dimecres, 20 de juny de 2018

GALLITO Y LIMEÑO EN 1911 A JUICIO DE DULZURAS

Portada del popular anuario.
Gallito y Limeño compartieron carteles durante la temporada de 1.911. Así se recoge en el juicio que de ellos hace Dulzuras en el anuario que durante muchos años publicó. En el mismo menciona con todo lujo de detalles la faena que Gallito le hizo a Avellanito en la misma Maestranza ante un reducido grupo de aficionados y partidarios.


"Sin que haya transcendido de una manera franca al público, no se porqué me figuro que esta cuadrilla de jóvenes sevillanos, antes de terminar la temporada, ha sufrido algún quebranto en la unión y disciplina con que funcionó el año anterior. Se separó Pacorro y con otro llamado Curro, marchó a las Islas Terceras con otra cuadrilla de Niños sevillanos. De Gallito se dice que tomará la alternativa el año próximo, y tan poco se habla de Limeño, que parece se lo ha tragado la tierra.

Han toreado cerca de 30 corridas, y aunque en muchas han tenido ruidosos éxitos, en general, ha sido la campaña menos lucida que el año anterior.

Lo mejor de todo fue la corrida que en Cádiz toreó Gallito sólo el 14 de Mayo, matando sus seis toretes él sólo superiormente. No toreó esta corrida Limeño por estar herido del día 9 en Écija.

Torearon en las plazas de Valencia, Bilbao, Salamanca, Écija, Santander, Lisboa, Cádiz, Alicante, Cartagena, San Clemente, Algeciras, Albacete, Manzanares, Béjar, Badajoz, Avilés, Trujillo y Pamplona. En muchas de estas plazas torearon dos y más corridas.

Se me figura que en Madrid ya no vemos esta cuadrilla, pues creo que el año próximo cada cual tirará por su lado independientemente.

José Gómez, Gallito, probó el día 24 de Octubre en la plaza de toros de Sevilla en una encerrona, a lidiar ante unos cuantos amigos de confianza un novillo de cuatro años de la vacada de Moreno Santamaría. El objeto era ver si el chico estaba en condiciones de matar toros formales, y en caso afirmativo, el año próximo, después de algunas novilladas, darle la alternativa de matador de toros. Del relato que hizo Don Criterio en E l Liberal de Sevilla, extracto lo siguiente: "En el primer tercio hizo algunos quites Joselillo, en los que demostró que es un buen torerito y muy artista. Puso un par de banderillas y otros dos sus hermanos Rafael y Fernando. La faena con el trapo fue larga y poco lucida debido, principalmente, a lo huido que estaba el toro, y algo a lo poco que aguantó el torero en los primeros pases. Cuatro veces entró con el estoque, de largo, pero derecho, y agarró tres pinchazos, el segundo más hondo y todos delanteros, y una estocada delantera que tumbó a la res". 

Como este toro debe pasar á la historia, conste que se llamaba Avellanito, y que era castaño, gacho de cuerna, gordo y tenía el núm. 35. Chaves le puso seis varas, y antes de esto dio el pequeño Gallito un cambio de rodillas, unas verónicas y un ceñido recorte".

diumenge, 17 de juny de 2018

GALLITO III DE TENTADEROS

Gallito tentó para
Pablo Romero.
'Crónica Meridional', diario liberal, independiente y de intereses generales, daba cuenta el 7 de enero de 1.911 de la celebración de un tentadero en el que intervino el por entonces novillero José Gómez 'Gallito III':

"En los días 29 y 30 del mes último, se celebró en el término de Villamanrique, el tentadero de cincuenta y nueve vacas de la ganadería de don Felipe de Pablo Romero, las cuales dieron superior resultado.

Asistieron los diestros (sic) 'Gallito III', 'Limeño', 'Espartero II', Posturas, Finito y Pacorro, los cuales trabajaron mucho".


dijous, 14 de juny de 2018

EL REGRESO A ESPAÑA DE RAFAEL CONTADO POR EL TIMBALERO

El Timbalero firma el texto que presentamos.
José Sánchez Gómez, más conocido por ‘El Timbalero’, relató en ‘El Adelanto’ de Salamanca de 21 de mayo de 1.926 la llegada a España de Rafael Gómez ‘El Gallo’:

“Ha llegado Rafael El Gallo

Ya está aquí, en España, de vuelta de su viaje a América, el ínclito Rafael el Gallo. Desembarcó unos momentos en Cádiz, y por la tacita de plata de la bella capital andaluza, paseó el Gallo su gitana y ya desmedrada figura.

