preciso hacer algo antes de ir, y ese algo era unirse con Rafael; unirse y acudir a recibir la bendición y el perdón que el buen anciano quiere concederles; alegrar sus últimos días recreándole en la felicidad de sus amores.

Pensado y hecho.

A Rafael le pareció de perlas la decisión.

Pensaba tomarla pronto y esta noticia la ha apresurado.

La tristeza del torero

Ya se sabía. La boda no había de ser una fiesta de alegría. Ni descorche de botellas, ni nubes de humo de los tabacos, ni brindis, ni gritería local.

Había de ser una fiesta de alegría; pero de alegría callada, la que los novios guardarán encerrada en sus pechos.

Y como ellos lo tenían pensado, así ha resultado; pero la poca felicidad se ha empañado más.

Unas noticias de Sevilla han puesto triste a Pastora.

Rafael, al verse solo, ha pensado en sus deudos, que no han podido estar a su lado en tan gran día para él.

El torero se ha puesto triste.

¿A Sevilla? ¿Se retira el Gallo?

¿Marcharán a Sevilla? No lo hemos podido saber, pues el único que lo sabe es Rafael, y no pudimos hablarle.

Hablamos con varios testigos de la boda y, amabilísimos, nos contaron el episodio; pero nada sabían de los futuros planes de la pareja.

La madre y el hermano de Pastora salieron anoche para Sevilla.

Pensamos que quien mejor podría informarnos sería Minuto.

Había por dilucidad dos extremos: la marcha de los novios y un rumor muy callado que llegó hasta nosotros.

Alguien nos dijo al oído:

Rafael Gómez, el más grande de todos los toreros, se retira.

No hicimos caso.

Presurosos corrimos en busca de Minuto, para comprobar la exactitud del rumor.

Hubiérase dicho que permanecía oculto en algún rincón.

Lo buscamos por todas partes, pero no pudimos encontrarle.

La puerta del domicilio de Enrique Vargas está cerrada.

Acudimos al sereno, inquiriendo, y el sereno nos ha dicho:

- Minuto, en su casa, no tiene minuto seguro.


miércoles, 6 de junio de 2018

CARTA DE FERNANDO GÓMEZ

En el número 889 de la revista El Toreo (27 de abril de 1891) se publica una carta de Fernando Gómez Gallo en respuesta a la crítica realizada por el redactor de ese medio, Francisco Media Luna, a su actuación en la plaza de Madrid el 19 de abril, en la que confirmaba la alternativa Enrique Vargas ‘Minuto’. El Gallo se negó a cederle la lidia del primer toro, al no aceptar que una alternativa concedida en otra plaza tuviera que confirmarse en Madrid.Se da la circunstancia de que, en el 3º, de la divisa de Aleas, ‘Minuto’ se vio obligado a saltar la barrera y sufrió una grave herida en la cabeza que le impidió continuar con la lidia, por lo que no pudo confirmar la alternativa.


Enrique Vargas 'Minuto'


Apreciable señor mío: En el periódico que usted dignamente dirige, y en su número 887, aparece una revista firmada por Paco Media-Luna, en la cual se me hacen cargos por mi conducta con motivo de la alternativa de mi compañero el espada Minuto.

Perdone Vd., Sr. Director, que abandone por esta sola vez la espada y la muleta, para tomar la pluma, fiado en la benevolencia del público (á quien tantas distinciones debo), y fiado al mismo tiempo en su imparcialidad y justicia.

Se incomoda conmigo el señor Media Luna y malhumorado y lleno de cólera se ocupa de mi humilde persona, increpándome duramente por lo ocurrido en la corrida del domingo último.

Ya se convencerá el Sr. Media-Luna cómo carecen en absoluto de fundamento sus censuras.

Con respecto á la validez de las alternativas, como yo creyera que había motivo de dudas, no ahora, hace mucho tiempo traté de cerciorarme de la conducta que debía seguir cuando se me presentara un caso como el ocurrido el domingo último. Pregunté si las alternativas dadas en Sevilla eran tan válidas como las dadas en Madrid, y el Sr. Juan Martín (la Santera), me contestó en sentido afirmativo.

