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domingo, 30 de abril de 2023

RAFAEL, JUAN Y UNOS BECERROS

José Martín Villapecellín, en su obra ¡Este es Arruza!, refiere la siguiente anécdota que Rafael El Gallo le contó a Carlos en Sevilla, en el otoño de 1945, poco antes de que el azteca embarcara en Cádiz rumbo a su país:

"Rafael El Gallo y Carlos son un contraste original.

Rafael dice: "Todos los toreros son como mis hijos, pero éste es mi mayor orgullo".

Cuenta una anécdota. Fue con Juan a torear un festival en el Norte y se encontraron  que los becerros tenían 290 kgs. Belmonte, cuando despacha a su primero, se fue a la barrera diciendo:

"...Qui...qui...siera sa...sa...ber que...que amigo mío es el que...que...que ha elegido esos becerritos". Asegura Rafael que con grandes trabajos le tuvieron que quitar de la cabeza las ideas de asesinato". 

miércoles, 1 de febrero de 2023

JUAN EVOCA A JOSÉ

Entrevistador y entrevistado. (Foto: El Ruedo)
El recuerdo, la referencia a Joselito en cada una de las entrevistas que se le hicieron a Juan Belmonte tras la tragedia talaverana, no podía faltar en la que firmó en el número 396, de 24 de enero de 1.942, Santiago Córdoba.

En dos momentos puntuales se refiere explícitamente a la estrecha relación que los unió:


—¿Recuerdo más persistente de su gran rival Joselito?

—Pues verá usted... Quizá una conversación de José. Dejaba entrever una amargura por la falta de afecto y confianza sincera por parte de ciertas personas.

—¿Detalles?

—Me los dio, pero no se pueden contar. Generalmente, José y yo hablábamos de caballos, nuestra afición común. Incluso cuando estábamos en la misma Plaza.


Más adelante, evoca el amargo retorno al coso madrileño, del que ambos salieron abroncados el 15 de mayo de 1.920:


-¿Qué tarde derramó más lágrimas?

-Recuerdo perfectamente la primera corrida que toreé en Madrid después de la desgracia de José. ¡Notaba que aquellos aplausos no eran a mi solo! ¡Era. el recuerdo!!'...

miércoles, 28 de diciembre de 2022

LA DEVOCIÓN GALLISTA DE LA AFICIÓN BARCELONESA


La devoción gallista de la afición de Barcelona fue muy intensa, especialmente por Rafael.

Un ejemplo de ello fue lo sucedido la tarde del 11 de julio de 1926. En el cartel aparecían, junto a Rafael, Juan Belmonte e Ignacio Sánchez Mejías, en su última comparecencia en la ciudad condal, con toros de Martinho Alves do Rio.

El día anterior Rafael había toreado en Madrid. Tras la corrida, no llegó a alcanzar el expreso de Barcelona y hubo de hacer el trayecto en coche. A la hora del festejo, el diestro no había llegado al patio de caballos, por lo que sus compañeros de cartel propusieron correr turno para comenzar sin él y darle un margen de tiempo. Sin embargo, la afición protestó ruidosamente y exigió esperar la llegada del Gallo, por lo que el paseíllo se realizó con media hora de retraso con el beneplácito del público.



domingo, 30 de octubre de 2022

'TOROS EN EL PUERTO', HOMENAJE DE LA PERLA A JUAN Y JOSÉ

Antonia Gilabert Vargas, más conocida como La Perla de Cádiz, fue una excelsa cantaora, prematuramente desaparecida. Espejo de flamencos, llevó los palos festeros como bandera, sin desdeñar en absoluto otros más comprometidos.

Antonia hizo honor a su lugar de nacimiento y la Bahía, su Cádiz, y los pueblos de alrededor, aparecen muy a menudo en sus letras. 

Las bulerías que presentamos hacen referencia a dos hipotéticas corridas, celebradas el mismo día, en El Puerto y Jerez, donde se acartelaban, respectivamente, José y Juan. 

