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domingo, 9 de julio de 2023

CINCUENTENARIO DE LA MUERTE DE JOSELITO (III)

Antonio García-Ramos firmó el siguiente artículo en 'Hoja del lunes' del 11 de mayo de 1970, en el que repasa el trofeos obtenidos por el coloso de Gelves en las plazas más señeras:

El venidero sábado, día 16. se cumplirá medio siglo de la trágica muerte de Joselito el Gallo en el coso de Talavera de la Reina, en cuya enfermería, según Rafael Sánchez Mazas,

Cuatro blandones había

y cuatro banderilleros

llorando en la enfermería

por la flor de los toreros.

Dibujo de Roberto Domingo que ilustró el artículo reproducido.

Quiero concretar su amplia personalidad torera en el enfoque de sus más graciosas actuaciones en Madrid recordándolas, través de la prensa de la época, por las orejas quo ganó. salvo error u omisión, pues entonces estos premios -que se habían iniciado seriamente con Vicente Pastor en 1910-—se reservaban para faenas excepcionales. (Tan a cuentagotas se concedían en la capital de España que el propio Joselito sólo consiguió 16 en 81 corridas, mientras en Sevilla, con público no benévolo -desde 1915, en que conquistó la primera que se otorgaba-—, obtuvo en 40 corridas otras tantas orejas.)

La primera la  logró en 5 de Junio de 1913, con el toro 'Jimenito' de Saltillo, al que lidió y estoqueó a la perfección. Buen toreo de capa, cuatro quiebros con las banderillas por el lado derecho y en los medios, faena con la zurda y ejecución primorosa por tres veces de la suerte de recibir. "De continuar así va a traer de cabeza a toda la gente que use espada y muleta. 

Cuatro cortó en 1914. Una, el 2 de mayo en la primera corrida en que alternaba con Juan Belmonte en Madrid: la de 'Azuquero' de Contreras, en el que puso cátedra desde el cambio de rodillas con la capa hasta la media estocada en las agujas. Otra, el 7 de junio, con 'Caramelo', de Contreras, coronando su formidable labor con una estocada volcándose sobre el morrillo. Y dos, las de 'Coralino' y 'Presumido', el 3 de julio, la tarde memorable en que mató siete toros de Vicente Martínez y Don Modesto le proclamó 'Papa-rey de la torería'.

En 1915 ganó dos: una, el 8 de mayo, el primer mano a mano con Juan en el coso madrileño y ganado de Contreras. "La faena al tercero fue magistral porque de un toro reservón desde que salió del toril y mal picado logró que tomase la muleta y que el público tocase las palmas entusiasmado; la otra, el 15 de mayo, de un nervioso saltillo. "El héroe de la tarde, José Gómez. En el séptimo, bravo, pronto y poderoso, derrochó la destreza por arrobas en una faena emocionante por lo pronto que se revolvía el bicho".

Tres consiguió en 1916. La primera, el 12 de mayo: "José tuvo una gran tarde. La faena que hizo al segundo murube es la de las que no se olvidan. Un mágico muleteo metido entre los pitones de un toro que acaba por resultar un esclavo, vencido por un torero que domina y subyuga con primorosa facilidad, ante el asombro de la multitud·. La segunda y la tercera, de 'Rondeño' y 'Sevillano', de Gamero Cívico, el 8 de octubre. "Tarde redonda. Con toreros como Joselito es imposible que la afición no salga encantada y loca de alegría, después de las variadas, elegantes, artísticas y finas labores que realizó con sus dos toros".

Una obtuvo en 1917, en la corrida de la Prensa, la de un pablorromero, el 30 de mayo. "Al tercero, que se hizo el amo del ruedo, cobardón y avisado, lo convirtió con la muleta en codicioso y noble, mientras el 'respetable' se volvía loco aplaudiendo, matándolo de una magnífica estocada en todo lo alto".

En 1918 cosechó tres. Una, el 16 de mayo con astados de Gamero Cívico. "El quinto, con muchos pitones, le corneó a la salida de un quite. Con el traje destrozado, sin mirarse, tres formidables pares de banderillas. Faena angustiosa, comenzada de rodillas, con el público en pie, rematada de emocionante estocada. Frascuelo, Espartero, Reverte, Machaquito... ¡Eche usted valientes! ¡Joselito!. Las otras dos, las de 'Gorrión', de Guadalest, el 10 de octubre. "Desarrolló un curso completo de la lidia de un toro entre el delirio general".

Una oreja cortó en 1919, con la corrida de despedida de Cocherito de Bilbao, sacando un asombroso partido a un manso contreras, al que dominó y toreó prodigiosamente.

