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miércoles, 28 de febrero de 2024

RAFAEL REPITE EN BILBAO

Portada de la revista. (Foto: hemerotecadigital.bne.es)
Rafael, como se recoge en la entrada anterior de este blog, toreó en Bilbao la tarde del  1 de mayo de 1906 con Bombita. La pareja repitió al día siguiente, pero esta vez el ganado fue de Teodoro Valle. 'La Fiesta Nacional' publicó el 14 del mismo mes la siguiente crónica firmada, como la anterior, por K. PITA:

"En la corrida del día 2 se lidiaron 6 toros de D. Teodoro Valle que no resultaron, ni con mucho, tan bravos y duros como los de Saltillo. Sin embargo, no dejaron mal puesto el pabellón salamanquino. 

 BOMBITA. Se limitó a cumplir (mejor dicho estaría a salir del paso) y como queriendo poner de manifiesto que la asaura se va apoderando de él. ¡Rediez; y qué conservadores se vuelven estos astros en cuanto tienen un par de cortijos y cuenta corriente en el Banco de España! 

 GALLITO. Vamos: en la segunda corrida y hasta el cuarto toro ya nos enseñó algunas cosillas buenas de esas que se aplauden sin reservas. Con estoque y muleta trató de conquistar el tercer puesto de nuestras famosas corridas de feria y según parece lo ha conseguido en parte, pues según rumores la Comisión de la Plaza ha quedado bien impresionada de la labor de ambos empleada por Gallito." 

domingo, 20 de junio de 2021

JOSELITO, IMAGEN DE LAS CORRIDAS GENERALES DE 1.995

 La imagen icónica que reproducimos en la imagen sirvió para anunciar las Corridas Generales bilbaínas de 1995, coincidiendo con el 75 aniversario de la tragedia de Talavera. José, en una foto de estudio, remata una larga capote al hombro, fija la mirada en un enemigo invisible.

Aquellas combinaciones tuvieron el aliciente de jóvenes como Jesulín, Pepín Liria o José Ignacio Sánchez; toreros consagrados como José Mari Manzanares, César Rincón o Enrique Ponce y emergentes como Pedrito de Portugal, El Fundi o Manolo Sánchez.

Entre los hierros demandados por el torismo Miura, Joaquín Buendía o Cebada Gago y, para suavizar las embestidas, El Pilar o Sepúlveda de Yeltes. ¡Veintiséis años han pasado! y parece que fue ayer mismo...  


domingo, 27 de septiembre de 2020

JOSELITO PORTADA DE 'THE KON LECHE'

 'The kon leche', el semanario dirigido por Kurro Kastañares, publicó en su portada del nº 238, aparecido el 23 de octubre de 1916, la siguiente caricatura de Joselito. Caracterizado como un pelotari, con una cesta en sus manos conteniendo seis toros, representó lo que para él supuso la encerrona en Bilbao de la tarde anterior con siete toros de Vicente Martínez. 

En el interior nada se dice del resultado del festejo. Para saber cómo quedó recurrimos a la crítica de Emiliano Uruñuela 'Litri' en su libro 'La Dama Taurina de Abando': "Y es que hizo cosas tan sorprendentes que solo parecen poder ser realizadas por un torero de su extraordinaria talla torera... Hubo uno de esos toros, quizá el más manso, el lidiado en segundo lugar, y no obstante su faena fue un prodigio de arte y de dominio lidiador. Nada menos que nueve naturales con los pies clavados en la arena, girando sobre las puntas de los talones, cadenciosamente, embebiendo al animal en las bambas de su mágica pañoleta, que parecían en la unión serenada y sublime de torero y toro, dejar esculpida la mejor obra que un gran escultor pudo hacer de una faena torera".


domingo, 21 de octubre de 2018

JOSELITO EN BILBAO

La plaza de toros de Vistalegre homenajea en sus paredes a las grandes figuras del toreo. En el pasillo del primer piso, pegado al museo taurino, se pueden encontrar sendos homenajes a Joselito. En el primero aparece Maravilla inmortalizado en un cuadro extraído de una conocida fotografía. En el otro forma parte del elenco de diestros contratados para las Corridas Generales de hace justo un siglo: 1918.









miércoles, 30 de agosto de 2017

LOS NIÑOS SEVILLANOS EN BILBAO

José descabellando al segundo.
(Foto: Respetable Público)
La revista 'Toreros' de 23 de abril de 1911, publica una crónica firmada por Azul y Plata de la actuación en Bilbao de la Cuadrilla de Niños Sevillanos.

