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domingo, 26 de abril de 2020

RAFAEL RETRATADO POR VÁZQUEZ DÍAZ

El pintor Daniel Vázquez Díaz se instaló en Sevilla en las postrimerías del siglo XIX y, movido por su afición, entabló relación con numerosos toreros, entre ellos con los de la familia de los Gallo. F. Garfías, en su Vida y obra de Daniel Vázquez Díaz, recoge el siguiente testimonio del artista: “También estuve en Gelves, en la casa de Fernando el Gallo y en Alcalá del Río, en la casa de Reverte”.

A partir de 1906, tras su estancia en París, inició sus pinturas sobre toreros y ambientadas en el mundo de la tauromaquia. Una de las más destacadas fue La muerte del torero (1911), que, según algunos estudiosos, le sirvió de referente a Benlliure para su mausoleo de la tumba de Joselito.

En 1935, realizó un retrato de Rafael el Gallo a lápiz sobre papel. La disposición del diestro, su anatomía y gestualidad parecen un claro antecedente de uno de sus cuadros más famosos: el Torero de rojo. Algunos autores consideran que este cuadro es el homenaje póstumo del pintor a la figura de Joselito. 


domingo, 18 de diciembre de 2016

CARTEL PARA LA DESPEDIDA DE FERNANDO EL GALLO

Cartel anunciador.
El gran artista valenciano Mariano Benlliure Gil, más conocido por su faceta de escultor, también dedicó parte de su inspiración a la cartelería. Una de sus obras más conocidas sirvió para anunciar las Corridas Falleras de 1.968 con las que se reinauguraba el coso de la calle Xàtiva.  Pero la pintura tiene su historia, muy ligada a la de la familia de los Gallos.

Don Mariano realizó el cartel a partir de un boceto de Genaro Palau y a petición de Fernando El Gallo, amigo de los dos. El diestro sevillano proyectaba retirarse de los ruedos de manera solemne pero el 2 de agosto de 1.897 le sorprendió la muerte y no pudo realizar el proyecto. El cartel quedó en poder de la viuda de Palau y muchos años después se recuperó para honrar la efemérides de la plaza valenciana. 

Había un problema, la cabecera, que aparecía, lógicamente, con motivos hispalenses en honor a Fernando. El cartelista de la casa Ortega José Cros Estrems lo solucionó diseñando otra con reminiscencias valencianas que encajara en la original. Y así lució la obra en los días previos al 10 de marzo en las paredes y escaparates de la ciudad del Turia.

Recientemente se ha podido contemplar un ejemplar de 230 x 103 cms. en la exposición 'Toros en la Pared' que presentó en la sala Parpalló de Valencia un buen número de espléndidos carteles taurinos realizados en las imprentas especializadas que se ubicaron allí. 

¡Lástima que la muestra se viera empañada por algunas obras de signo contrario que nada aportaban! Una innecesaria provocación de los organizadores para con los taurinos o un Compromís-o, vaya usted a saber. 

domingo, 21 de agosto de 2016

EL MAUSOLEO A JOSELITO EN PORTADA

Benlliure revisionado por Grau Santos.
Pilar Tuero O'Donell publicó en 1.962 la obra titulada 'Mariano Benlliure o recuerdos de una familia (O'Donnell - Tuero - Benlliure)', obra donde glosa la figura del genial artista valenciano autor, entre otras obras de carácter taurino, del mausoleo a Joselito.

En la portada del libro aparece un detalle de este monumento dibujado por el pintor oscense Julián Grau Santos. La obra, de 241 páginas, contiene láminas fura de texto y fue publicada por editorial Aedos con prólogo del crítico de arte Santos Torroella.

domingo, 11 de octubre de 2015

EL MAUSOLEO A JOSELITO

La obra de Benlliure en la actualidad.
Luis de Castro firma en el número 25.764 del periódico 'La Época' el siguiente artículo que vio la luz el 26 de julio de 1.922:


El gran escultor Mariano Benllliire tiene ya modelado en barro el mausoleo a Joselito. Es una obra escultórica de marcado carácter andaluz, en la que resplandece, con admirable plasticidad, toda la fuerza creadora del ilustre artista levantino.

