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domingo, 7 de abril de 2024

RAFAEL Y RODOLFO OPINAN UNO DEL OTRO

Alejandro Montani, como referimos en la última entrada, escribió en 1993 un libro, 'Mi vida en los toros', en el que recoge vivencias compartidas con diestros de época. Así, al preguntarle a Gaona su opinión sobre Rafael, el mexicano le respondió con esta frase:

"De El Gallo  aprendimos todos y cuando estaba bien, estuvo mejor que todos". 

También le pidió al Divino Calvo un juicio sobre el de León de los Aldamas que tuvo la siguiente respuesta:

"Fue tan grande ese indio, que en una corrida en Sevilla, cómo torearía un toro que cuando salió el mío, no sabiendo qué hacerle, pedí una silla y por primera vez daba un pase sentado".

miércoles, 27 de marzo de 2024

ANTONIO CAÑERO TRAE NOTICIAS FRESCAS DE RAFAEL

El 27 de junio de 1930 'El Noticiero Gaditano' publicó un fragmento de una entrevista al rejoneador Antonio Cañero. El jinete, recién llegado de un periplo por la América taurina, daba noticias fidedignas sobre Rafael El Gallo:


LA VIDA PINTORESCA DE RAFAEL EL GALLO


Al regresar de América el famoso rejoneador cordobés don Antonio Cañero, varios periodistas le han abordado celebrando con el famoso artista sendas interviús.

De una de ellas creemos curioso reproducir lo que don Antonio cuenta de Rafael el Gallo.

-¿Puede usted contarme algo de la vida de "Rafaé" en América?

- La vida del Gallo se desliza allí como aquí. Trágica y pintoresca al mismo tiempo.

-¿Y torea mucho?

- Nunca le faltan contratos. Se le admira y se le considera por todos, y siempre el público se muestra con benevolencia en sus tardes desastrosas.

-¿Y qué vida hace?

- Para él la de un verdadero rajá. Vive contento. Espléndido como siempre, cuanto gana lo deja en manos de los 'admiradores' que le siguen. Ahora lo administra el veterano 'Almanseño' y éste sabrá lo que gana 'Rafaé'.

- ¿Y algún rasgo pintoresco?

- En la última corrida en la que tomé parte recuerdo que 'Rafaé' toreó a su primer toro llevando al hombro una toalla. Daba la impresión de que se acababa de afeitar. ¡Cosas del Gallo!. En este toro obtuvo un gran éxito. Pinturero y artista emborrachó al público con las filigranas de su capote mágico que arrancaba explosiones de entusiasmo. En cambio en el otro toro estuvo desastroso. Y 'Rafaé' luego justificaba su fracaso diciendo que el bicho tenía dentro los "espíritus de la Pastora".

- ¿No piensa volver a España?

- Por lo menos ahora, no. Cuando se le pregunta sobre esto contesta que en América se cuenta por dólares y en España por pesetas.



domingo, 11 de febrero de 2024

RAFAEL EN LA MIURADA DE CASTELLÓN DE 1905: UNA CRÓNICA (II)

 

Caída con Lagartijo al quite. (Foto: Sol y Sombra)
Seguimos con la corrida de la Magdalena de 1905 verificada el 25 de marzo en la plaza de toros de Castellón. Solventadas las incidencias acaecidas durante la desencajonada, veamos cómo refleja 'Heraldo de Castellón', en su edición de 27 de marzo, la actuación de los diestros, en una crónica firmada por X.:

"Con mejor entrada de la que hacía esperar el año, aunque una poquita menos que en otras mejores circunstancias hubiera conseguido la empresa, se celebró el sábado la anunciada y esperada corrida de toros. 

El día amaneció espléndido, hermoso, meridional y estimuló el deseo de los aficionados forasteros de venir a presenciar el espectáculo taurino y gracias al extraordinario contingente de público de los pueblos ha podido la empresa salir por un lado, aunque todavía habrá perdido algunos cuartos. 

Al empezar el espectáculo se aturbonó el horizonte y empezó a gotear con visible enojo de los aficionados pero la cosa no pasó a mayores y tras el desfile de las cuadrillas y todas las ceremonias del caso se abrió la puerta de las sorpresas y saltó el primero de Miura que, con sus restantes hermanitos, con la sola excepción de los lidiados en segundo y quinto lugar que resultaron de bastante poder y sangre y supieron crecerse al castigo, traían la pólvora mojadita y no demostraron la bravura e intención propia y exclusiva de los miuras.

Los siniestros augurios que se hicieron de los toros no han tenido afortunadamente realidad con la pesadumbre de los que van a estos espectáculos sólo por ver si hay hule. 

Y es que ha ocurrido con los mocitos de miura lo que con un tal Espresati, de feliz memoria, de quien era fama que se comía los niños crudos cuando sólo tenía de Herodes lo que yo de obispo. 

Lagartijo estuvo apático en su primer toro pero en el segundo reivindicó el honor de la casa solariega y trasteó a su adversario parado, elegante y ceñido, como quien dice con todas las de la ley y tras de un pinchazo bien señalado emprendió nuevo viaje y soltó un volapié casi tan bueno como el del amigo Llorens en la última sesión del ayuntamiento. 

En el último, bien al empezar, pero se descompuso enseguida y cuarteó de mala manera al echarse la carabina a la cara, resultando los tiros mal dirigidos. 

Con el capote se mostró activo e inteligente y apretó para que no se llevara todos los aplausos El Gallo, y como este hizo quites oportunísimos, se arrodilló delante de su enemigo y le puso la montera entre los pitones. 

Gallito empleó un precioso trabajo de muleta en sus tres toros pero al herir estuvo desgraciado como su compañero. Sin embargo, en todos los quites electrizó al público arrancándole palmas y bravos con sus floritures, largas, molinetes y quiebro de rodillas que ejecutó a la perfección. 

Parearon al quinto los dos maestros muy acertadamente y en algunos momentos de la lidia produjeron el delirio en el público por su guapeza y valentía. 

Las cuadrillas estuvieron muy mal toda la tarde, los del castoreño picaron bastante menos que el sol, inmolando en su apatía o asaúra unas diecisiete Rebecas. ¡Pobrecitas!

La presidencia a cargo del señor alcalde don Joaquín Peris muy acertada.

Algunos palcos estaban que daba gloria verlos. Había cada manola que arrancaba "un mar de suspiros". 

El desfile resultó lucido y brillante". 



domingo, 4 de febrero de 2024

RAFAEL CUMPLE 75 AÑOS

La revista 'El Ruedo' conmemoró el 75 aniversario del nacimiento de Rafael publicando un extenso, y curioso, reportaje en su número 683 de 25 de julio de 1957. Firmado por Francisco Serrano Anguita, ya había visto la luz días antes en 'Hoja oficial del lunes':

Rafael con unos partidarios. (Foto: El Ruedo)

«Si estoy en Madrid, no faltaré al homenaje que piensan ofrecerle a Rafael Gómez el Gallo con motivo de sus primeros setenta y cinco años. El famoso torero nació en nuestra villa el 17 de julio de 1882, y sigue tan flamenco y desconcertante como en la juventud. He sido gran admirador de su arte y figuro entre sus amigos, aunque solemos vernos muy de tarde en tarde. Siempre han de volver presentármelo, pues él es bastante desmemoriado y yo no frecuento las tertulias taurinas. Sigo mis costumbres de revistero en La Mañana, el semanario que fundó el insigne Manuel Bueno y que dirigió después don Luis Silvela. 

 Durante los dos años que ejercí la critica —de algún modo hay que llamarla— sólo tuve un amigo profesional, y no de los más brillantes: Remigio Frutos, el Algeteño, sobrino de aquel Ojitos que fue maestro y mentor de Rodolfo Gaona. Remigio, muerto no hace mucho tiempo, era un gran tipo y una gran persona. Había sido alcalde en Algete. su pueblo. Luego se hizo picador de reses bravas y acabó matando novillotes de media casta en la placita de Tetuán de las Victorias. En El Algeteño se compendiaron todas mis amistades con la torería de la época. A Manolo Bienvenida, El Papa Negro, del que asimismo fui entusiasta, lo conocí a bordo del vapor María Cristina, en un inolvidable viaje de regreso de Cuba a España, en el que nos acompañaba el eminente actor don Enrique Borrás. Y ni entonces ni luego supo Manolo que yo era aquel Ballestilla que le consagró tantos ditirambos en prosa y en verso..., porque uno cambiaba a veces la seda tersa del estilo llano por el percal ripioso de unos malos sonetos o de unas pésimas octavas reales. 