Hoy nos obsequió la empresa de Vista Alegre, con una novillada, actuando en ella los niños sevillanos y siendo los aspirantes de bueyes, que se corrieron, de la vacada de Amador García, estando además los becerretes escasísimos de carnes hasta el extremo de que al corrido en tercer lugar los rehileteros pasaron las moras para conseguir poner dos palitos de las calientes, pues de seis pares que intentaron ponerlos, consiguieron adornarle con un palito por barba, dada la finura del morrillo. Con ganado de estas condiciones no hay lucimiento posible, aunque los chicos pusieron todos sus buenos deseos por agradar a la concurrencia que era grande, pues el sol, se llenó antes de la hora, y en la sombra sólo se veían algunos claros. ¡Señores, qué becerros!... Mejor es guardar silencio por esta vez...

Limeño, demostró que es un torerito apañado, muleteando al primero con sosiego, queriendo adornarse al rematar algún mantazo, sin conseguirlo y entrando como un hombrecito, colocó media archisuperiorisima en las agujas que hizo innecesaria la puntilla, premiándole la labor el público con una gran ovación y concediéndosele la oreja. Al tercer toro lo pasó de muleta algo intranquilo y como no le salieran limpios dos pases de molinete, quiso desquitarse con un buen pase rodilla en tierra, para dos pinchazos y una chalequera. En el último, después de artística preparación, colocó un par de las cortas y dos reglamentarios, tumbándole después de un trasteo sin taparle lo debido la cabeza
con una entera que se aplaudió.

Gallito, ¡vaya un niño! Hizo cosas bonitas con la percalina, y con la muleta estuvo superior, acabando algunos pases como consumado maestro, al primero sin aguantar lo debido, le despachó de una baja. A su segundo, colocó un monumental par al cambio, de las cortas, que le valió una ovación, y después de un trasteo inteligente, le arreó una superior aunque torciéndose desde largo, que le valió una ovación y la oreja. Al que cerró plaza, como se aproximaba la hora de tomar el tren (por torear el
lunes en Salamanca), estaba de prisa y soltó una malísima que también el cónclave aplaudió indebidamente. 

Mi aplauso al hermano de Limeño, que es un peón infatigable y superior rehiletero, y de los demás, cero... El servicio de caballos, infame; y la presidencia, buena, gracias.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

ACCIDENTADA NOVILLADA CON FERNANDO GÓMEZ GALLITO EN BILBAO

El Defensor de la Afición: Periódico Taurino Cordobés, publicó en 12 de febrero de 1.935 en su número 147 el siguiente artículo firmado por Alfonso de Aricha en el que se recoge una accidentada novillada en la que tomó parte Fernando Gómez Ortega en Bilbao.


Las barbas del Alguacilillo

Vosotros habéis oído hablar de aquel infeliz que batió el record de la paciencia y que atendía por Job, igual que el perdiguero propiedad de Acisco, el vendedor de arropías que a diario nos da la lata -y nola de las arropías, precisamente- en la avenida del Conde de Peñalver. 

Pues bien: Aquel tío pacienzudo era un soberano infeliz al lado de los aficionados bilbaínos que, llenos de ilusión y más confiados que la novia del asistente de un capitán de intendencia, se dirigieron al tauródromo de Vista-Alegre la tarde del 19 de mayo de 1.907.

¿Quién iba a decir a quella confiada muchedumbre que, debido a la superstición de un torero habían de pasar peor tarde que si hubiesen ingerido media docena de vasos de agua de Carabaña?

Ese torero era nada menos que Fernando Gómez Ortega, el hermano del glorioso Gallito y del calvo Rafael, que con Almanseño había de enviar para el otro barrio en tal fecha, cuatro novillos de Clairac.