Rafael recibió los plácemes de los amigos y volvióse al barco para tomar tierra, definitivamente, en Barcelona, donde se propone torear el día 27. Pero antes de volver al barco, el Gallo, ‘cañí’ y pintoresco, entregó a los periodistas este autógrafo: “Al pisar de nuevo tierra de mi patria, saludo a mi rey, a la familia real, a los amigos y a la nación entera”. ¡Definitivo! No se puede ser más cumplido ni original.

Hace años, el último que toreó en Salamanca, Rafael, ante catorce tazas de café puro que apenas tomaba, para pedir de nuevo otra, nos decía hablando de su retirada: -¿Retirarme yo? ¿Y qué me voy a ‘jaser aluego’? Yo he ‘nacío’ torero y este es mi único oficio ‘pa’ ganarme la ‘vía’. Si lo dejo no vivo. Hasta que me muera seré torero.

Indudablemente, al paso lento y aventurero, pintoresco y azaroso que Rafael sigue, vamos a ver cumplida su profecía. El Gallo va a torear en Barcelona. Luego en Cáceres. ¡Oh, la nueva presentación de Rafael!

El ‘calvo’, el ‘divino’ calvo, en los ruedos de la plaza, será como el último recuerdo de otra época del toreo, como el perfume grato de otras tardes no olvidadas, como la representación ya única del toreo ‘cañí’ y andaluz, rumboso y supersticioso, cobardón y valiente, artista y maleta, bufo y serio, gallardo y desmedrado, castizo y español, todo en una pieza, todo en un toro, en un momento de la lidia, en una ráfaga de corrida.

Rafael es algo representativo de una época que se fue, acaso, ciertamente, contra el deseo de muchos aficionados que con tanta depuración del arte de torear, y tan nuevos y bonitos estilos, se va quedando, en la mayor parte de las tardes, sin ver torear, ni catar el arte, ni mucho menos la majeza y gallardía y el rumbo y el casticismo de aquellos días venturosos y radiantes de Rafael.

El Gallo nos inspira siempre una bondadosa consideración. Nos hacen mucha gracia sus espantadas; nos divierten mucho sus diálogos con el público, con el toro, con los peones y hasta con el estoque envenenado en la loca fantasía del ‘cañí’. Nos deleita su arte depurado y fino, y nos hace batir palmas el genio que improvisa lances y suertes, pases y adornos que solo pueden ser permitidos en el graciosísimo calvo.

Desde 1923, ha andado por América. ¡Será curioso escucharle la historia de su estancia en aquellos países!

Vuelve pues, el Gallo a España y vuelve con sus cuarenta y seis años, por lo menos, decidido a torear. Más viejo era Lagartijo y toreaba.

Esperemos esta nueva presentación de Rafael el Gallo, como algo que, seguramente, viene a amenizar el cada día más monótono y camelista espectáculo taurino, que Belmonte se encargó de elevar para que, seguramente, se derrumbe, aun con su presencia".

diumenge, 10 de juny de 2018

RAFAEL SE OFRECE A TOREAR LA FERIA DE ABRIL DE 1.926

Sevilla se quedó sin ver a Rafael.
Publicó 'El Adelanto' de Salamanca el 16 de marzo de 1.926 un breve en el que da cuenta de los proyectos de Rafael Gómez 'El Gallo' para la temporada que comenzaba:

"El empresario de la plaza de toros de Sevilla ha recibido un cable de Rafael Gómez 'El Gallo' diciéndole que se encuentra en Méjico (sic) y que si le manda 15.000 pesetas para el viaje, vendrá a España y torearía en la Feria de Abril. 

El empresario de la plaza le ha contestado que no puede aceptar dicho ofrecimiento, por tener ya ultimado el programa".

dimecres, 6 de juny de 2018

CARTA DE FERNANDO GÓMEZ

En el número 889 de la revista El Toreo (27 de abril de 1891) se publica una carta de Fernando Gómez Gallo en respuesta a la crítica realizada por el redactor de ese medio, Francisco Media Luna, a su actuación en la plaza de Madrid el 19 de abril, en la que confirmaba la alternativa Enrique Vargas ‘Minuto’. El Gallo se negó a cederle la lidia del primer toro, al no aceptar que una alternativa concedida en otra plaza tuviera que confirmarse en Madrid.Se da la circunstancia de que, en el 3º, de la divisa de Aleas, ‘Minuto’ se vio obligado a saltar la barrera y sufrió una grave herida en la cabeza que le impidió continuar con la lidia, por lo que no pudo confirmar la alternativa.