Quise poner más en claro la cuestión, y amplié mi pregunta diciéndole: “¿Es de imprescindible necesidad que un matador dé dos veces la alternativa á un diestro cualquiera, en plazas como las de Sevilla y Madrid?” El Sr. Juan Martín (la Santera), que en materia de tauromaquia me merece tanto ó más respeto que el Sr. Media-Luna, me contestó que no era necesario, y que únicamente por cortesía podían hacerlo los que con el novel espada no hubieran alternado.

Yo no sé si para el Sr. Media-Luna ésta será una opinión respetable, pero por si no le basta, allá va otra. Manuel Domínguez, que santa gloria goce, hace ya algunos años le consulté acerca del mismo asunto, y me contestó que las alternativas no se toman ni se dan más que una sola vez. Con perdón sea dicho del Sr. Media-Luna, la opinión de Manuel Domínguez me parece bastante respetable. ¿No cree Vd. lo mismo, Sr. Media Luna?

Porque es natural. Aquel célebre maestro me decía: un médico o un abogado que toma el título de doctor en Sevilla o Madrid o Barcelona, para ejercer su profesión no necesita revalidarse en todas las capitales de España.

Consulté este asunto, ¿con quién dirá el señor Media-Lima? con Antonio Sánchez (el Tato), y el eminente maestro del toreo opinó lo mismo que la Santera y que Domínguez.

¿Qué culpa tengo yo, Sr. Media-Luna, de que los maestros del toreo piensen de distinta manera que Vd.? Por si no lo sabe el Sr. Media-Luna (creo seguramente que no), le referiré el siguiente hecho.

 Estando el Tato en Madrid, ajustaron á Manuel Domínguez por la primera vez, y no faltó quien le dijera al primero que Domínguez debía torear después de él, puesto que nunca habían alternado en la plaza de Madrid. ¿Y sabe el Sr. Media Luna lo que hizo el Tato? Pues ceder el primer puesto á Domínguez, porque éste era más antiguo, es decir, porque había tomado con anterioridad la alternativa en Sevilla.

La ley, como sabe muy bien el Sr. Media-Luna, la establece la costumbre.

¿Qué he hecho yo, Sr. Media-Luma, sino seguir la costumbre establecida por eminencias del toreo á quien respeto y cuya opinión me parece tan respetable como la del Sr. Media-Luna?

Vea el apreciable revistero de EL  TOREO cómo sus censuras, a más de injustificadas, dicho sea con perdón, me parecieron prematuras.

Es más: Antonio Carmona (el Gordito) me aconsejó en este mismo sentido.

 El Sr. Media Luna podrá censurarme porque está en su derecho, pero entienda que no tiene motivo para hacerlo.

Es más: Rafael Molina (Lagartijo), otra eminencia del toreo, está conforme con la opinión de los diestros citados.

¿Puedo decirle más al Señor Media Luna)

 Sin necesidad de que nadie se lo diga, comprenderá que sus censuras no están bien justificadas en esta ocasión.

Voy á terminar, Sr. Director, porque Creo que ya comienzo á molestar á los respetables lectores de EL TOREO, citando un hecho que este humilde servidor de Vd. presenció en la plaza de Madrid.

 Francisco Arjona Reyes (Currito), descendiente de dos maestros tan celebrados como Francisco Guillén y Cúchares, dio la alternativa á Cuatro-dedos en la plaza de Sevilla. Al año siguiente tuvieron que torear ambos espadas en esta plaza y cumpliendo con la jurisprudencia establecida, Currito no cedió su primer toro a Cuatro-dedos.

Vea el Sr. Media Luna otro caso igual al que me ocurrió a mí el domingo último.

Si el revistero de EL TOREO tiene memoria, lo recordará seguramente.


