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miércoles, 1 de junio de 2022

EL SEÑOR FERNANDO TOREA EN SEVILLA CON GUERRITA

El 21 de octubre de 1888 se celebró en Sevilla una corrida de toros en la que tomó parte el señor Fernando El Gallo. ‘El Toreo Sevillano’, recoge la siguiente crónica publicada el mismo día del festejo, sin hacer mención alguna al ganado lidiado:

Ya es la hora que anunció

en los carteles la Empresa

y al punto sale un alcalde

al balcón de Presidencia,

D. Julián Gómez Maroto,

personalidad impertérrita,

incólume, celestial,

hiperbólica, torera

por consunción, caballero

que no compra papeleta

y por eso en las corridas

ocupa la Presidencia,

según dicen los autores

de más de dos mil novelas.

Salieron dos alguaciles

montados en dos almejas,

le dieron vuelta a la noria

y después de mil piruetas,

feas, cursis y horrorosas,

salieron el Gallo y Guerra,

mandando las dos cuadrillas

de la mesnada torera.


Primero.- Conocido por ‘Primero’, berrendo en castaño, capirote y lucero.

Con poca voluntad aguantó los tres puyazos de reglamento, de Crespo, Bustelo y compañero de tanda, sin percance para las caballerías.

Morenito hace una salida falsa y cuelga dos pares al cuarteo, uno bueno.

Tenreyro (sic) hace otra y pone un buen par de la misma clase.

Gallito, que vestía azul y plata, hace el ‘rendibú’ a D. Julián y empieza su faena de cerca, con cuatro naturales, uno con la derecha, dos de pecho y uno redondo, que precedieron a una estocada corta a volapié, bien dirigida y que fue suficiente para que el bicho doblara. (Palmas).

Segundo.- ‘Bizcochero’, castaño, listón, ojo de perdiz y bien puesto.

Volvió la cara al primer encuentro.

De la tanda anterior tomó cinco varas y mató un penco.

Los espadas hicieron muy buenos quites siendo muy aplaudidos.

Antonio Guerra pone un buen par al cuarteo y otro que se le cayó.

Almendro hizo una salida falsa, en la que se vio cogido y entro después, poniendo un palo, repitiendo con un par.

Guerra, que vestía de grana y oro, da principio a su faena con siete naturales, uno con la derecha, dos de pecho, uno ayudado y otro redondo, para una estocada corta en lo alto, haciendo morir al bicho. (Muchísimas palmas).

Tercero.- ‘Perdigón’, castaño, sardo, bien puesto.

El Gallo le da el cambio de rodilla, oyendo palmas.

De la misma tanda aguantó 6 varas, matando dos animalitos.

Los espadas, en los quites.

Creu pone un palo al cuarteo y hace una salida, para otro palo a la media vuelta.

Morenito hace otra salida y pone un par a la media vuelta, otra salida, otra y el Presidente manda cambiar la suerte.

Gallito, después de tres naturales, uno con la derecha y uno ayudado, se arranca dando un pinchazo hondo y resbalándose al entrar en la cara de la res.

Más pases y una estocada caída por el lado contrario, saliendo por la cara.

Los enterradores ejercen su oficio y el Gallo sufre una colada, descabellándolo a pulso a la primera. (Palmas).

Cuarto.- ‘Valenciano’, castaño, ojinegro, meano y bien puesteo.

Fue de más voluntad que los anteriores.

De Melilla, Pegote y el Chato aguantó 9 puyazos y mató dos ‘pinchas’.

Presidente, duemiendo.

Primito pone un buen par al cuarteo; hace una salida y coloca otro abierto.

Mogino hace una salida y cuelga un par superior al sesgo, valiéndole muchas palmas.

Guerra, después de saludar al balcón de los Padres de la Patria, pasa con dos naturales y cuatro con la derecha, para un pinchazo hondo y bajo sin soltar.

Más pases y un soberano bajonazo. (Pitos).