Volviendo a Rafael, tampoco busqué su trato,, y eso que él me envió una fotografía con esta magnífica dedicatoria: "A mi estimado admirador Ballestilla. Rafael Gómez, el Gallo." Y en cuanto a las presentaciones, ya he dicho que fueron múltiples, y debo añadir que se iniciaron del modo más pintoresco.

Alejandro Pérez Lugín, luego célebre novelista, y en 1910 notabilísimo reportero de El Mundo, modelo de críticos de tauromaquia y gran maestre de la orden del gallismo en todas sus ramas —la disciplinada y subalterna de Fernando, el mayor de los tres hermanos; la pinturera y garbosa de Rafael y el tierno brote de Joselito, ya triunfador en su aprendizaje de becerrista—, había hecho de mi una especie de edecán de su grupo, a lo que yo me sometía gustoso por el afecto que nos ligaba y porque así iba adiestrándome en el oficio periodístico. Lo que no conseguía Lugín era unirme al cortejo del divino calvo. Siempre que intentó llevarme a las reuniones del partido tropezó con mi obstinada negativa, porque no quise que mi devoción al torero en la plaza se quebrantase con el conocimiento del torero en la calle, en el café o en la taberna. Un día, sin embargo, no pude resistirme a los deseos del jefe. Se había celebrado en Madrid una corrida en la que Rafael quedó... una mijita desiguá. 

La desigualdad consistió en cubrirse en el primer toro y dar el mitin en el segundo. Un mitin previsto desde que el bicho salió de los chiqueros y afrontado con la serenidad que El Gallo ponía en tales espectáculos. Ni dio ningún lance, ni siquiera quiso divertirnos con sus habituales espantás. Limitóse a ver cómo trabajaban sus peones, y cuando llegó la hora de matar, apenas si desplegó la muleta. "Yévatelo p'ayá." "Córrelo a este lao." "Sácalo de las tablas." "Tráemelo al dos"... La gritería era espantosa. Llovían almohadillas sobre la arena y el coso amenazaba hundirse a impulsos de la indignación del gentío. Rafael, impávido, como ajeno al tumulto, iba de un lado para otro, contoneándose y a pasitos cortos — "Con mucha repajolera grasia, sí señó", decían sus partidarios—, y de vez en cuando miraba al palco presidencial, haciendo al usía señas y guiñadas, como si le dijera: "Pero, hombre de Dios, ¡que ya es hora de que salgan los mansos!..."

 Y salieron. ¡No habían de salir! El toro se fue vivo a los corrales, porque ni siquiera le arañó el estoque del diestro. Refugióse éste en el callejón con aire de resignada condolencia, y ya no pudo asomarse al ruedo sin que le persiguieran los denuestos de la colérica multitud. 

No hay que decir cómo abandonamos la Plaza los infortunados gallistas. Péréz Lugín —Don Pío para la afición— iba ronco de replicar a los que le increpaban en gradas y tendidos: "¡A pesar de todo, el mejor! jKi-ki-ri-ki! ¡El mejor! ¡Ey, carballeira!" Y ya fuera del coso, todavía gritaba, entre la riada de los comentaristas del desastre: "E1 mejor!... ¡Siempre el mejor!... ¡Hasta en loe fracasos!... ¡Nadie fracasa como él!..." Porque él fracaso no podía negarlo el bueno de Alejandro, y de ello se valió para torcer mi voluntad de independencia. 

 —Mira, niño —me dijo—, hoy no puedes negarte a venir a saludar a Rafael. En los malos trances se conoce a los amigos. Esta tarde no habrá en la fonda mangantes ni pelmazos que vayan a beberse unas copas con el héroe y a pedirle un par de duros. Únicamente estaremos los cabales, los de verdad, y tú tienes que ir. Te agradecerá mucho la visita. 

 ¡Por fin iban a presentarme al Gallo! Entramos en el antiguo hotel de Roma, de la calle del Caballero de Gracia, y subimos a la habitación del ídolo. Aquello parecía un velatorio. Tendido en la cama yacía el torero, con una camiseta de color rosa y unos calzoncillos de céfiro listado que partían los corazones. Sobre la blancura de la almohada, su cabeza era como un barro cocido, y la coleta, en desorden, fingía ser la aureola del mondo cráneo. Fumaba Rafael un largo veguero, del que arrancaba densas bocanadas de humo- para lanzarlas estoicamente al cielo raso. Rodeando el lecho, los cabales: unos graves caballeros y ocho o diez gitanos de los que constituían el séquito de Rafael. Caras cetrinas, tufos aceitosos, pupilas negras y llameantes; éste con un clavelito sobre la, oreja, aquél , dándole vueltas al ancho sombrero mugriento, el de más allá jugueteando con la vara de mimbres de Antonio Torres Heredia... Y los comentarios: 

-Er toro achuchaba por los dos laos... El (Gallo, chupando con deleite su cigarro, lanzaba un chorro de humo y argüía: 

-Que he estao mu malo... 

-¡A un bicho azín no había máz que ejarlo que ze lo yevazen! 

-Yo no me opuse: pero he estao mu malo... 

-Er público, no sabe lo que píe..: ¿Qué se iba a jasé con un renegao que embestía p'atrás? 

 Y el retornelo de Rafael: 

-Que he estao mu malo, mu malo... Hubo un largo silencio y nadie se atrevió a romperlo. Don Pío, muy en su papel de introductor de embajadores, avanzaba ya hacia la cabecera de la cama. Seguíale yo con timidez no exenta de curiosidad. Y entonces surgió la voz honda y cavernosa de un viejo cañí que se había acurrucado en un rincón de la estancia y evocaba el nombre del toro que fue a los corrales: 

-¡¡¡Y se yamaba Madroño!!!... 

 Volvióse el maestro hacia el individuo, hizo uno de sus guiños característicos, dio una larga fumada al tabaco y contestó con sonrisa picara: 

 —Por mí se yama toa vía. 

 Ya no hubo presentación, porque me acometió la risa, y para soltarla a mis anchas salí huyendo del cuarto y eché escaleras abajo, sin atender a las voces de Pérez Lugín, que venía tras de mí haciendo coro a mis estruendosas y repetidas carcajadas. Y asi fue cómo se malogró mi primera presentación al divino calvo.

miércoles, 31 de enero de 2024

TRES CONTEMPORÁNEOS RECUERDA A RAFAEL: (Y III)

 La revista 'El Ruedo' dedicó un amplio despliegue a plasmar la figura de Rafael El Gallo tras su muerte. El 2 de junio de 1960, en su número 832, apareció un extenso reportaje firmado por Santiago Córdoba. En esta tercera y última parte, el ganadero Antonio Pérez Tabernero recuerda al diestro:

Antonio Pérez Tabernero. (Foto: El Ruedo)

— Don Antonio, ¿qué subraya usted 
de la personalidad del «Gallo»? 

—La influencia, de la raza gitana  sobre las demás razas humanas. Porque en Rafael se impuso tanto la media sangre de Gabriela, que en nada recordaba a su padre, el señor Fernando «el Gallo».

Don Antonio Pérez Tabernero, uno de los más amenos conversadores con que ha tropezado el periodista, es quizá el más antiguo amigo de Rafael «el Gallo». Le conoció en el siglo pasado y cultivó su amistad toda la vida. Por eso, don Antonio, con cuatro palabras, ha calado hondo en la personalidad de Rafael. Prosigamos. 

 — ¿Cuál de los dos hermanos acusa más la raza gitana, Rafael o «Joselito»? 

 —Indudablemente, Rafael. José parecía payo por los cuatro costados. Y para establecer más la diferencia entre los dos hermanos, basta saber cómo se administraban. José era un financiero, y Rafael, un pródigo; el hombre que ha vendido una partida de yeguas o potras en un ferial y espléndidamente se deshace de las utilidades en una juega. Nunca me expliqué una diferencia tan grande entre dos hermanos.

— ¿Y cuál de los dos exponía más ante los toros? —

Para mí, sin duda, Rafael, porque con el toro que se confiaba estaba más cerca que nadie de aquella época, y eso siempre es peligroso; pero es que cuando huía, cuando daba sus célebres espantadas, perdiéndole la cara a los toros, era cuando corría más peligro, 

 — ¿ Qué torero de hoy está en una u otra línea de los «Gallos»? 

 — Yo no hablo de los toreros que están en activo. 

— ¿Usted qué fue. «gallista» o «joselista»? 

 — Siempre he sido partidario del torero que más puede con el toro.

 — ¿Visitaba Rafael con frecuencia su casa de San Fernando? 