Queda, por tanto, demostrado que no he faltado en nada a las reglas establecidas, por lo que las censuras del señor Media Luna carecen de fundamento.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

EL SEÑOR FERNANDO Y LAS ALTERNATIVAS

El señor Fernando.
El señor Fernando El Gallo firma la carta que reproduce la revista 'La Lidia' el 16 de agosto de 1.897 en un número donde tiene gran protagonismo a consecuencia de su muerte:

Ahora que tanto se debate en la prensa y entre los aficionados la cuestión de las alternativas, creemos
de oportunidad dar a conocer la opinión del malogrado espada Fernando Gómez (El Gallo), consignada en carta dirigida al arrendatario que fue de la Plaza de Toros de Madrid, D . Santos González Trillo.

Dice asi, sin quitar ni poner, la citada carta:

«Mi querido amigo Trillo: Sin ninguna a que referirme, te deseo felicidad como a toda tu familia. Esta  es para decirte que, enterado de que torea Minuto en esa el día 19, y como tú recordarás que cuando Currito no quiso darle la alternativa a Cuatrodedos, por habérsela dado en Sevilla antes, le dieron una bronca buena; como yo ya se la he dado a Minuto en Sevilla, no pienso de ninguna manera volvérsela a dar en esa.

Te suplico que no pongas en los carteles nada de alternativa, sino que toreará por primera vez, y con eso me ahorras que me den bronca sin razón. En fin, tú ya sabes mi idea, y dejo a tu buena inteligencia la manera de evitarme ese disgusto. Por si tú no estuvieras en esa, le escribo a Flores con el mismo fin. Es todo cuanto tengo que decirte. Recuerdos a t u familia y t ú sabes lo que te quiere FERNANDO GÓMEZ. — Sevilla, Abril 12 del 91.»

Como complemento a esta carta, que con la autorización de nuestro amigo Sr. Trillo hemos insertado, diremos que la corrida a que se refiere se jugó el día 20 de Abril de 1891, con toros de Aleas, anunciándose para estoquearlos el Gallo, Mazzantini y Minuto, no cediendo aquél a éste el primer toro de la corrida y no llegando Minuto a matar el tercero que le correspondía, porque al estar brindándolo á la Presidencia, fue sorprendido por el bicho de nombre Gijón, y se hirió con el estoque al saltar la barrera teniendo, por consiguiente, que matar el Gallo los toros primero, tercero, cuarto y sexto. 

miércoles, 30 de abril de 2014

PETARDO REGIOMONTANO DE RAFAEL

La revista.
El 15 de febrero de 1.908 Rafael Gómez toreó en la inauguración de la plaza de toros de Monterrey (México) en compañía de Enrique Vargas Minuto. Los diestros españoles despacharon astados de Guanamé y Malpaso rivalizando ambos en actuaciones desafortunadas, tal como refiere Juanerillo en el número 203 de La Fiesta Nacional, publicación que se editó en Barcelona el 23 de abril del mismo año.


Gallito.
Minuto.
Rafael Gómez Gallito no quiso ser menos que su compañero y compartió las rechiflas de hoy con Minuto, no le vimos al hijo de Fernando la alegría y arte que en otras ocasiones nos ha demostrado, hoy salió con ganas de no hacer nada y lo consiguió, apático hasta más no poder, desabrido en todo, y hasta un lunar más negro que su compañero tuvo y éste fue el dejar vivo a uno de sus toros, esto es (uno de sus chotos) y el que después de pincharlo convirtiendo aquello en un repugnante cuadro, debido a que Rafaelito lo tasajeó como su santa jindama le dio a entender, y como ya digo le fue vuelto al corral ¡qué vergüenza! Dónde está esa vergüenza torera amigo Rafael, es que írsele vivo un choto inofensivo en plena inauguración de plaza, eso se deja para estos saltimbanquis que por aquí nos estropean, pero para un matador de cartel no puede ser. Si fatal estuvo este chico hoy, más malo no se puede estar en plaza alguna, y de manifiesto están sus esetruendosas protestas que tanto en la plaza como fuera de ella le obsequiaron a él y a su compañero Minuto pues en la calle les obsequiaron los villamelones del departamento cálido con una llvia de pedradas que corrieron grave peligro de ser heridos. ¡Valiente inauguración!

Vergüenza me da contarlo
y hasta creerlo no puedo
que los maestros de hoy
murieron de puro miedo.