Por esta vez—y ya iba siendo hora de que alguien lo iniciara-Benlliure ha prescindido de simbolismos para ofrecernos un momento de la vida, uno de esos instantes en que, aun sin querer, nos hace fruncir el entrecejo el misterio de la muerte, guiándonos camino de la meditación. Así son los hombres andaluces de Benlliure, que llevan sobre sus hombros—al entrar en el cementerio— el féretro del infortunado Joselito. Amigos, admiradores incondicionales del diestro, en cuyos rostros ha sabido dejar impreso el artista un ramalazo de dolor, de ese dolor que por no tener lágrimas, es más amargo y es más sombrío.

Las mujeres que figuran en el grupo, son tipos sevillanos, encarnaciones vivas del alma de Andalucía Mocitas que ocultan el llanto, entre los ramos de flores que llevan a la tumba del torero. Mocitas de talle juncal, presas de una tristeza suave; suave como las líneas de sus cuerpos, como la ondulación de sus rizos, como el ritmo cadencioso de sus andares pintureros...

¿Y la expresión de los chiquillos? ¿Quién no dice que aquel chavea, como de unos catorce años, que sigue a la fúnebre comitiva no presiente en aquella hora las hondas tragedias de la torería, en la que él es ya un iniciado? Delante, rompiendo marcha, una mujer joven y bonita, y apenada, lleva en sus manos una imagen de la Esperanza, la Virgen a la que, como es sabido, profesaba Joselito una honda devoción. Sobre el féretro, a los pies del cadáver, se ve extendido primorosamente el capote de paseo del lidiador, prenda a la que Benlliure piensa dar toda la policromía de sus sedas y bordados.

Así es el mausoleo que acaba de modelar el gran escultor valenciano. Obra viva, arrancada de un bloque de la cantera de la raza. Monumento airoso y fuerte que legará a la posteridad una visión luminosa, de nuestros tipos, de nuestros trajes y de nuestras costumbres.

Consta el mausoleo de 19 figuras en tamaño natural. Será todo él de piedra, bronce y mármol. Seguramente dentro de un año o año y medio podrá ser emplazado en el cementerio de Sevilla, en terreno cedido generosamente por aquel Ayuntamiento y elegido expresamente por Mariano Benlliure. Y allí, bajo el cielo sevillano, la obra del prodigioso escultor esplenderá al sol, magnifica y triunfal, como algo de maravilla...

miércoles, 4 de diciembre de 2013

JOSELITO Y BENLLIURE

La portada.
El Institut Valencià de Conservació i Restauració de Béns Culturals editó en 2.012 la obra Joselito y Benlliure, subtitulada Memoria histórico-artística y restauración del modelo original en yeso para el monumento funerario al torero José Gómez Ortega "Joselito" de Mariano Benlliure Gil, realizado entre 1920 y 1926. El libro tiene un marcado carácter técnico y además de explicar el proceso de restauración de la obra en cuestión, que actualmente se expone en el Museo de Bellas Artes de Valencia, va más allá refiriendo la recuperación de otros bocetos originales de Benlliure.

En la primera parte se plasma la figura de Joselito desde el punto de vista taurino y social. Lamentablemente hay fallos garrafales ya que la catedrática Violeta Montoliu, encargada de glosar la importancia del Rey de los Toreros, confunde a Enrique Berenguer Blanquet con Manuel Blanco Blanquito y afirma que en la corrida de la alternativa actuó como tercer espada José Gárate Limeño en lugar de Antonio Pazos. 

El mayor interés de esta publicación coral de 80 páginas estriba en las referencias a obras anteriores en las que se recogen opiniones de don Mariano y cómo concibió el extraordinario monumento funerario. También se cuenta el porqué del traslado de la copia en yeso desde Madrid a la ciudad del Turia y una serie de vicisitudes que a buen seguro interesarán a los gallistas. 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

DEFRAGMENTACIÓN DEL MAUSOLEO A JOSELITO

Las diecinueve caras.
(Montaje: V. Climent)
El domingo 28 de septiembre de 2013, 101 aniversario de la alternativa de Joselito, Sevilla amaneció lluviosa. Como por arte de magia las figuras del mausoleo al Rey de los Toreros reflejaban en sus rostros gotas -de sudor o de llanto- fruto del esfuerzo y de la desolación al transportar el cuerpo sin vida del ídolo. 