 — Los dos hermanos fueron mucho a casa, sí. 

 — ¿Cómo eran en la intimidad? 

-Tan opuestos como en, el toreo. Rafael, graciosísimo en sus frases, que casi siempre eran certeras. «Joselito», een cambio, muy reservado y siempre calculador. 

 —Confidencialmente, ¿qué decía José de su hermano Rafael? 

 —José sentía una gran admiración por su hermano; pero conociendo el riesgo que corría, por las razones que antes expuse, siempre estaba influyendo para que se retirase. 

 — ¿ El rasgo humano que más admiraba usted en «El Gallo»? 

 — Lo fácil que se acoplaba a las situaciones, por difíciles qué fueran. Igual se adaptaba a la conversación con un Grande de España que le seguía la corriente a un «calé», aunque supiera desde un príncipio que iba a darle un sablazo. ¡Ah! Y lo supersticioso que era, cosa que nunca compartí con él.

 Así era «El Gallo», aquel torero de multitudes, famoso por sus genialidades; así era Rafael, aquel hombre que era la más viva representación de una época que ha muerto con él.

domingo, 28 de enero de 2024

TRES CONTEMPORÁNEOS RECUERDAN A RAFAEL (II)

La revista 'El Ruedo' dedicó un amplio despliegue a plasmar la figura de Rafael El Gallo tras su muerte. El 2 de junio de 1960, en su número 832, apareció un extenso reportaje firmado por Santiago Córdoba. En esta segunda parte, el matador Vicente Pastor recuerda a su rival:

Pastor

—Don Vicente, usted que corrió la fabulosa aventura del toreo junto a «El Gallo», ¿quiere recordarle? 

-¡Pobre Rafael! le han salido del alma estas dos palabras. Don Vicente Pastor está visiblemente afectado por la muerte del compañero con quien compartió durante tantos años las alegrías y los sinsabores que acarrea la profesión de torero.

— ¡Qué le voy a decir de Rafael! Empezó de novillero a la vez que yo, y toreamos muchas corridas juntos y muchos mano a mano: Me ha impresionado su muerte. Me enteré en la cama; acababa de acostarme y me dieron la noticia. 

 — ¿Cómo y cuándo conoció a Rafael? 

 —Fue en Castellón, al coincidir en. la primera novillada que toreamos juntos; si no recuerdo mal, fue el año 99. Y seguimos de novilleros hasta 1902; él tomó la alternativa en Sevilla en el mes de septiembre y yo en Madrid. 

-¿Cómo era Rafael, don Vicente? 

—Como un chiquillo. Yo le tomé verdadero cariño, porque fuimos juntos por los trenes y paramos en las mismas fondas. 

 — ¿Qué fue, qué representó para usted «El Gallo»? 

 —Con sus desigualdades, una gran figura. Le echó mucha sal hasta en lo que llamaban las espantadas; porque hasta en eso tenía personalidad. 

 — ¿Qué comentarios hacía con sus compañeros en la Plaza? 

 — En ese trance ya sabe usted que los toreros apenas hablamos. Rafael en las tardes de éxito, se limitaba a decir: «¡Qué buen toro me ha tocado!" Y en las tardes de fracaso, lo contrario: «¡Qué «hueso» me ha tocado!» Yo me he llevado bien con todos los toreros, pero con Rafael mejor que con nadie. Siempre que nos encontrábamos, nuestro primer saludo era preguntarnos por la madre. Recuerdo que en una ocasión en que «Joselito» estaba herido en Barcelona fui a verle y me recibió una señora; yo me supuse que se trataba de su madre. Me dijo que José estaba durmiendo. Entonces le anuncié que volvería por la tarde y que le advirtiera que había estado Vicente Pastor. Al oír mi nombre, su madre reaccionó: «¿Pero es usted Vicente Pastor?... Usted no se va sin ver a mi niño; porque usted es el mejor amigo que tiene mí hijo Rafael. Por eso, cuando torea con usted estamos tan tranquilos.»

miércoles, 24 de enero de 2024

TRES CONTEMPORÁNEOS RECUERDAN A RAFAEL (I)

La revista 'El Ruedo' dedicó un amplio despliegue a plasmar la figura de Rafael El Gallo tras su muerte. El 2 de junio de 1960, en su número 832, apareció un extenso reportaje firmado por Santiago Córdoba en el que Gregorio Corrochano, Vicente Pastor y Antonio Pérez Tabernero lo recuerdan. 

En esta primera entrega se recogen las palabras del cronista taurino:


Corrochano
Vamos a hablar de Rafael Gómez, «el Gallo». Sí, vamos a seguir hablando del torero que dio más que hablar. Porque no ha habido una figura taurina más admirada, más pintoresca, más discutida, más celebrada, más simpáticamente popular que «El Gallo». 

 «El Gallo, dentro y fuera de la Plaza, tenía una personalidad arrolladora, En el redondel era distinto a todos los toreros; cuando le soplaban las musas, incomparable; cuando tomaba precauciones, único. Por eso era «El Gallo». Pero no divaguemos. Vamos a hablar de «El Gallo» con tres contemporáneos suyos. Tres representantes de la época gloriosa de Rafael «el Gallo». Un ilustre cronista taurino, un famoso torero y un ganadero de solera: don Gregorio Corrochano, don Vicente Pastor y don Antonio Pérez Tabernero. Tres nombres prestigiosos de la Fiesta. El mejor cartel que se puede ofrecer hoy en homenaje al torero más sensacional de ayer. 

 — Don Gregorio, vengo a robarle un artículo. Usted habla y yo escribo. Vengo a que me hable de Rafael «el Gallo».

A don Gregorio, que podría dictar de un tirón la tauromaquia de «El Gallo», se le agolpan los recuerdos. Pongamos orden a la garbosa palabra del maestro. 

 — Empecé a ver a Rafael de matador de toros en Madrid, en la época de Mosquera, cuando empezó a revelarse como lo que era. Mosquera le dio oportunidades, como a Vicente Pastor. Entonces se ve lo cerca que torea; tanto, que cuando se perfilaba para matar apartaba con la mano las ban erillas. Todos lo habían hecho con el estoque. 

 — ¿Qué escuela acusa «El Gallo»? 

-La escuela sevillana, empalmada con la rondeña, El trajo lo de cambiarse la muleta de  mano; así torea al natural —arte rondeño— y se adorna — arte sevillano—. «Don Modesto» ve a «El Gallo» y escribe: «Que pase con su pase. Con ese pase se pasa a la Gloria sin permiso de San Pedro.» 

 — Muy bonito. Verá, verá. Entonces «Don Pío», gallista por convicción, pero también por polemizar con «Don Modesto», cuando «El Gallo» estaba bien, gritaba: «;Kikirki... Ey Carballeyra!...» Estos gritos los daba en la Plaza y en «La Tribuna», su periódico. Y cuando el torero daba la vuelta al ruedo recogiendo puros y devolviendo sombreros. «Don Pío», tirando las cuartillas a su paso» le decía: «Pon lo que quieras, que yo lo firmo.» 

 — ¿Se mezclaron entonces los gallistas de Rafael y de José? 

 — No. Rafael tenía un partido suyo, único, entusiasta y fanático, que no tenía nada que ver con «Joselito». Y tornamos a la anécdota. Porque «El Gallo», como todos los genios, como todos los hombres fuera de serie, es pura anécdota. Y don Gregorio, que tiene una prodigiosa memoria y un estilo verbal que emboba al que le escucha, como su pluma deleita al que le lee, cuenta...

—En «El Huerto de Capuchinos», donde se desarrolla la comedia quinteriana titulada «Las flores», un viejo aficionado que se pasaba la vida cultivando flores con el mismo amor que cultivaba su admiración por «El Gallo», me preguntó un día: «¿Qué le ha pasado a Rafael el otro día en Madrid?...» «Pues nada -le respondí vacilante—, que le salió un toro a contraestilo, que no se arrimaba...; pasó el tiempo y se lo devolvieron al corral.» Y él replicó sentencioso: «Pues no  pasará mucho tiempo sin que le saquen ustedes bajo palio.» Efectiva mente, a los pocos días, un 15 de mayo, con un toro memorable de Aleas, al que Rafael hizo una de las mejores faenas que se vieron en la Plaza madrileña, lo sacaron a hombros. Entonces recordé al viejo aficionado de «El Huerto de Capuchinos" y le puse el siguiente telegrama: «Rafael ha salido bajo el palio de las palmas de los espectadores.» ¿Sabe usted lo de «El Alfombrista»?

 -No. 