Fernando el Gallo.
La primera bronca de la tarde se armó porque el ciudadano que ocupaba el importante cargo de alguacilillo, se olvidó de rasurar cuidadosamente su bello rostro, a causa de lo cual no pudo realizar límpiamente su elevada misión de ministro inferior de la táurica justicia.

Ver Fernando al desaseado funcionario de la negra ropilla y ponerse a temblar con más entusiasmo que si le hubiesen mentado la bicha, todo fue uno.

A esto obedeció que Fernandín estuviese fatal en el primero y, como Almanseño cortó la oreja en el segundo, aumentó aún más la nerviosidad del gordo en el tercer novillo, con el que hizo el acreditado piel-roja.

Aunque no se radió, la bronca se oyó en todo el globo y el usía llamó al palmo al lidiador para cambiar impresiones sobre cuestiones fiduciarias.

Poco empollado demostró estar el Gallo hijo en tan importantes asuntos, por cuanto que se negó a encaramarse al palo del gallinero, digo, al palco presidencial; hecho que motivó que, en nombre del usía, le fue comunicada la orden de detención por boca del desaseado alguacil, en el instante en que el de Almansa lanceaba al cuarto novillo.

Y, ¡oh, fatalidad!... Apenas los elisos morunos del obeso lidiador de Gelves diquelaron la hirsuta barba del representante de la autoridad con sombrero de plumas, saltó al ruedo y extendió el capote con tan mala fortuna que el de Clairac quedó cojo de por vida, al romperse una mano...

Plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao.
Yo creo que el novillo quedó manco, pero el pueblo entendió que quedó cojo y muy cojo y armó una trapatiesta de esas de órdago a la grande.

Y claro, no hubo otra solución que apuntillar al de los cuernos, ofreciendo la empresa soltar, a cambio, un sobrero de Aguado, que, por lo visto, estaba amarrado en los chiqueros.

En vista de la tormenta que se le venía encima optó el bípedo implume de la cresta por largarse a la fonda y Almanseño por negarse a seguir actuando sin la presencia de Fernando, que, como más antiguo, era el director de lidia.

Aún otra cosa imprevista vino a agriar el enrevesado asunto: los picadores se negaron a actuar en el sobrero.
El empresario, tras de toser con violencia y lanzar unas cuantas interjeciones que suscribiría el bienaventurado don Inda, recurrió a la pastora para arreglar el conflicto, obteniendo un éxito completo.
Pero no contó con la huéspeda, que en este caso era huésped: Almanseño que persistía en su negativa de actuar sin la autorizada presencia de su colega...

Para acallar el escándalo, el presidente pretendió nada menos que dar vuelta a la tortilla. ¿No había toreros? Pues que torease el público y en paz Y soltó un embolado...

¡La que se armó! Unos querían torearlo; otros opinaban que no... Y el asunto se dilucidó a estacazos en los tendidos,  mientras el alguacilillo se afeitaba cuidadosamente en el patio de cuadrillas, frente a un espejo que le trajeron de la tasca de Olaeta.

Alguien se encargó de transmitir a Fernando la fausta nueva, que recibió con alborozo, y la orden terminante de que volviese a la plaza. 

Y cuando llegó a ella, vestido de paisano, se retiró al embolado y de nuevo salió al rudo el sobrero de Aguado, los picadores estaban en el chacolé de Mallavia gastánose alegremente los cuartos del “arreglo”.
El pueblo bilbaíno, dando una envidiable prueba de sensatez y cordura, no quemó la plaza en atención a que es propiedad de los Asilos; y demostrando más paciencia que el mentado Job, pasó porque Almanseño despachase al de Aguado sin picadores.

miércoles, 22 de mayo de 2013

EL BAUTISMO DE SANGRE DE JOSELITO CONMOCIONA LA VILLA Y CORTE

Cabecera de The kon Leche
Javier Vellón firma el siguiente trabajo en el que recoge el primer percance que sufrió Joselito.