La última oreja conquistada en Madrid fue la de 'Rondador', de Vicente Martínez, el 5 de abril, en la corrida de Beneficencia. Luis Fernández Salcedo subraya certeramente: "Como alternaba con dos valientes -Belmonte y Sánchez Mejías- y un estilista matador de toros -Varelito-, descolló Joselito como temerario y como estoqueador, siendo para él la única oreja de la tarde". Su segundo resultó el único malo del encierro reseñando Clarito: "En el quinto, bronco y tirando muchas cornadas, José dio unos cuantos trallazos inteligentísimos para ahormar la cabeza, y en cuanto se puso a tiro, media caída de efecto rapidísimo". 

Joselito toreó cerca de setecientas corridas y mató más de mil quinientos toros. Sufrió seis cornadas graves: Bilbao, Barcelona, Bilbao, Barcelona, Zaragoza y Madrid. Esta última - 1 de mayo de 19119- le tuvo más de un mes sin vestir el traje de luces. Ha sido el mejor lidiador de astados que ha existido, culminando en él la línea de diestros completos_ Pedro Romero, Paquiro, El Chiclanero, Lagartijo y Guerrita. 

domingo, 22 de enero de 2023

LOS TOREROS EN LA PINTURA: JOSÉ GÓMEZ 'GALLITO'

Mariano Sánchez de Palacios es el autor del siguiente artículo, publicado en la revista 'El Ruedo' el 31 de enero de 1.952. El periodista repasa la presencia de Joselito en tres cuadros de Roberto Domingo propiedad, por aquel entonces, de Carlos Urquijo de Federico:


Es curioso observar el reflejo que en la pintura de todas las épocas han tenido los toreros. Puede decirse que empezó en Goya, con el retrato de los hermanos Romero, esta dedicación que los pintores otorgan a las celebridades taurinas, trasladando al lienzo a los hombres más famosos y representativos de su tiempo, pues si bien Juan de la Cruz había grabado también a sus preferidos —el mismo Romero—. es el genial pintor aragonés el que da el tono de la especialidad, trazando un camino que había de servjr de, arranque a futuras creaciones pictóricas. Por su indumentaria, por su apostura, por lo llamativo y colorístico de su atuendo, ayer más que hoy, el torero llegó, por méritos y circunstancias propias, a asomarse con cierto empaque y prestancia, al gran ventanal del arte.

En nuestro afán de recoger una nueva modalidad dentro del tema taurino iniciamos hoy una serie que juzgamos interesante, y que alternará con aquellas crónicos que las circunstancias y los momentos dictan. Al ir, pues, a destacar pintores y toreros, nos ha salido al paso el recuerdo imborrable del malogrado «Joselito», tan cercano en la memoria y en el tiempo. Cerca de treinta  y dos años han pasado desde aquella luctuosa tarde de Talavera de la Reina, en que el más célebre y elegante torero de los últimos tiempos se desangraba, herido de muerte, sobre la arena tostada y calenturienta de una pequeña y pintoresca Plaza de pueblo. ¡Joselito! Para muchos de nosotros su recuerdo va unido al de nuestra juventud, a aquellos años en que iniciábamos nuestro visita dominguera al antiguo coso de la carretera de Aragón, en donde Rafael «el Gallo», Vicente Pastor y Juan Belmonte alternaban, entre otros, con el ídolo de aquel tiempo. Ahora, al evocarlo pleno de juventud, con la elegancia de su porte, tan torero siempre, cosechando aplausos y admiraciones, nos parece que el tiempo se ha detenido paro nosotros, haciéndonos vivir aquellas tardes inolvidables que eternizaban un momento trascendental de la historia del toreo. Aquí está el gran «Gallito», por obra y arte del ilustre Roberto Domingo, mostrándosenos tal cual era, en un lance muy suyo, en el último tercio de una corrida. Seguro, valiente sereno, en ese adorno con que los pinceles le ofrecen a la posteridad, dominando a la res, que se doblega ante el arte y la maestría del diestro. ¡Buenos toros aquéllos! Sugiere el cuadro nostálgicas añoranzas de un tiempo y un estilo ido, que no sabemos si volverá a repetirse, porque el arte taurómaco de «Joselito», tal vez. era único y personal en aquellos momentos de las grandes innovaciones y competencias taurinas. Los pinceles de ese excelentísimo pintor y maestro del género que es Roberto Domingo 
nos ofrecen esa visión certera y exacta del torero, enriquecida por un arte también único y aleccionador. ¡Qué gran cuadro, también, el de «Joselito» en un par de 
banderillas! Luz y color hermanados con la vistosidad y movimiento en una insuperable técnica pictórica. Tienen un sentido histórico y anecdótico a la vez estos cuadros, cuya reproducción ofrecemos, y si dos de ellos reproducen la figura estimada del torero, la tercera, «Talavera, 1920», encierra gráficamente todo el dolor de lo tragedia. ¡Qué impresionabilidad, qué emoción la de esta pintura! Todo el dolor de aquella infausta tarde se refleja en esto escena, que sucede en la puerta de lo enfermería de la Plaza de Talavera, entre el silencio de los compañeros de cuadrilla. Ahí, tras esa puerta carrada, yace el cuerpo inanimado del ídolo, del maestro, para el que los auxilios de la ciencia han resultado inútiles. El ambiente, la atmósfera, están cargados de dolor y pesimismo. ¡Ha muerto «Joselito»! Tristes, desalentados, nerviosos e impacientes están los peones, los picadores y lo» monosabios. Ellos saben lo brutal de lo cogida, pero aún esperan la anhelada noticia de que el matador vive. No lo quiso el destino, y José Gómez Ortega «Gallito», cerraba sus ojos para siempre en la misma Plaza de Talavera de la Reina donde hubo de torear aquel día, no  sin ciertos presentimientos de lo que había tristemente, de pasarle.