En el siguiente enlace se puede escuchar el título, 'Toros en El Puerto', cuya letra, con todas las reservas pues en ocasiones se hace difícil de entender, adjuntamos: 

 Toros en El Puerto

Toros, toritos, toros, 

en El Puerto y en Jerez.

Toros en El Puerto, toros en Jerez.

En Jerez torea Belmonte 

pero en El Puerto, José.


Puerto de Santa María,

qué sabor a vino viejo

en las tardes de corrida.

Jerez, cristiano y pagano,

las entrañas de los toros

cuando Juan corre la mano.

Toros en El Puerto,

toros en Jerez,

en Jerez torea Belmonte

pero en El Puerto, José.


Cádiz, tacita de plata,

te canto por alegrías,

qué pocos vamos quedando,

de la gente que decía:

¿Dónde caerá el horizonte?

para quedar en lo cierto,

que en Jerez torea Belmonte

y Joselito en El Puerto.


Toros en El Puerto,

toros en Jerez.

En Jerez torea Belmonte

pero en El Puerto, José.


En Jerez, y en El Puerto,

torean Juan y José.

domingo, 30 de enero de 2022

JOSELITO Y BELMONTE: MANO A MANO EN VALENCIA

 

El jueves 6 de mayo de 1.915 se anunció en Valencia un mano a mano con las dos máximas figuras del momento: Joselito y Belmonte. En los corrales, seis astados de Campos Peñas. 

Roberto Domingo fue el encargado de ilustrar la competencia que se iba a librar en el ruedo de Valencia y en esta ocasión recogió un molinete de Juan. 

Con esta entrada termina la serie dedicada a los carteles que publicó hace algunas décadas la Diputació de València en una tirada limitada y que se recogieron en una carpeta de grandes dimensiones. 

miércoles, 6 de octubre de 2021

CARTEL Y CRÓNICA DE LA BENEFICENCIA MADRILEÑA DE 1914

Foto: https://bibliotecadigital.jcyl.es/

El 3 de mayo de 1914 la plaza de Madrid acogió la tradicional corrida de Beneficencia con la presencia de los hermanos Gallo, Pastor y Belmonte. A juzgar por las palabras que a continuación reproducimos, cuya autoría cabe atribuir a Don Pepe, no fue una tarde afortunada.

La crítica apareció en el número 59 de 'Palmas y Pitos', aparecido al día siguiente del espectáculo.


EL FENÓMENO COGIDO AL MATAR 

Cartel: Ocho de Santa Coloma par a Pastor, los Gallos y Belmonte. 

Ayer por l a mañana , tempranito  fui a Puerta de Hierro a ver debutar al matador de novillos Antonio Pérez. Al pasar de muleta a l primer bicho, grande y con pitones, se hirió el matador con el estoque produciéndose una enorme brecha detrás de una de las orejas. Este percance aguó el debut y fue causa de que Don Pepe , que tiene más afición que muchos que peinan coleta, cogiese los trastos y despachase el becerro de un soberano pinchazo y una estocada; revolcón , aplausos, etc., etc. 

 Y ya que les he contado a ustedes la hazaña, para satisfacción de mi pobrecita abuela (q. e. p . d.), pasemos a otra cosa. 

 La mayoría de los periódico s ABC , Diario Universal , El Mundo , El Heraldo , El Toreo, hasta L a Tribuna , que huele a gallista desde una legua, dicen que el presidente concedió a Belmonte la oreja en la corrida del día 2. Claridades sostiene que él la  posee; pero Don Modesto niega el galardón . 

 Nosotros como se trata de Belmonte, le damos ese tanto a los contratrarios. No faltaba sino que Juanillo tuviese que mendigar mercedes de los concejales o de los policías, ¿no le basta con ser el mejor torero?

 Asisten los reyes y el ex rey Bom ita , siendo ovacionadas las augustas personas por el público. 