Enrique Vargas 'Minuto'


Apreciable señor mío: En el periódico que usted dignamente dirige, y en su número 887, aparece una revista firmada por Paco Media-Luna, en la cual se me hacen cargos por mi conducta con motivo de la alternativa de mi compañero el espada Minuto.

Perdone Vd., Sr. Director, que abandone por esta sola vez la espada y la muleta, para tomar la pluma, fiado en la benevolencia del público (á quien tantas distinciones debo), y fiado al mismo tiempo en su imparcialidad y justicia.

Se incomoda conmigo el señor Media Luna y malhumorado y lleno de cólera se ocupa de mi humilde persona, increpándome duramente por lo ocurrido en la corrida del domingo último.

Ya se convencerá el Sr. Media-Luna cómo carecen en absoluto de fundamento sus censuras.

Con respecto á la validez de las alternativas, como yo creyera que había motivo de dudas, no ahora, hace mucho tiempo traté de cerciorarme de la conducta que debía seguir cuando se me presentara un caso como el ocurrido el domingo último. Pregunté si las alternativas dadas en Sevilla eran tan válidas como las dadas en Madrid, y el Sr. Juan Martín (la Santera), me contestó en sentido afirmativo.

Quise poner más en claro la cuestión, y amplié mi pregunta diciéndole: “¿Es de imprescindible necesidad que un matador dé dos veces la alternativa á un diestro cualquiera, en plazas como las de Sevilla y Madrid?” El Sr. Juan Martín (la Santera), que en materia de tauromaquia me merece tanto ó más respeto que el Sr. Media-Luna, me contestó que no era necesario, y que únicamente por cortesía podían hacerlo los que con el novel espada no hubieran alternado.

Yo no sé si para el Sr. Media-Luna ésta será una opinión respetable, pero por si no le basta, allá va otra. Manuel Domínguez, que santa gloria goce, hace ya algunos años le consulté acerca del mismo asunto, y me contestó que las alternativas no se toman ni se dan más que una sola vez. Con perdón sea dicho del Sr. Media-Luna, la opinión de Manuel Domínguez me parece bastante respetable. ¿No cree Vd. lo mismo, Sr. Media Luna?

Porque es natural. Aquel célebre maestro me decía: un médico o un abogado que toma el título de doctor en Sevilla o Madrid o Barcelona, para ejercer su profesión no necesita revalidarse en todas las capitales de España.

Consulté este asunto, ¿con quién dirá el señor Media-Lima? con Antonio Sánchez (el Tato), y el eminente maestro del toreo opinó lo mismo que la Santera y que Domínguez.

¿Qué culpa tengo yo, Sr. Media-Luna, de que los maestros del toreo piensen de distinta manera que Vd.? Por si no lo sabe el Sr. Media-Luna (creo seguramente que no), le referiré el siguiente hecho.

 Estando el Tato en Madrid, ajustaron á Manuel Domínguez por la primera vez, y no faltó quien le dijera al primero que Domínguez debía torear después de él, puesto que nunca habían alternado en la plaza de Madrid. ¿Y sabe el Sr. Media Luna lo que hizo el Tato? Pues ceder el primer puesto á Domínguez, porque éste era más antiguo, es decir, porque había tomado con anterioridad la alternativa en Sevilla.

La ley, como sabe muy bien el Sr. Media-Luna, la establece la costumbre.

¿Qué he hecho yo, Sr. Media-Luma, sino seguir la costumbre establecida por eminencias del toreo á quien respeto y cuya opinión me parece tan respetable como la del Sr. Media-Luna?

Vea el apreciable revistero de EL  TOREO cómo sus censuras, a más de injustificadas, dicho sea con perdón, me parecieron prematuras.

Es más: Antonio Carmona (el Gordito) me aconsejó en este mismo sentido.

 El Sr. Media Luna podrá censurarme porque está en su derecho, pero entienda que no tiene motivo para hacerlo.

Es más: Rafael Molina (Lagartijo), otra eminencia del toreo, está conforme con la opinión de los diestros citados.

¿Puedo decirle más al Señor Media Luna)

 Sin necesidad de que nadie se lo diga, comprenderá que sus censuras no están bien justificadas en esta ocasión.