Los tres cuadros de Roberto Domingo, para los que no es precisa crítica nos ofrecen la visión del torero desde el gran plano del arte.

domingo, 30 de enero de 2022

JOSELITO Y BELMONTE: MANO A MANO EN VALENCIA

 

El jueves 6 de mayo de 1.915 se anunció en Valencia un mano a mano con las dos máximas figuras del momento: Joselito y Belmonte. En los corrales, seis astados de Campos Peñas. 

Roberto Domingo fue el encargado de ilustrar la competencia que se iba a librar en el ruedo de Valencia y en esta ocasión recogió un molinete de Juan. 

Con esta entrada termina la serie dedicada a los carteles que publicó hace algunas décadas la Diputació de València en una tirada limitada y que se recogieron en una carpeta de grandes dimensiones. 

domingo, 19 de marzo de 2017

ROBERTO DOMINGO Y JOSELITO

Seguimos con la obra del pintor Roberto Domingo y en esta ocasión traemos hasta La Gracia Toreadora uno de sus cuadros más célebres publicado en la temporada de 1.914 en la revista 'La Lidia'. José, pleno de facultades, juega con su oponente antes de prender un par de banderillas. 

La profusión de adornos en los rehiletes da a entender que se trata de una corrida especial, ¿tal vez una Beneficencia?. Maravilla, ataviado de celeste y oro,  no pierde de vista a su antagonista cuando está a punto de pasar de la sombra al sol. Al fondo un caballo sin jinete es retirado por los monosabios. ¡Tauromaquia de sabor añejo!

miércoles, 15 de marzo de 2017

UN PASE DEL GALLITO

Lance de rodillas de Rafael.
(http://robertodomingo.com/)
El extraordinario pintor Roberto Domingo plasmó en un óleo un lance cambiado de rodillas cuyo autor es Rafael Gómez Ortega, 'Gallito' por aquellos tiempos. El toro, embebido en los vuelos de la tela, acomete con franqueza mientras Rafael, muy atento, le vacía la embestida ataviado con un traje verde con profusión de remates en oro.

La obra en cuestión mide 61 x 45 cms. 

domingo, 15 de mayo de 2016

ROBERTO DOMINGO Y UN MALENTENDIDO CON RAFAEL

El pintor.
(Foto: http://robertodomingo.com/)
El 16 de octubre de 1.925 el diario La Voz publicó la siguiente anécdota protagonizada por Rafael El Gallo y el pintor Roberto Domingo:

“En cierta ocasión, Rafal Gómez Ortea 'El Gallo', encargó al dibujante Roberto Domingo un dibujo que representase una de sus faenas.
Cuando, por el tiempo transcurrido, el torero gitano creyó que el cuadro habría tocado a su fin, presentóse en casa del dibujante. Conviene hacer constar que, por aquel entonces, Roberto Domingo estaba pintando un cuadro de inspiración libre; cuadro cuyo asunto era fruto único de su inspiración, y que representaba una mala tarde de un torero cualquiera.
Rafael fue a casa de Domingo acompañado de varios amigos. Y apenas entró en el estudio lo primero que hizo fue darse cuenta del cuadro que Roberto Domingo traía entre manos. Y, reconociéndose en aquel torero fantástico, dijo al dibujante:

- Ese cuadro es el mío, ¿verdad?

Los amigos le disuadieron:

- Por Dios, Rafal, ¿cómo vas a ser tu ese torero fracasado? Fíjate, fíjate en el escándalo que está armando el dichoso diestro. Almohadillazos, naranjas en el ruedo… En fin, toda la lira del fracaso…

Pero Rafael no dio su brazo a torcer:

- ¿Y eso qué tiene que ver? ¡Pues así que no me he visto yo pocas veces en trances como ese! Nada, querido Domingo, que me quedo con el cuadro. Le pinta usted una calva a ese torero y el cuadro es mío…

Y es fama que Rafael 'El Gallo' conserva con cierto cariño ese cuadro”

miércoles, 19 de agosto de 2015

LOS 'GALLOS' EN LA INTIMIDAD

Los tres 'Gallos'  en Sevilla, con uno de los automóviles
citados. (Foto: La Lidia)
Así tituló un sabrosísimo breve el número 27 de la revista 'La Lidia' que vio la luz el martes 27 de octubre de 1.914. Éste es el texto íntegro del mismo:

¡En todo es genial Rafael Gómez’ Como que las genialidades son cosas de artistas. Y nadie pondrá en duda que el calvo es un artistazo.