-Sale para Rafael un toro en Madrid. «El Alfombrista», gallista hasta los tuétanos, ve que va a estar fatal su ídolo; se pone en pie y grita al usía: «¡Señor presidente: este toro es «burraco!» Se corre por la Plaza el grito, se arma la marimorena y el presidente saca el pañuelo verde y cambia el toro Al día siguiente hago la crónica, lo cuento y hago la siguiente definición del toro: «"Burraco", toro negro. picado de blanco por detrás, a quien  los vaqueros llaman «Burraco» por el parecido del color de las urracas.» Habían echado para atrás un toro por el pelo, como podía haber sido berrendo, castaño o cárdeno. 

 —Don Gregorio, ¿cómo definiría usted a Rafael «el Gallo»? 

 —Un torero clásico, con el arte jugoso de la escuela sevillana. Tan clásico, que macheteaba con la izquierda, suerte poco lucida, pero necesaria, como hacían los clásicos. Y lo hacía con la izquierda, con objeto de no perder tiempo para matar.

 — ¿Y Rafael como persona? 

 —Bondadoso, educado, muy educado y humilde, cualidad ésta que rara vez se da en el toreo. Jamás habló mal de nadie. Del pecado de envidiar, del mal causado por injuria y calumnia, ni siquiera por ligereza de juicio, se va libre. Rafael «el Gallo», cuando hablaba de algún torero, solamente cogía para hacer mención la parte buena. Elogios le oí muchos, disculpas también. Censuras, ninguna.

— ¿Cuándo le yio usted por última vez? 

 —El 8 de mayo último, en Sevilla. Me despedí de él, incorporándose trabajosamente en la cama. Ayudado por el abrazo que le di, me echó los brazos al cuello. Nos separamos procurando que la emoción no se asomara a los ojos. Por decirle algo, le dije: «Volveré pronto», y él me contestó: "A. ver si es verdad». Pero los dos comprendimos que no volveríamos a  vernos.

domingo, 7 de enero de 2024

EXHIBICIÓN DE UNA PELÍCULA CON LOS GALLO EN PARÍS

 La revista 'Ciné Journal' publicó el siguiente anuncio en su número 281, de 10 de enero de 1914. Los parisinos podrían ver torear, en una película de 850 metros, a los más afamados coletudos españoles entre los que se encontraban Rafael y José. Las actuaciones tuvieron lugar en Valencia, al parecer, durante la Feria de Julio del año anterior.


domingo, 17 de diciembre de 2023

SEGUNDA ACTUACIÓN DE RAFAEL EN SEVILLA


Crónica de 'El Noticiero Sevillano', firmada por El Nene, de la novillada celebrada en Sevilla el 13 de julio de 1899 con la participación de los Niños Sevillanos: Manuel Molina 'Algabeño chico' y Rafael Gómez 'Gallito chico' con reses de José Clemente, de Trigueros (Huelva):

"A las cinco y cuarto, hora anunciada en los carteles, ocupaban el balcón presidencial los señores Mensaque, Castañer y Amores.

Hecho el paseo y el cambio de la seda por el percal, se dio suelta al

Primero

Antes de la salida del toro, los espectadores del sol invaden los tendidos bajos de sombra.

Uno, al saltar la barrera cae al suelo, siendo conducido a la enfermería en brazos de los municipales. 

Berrendo en colorado, capirote, es el novillo.

Algabeño le da tres lances de capa y Gallito una verónica. 

Con cinco varas, midiendo el suelo los picadores en cuatro ocasiones, se pasa al segundo tercio. Los matadores se lucen en quites. 

Uno de los peones al dar el quiebro es cogido y volteado aparatosamente, saliendo ileso.

Su compañero cuelga un buen par; repiten ambos con dos pares buenos.

Algabeño, de verde y oro, después de brindar se dirige al berrendo al que pasa muy bien de muleta, dando una estocada atravesada.

Dos pases más y un pinchazo.

Dando tablas, vuelve a pinchar. El toro derrota. Un pinchazo hondo, saliendo achuchado. Más trasteos y media estocada. Otro pinchazo. Descabella al primer intento. (Palmas).

Segundo

Colorado, ojo de perdiz. Gallito da varias verónicas que se aplauden.

Con cuatro picotazos sin detrimento para la gente montada, haciéndose buenos quites por los espadas, se pasa a banderillas.

De las cortas da Chicuelo un quiebro sin clavar, después cuelga medio par saliendo volteado. Sagasta coloca un par al cuarteo. Repiten ambos con dos pares, el primero en dos tiempos.

Gallito, de morado y oro, se dirige al de Clemente, que por dos veces intenta saltar al callejón.

Gallo pasa bien de muleta, entre los aplausos del público, y deja media estocada caída y atravesada, de la que dobla la res. (Muchas palmas).

Tercero

Retinto en colorado.

Algabeño le da algunos lances de capa.

Cinco varas por una caída y una baja en las cuadras componen el primer tercio.

Los banderilleros cuelgan cuatro pares buenos.

Algabeño chico da tres pases sufriendo una colada, y cobra una estocada. Más pases y un intento de descabello. Acierta al segundo golpe. (Palmas).

Cuarto

Colorado, lucero y bragao.

Gallo da el quiebro de rodillas que le resulta sucio. Después da dos verónicas y un recorte. Algabeño da otro.

Los picadores clavan en cinco ocasiones la garrocha, sufriendo dos caídas. En una de ellas el de aúpa queda sentado en el lomo de la res.

Tres pares bastan para que el bicho pase a manos del Gallo.

Este manda retirar a la gente, da solo dos pases y citando a recibir clava media estocada tendida.

Después juguetea con la res y sacándole el estoque descabella a pulso. (Ovación).

Quinto

Colorao con bragas.

Continúa la ovación al Gallo.

Los espadas torean al alimón, terminando hincados de rodillas y echando arena al hocico del becerro. (Ovación).

Entre marronazos y puyas aguanta el torete cinco sin percances desagradables para los de aúpa.

Gallito coge los palos y deja un magnífico par cambiando los terrenos, después cuelga otro par. (Muchas palmas).

Uno de los peones termina con medio.

Algabeño chico en el primer pase es cogido aparatosamente. 

Más pases para un pinchazo sin soltar, dos pases más y otro hondo, más trasteos y una pasada sin herir. Un estoconazo, otra atravesada. Por fin descabella al segundo golpe. (Palmas).

Sexto

El último era de pelo berrendo en negro, capirote y botinero. 

Cinco varas por dos caballos muertos, compusieron la primera parte.

Los peones adornan el morrillo de la res con tres pares y medio.

Gallito pasa de muleta con inteligencia y consintiendo al bicho que está huido, entra a matar señalando una estocada atravesada y tendida. Dando tablas cobra una buena. (Palmas).

Comentarios

Y llegó el jueves y el público llenó por completo la plaza y todos los espectadores salieron satisfechos, celebrando a voz en grito las faenas del torero en miniatura que ha sabido conquistarse en dos tardes las simpatías de todos los buenos aficionados.

Al anunciar la corrida se creyó al algunos que la empresa estaba loca y que se hallaba mal avenida con sus intereses; y los que vimos torear al muchacho la otra tarde creímos siempre que era un gran negocio darle cuantas corridas quisiera torear aun cuando se celebraran en días laborables.

¡Es mucho el ruido que se trae el Gallito!

Entremos en detalles. Los becerros de don José Clemente tenían el tamaño apropiado para los toreros que los había n de lidiar; pero estaban mal mantenidos y carecían de bravura hasta el extremo que casi todos se refugiaron en las tabla para morir. 

No habiendo enemigos, inútil será decir que los picadores han estado más valientes que leones, saliéndose a los medios para salvar a los becerros de la chamusca.

Los banderilleros con muchísima voluntad y pareando con presteza. Resultará su trabajo mejor cuando tengan más calma y no se precicipten tanto.

Algabeño chico es valiente y sabe mover el capote y la muleta. Entra a matar con guapeza y tiene bastante afición; sin embargo adolece del gravísimo defecto de embarullarse, y por esta causa hace menos de lo que debiera, prolongando las faenas.

Este matador, lo mismo que los banderilleros, deben refrenar los ardores de la sangre para dar realce al trabajo y adelantar.

Gallito. Las sobresalientes faenas ejecutadas por este joven lidiador en la tarde de hoy y la circunstancia especial de haber sido él mismo el que sacó de sus casillas a todos los aficionados obligándoles a echar un paréntesis en la tarde de hoy en sus cuotidianas ocupaciones, me fuerzan a ser más prolijo al comentar su trabajo, satisfaciendo así los deseos de los aficionados que solo desean oír hablar del Gallito.