 Y vamos a ser muy breves, porque el ganado de Santa Coloma salió  en general, guasón y tabarroso, y los toreros hicieron muy poquita cosa. 

Pastor, el que con Belmonte mantiene el fuego sagrado del toreo sin trampa , alternó en los quites con Juanillo; en el primero, como si se tratase de hermanos. Ahí hay compañerismo , arte, valentía , etc. Vicente pasa parando un disparate, y mete una corta bastante trasera, con salto, y media super. (Ovación y vuelta al ruedo.) 

 En el quinto , cárdeno y bonito, brinda a un señor del tendido 10, y tras de una faena pesada por la bronquedad del bicho , tira media y hay palmas. 

 Y en el octavo, más bravillo que sus compañeros, da Pastor cuatro valientes recortes a capote plegado, varias verónicas, y algunas chuflas de esas de por delante y por detrás; luego hace un quite ceñidísimo y es ovacionado; coge las banderillas, se las ofrece a los hermanitos, y Vicente, tras pocos y buenos pases con l a izquierda, mete media alta, un pinchazo superior, media delantera y varios intentos. Pastor fue ayer el único que, con Belmonte, justificó el sueldo.

Gallo grande, en el segundo, es abroncado por la enorme muleta que saca a relucir. ¿Es muy clásico eso de la muleta de 42 kilómetros? Sin dar un pase mete un pinchazo horrible y de cualquier manera; otro, teniendo la fortuna de descordar. Como el toro era chico y sin pitones, la bronca es horrible y dura tres o cuatro toros. 

 En el sexto, al que tuvo que torear de capa Pastor por no atreverse Gallito , hizo éste una gran faena para un pinchazo haciendo la pamema de recibir; media tendida; pegoletes a todo pasto y una puñalada; tira la puntilla tres veces, y al segundo intento con el estoque, acierta . (Más palmas que pitos).

Joselito, en el tercero, dio  unas verónicas; después quebró un buen par, cuarteó uno excelente, y en la misma forma, puso otro mejor. Con la muleta da tres naturales esparrancado, uno de pecho superior, varios de trinchera y una caída . (Palmitas). Durante la faena de muleta miró Joselito una vez al público, para que le aplaudieran. En el séptimo volvió a torear el niño malamente por verónicas. Joselito coge pánico al becerrote y Camero trata de asesinarle un par de veces. Gallito baila de lo lindo, se encorva y suelta un pinchazo y un bajonazo. (Bronca). 

 El puntillero, por barrenar con el toro y a de pie, fue cogido aparatosa y merecidamente. En el octavo. Pastor dio las banderillas a los Gallos, y éstos, como si no les hubiesen bastado sus cuatro toros, empiezan a hacer adornitos, total, para meter un par al cuarteo y otro a la media vuelta.

 Belmonte, en el cuarto, veroniquea vulgarmente, pues no se podía hacer ot a cosa. Con la franela, hace una faenilla lucida con pases naturales, de pecho, molinetes, etc., y entrando a matar con gran vergüenza, mete una caída saliendo volteado aparatosamente y con un puntazo en el muslo, que le impide continuar la lidia. Hoy han demostrado en un toro cada uno Gallo y Belmonte, la diferencia que va del torero pudonoroso al desaprensivo.

L a corrida sosa y aburrida . La cátedra se inclinó desde el primer momento por los rojos (Pastor y Belmonte ) en contra de los amarillos  ( Gallo R y J.)

domingo, 3 de octubre de 2021

JOSÉ EN LA PORTADA DE 'PALMAS Y PITOS'

 

Fuente: jcyl biblioteca digital
El número 104 de la popular publicación 'Palmas y Pitos' reproducía en su portada sendas fotos de Joselito toreando en Málaga. La errata es más que evidente pues, consultadas fuentes fidedignas, José compareció en La Malagueta el 28 de febrero y no el 27. 