Quinto.- Castaño y de pelo ídem oscuro. Fue bravo y de poder.

A la salida lo pasa el Gallo con una verónica, marchándose el castaño.

De los mismos picadores, aguantó siete varas, matando dos caballos.

Los espadas hicieron quites superiores, sobresaliendo una magnífica larga del Gallo.

El público pide banderilleen los espadas y estos acceden.

Guerra coloca un buen par al cuarteo, entrando en corto. Vuelve a entrar más en corto y sale en falso por cortarle el terreno el bicho y pone otro a la media vuelta bueno.

El Gallo un par bueno al cuarteo.

Gallo, después de uno natural y otro ayudado, da un pinchazo y queda desarmado.

Continúa la faena y se arranca en las tablas, dando una estocada perpendicular y con tendencias.

Muchos capotazos y traste, un intento de descabello y una estocada corta y caída.

Sexto.- ‘Terciopelo’, negro, meano, bravo y de poder.

De los picadores tomó ocho varas, matando dos caballos.

Almendro y A. Guerra le pusieron tres pares.

Guerra pasando bien y ceñido dio una estocada corta y buena, de la que murió. 

miércoles, 16 de diciembre de 2020

JOSELITO REJONEADOR Y UNA FOTO FAMOSA

La plaza de toros de Córdoba anunció para el 7 de noviembre de 1915 un festival a beneficio de los Exploradores de la ciudad. El matador de toros retirado Rafael González ‘Machaquito’ visitó días antes a la Presidenta del Comité de honor para ofrecer incondicionalmente su participación y, si alguno de los novillos reuniese condiciones óptimas, saltar al ruedo a reeditar antiguos éxitos. Los ganaderos que enviaron productos para ser lidiados fueron: Miura, Albarrán, Domecq y Gamero Cívico. Los ejemplares tenían buena lámina.

Tres Rafaeles y Joselito.
Joselito y Posada se brindaron a rejonear y el día 6 arribaron en el tren carreta los caballos que se habían destinado al efecto. En el festejo también iban a tomar parte los aristócratas: Carlos Pikman; Clemente Tassara; Julio O’Weille, Marqués de la Granja; y Antonio Cañero quienes, como sus compañeros rejoneadores, llegaron a Córdoba en el expreso del día 5. Como picadores, Salustiano Rico ‘Sevillano’ y Martín Trujillo ‘Patriarca’.  Como directores de lidia se anunciaron, además de al mencionado ‘Machaquito’, a Rafael ‘El Gallo’ y en la presidencia iba a estar Rafael Guerra ‘Guerrita’. 

Los precios oscilaban entre las 3 pesetas de asientos de cajón y los 50 céntimos para señoras, niños y militares. Todo estaba preparado para que a las 3 en punto comenzara el espectáculo pero la lluvia caída los días anteriores hizo aconsejable el aplazamiento al 14 de mismo mes por el mal estado del ruedo y la humedad que había en los tendidos. 
Por fin, pese a ser jornada electoral, el 14  pudo celebrarse la fiesta con buena asistencia de público. En los asientos preferentes se distinguía un buen número de damas ataviadas con mantón de Manila o la clásica peineta, a las que se les había asegurado que la plaza iba a estar perfectamente limpia para que no se mancharan sus vestidos. A la izquierda del palco presidencial se acomodaron los 160 exploradores cordobeses acompañados de los instructores señores Torres, Fragero, Herrera, Osuna, Lafuente y Solano y de las bandas de tambores y cornetas. 

La Marquesa del Mérito ostentó la presidencia de honor y llegó ataviada con mantilla blanca. La acompañaban las señoritas Cándida Carbonell, Amparo Álvarez de los Corrales, Carmen López de Carrizosa y Emilia Guerra. Las féminas compartieron espacio con Rafael Guerra, Mestre Vera, gobernador civil; Manuel Enríquez Barrios, alcalde; Manuel Tienda Argote, presidente del comité de los exploradores; Manuel Baena Díaz y el Marqués del Mérito. 