¿Ha defraudado este lidiador las esperanzas concebidas la otra tarde? ¿Decayó en algo su cartel? Con la rotunda negativa hay que contestar ambas preguntas.

Si se analiza con detención el trabajo ejecutado en la tarde de hoy por nuestro simpático paisano, preciso es reconocer que ha bullido menos que la otra tarde, pero que su trabajo ha sido hoy, si cabe, más completo porque no contaba con las reses, porque no se daba hoy en los novillos el elemento más indispensable, la bravura, para que luzca el trabajo del lidiador.

Rafael ha estoqueado hoy tres cornúpetos mansos y ha banderilleado perfectamente a un novillo mansurrón, quedado y que adelantaba las manos más que un gazapo.

En todos los momentos de la lidia se le ha visto reposado, inteligente, sereno, adornándose y con mucho arte. Sus faenas no son para juzgarlas por el resultado, no son para telegrafiarlas ni para reseñarlas, porque el resultado no dice, ni al consignarlo puede expresarlo lo que se vio, las mil perfecciones que el inteligente descubre mientras el muchacho trabaja, mientras tiene los trastos en la mano.

Rafael Gómez se coloca para torear en el terreno debido, retrocede cuando ve hay precisión de ello y avanza hasta la misma cuna cuando se penetra que lo hace libre de cacho; y como en esto precisamente consiste la inteligencia y la vista torera hay que reconocer que el muchacho posee estas dos cualidades en algo grado.

También ha demostrado esta tarde que sabe enmendarse y tapar los extraños, consintiendo a los cornúpetos mansurrones y atraerlos a la muleta y al capote hasta apoderarse de ellos como si los magnetizara. El segundo novillo que estoqueó esta tarde, hizo con él cuanto le vino en gana, sujetándolo con el trapo lo mismo que si lo tuviera amarrado.

Capeando estuvo bien, en quites y brega muy acertado y en banderillas clavó al quinto un soberbio par cambiando los terrenos desde alguna distancia, pero con mucho adorno. De segunda intención metió otro buen par llegando bien y saliendo apoyado en los palos a consecuencia de haberse metido demasiado para tener toro.

Por último, y para concluir: el Gallito pisa la plaza con mucha tranquilidad; está en la arena con el mismo sosiego que pasea por la calle de las Sierpes, y sabe sacar partido de todo. Así como se dice de los cómicos que dominan la escena que tienen muchas tablas, hay que decir de éste que tiene mucha arena.

A juzgar por el entusiasmo que tan justamente ha despertado el Gallito, es de presumir que el domingo se vea también llena la plaza, porque a este aliciente se agrega también el de que los toros que se juegan pertenecen a la celebérrima vacada de don Eduardo Miura.

La presidencia ha apurado mucho en la suerte de varas.

Los servicios buenos y la entrada un lleno con su correspondiente invasión de los espectadores solares.

miércoles, 6 de diciembre de 2023

LEANDRO NAVARRO PARTIDARIO DE RAFAEL ORTEGA

Leandro Navarro.
Rafael Martínez Gandía entrevistó, en la sección de 'El Ruedo' 'Aficionados de categoría  y con solera", al comediógrafo Leandro Navarro, quien en sus respuestas nombró entre sus predilectos a tres miembros de la familia de los Gallo. El artículo se publicó el 9 de mayo de 1945:

Rafael Ortega Gómez 'Gallito': "Yo creo que una de las mejores figuras que tenemos es Gallito. Para mí, este muchacho tiene una enorme voluntad, y contra lo que se dice por ahí, creo que no tiene más miedo que el que puedan tener los demás. Yo le he visto hacer una faena monstruosa y salir prendido. Lo que pasa es que no ha tenido suerte". 

 Joselito: "A él (Belmonte)y a Joselito, el coloso, cuya gracia, facilidad y estilo son inolvidables. Siempre me acordaré de aquella corrida, en Madrid, en que mató seis toros y uno de regalo".

Rafael El Gallo: "También me acuerdo de una despedida de Limeño en una tarde en que El Gallo, Rafael, derrochó el salero hasta lo inconcebible y me dejó un buen sabor que aun me dura". 

miércoles, 1 de noviembre de 2023

LOS GALLO, PEONES EN UN FESTIVAL

El Club Taurino de Jerez celebró el 7 de febrero de 1915 un festival en el que compartió beneficios con la Asociación Jerezana de la Caridad. Con lleno en sol y buena entrada en la sombra se corrieron ejemplares de José Domecq y Núñez de Villavicencio, cumpliendo los cuatro primeros y destacando los corridos en quinto y sexto lugares. 

Como matadores actuaron Chanito, Carnicerito, Alvaradito de Córdoba, Paco Mateo, Antonio Calvache y Manolito Belmonte, que gustaron al respetable en líneas generales. 

Como auxiliadores tomaron parte los diestros de alternativa Rafael Gómez 'Gallo', Isidoro Martí Flores, Manolo Martín Vázquez, Joselito, Curro Posada y Juan Belmonte. 

La crónica, aparecida en 'Palmas y Pitos' del 1 de marzo y firmada por R. Pozo Roldán, destaca que los improvisados subalternos "trabajaron con gran entusiasmo, ayudando muy eficazmente a los muchachos y banderilleando con más voluntad que fortuna, si se exceptúan dos pares inmensos, uno de frente que colocó Flores y otro cambiando los terrenos que colgó Rafael El Gallo. Ambos matadores escucharon ruidosas ovaciones".

domingo, 22 de octubre de 2023

RAFAEL EN EL MUSEO TAURINO DE VALENCIA

La vinculación de la familia Gómez con Valencia fue muy estrecha. En la ciudad del Turia tuvieron los Gallo innumerables y buenos amigos que no dudaban en agasajarlos cada vez que iban por  allí. 



Rafael, José y Machaquito, una de las fotos citadas.
(http://www.museotaurinovalencia.es/)
Hoy en día el Museo Taurino de Valencia, aledaño a la plaza de toros, conserva interesantes objetos que pertenecieron a Rafael y José, además de carteles y fotografías donde aparecen. 

En esta primera entrega nos centramos en el Divino Calvo y, extrayendo la relación de la web del museo, reseñamos los siguientes:

FOTOS

- Rafael Gómez Ortega El Gallo felicita a José Gómez Gallito. Después de una brillante actuación durante la Feria de julio de 1917.

- Paseíllo. Las cuadrillas de Rafael Gómez El Gallo, José Gómez Gallito y Rafael González Machaquito.

OBJETOS

-  Montera de Rafael Gómez El Gallo Que utilizó en su primera despedida en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla en 1918.

- Cartel publicitario de papel de fumar Toreros célebres en formato apaisado, con dos orificios en la parte superior para poder colgarlo. Aparecen retratados los matadores de toros: Rodolfo Gaona, Vicente Pastor, Ricardo Torres Bombita, Juan Belmonte, Rafael Gómez Gallo, José Gómez Gallito III, Castor Ibarra Cocherito de Bilbao, Rafael González Machaquito, Martín Vázquez, Manuel Mejías Bienvenida.
Texto: "El papel de fumar toreros célebres es el mejor. Fabricantes Miguel Botella y Hno. Alcoy. De venta aquí".

CARTELES

- Cartel del 11 de abril de 1909. Corrida de toros a beneficio de la Casa de Misericordia, con la participación de Ricardo Torres Bombita y Rafael Gómez Gallito, en la plaza de toros de Murcia.

- Tercera corrida de Feria de 1908. Cartel que anuncia la corrida de toros del 30 de julio, en la plaza de toros de Valencia, con los espadas: Ricardo Torres Bombita, Rafael González Machaquito y Rafael Gómez Gallo.

-  Corridas de toros de las ferias y fiestas de Salamanca de 1915. Cartel que anuncia las cuatro grandes corridas de toros, los días 11, 12, 13 y 21 de septiembre de 1915, con la participación de los espadas: Gallo, Gallito, Gaona, Limeño y Algabeño II.

domingo, 15 de octubre de 2023

LOS GALLO EN 'HISTORIAS DE LA FIESTA'

 

Mariano Ozores dirige en 1965 el documental 'Historias de la Fiesta' en el que recoge, en poco más de una hora, los hechos más destacados de la Tauromaquia, desde la mitología y la Grecia clásica hasta mediados de los sesenta del siglo pasado.