Semanas antes, el 1 de marzo, la misma cabecera publicó un breve con el resultado del festejo:

"Seis toros de Murube que, como todos los de esa casta, fueron manejables; el quinto en, el primer tercio, se lastimó y tuvo Gallito, después de pincharlo una vez, que descabellarlo. Belmonte, en sus tres toros, hizo derroche de valor; con el estoque estuvo breve. Fue premiado con muchas palmas. Gallito fue el mismo de siempre; varias monerías sin exposición; con el estoque procuró salir del paso."

domingo, 13 de junio de 2021

JOSÉ Y JUAN FIGURAS PICTÓRICAS

 En el número de El Ruedo publicado el 25 de enero de 1966, apareció una amplia entrevista con Andrés Martínez de León, pintor e ilustrador taurino, famoso por algunos de sus cuadros, carteles y, sobre todo, por el personaje de Oselito, basado en la figura de Joselito,  que fue el primer personaje del cómic español que alcanzó una gran difusión.

En la entrevista, el artista sevillano expuso su teoría sobre la dimensión pictórica de José y de Juan, relacionada con su personalidad y con su vertiente taurina.

—A Belmonte lo he pintado mucho mejor. Siendo yo de tendencia humorística, no he tenido dificultad para captar la tragedia de Belmonte. Creo que el secreto está en la densidad. Juan se define en dos trazos. En la media verónica, por ejemplo, quedaba reflejado como hombre y como torero.

—¿Y José?

—José era más panorámico. Más difuso para poder captarlo. José era un espectáculo amplio, lleno de movimiento, de capacidad, de vida... Comprenderá que meter todo esto dentro de un cuadro... Es más fácil contarlo...

Comprendemos al artista. Juan —tal como nosotros lo vemos—es cuadro, momento sublimado que puede quedar inmóvil en la perfección suprema. José —como nos lo han contado— debía ser como una bella secuencia cinematográfica en color: tenía argumento variado en cada toro, proyección lineal y en relieve, desarrollo temático lleno de variedad. Juan queda plasmado en la verónica y el molinete, en la media y el natural; José es una teoría que no cupo en catálogos ni clasificaciones: un maestro.

                                                

domingo, 6 de junio de 2021

JOSÉ, JUAN Y LAS CORRIDAS DURAS

 Guillermo Sureda, en los escritos publicados en El Ruedo en el mes de diciembre de 1965, relata la siguiente anécdota, poco conocida, en torno a las relaciones entre José y Juan. En este caso, el tema tratado es el tipo de ganadería que debían torear. El autor indica que la fuente de esta historia es el tío de Victoriano Valencia.

Cuando Juan Belmonte empezó a torear, ya como matador, todos ustedes saben que no «podía» con los toros y que estaba a merced de ellos de un modo angustioso.

Gallito, con aquel celo torero que le caracterizaba, dio orden a don Manuel Pineda para que comprara las corridas de toros más duras que había por aquel entonces, es decir, Miura, Pablo Romero, etc. Esa era la manera de acabar con Belmonte, con aquel, chico jorobeta que no podía con los toros de sangre endurecida y encastada.

Pero Juan se enteró de los proyectos de José y una tarde fue a ver al señor Pineda y le dijo: «Me he enterado del encargo que le ha hecho a usted José. Está en lo cierto. Yo con esas corridas no voy a poder. Pero dígale usted que piense bien esto: si en vez de corridas duras compra corridas cómodas, él y yo nos llevaremos todo el dinero de España. Dígale usted esto». Y Pineda se lo dijo a Gallito, y José sentenció: «¿Sabe usted que ese Belmonte tiene razón? Haga lo que le dijo».

 La anécdota es poco conocida, pero me viene de buena fuente: me la contó Victoriano Valencia, al que se la había contado su tío.



miércoles, 2 de junio de 2021

JOSÉ, EL TORERO; JUAN, EL DANDY

 En la revista El Ruedo del 7 de diciembre de 1965, Guillermo Sureda inició una serie de escritos dedicados a glosar la figura de Juan Belmonte y su contribución a la historia de la tauromaquia. Desde una óptica totalmente belmontista, en el primero de sus textos aparece esta curiosa y personal contraposición entre la figura de Juan y la de José.