Voy á terminar, Sr. Director, porque Creo que ya comienzo á molestar á los respetables lectores de EL TOREO, citando un hecho que este humilde servidor de Vd. presenció en la plaza de Madrid.

 Francisco Arjona Reyes (Currito), descendiente de dos maestros tan celebrados como Francisco Guillén y Cúchares, dio la alternativa á Cuatro-dedos en la plaza de Sevilla. Al año siguiente tuvieron que torear ambos espadas en esta plaza y cumpliendo con la jurisprudencia establecida, Currito no cedió su primer toro a Cuatro-dedos.

Vea el Sr. Media Luna otro caso igual al que me ocurrió a mí el domingo último.

Si el revistero de EL TOREO tiene memoria, lo recordará seguramente.


Queda, por tanto, demostrado que no he faltado en nada a las reglas establecidas, por lo que las censuras del señor Media Luna carecen de fundamento.

diumenge, 3 de juny de 2018

EL SEÑOR FERNANDO TOREA EN PARÍS

El 16 de julio de 1889 el señor Fernando participó en el festejo taurino celebrado en la plaza de toros de París. En él, entre otros, participó, además de El Gallo, Juan Ruiz ‘Lagartija’. Los dos diestros habían hecho el paseíllo en la inauguración de este coso un mes antes. El relato de El Imparcial (17/07/1889) describe perfectamente el tipo de espectáculo que se desarrollaba en el coso de la capital francesa.


Plaza de toros de París
Con media entrada se ha verificado la cuarta corrida de toros en la Plaza de la calle de la Federación. Ruiz Zorrilla ocupaba un palco, según tiene por costumbre. En los tendidos estaban varios jurados de la Exposición.

El primer toro, Pajarito, era berrendo en negro. Tabardillo y Laborda le pusieron rejoncillos, obteniendo por su habilidad los aplausos del concurso. El Gallo, que vestía de verde y negro, capeó con mucho arte, mereciendo los aplausos del público, que se entusiasmó hasta el punto de tirar a la plaza los sombreros. Después de poner tres pares de banderillas, de frente y al sesgo, el diestro trasteó muy ceñido á la fiera, rematándole con un plumero en los mismos rubios. El entusiasmo de los espectadores fué tan grande, que instantáneamcnte se cubrió, la plaza de sombreros, tocas y cigarros. 

El segundo de la tarde se llamaba Liebre, y justificó su nombre porque era ligerísimo de pies. Lagartija la dio un buen par de verónicas. Tabardillo lo rejoneó con maestría, y Saturnino dio el salto de la garrocha. Los chicos pusieron tres pares de banderillas. Lagartija, que vestía traje celeste con oro, dio muchos pasas de pecho, marcando después una estocada por todo lo alto.

Antes de que Lagartija tomara la espada, el primer matador de toros de París, autoridad en la materia, le examinó á fin de evitar sorpresas. Este examen fue premiado por una parte del público con una silba monumental.

El diestro 'Lagartija'
Y salió al circo el tercero, llamado Pimiento, castaño oscuro, corretón, que saltó la barrera. Después de haber sido rejoneado, lo capeó el Gallo, y los chicos le pusieron tres pares. Después de darle muchos pases, el Gallo señaló su muerte en los rubios.

Durante el intermedio, el el senado se entretuvo en refrescar, pues hacía bastante calor, bebiendo cerveza.

Llamábase el cuarto de la tarde Monedero y era berrendo castaño oscuro.

Saturnino dio el salto de la garrocha. Los chicos adornaron la cara del toro con cocardes untados de pez, con lo cual quedó el bicho como si fuera un aparato de anuncios. Después de ponerle dos pares de banderillas, Lagartija lo toreó bien despachándole de un plumazo. El toro estaba huido. 

Era el quinto, Portugués, berrendo en colorao. Los chicos le pusieron tres pares da banderillas.  
 Valladolid intenTó el quiebro con la silla y señaló muy bien la muerte después de varios pases.

El sexto, Grajito, berrendo en negro. Saltó cinco veces la barrera con gran regocijo de los franceses. Corrió la voz de que los toreros landeses querían bajar al redondel, pero el presidente ordenó que no se les permitiera.

Los rejoneadores le clavaron cinco, y los chicos le pusieron tres pares.


El sobresaliente de espada trasteó a la fiera, siendo arrollado y perdiendo la muleta. Después señaló estocada á toro parado.