Los Gallo tienen especial protagonismo y así, de Rafael refleja sus desigualdades, calificándolo de genial porque le devolvían cuatro o cinco toros cada año y hacía las cuatro o cinco mejores faenas de esa misma temporada. También refiere una conocida anécdota de su primera retirada: tras brindar a la presidencia y a unos partidarios, hizo lo propio con José y le ofreció muleta y estoque para que fuera él quien despachara su último toro.

De José señala que fue "la maravilla que se convirtió en leyenda" y asevera que fue el 'torero más completo de todos los tiempos". Acaba el relato en este apartado con la tragedia de Talavera, el posterior entierro y cómo se enteró Belmonte de la desgracia.

miércoles, 11 de octubre de 2023

JOSELITO VUELVE A SEVILLA POR SAN MIGUEL

 

En el Espacio Sacáis de la plaza de la Alianza de Sevilla, se inauguró el pasado 28 de septiembre, coincidiendo con el 111 aniversario de la alternativa de Joselito, la muestra de arte titulada 'Al Toro', en la que nueve artistas de diferentes ámbitos -escultura, pintura y fotografía-, presentan sus propuestas. 

Gallito es recreado por Daniel Franca en su óleo 'Rehiletes'; por María Tapia en 'Identidad I'; por Patricio Hidalgo en el acrílico 'Joselito' o en el grafito de Ricardo Gil 'Patio de cuadrillas' junto a su inseparable competidor Juan Belmonte.

Además, y a beneficio de la residencia San Juan de Dios de la capital andaluza se ha editado un catálogo al módico precio de 12 euros que contiene interesantes artículos de Ángel Berlanga, Marcos García o Pedro Casado, que escribe sobre Rafael. La parte gráfica, muy cuidada. 

La exposición permanecerá abierta hasta el domingo 22 de octubre 





miércoles, 20 de septiembre de 2023

UN ÉXITO DE RAFAEL DEL AÑO 12 CONTADO POR 'DON PÍO'

Alejandro Pérez Lugín, más conocido como Don Pío, publico en La Tribuna el siguiente artículo en 1912:

¡KIKIRIKÍ!

Sevilla.- Café Royal.- El gallinero


Anoche, cuando el café Fornos se estremecía de entusiasmo y los aplausos al héroe Gallito, TORERO ARTISTA, que se hallaba en el famoso Congresillo, se repetían incesantes, alguien me dijo:

- Mañana se explayará usted cantando a Gallito...

- ¡Digo!...

Y ahora me encuentro con que no sé qué decir. He sido gallista desde el primer día que, de novillero, vi torear al hijo de su padre, que también me gustaba mucho. He defendido a Gallito y he proclamado a los cuarenta mil vientos mi gallismo, cuando era un atrevimiento inaudito, un pecado mortal, cuya remisión ni al mismo Papa de Roma era permitida, ir contra las definiciones que al Consejo general del trust, monopolizador del toreo, se le ocurría lanzar. 

- ¿Habéis visto qué tío más gracioso? -decían, despectivamente, en el Lyon, y en el Gato, y en la Codorniz sencilla, baile de sociedad para costureras y pollos sin graduación-. ¿Pues no se atreve a dudar de Bombita y a defender a Gallito?
Don Pío

Entonces, yo, que he dado nombre a algunas cosas malas y buenas de este torero -yo fui quien bautizó las 'espantás'-, definí a Gallito.

El torero artista

¡Jesús, María y José, cómo se pusieron conmigo!

- Ese lo que quiere es llamar la atención con posturas inverosímiles, absurdas.

- Lo mejor es no ocuparse de él, no nombrarle.

- Sí, sí. Que trabaje en silencio... Don Modesto, ¿por qué le cita usted?

- Pero hombre, si es amigo mío...

- Nada, nada. No hay que citarle. 

¿Y qué? Contra la verdad no puede nadie. Un día y otro se le podrá ocultar a las gentes, pero llega siempre el momento en que se impone, y sus rayos gloriosos iluminan a todos.

¿Y ahora, qué? ¡Hay alguien capaz de poner en dida nada de cuanto yo vine afirmando, a propósito de Gallito y su categoría, un día y otro y otro en artículos y en conversaciones y en aquel Libro de Gallito, en el que puse a mi firma el aval de las autorizadísimas de Guerrita y Fuentes?

- Gallito es la estética del toreo -dijo Antonio.

- Es un asombro -dijo, a su vez, Guerrita-. Hay que quitarse el sombrero. Yo soy un aficionado viejo y me he puesto en pie viéndole torear...

Y anoche, en el andén del Mediodía, cuando los toreros y aficionados, fueron a despedir al César, quisieron describirle, todavía emocionados, la faena que acababa de ejecutar el torero artista ante el asombro de 13.000 espectadores, que declararon, ebrios de entusiasmo, no haber visto nunca cosa semejante. Guerrita, que no ha hecho en Madrid ninguna de las frases que se le han atribuido, dijo estas palabras:

- No me digáis 'na', porque yo sé muy bien de lo que es capaz ese torerazo...

Pero ¿cómo fue esa faena de la que por las pícaras necesidades del ajuste, que obligaron a reducirla a breves líneas en la imprenta, apenas tuvieron noticias nuestros lectores?

- ¿Han visto ustedes -me decía anoche un buen aficionado- que cuando Gallito hace una gran faena de éstas no hay modo de saber cómo fue? "Hizo una faena magistra", escribe uno de ustedes. "Dio una serie de pases artísticos, emocionantes", pone otro, "Aquello fue indescriptible", dice el de más allá.

Cierto, ¿Pero aunque se pudiesen enumerar todos los pases de una de estas faenas, tendremos con esto la descripción, siquiera noticia detallada, de la labor del que Don Modesto -Don Modesto, que fue el primero que me salió al paso cuando yo le llamé a Gallito el torero artista...-llama hoy "el gran artista del toreo"?

¿Qué saca con decir de esta faena que los aficionados recordaremos de por vida y comentaremos muchas veces hasta en la mismísima gloria, adonde iremos derechitos , en gracia a lo mucho que hemos sufrido otras tardes en los toros, que Gallito la comenzó con un cambio y la continuó luego con un pase por alto, otro ayudado por bajo, uno natural estupendo -sencillamente- el mejor pase natural que se ha visto-. otro ayudado, otro natural magno, dos de molinete divinos y tres con cambio por la espalda?...

Pero ¿y la gracia, y la gentileza, y el garbo, y la elegancia, y el clasicismo, y el arte con que todo ello fue ejecutado?

¿Qué pluma pinturera, entusiasta e impresionable es capaz de describirlo?

¿Dónde se encontrarán adjetivos con toda la enorme fuerza de expresión necesaria para elogiar esta labor emocionante, inspirada, genial... "única"?

Es Gallito un artista excepcional, grande hasta en sus fracasos, que, precisamente por ser él quien es, los tiene; no por medroso ni por apático, sino como sombra que acusa y evidencia el mérito incuestionable de su arte.

En Gallito se juntan, en feliz e inverosímil consorcio, el más puro clasicismo y el romanticismo más apasionado. Una veces es cualquiera de los grandes maestros en que aprendió: Lagartijo, Guerrita, su padre, y otras es él, él solo.

Gallito repentiza, inventa en la cara del toro, y de ahí todos esos pases indescriptibles, que sólo se ven una vez: esos movimientos del capote, que sorprenden y encantan y no tienen clasificación ni nombre posible.

- Gallito lo fía todo a la inspiración del momento -me dijo también Guerrita cuando me habló de él.

Con los demás va usted a golpe contado, ya sabe lo que va a ver; con éste no; siempre tiene usted una sorpresa. 

Ayer fueron una serie de ellas las que nos regaló Gallito. Hasta en los lances usuales puso una salsa de gitanería y de gracia que los hizo completamente nuevos.

Velázquez y Goya a un tiempo; Víctor Hugo y Chateaubriand, Zorrilla..., y todo el mágico Rubén. "Gallito es el Rubén Darío del toreo", escribí yo en El libro de Gallito, y ya puede agradecerme el reclamo la Biblioteca Renacimiento, su propietaria. 

De la calidad de la faena sólo da idea la actitud del público que, emocionado y silencioso vio a Gallito marchar, paso a paso, hacia el toro con la muleta plegada en la izquierda, y alegrándole "a cada andada", y luego gritaba, rugía de entusiasmo a cada pase, a cada movimiento del artista, que, reposado y sereno, dominador del público y de la fiera, era el única que permanecía libre de la emoción general, metido sólo en su obra, recreándose en ella, asombrándonos cada vez más, con nuevas irradiaciones de su arte, de su inspiración soberana.