El 1 de septiembre de 1912 Joselito recibió su bautismo de sangre. Fue en la plaza de Bilbao, en corrida que alternaba con Limeño. Un toro de la ganadería de Gama lo empitonó por la pierna derecha al saltar la barrera.

Tras unos días de convalecencia en la capital vizcaína, Joselito fue trasladado a Madrid, adonde llegó el viernes 6. Se instaló en el Hotel Roma, donde el doctor Mascarell le revisó la herida.

Su habitación se convirtió en lugar de peregrinaje de fotógrafos, aficionados, periodistas y curiosos. La revista The Kon Leche, en su número 23 publicado el 8 de septiembre de 1912, publica el siguiente artículo sobre el tema:

GALLITO CHICO CURÁNDOSE EL PRIMER ESPOLONAZO DE SU VIDA, RECIBIDO EN BILBAO

Plaza de toros de Bilbao en 1912.
Con motivo del «bautismo de sangre del menor de los Gallos, han «gemido las prensas»lo suyo, contando al público toda clase de detalles, acerca de los pajoleros cates que sufre el niño José. 
Hábiles plumíferos se han acercado al lecho del pequeño, para “dar pasto” a la curiosidad general. 
El Duende de la Colegiata  “pisándole» una información al Barquero, ha interrogado largamente en Bilbao al joven torerito. 
El protector de “la dama rubia” ha dicho, durante el interrogatorio, al Benjamín de la 
señá Gabriela:

—¡Mientras usted y yo contemos con el público!...

Y nosotros decimos: ¡Aun hay clases, querido Duende! 
Natural de Gallito.
Tan pronto como José llegó á Madrid, tuvo que sufrir una operación del doctor Mascaren, y para desengrasar, una crónica quirúrgica del famoso Don Benigno. 
El cual nos ha quitado esta vez la cabeza, hablando en el Heraldo técnicamente, de las 
lesiones del chiquillo. 








¡Don Benigno es un gachó que entiende de estas cosas! 
Él no sabrá escribir de toros; pero ¡vive Dios! que maneja el «abceso supurado», el 
«flemón infeccioso» y los «colgajos» de la pierna de Gallito, como si hubiera pasado 
la vida empuñando el bisturí, en lugar de la pluma. 
Leyendo la crónica de Don Benigno, se nos ha puesto carne de gallina. 
¡Excusamos decirlo qué le habrá pasado al pobre José! 
Después de Don Benigno, estuvo conversando con el Gallo petit, el popular Corinto y Oro. Este buen hombre ha sido el más inofensivo. Actuando también de Duende... de la 
calle de Arlabán, ha relatado a su público la entrevista con el «herido del Hotel de Roma», usando sus acostumbrados camelos. 
Aunque nos suena mal aquello de llamarle sastruja al amigo Uriarte, el trabajo de 
Corinto es ameno y agradable. 
Ahora, que lo de los «jipios del cocido» no nos ha hecho maldita la gracia, y el fraseo 
andaluz puesto en boca de Pepe, nos ha parecido un tanto fané. 
También han desfilado por el cuarto de José una nube de fotógrafos. 
El chiquillo se ha colocado ya en todas las posturas que una persona herida puede 
adoptar en la cama, para que los compadres del objetivo dieran gusto a la placa 
sensible. 
De cuando en cuando sale humo por las ventana del cuarto de Gallito pequeño y los transeúntes se paran creyendo que arde el Hotel de Roma. Y no es otra cosa que los 
disparos de magnesio de los retratistas. 
Estuvieron a visitar al chico, Rerre y Capita. El mozo de espás del Gallo les enseñó la 
lista de las corridas que pierde el chiquillo, y los citados matadores de toros sufrieron un 
desvanecimiento. 

¿Pero es posible que se pueda torea tanto?—decían Rerre y Capita asombrados.

Junto al lecho del muchacho están constantemente el obeso Jaume—¡el primer gailista del mundol—y el no menos formidable socio, conocido íntimamente por el Abate. 
Son dos enfermeros de abrigo, por si el niño necesita sudar. Figúrense ustedes que 
entre ambos pesan unos 250 kilos. La criaturaestá más delgada que un fideo. Que se reponga cuanto antes, es lo necesario.