El primer ejemplar en saltar al ruedo fue el de Miura,  corrido por de salida Machaquito. Joselito, tras demostrar sus excepcionales condiciones de caballista, prendió un rejón en todo lo alto y el público premió la suerte con grandes aplausos. Francisco Posada clavó otro que no le fue a la zaga. Gallito replicó con dos quiebros y Posada cerró el tercio con otro muy bueno. A pie, se afanaban en la brega, además del anteriormente mencionado Machaquito, Rafael El Gallo y Cantimplas. 
Desmontó José y preparó al bravo novillo para que lo pudiera torear, y matar, el Marqués de la Granja. Anduvo valiente el noble, al que no le quitaron ojo los ocasionales rejoneadores y Rafael González, interviniendo cuando la ocasión lo requería para fijar al novillo. El aristócrata dejó media trasera de buena ejecución, Machaquito quitó el estoque, y repitió el matador con una corta tras varios muletazos. Ovación y regalo de la presidencia.

El segundo era de Albarrán y de escasa presencia. Joselito se dispuso a rejonearlo en solitario al haber resultado herida durante la lidia del primero la jaca que montaba Posada. El menor de los Gómez clavó tres superiorísimos rejones jugando con el animal de modo prodigioso. De todos, sobresalió uno en terrenos de chiqueros, sorteando con gran habilidad la acometida de la fiera. 
La muerte del segundo le correspondió a Clemente Tassara, que lo pasó con valentía arrodillándose al rematar un cambiado superior. Luego lo pasó por arriba sin reparar que el animal tenía la cabeza por las nubes. Atacó con decisión y valentía y recetó media estocada. José sacó el estoque como remate de un recorte. Dos pinchazos más y estocada entrando muy bien. Aplausos y obsequio presidencia.

Al ser arrastrado el novillo saltaron al ruedo Rafael Alvariño y Toreri con un cartel para pedir dinero en favor del banderillero José Béjar ‘Alamares’. Tras el pertinente permiso se sumaron a la causa los novilleros Alvarito, Machaquito II, Bocanegra, Guerrilla y otros compañeros de Alamares. Provistos de capotes, recogieron 380 pesetas y 6 céntimos. Se observó que Guerrita y la Marquesa del Mérito lanzaron un billete de 25 pesetas cada uno. Terminada la cuestación Alamares agradeció desde los medios el beneficio. Días antes se había abierto una suscripción popular y tanto Joselito como Francisco Posada, sabedores del infortunio del subalterno, aportaron 5 duros cada uno.

El tercer cornúpeta era de Domecq y Joselito y Machaco lo corrieron de salida. Antonio Cañero lo pasó de capote con lentitud y Sevillano y Patriarca le administraron cinco puyazos. Quitaron El Gallo, Joselito, Posada y Machaquito. Con los palos intervieron Pickman, Cantimplas, Josepe y el mismo Cañero, que instrumentó una faena de muleta donde prevaleció la tranquilidad y el reposo de pies. Por arriesgar fue prendido y empitonado sin consecuencias. Media, varios intentos de descabello y vuelta al ruedo.

El último, de Gamero Cívico, fue el mayor de todos los lidiados. Carlos Pickman lo saludó con un lance y el animal saltó al callejón produciendo varios sustos. Devuelto al ruedo, volvió Carlos a la carga y al poco fue derribado y pisoteado, saliendo milagrosamente ileso. Sevillano y Patriarca dejaron las varas reglamentarias y el matador, los hermanos Gallo, Machaquito y Posada oyeron aplausos en los quites. Animados, cogieron las banderillas. Machaquito, con el acompañamiento de la música, citó al cambio. Se paró la res en los dos intentos y Rafael optó por prender el par al cuarteo, siendo el resultado muy del gusto de sus paisanos.
Joselito, pleno de facultades y de vista, se libró de una arrancada gazapeando de la res. La llamó de nuevo desde lejos, se dejó ver y, al llegar a la jurisdicción de la fiera, la citó con el pie, aprovechó la embestida y prendió un soberbio par al cuarteo. Francisco Posada dejó otro en la misma suerte y Carlos Pickman se dispuso a pasarlo de muleta entre una tremenda disputa en los tendidos: los unos clamaban porque fuera Machaquito quien acabase con la res mientras el resto abogaba porque lo hiciera Gallito. Pickman, por zanjar el asunto lo más rápidamente posible, estuvo breve y, tras marrar, dejó una estocada superior. 