Los toreros que estaban en la plaza permanecían inmóviles de asombro. Los del callejón aplaudían y gritaban, y el público, ebrio de júbilo, de entusiasmo, de admiración, aclamaba a Gallito como el más grande, el más genial, el más asombroso artista del toreo.

Se acabó la corrida; se lo llevaron en hombros, y el público entero permaneció en pie en los tendidos, en las gradas y los palcos, aplaudiendo y vitoreando a Gallito; aplausos y vítores que se repitieron en la calle hasta la fonda. 

Luego, aquí tuvo Gallito una segunda apoteosis, que él agradeció profundamente.

Los que más encarnizadamente le han discutido y negado dan muestra de una nobleza digna del mayor aplauso, acudiendo a felicitarle. Gallito y los "gallistas" agradecemos mucho estas manifestaciones, que prueban que por encima de todas las luchas y apasionamientos está la nobleza de los corazones bien nacidos.

Gracias, muchas gracias.

Cuando más gente había en el cuarto de Gallito, apareció un señor modesto, a quien nadie, fuera del que suscribe, conocía -es una de las más gloriosas ilustraciones del Cuerpo de Ingenieros de Caminos-, y se acercó a Rafael!

- Yo soy un aficionado antiguo -le dijo- que vengo a darle a usted las gracias por esta faena prodigiosa que acaba de ejecutar y a traerle esta caja de habanos. Hágase cuenta de que se los he echado al redondel.

Gallito nos convidó anoche a cenar a los partidarios más antiguos, los que en los días de éxito como en los de fracaso hemos conservado la fe en él. No llegábamos a la docena... Ahora, los que creen en el torero artista se cuentan por millares. Llegó la hora de la verdad.

Con nosotros comieron anoche dos personas, cuya presencia en aquella mesa, a la que yo me sentaba por primera vez, pues nunca había comido con Rafael, tenía una significación que no se ocultará a la perspicacia de los lectores.

Era una de ellas el conocidísimo aficionado y "lagartijista" acérrimo don Joaquín Menchero -¡viva Lagartijo!-, y el otro, nuestro Tomás Borrás, el enemigo de los toros, a quien en una mala tarde ha conquistado el arte del taumaturgo del toreo...

Lector, perdóname. Yo debía haber escrito hoy el artículo definitivo de Gallito...; pero no acierto. Hazte cargo.


domingo, 3 de septiembre de 2023

GALLITO CHICO, BIEN EN CARABANCHEL

El periódico 'El Globo' de 8 de mayo de 1899 daba cumplida cuenta de la novillada celebrada en el entonces pueblo de Carabanchel y en la que tomaron parte Algabeño y Gallito:

Toros en Carabanchel

Gallito chico.
La corrida celebrada en dicho pueblo, y en la que despacharon cuatro toros de Comillas, que resultaron superiorísimos, los jóvenes sevillanos Algabeño chico y Gallito, ha superado a cuanto se esperaba de los valientes matadores.

Algabeño mató a su primero de una magnífica estocada hasta el pomo, entrando a toda ley y saliendo por los costillares. A su segundo le dio dos estocadas, no pudiéndose determinar cual de las dos era mejor.

Gallito mató a su primero de una media estocada después de varios pases de pecho, en redondo y de cabeza a rabo, que nada tienen que envidiar a los clásicos del maestro Guerrita. A su segundo toro le propinó después de un cambio, tres pases en redondo, dos con la izquierda y uno de pecho, una media estocada de las del maestro Rafael I, que hizo innecesaria la puntilla.

Ambos matadores banderillearon al tercer toro a los acordes de la música, poniéndole cuatro pares inmejorables.

De los peones, el Sagasta; cumpliendo los demás.

Los picadores, medianos.


miércoles, 23 de agosto de 2023

GAONA PREFIERE A RAFAEL

 'Diario de Burgos', en su edición del 13 de abril de 1948, reproduce una entrevista publicada en 'Unidad' con el diestro Rodolfo Gaona, en visita a España proveniente de Cheburgo. El revistero inquiere sobre qué diestros han sido los mejores con los que compartió escenario...

"fueron Rafael el Gallo y Belmonte.

- ¿Y Joselito?

- El Gallito ha sido un torero muy largo y extraordinario.

miércoles, 16 de agosto de 2023

EL GALLO PASA LA GUERRA EN MADRID

 Juan Ferragut firma el siguiente artículo, publicado el 16 de junio de 1937 en 'Mundo gráfico', en el que cuenta cómo vive Rafael El Gallo en pleno conflicto bélico:

RAFAEL 'EL GALLO', 'COLECCIONISTA' DE GUERRAS Y REVOLUCIONES, TIENE UN BAR

Rafael Gómez, el Gallo, veterano del arte taurino, poseedor legitimo de una auténtica popularidad cordial y pintoresca, tiene un bar flamante, recién inaugurado en una de las calles más céntricas de Madrid.

'EI Gallo' ha abierto un bar, es el decir de las gentes, que cunde de boca en boca. No nos metamos en interioridades administrativas, que acostumbran a ser un misterio. Y más tratándose de el Gallo, que en materia económica ha sido siempre una verdadera calamidad. Nadie —ni él mismo—ha sido capaz nunca de "echar la cuenta" a este Faraón flamenco, manirroto y genial. Nadie—ni él mismo—ha sabido jamás lo que el Gallo ha ganado ni lo que tiene. Auténtico bohemio, calé de raza, este calvorota artista y arbitrario ha hecho de su vida acaso su mejor 'faena' de arte. Supersticioso. fatalista, abúlico y simpático, el Gallo es, por sí solo, toda una tradición y toda una leyenda. Nunca un hombre vulgar, ni una personalidad amorfa y adocenada, Rafael es único en su arte, en su bondad libérrima, en su pintoresquismo y hasta en su prestancia física, que los años no han podido amortiguar.

Lo cierto es que, sea o no cierto—dejemos interioridades administrativas—, el Gallo tiene un bar. Allí está él, de la mañana a la noche, con su cráneo reluciente y su sonrisa matizada de gitana melancolía, haciendo los honores del nuevo establecimiento. "El bar de el Gallo" le llama la gente, y la gente tiene razón, porque su instinto le dice que el pintoresco disparate de establecer un despacho de bebidas cuando no hay vino ni tapas, y la cerveza escasea, y los mariscos tienen precios astronómicos, y los licores famosos se han transmutado en química misteriosa, no podía ocurrírsele más que a Rafael el Gallo.

Sin embargo, allí está Rafael, hierático, cetrino y sonriente, como siempre; parco de palabras y de gestos, como un auténtico ídolo de bronce el rostro, de marfil antiguo la calva veterana.

Rafael es estoico y fatalista. Por su edad, podría libremente estar lejos de Madrid, o, por lo menos, evacuarse a un barrio menos batido por la metralla enemiga. Pero Rafael tiene los oídos habituados a todas las tempestades.

—Los que se estremecen—sentencia Rafael— cuando estalla un obús no saben cómo suena un "¡ole!» cerrado o una "bronca" en una plaza de toros.

EI bar de Rafael se rotula 'Los Hércules». Es un recuerdo a la vieja Alameda sevillana, matriz de toda una casta de artistas flamencos y toreros famosos, sevillanos todos... , menos este magnifico Rafael Gómez Ortega, que nació en Madrid.

—Me dicen que me vaya—dice el Gallo—, y no me voy. Por casualidad nací en Madrid. y si aquí tengo que morir, será mi sino. Todo lo que le tiene que pasar a un hombre está ya escrito, y no hay nadie más tonto que el que cree que poniendo tierra por medio se libra de su suerte. Además, a mí no me cogen de sorpresa guerras y revoluciones. Parece que me dedico a coleccionarlas. He dado muchas volteretas por el mundo. En América, ya se sabia: llegar yo a una República y liarse un fregao de tiros, era todo lo mismo. En Méjico, en Uruguay, en Paraguay, en Venezuela, en la Argentina, en Cuba, he sido testigo de no sé cuántas revoluciones. Estoy curado de espanto. Ahora, compadre, que "esto" de ahora es lo más serio que había visto: er sin fin der mundo...

Rafael enciende un cigarro puro. Atiende, con su característico gesto cordial, a unos amigos que llegan. Su silueta magra, estilizada. tiene un aire inconfundible, de auténtico señorío, garboso y simpático. Se habla de la guerra, de los ausentes, de los que a los primeros truenos bélicos se fueron lejos.