El otro día se encontraba de paso en Madrid, después de terminada en Zaragoza, el domingo 18 del actual, su temporada de este año. Rafael iba regreso de sus lares, y estaba impaciente por volver a su querida Sevilla, a la casa de sus amores, donde viven los suyos: su madre, sus hermanos, sus sobrinitos...

Por cierto que el calvo se ha llevado dos hermosos automóviles: uno que ha adquirido, y otro que le acaba de regalar su hermano José por la festividad de San Rafael.

Rafael y Joselito no sabían a donde acudir pues sus amigos los agobiaban en fuerza de obsequios, y sus admiradores les habían puesto sitio.

Un rato en que pudieron los hermanos quedarse solos, fueron al importante comercio ‘El Trust’, de la Puerta del Sol, donde compraron medallas de la Virgen, de oro y brillante, por valor de muchos miles de reales para regalarlas en Sevilla.

Al descender del coche y subir a él, rodeólo la gente de la acera y aplaudió a los Gallos.

Yendo después Rafael con varios amigos, vio un preciosísimo cuadro representando una faena desgraciada de un espada: una obra de arte, rica de dibujo, color, vida y ambiente, como todas las de nuestro querido compañero el formidable pintor Roberto Domingo.

Fijóse el gran torero en el óleo, y dijo, modesto, convencido y sentencioso:

- Ese, soy yo.

- - ¡Pero hombre Rafael! – objetaron los presentes.

- - Y si no soy, debía serlo. No solo hago buenas faenas, sino malas. Me llevo el cuadro a Sevilla y lo colgaré en mi despacho.

domingo, 11 de mayo de 2014

RAFAEL VISTO POR ROBERTO DOMINGO

Roberto Domingo es el autor del cuadro que sirvió de portada al número 26 de la revista La Lidia aparecido el 20 de octubre de 1.914. En él se ve a Rafael Gómez El Gallo dando un magnífico muletazo por bajo. En el interior, en la sección Nuestras planas en color aparece el siguiente texto:

EL GALLO TOREANDO DE MULETA

No es ciertamente recomendable el pase de trinchera. Es un pase de efecto, que se da absolutamente fuera de cacho.

Se ha dado en llamarle de trinchera, porque el ejecutante se encuentra así, como metido en una trinchera, oculto por la muleta, que juntamente con el estoque extiende el espada con la mano derecha, tapándose por completo, pues el toro queda por la parte de fuera.

Y por fuera se le lleva en todo el pase, resultando éste libre de peligro y describiendo el animal una semicircunferencia, generalmente a respetable distancia del diestro, y claro está que sin verle.

Eso de lejos, lo será más cuanto más despegado esté el espada, más grande sea la muleta y más toree con el pico de ella.

Pero el pase que hoy ofrecemos a los lectores de LA LIDIA en nuestra portada, es ceñido, y además con una rodilla en tierra, y además dando por el soberano artista que se llama Rafael Gómez, el Gallo.

El coloso de la muleta está dando la trincherilla llevando el testuz del bicho metido en el medio de la flámula, en el centro del palillo.

La fiera va como hipnotizada, y el gran torero tira de ella suavemente, con esa elegancia y esa gracia peculiares suyas.

Y el coloso del pinche, el incomparable Roberto Domingo, ha tratado el asunto a maravilla, pintando un cuadro delicioso.

domingo, 27 de abril de 2014

RAFAEL EN UN CUADRO DE ROBERTO DOMINGO

Roberto Domingo.
La revista Palmas y Pitos publicó en el número 43. aparecido el 11 de enero de 1.914, una curiosa noticia en la sección Mentidero Taurino:

"En el establecimiento de alfombras que en la Carrera de San Jerónimo tiene el popular aficionado D. Joaquín Menchero, se ha exhibido estos días un precioso cuadro, pintado al óleo, del reputado pintor y gran aficionado Roberto Domingo.

Su nueva obra, que es un prodigio de color y dibujo, representa al diestro Rafael Gómez Gallo pasándose la muleta por detrás.

Cuantos pintores y aficionados al toreo ha visto este precioso óleo, han prodigado, y con justicia, calurosísimos elogios al excelente artista Roberto Domingo".



El Gallo cambiándose la muleta por la espalda.