El peso de las reses, por orden de lidia, fue de: 154 , 126, 145 y 219 kilos. 

De Lis en ‘Diario de Córdoba’, juzgó así la actuación de los Gallos: “Rafael estuvo frío, pues tan solo en dos ocasiones de las varias en que metió el capote le vimos algo de ese arte exquisito del que tiene la exclusiva. (…)
Hasta ahora, Gallito había triunfado siempre como torero, recorriendo todos los circos de España.
Pero no se le conocía como rejoneador y ayer nos demostró que si con el capote y la muleta logra apoderarse de los toros, por marrajos que estos sean, con los rejones es un consumado artista que hace cuanto haya que hacer y que llega a donde llegaran los famosos rejoneadores portugueses. 
Así lo afirmaban ayer antiguos aficionados cordobeses que alcanzaron los tiempos de aquellos.
No cabe más destreza ni más profundos conocimientos de la referida suerte que los demostrados por Joselito. 

El público, que así lo comprendió, no cesó de ovacionarlo”.

La famosa foto  en la que aparecen los Rafaeles cordobeses y los hermanos Gallo y que ilustra esta entrada, fue tomada en la Ciudad de los Califas al día siguiente de este festival en el que José también triunfó como rejoneador.

miércoles, 2 de marzo de 2016

ENFADO DEL DIVINO CALVO

Rafael El Gallo.
Cuenta Rafael Ortega Gómez 'Gallito' en su libro 'Mi paso por el toreo' un anécdota protagonizada por el genial Rafael El Gallo:

"Mi tío, al contrario que su hermano José, de genio más fuerte y acusado, casi nunca se enfadaba; pocas veces le vi hacerlo. Pero una vez estábamos comiendo en nuestra casa de Sevilla y un señor por la radio, en un programa de toros, comenzó a poner a Guerrita como un trapo. Se volvió hacia el aparato y frunciendo el entrecejo dijo:

- Este mamarracho quiere hacer una historia del toreo nueva para él.

Y dejando la comida a medias, se levantó de la mesa y se encerró en su habitación".

domingo, 16 de febrero de 2014

JOSELITO VIO TOREAR A GUERRITA

Guerrita
Javier Vellón ha enviado el siguiente artículo para su publicación.


En la inauguración de la Escuela Taurina de Córdoba, en diciembre de 1913, coincidieron Joselito y Rafael Guerra ‘Guerrita’, que llevaba retirado de los toros desde 1899, fecha en la que, súbitamente, decidió acabar con su carrera taurina.
Joselito se lamentó de que no había podido verle torear y le dijo que tenía muchos deseos de contemplar una faena suya. Tal fue su insistencia en el tema, que el segundo Califa cordobés le contestó:

-¿Tantos deseos tienes, muchacho, de verme atorear?

-Así es maestro –le contestó Gallito

-Pues no te preocupes, que te prometo que banderillearé y mataré un novillo en la primera tienta que se haga en la ganadería de mi hermano Antonio.

Joselito y Guerrita con amigos.
Vista parcial de la
famosa foto.
En enero de 1914 se produjo el encuentro entre ambos diestros en la plaza de tientas de la ganadería de Antonio Guerra Bejarano, banderillero y hermano de ‘Guerrita’, que en 1898 había adquirido la vacada de Anastasio Linares y Ulloa Ruiz Jijón.

Esta historia está recreada a partir de la información ofrecida por la Correspondencia de Valencia.


José y El Guerra al alimón en el Guijarrillo.