Rafael sentencia:

—Cada uno, aunque no entienda de política, tiene su sitio. Un artista popular es del pueblo que lo hizo. ¿A quién se lo debe uno todo? Al pueblo. Su aplauso, su cariño nos dieron fama y dinero. iEa!, pues con el pueblo hay que estar a las duras y a las maduras... Yo he pasado muchos tragos amargos. Me he visto a veces 'entregado', hundido. En una sola tarde de suerte, el aplauso del pueblo me ha resucitado. ¿Es que uno puede olvidar esto?

Y el Gallo vuelve a su silencio hierático.

Empiezan a estallar, no lejos, truenos de metralla asesina. Rafael fuma impasible. En su rostro broncíneo, el gesto hermético, inalterable-—estoicismo y melancolía—, de las "tardes malas".

domingo, 13 de agosto de 2023

EL GALLO CUENTA SU VIDA EN 'MUNDO GRÁFICO' (Y II)

 Segunda, y última entrega, de la biografía de Rafael El Gallo aparecida el 19 de agosto de 1936 en la revista 'Mundo Gráfico':

Un fraile «afisionao» en el corazón de la selva

Otra vez—sigue contando el Gallo—, en el río Magdalena, junto a las Bocas de Ce- niza de Barranquilla, en Columbia (Su criado de confianza: "¡Osú, la jograffa que sabe Rafaé!», me ocurrió una cosa grasiosísima. Íbamos unos cuantos amigos a caballo por aquellos lugares y nos cogió la moche sin llegar a poblado. Delante de nosotros había un río, y más allá de él brillaba' a lo lejos una lusesita. Tuvimos. que atravesá er río en un tronco que nos prestaron los índios, y otra ves empesarnos la caminata. Pero la lusesita paresía huir de nosotros, porque cada vez estaba más lejos. Toa la noche estuvimos anda que te anda, hasta que a las cuatro de la mañana llegamos a unconvento y llamamos para pedir agua y un rincón donde pasar el resto de la noche. Cuando nos abrió el lego de la puerta y me vio, se restregó los ojos, como si lo que veía le paresiera una pesadilla, y sin desirnos una palabra, salió corriendo para avisar al principal. Nosotros, desde la puerta, le oíamos gritar por los pasillos: «Padre prior, padre prior, o yo estoy loco, o ahí, en la puerta, está el Gallo.» ¡Ave, María Purísima, la que se armó! EI prior era de Valensia, y un barbián dc los buenos, más afisionao a los toros que Cúchares. EI pater me abrasó emosionao, y quieras que no, me tuve que quedar con él todo el día siguiente, hablándole de España y de los toros.

Un soneto de Villaespesa

——En el Perú coinsidí con el poeta Villaespesa, que andaba por allí con una Compañía de teatro disiendo unos versos muy bonitos. Yo había ido a torear dos corridas en Lima, con Belmonte, y los afisionaos de allí nos dieron un banquete a Juan y a mí por lo bien que habíamos quedao. AI final de la comida le dijo la gente a Villaespesa:

—Dígale usté un soneto a Rafaé.

V verá usté el soneto que dijo de mí el poeta. Es un soneto muy chiquito, pero muy bonito:

Con tu estupenda calva gitana,

a la fiesta española das alegría,

y en los tiempos presentes nadie te gama

en arte, en elegancia y en gallardía.

Pues bordas con tu capa de seda y grana

—capa que 'Lagartijo» te envidiaría—

arabescos sutiles de filigrana

y encajes prodigiosos de orfebrería.

Tu montera es corona de emperadores,

y tu capote, su manto regio a tu espalda,

porque siempre, entre todos los lidiadores,

se destaca tu arte de maravilla,

como la gracia esbelta de la Giralda

sobre todas las torres que hay en Sevilla.

Excuso desirle a usté lo que le aplaudieron. Si yo supiera haser así los brindis, ¡qué torero más completo sería!

Cómo, cuándo y por qué se quedó calvo

- Desde cuándo está usted calvo?

—Desde el año 1901 ; tenia yo entonses diez y nueve años. Una tarde, toreando en Jerez de la Frontera. me corté el cuero cabelludo con el estoque, y se me empesó a caer el pelo ensortijao que tenía. El año dos, cuando tomé la alternativa, ya estaba calvo. Yo he sío el primer torero que ha llevao la coleta postisa.

—¿Cuántas cornadas ha sufrido usted?

—Catorse. Catorse bujeros que tengo en el cuerpo. Dos de ellos muy graves y otros cuatro na más que graves. Los demás, pa ir tirando.

—¿Cuál ha sido el mayor éxito de su vida?

—La tarde más grande la tuve con un toro de Aleas, el día 15 de Mayo dc 1912, en Madrid. Toreé con Bombita y Vicente Pastor. Tres días antes me habían echado un toro al corral en la misma plaza.

¿V la bronca más grande de su vida?

-—¡He oído tantas! ¡Cualquiera se acuerda ahora de cuál fue la mayor!

Teoría y definición de la «espantá'



La 'espantá' según Martínez de León.
- A propósito, Rafael—y usted perdone el modo de señalar—, ¿por qué da usted esas espantás que le han hecho famoso?

—Porque hay que darlas. Cuando no se puede con el toro, hay que defenderse como sea. Y cada uno se defiende como puede. EI torero que tiene mucho poder en las piernas, disimula mejor el mieo. Porque mieo, lo que se dice mieo, lo sentimos todos los toreros al salir a la plasa. Y cuando sale un toro de esos que saben más que un dotor, no quiero desirle a usted. El que no puede disimular el mieo con las piernas, tiene que irse antes de que el toro llegue, porque si no, luego no se puede ir.

—Entonces, ¿cómo define usted la espantá ?

—iPero si la espantá no es cosa mía! Hase ya muchos años desía Lagartijo: "Cuando el toro viene pa ti, si te quitas, pasa el toro. Si no te quitas, te quita el toro." Y la espantá es eso: quitarte a tiempo, antes de que le quite a uno el toro.

Supersticiones

_ —¿Es verdad todo lo que se cuenta de sus supersticiones?

—Sí, señor. Yo soy muy supersticioso. Pero. ¿quién no lo es? ¿A usté no le han dao nunca calofríos al encontrarse con un tuerto? La superstición creo yo que la tiene todo el mundo, y sale o no, según cómo le coja a uno el cuerpo. ¿ Usté es capá de comer con dose tíos en la mesa y usté trese? Yo creo que cada hombre tiene un ventanillo de éstos, porque si no, la vida sería muy monótona.

—¿Cuál es el tema principal de su superstición ?

—¡Cualquiera! Depende de los momentos. A lo mejor está uno tan tranquilo, y de pronto le entra a uno un hormiguillo que no se puede sujetá. Los toreros somos corno los jugadores: que nos molestan mucho los pelmazos. ¿Ve usté aquel hombre vestío de negro que está tomando café en aquella mesa de enfrente? ¡Bueno! Pues aquel es un tío malage, esaborío, que me tiene nervioso toa la tarde. ¡Mardita sea su estampa!

—¿Qué tiene ese hombre?

—¿Pero usté no se ha fijao que detrás der crista aumao, dc la izquierda no tiene ná? Que es tuerto, home, que es tuerto!

Toreros

—¿Cuál ha sido para usted el mejor torero?

—Toreros buenos ha habío muchos. En mi familia, casi tós: el Lillo, el Cuco, mi tío José, mi padre, mi hermano Joselito... Todos han sido muy buenos toreros, menos el padre de mi madre, que fue fata. Uno de esos hombres que nasen de vez en cuandoipa desgrasia de las familias, Yo no puedo hablar de mi hermano José, porque no estaría bien. José fue un caso excepcional. Después de él, creo que los mejores toreros del mundo han sido mi padre y Lagartijo, que fue la matemática del toreo.

Hasta cuándo piensa usted seguir toreando?

—Hasta dentro de un par de años. Lagartijo se quitó de los toros a los sincuenta y siete años. Yo pienso retirarme a los sincuenta y seis. Porque tó eso de las facultades y de los años son pamplinas. Hase dos años, cuando llegué a España. llevaba tres años sin haser ná, sin coger tan siquiera un capote. Y pa desayuno me dieron la feria de Sevilla, que es el paquete más grande que he tenío en mi vida. Aluego, en Cádiz toreé los dos toros más grandes de la temporada. Dos mosos con más de cuatrosientos kilos cada uno.

Una pausa. Y esta lamentación de Rafael:

—¿Pero usté se ha fijao en el tío de las gafas?

Y sin poderse contener más tiempo, Rafael enciende otro puro, se cala el sombrero gris de ala ancha y, casi sin despedirse, se marcha del café, dejándome con la palabra en la boca.

ANTONIO OTERO SECO