La imagen adjunta muestra en mosaico, con todo detalle,  las caras de las dieciocho figuras -diecinueve con la del ídolo caído-. ¡Gloria a Joselito!

domingo, 7 de julio de 2013

EL MAUSOLEO DE BENLLIURE

Joselito en el cementerio de San Fernando.

El mausoleo donde entre otros reposan los cuerpos de Joselito, Rafael El Gallo, Ignacio Sánchez Mejías es, junto al de Manolete, el monumento funerario más famoso del toreo. Realizado en bronce por Mariano Benlliure y con la cara de Maravilla esculpida en mármol de Carrara, fue fundido por la empresa radicada en Madrid  Mir y Ferrero Fundidores. En 1.926 fue instalado en el cementerio de San Fernando de Sevilla para conmemorar el sexto aniversario de la desaparición de José. 

La obra, realizada entre 1.922 y 1.925, muestra un cortejo fúnebre portando los restos del torero. Abre el mismo una gitana que lleva en la mano una imagen pequeña de la Esperanza Macarena, por la que el de Gelves sentía gran devoción. Para el rostro de la joven Benlliure se inspiró en María, la esposa del cantaor Curro el de Jeroma. Entre las figuras reconocibles está el ganadero Eduardo Miura e Ignacio, en el lado izquierdo. Se da la circunstancia que don Eduardo había fallecido en 1.917 y, en toda lógica no pudo participar en el cortejo. Sea, pues, una licencia del escultor. El grupo mide 2,35 metros de alto, está formado por 18 figuras y se expuso en 1925 en el Palacio de Bellas Artes para que aficionados y curiosos pudieran contemplarlo. El grupo mide 

Parece ser que Don Mariano fue testigo directo del entierro del menor de los Gallo y tanta impresión le causó la reacción popular que no dudó en inspirarse en ella cuando tiempo después recibió el encargo de los herederos para realizarlo.

Es tal la importancia de la obra que la misma reina Victoria Eugenia visitó al autor en su estudio, la infanta María Luisa de Borbón y Orleans y el infante Don Carlos lo contemplaron cuando fue expuesto al público por primera vez. También Alfonso XIII hizo lo propio en 1.930 en el mismo cementerio

Paso previo


Detalle de la restauración.
(Foto: http://www.ivcr.es)
Hay una primera versión en yeso patinado con estructura de madera cuyas dimensiones son 2,40 x 3,78 x 1,93 m. Desgastado por los años y por la riada de Valencia de 1.957 esta obra, que podía contemplarse en el San Pío V de la capital de Turia, ha sido restaurada recientemente por el Ivacor (Instituto Valenciano de Conservación y Restauración de Bienes Culturales). Como paso previo la entidad referida contactó con la catedrática Violeta Montoliú, experta y gran conocedora de la vida y obra de Mariano Benlliure. Se extrajeron micromuestras de la escultura para ser analizadas y conocer con precisión la naturaleza química del material. Se realizaron ensayos de tinción selectiva y microscopías estereoscópicas con luz visible y ultravioleta.

Se llegó incluso a realizar una endoscopia para conocer la estructura interna de la obra con el objetivo de reforzar su estructura a la hora de un posible trasladarlo.
Después de un exhaustivo análisis, se realizó una primera fase de limpieza en la que, mediante microaspiración, se logró eliminar gran parte de la suciedad ambiental depositada sobre la epidermis sin afectar a la delicada pátina de barbotina. De este modo, la escultura recuperó la tonalidad de la pátina superficial.

Una vez eliminada la suciedad depositada y cohesionada la pátina, se reintegró volumétricamente con un yeso de menor dureza que el original y se realizó unos pequeños ajustes cromáticos.

Don Mariano.
(Foto: http://www.pasoyesperanza.com/)

El autor



Mariano Benlliure y Gil (Grao de Valencia, 1862 – Madrid, 1947) cultivó desde niño la tauromaquia como uno de los pilares de sus obras, representando distintas suertes del toreo. En 1.876, cuando solo contaba 13 años, participó con un grupo escultórico de cera al que llamó La cogida de un picador en la Exposición Nacional de Bellas Artes.

Si primero se inclinó por la pintura, siguiendo las enseñanzas en París de Domingo Márquez, fue en Roma donde, atraído por el legado de Miguel Ánge,l se decantó por la escultura. Preferentemente se dedicó al retrato y a los monumentos conmemorativos, obtuviendo con ello muchísima fama en su momento.