Para darnos cuenta de lo opuestos que fueron José y Juan —José, ejemplo de torero tradicional y escolástico; Juan, ejemplo de torero genial y sin precedentes— hagamos unos breves esquemas sobre la actitud social de ambos. Juan Belmonte se cortó la coleta porque tuvo la inteligencia de ver que sin ella también era posible ser un inmenso torero en el ruedo y que el torero no tiene por qué serlo en la calle; José se la dejó porque la coleta era parte de su manera de ser, porque era «tradición» llevarla y porque sentía la necesidad de ser torero en la calle. Gallito hablaba con condes, marqueses y ganaderos; Belmonte platicaba con intelectuales y artistas. A Joselito le gustaba terriblemente el campo, el acoso de reses y la dehesa; a Belmonte le interesaba mucho más la charla de Valle Inclán, de Pérez de Ayala o de Sebastián Miranda. José vestía traje corto; Juan lo hacía con paños de Manchester, se confeccionaba trajes a la última moda, para los que tuvo siempre buen gusto innato, y usaba sombrero flexible. Gallito entraba en un café y la gente decía: «Ahí va un torero». Pero entraba Juan y el público comentaba: «Ahí va Belmonte». En suma, José y Juan fueron dos «hombres» distintos. Pero quien socialmente llevó el gato al agua, quien liberó a los toreros de los trajes cortos, de las coletas, de los aguardientes mañaneros, de su «uniforme» profesional, fue Juan Belmonte. Y esa fue su primera gran revolución.



domingo, 2 de mayo de 2021

CORRIDA DE LA PRENSA DE 1920: RAFAEL, BELMONTE…Y CHICUELO

 


El 18 de junio de 1920, un mes después de la muerte de Joselito, se celebró en Madrid la Corrida de la Prensa. La expectación fue enorme -se puso el cartel de ‘No hay billetes’- por la presencia de Rafael, de Belmonte, y por la confirmación de Manuel Jiménez ‘Chicuelo’, que se había mostrado muy remiso a presentarse como matador en la plaza madrileña. Completó el cartel Diego Mazquiarán ‘Fortuna’. Los toros lucieron las divisas del duque de Veragua (4), Albarrán (2), Antonio Pérez Tabernero y Pérez de la Concha.

La tarde se la llevó el confirmante, quien salió a hombros por la puerta grande, mientras que Belmonte cumplió y Rafael tuvo una tarde de indolencia. A continuación, se ofrece la crónica del festejo, firmada por Gregorio Corrochano, en el ABC.

 

 Pero ayer no tuvimos esta suerte, y soportamos—esta es la frase justa—una de las corridas más pesadas, más monótonas, más aburridas y menos alegres. La corrida no tuvo más que una fase, que no sé si decir que debe contentarnos de haber soportado la corrida, y esta fase se expresa con un nombre: Chicuelo. Esta corrida de la Prensa, tan aburrida y pesada, ha logrado traer a Chicuelo a Madrid; ha metido a Chicuelo en el público de Madrid y ha demostrado a Chicuelo, tan temeroso de este público, que su verdadero público está en Madrid. Madrid está necesitado de un torero artista, de un torero fino, de un torero que sepa dar relieve y gracia al toreo. Y hoy, esa expresión de belleza, sin la cual el toreo pasa de ser un arte a ser un oficio vulgar, es la que caracteriza y define el modo de hacer de Chicuelo. Por esto pusimos tanto empeño en que Chicuelo viniera a Madrid. Hemos dicho que este es el público de Chicuelo, y vamos a razonarlo. En el primer toro, en el toro de la alternativa, estuvo Chicuelo pesado. Otro público se hubiese impacientado; éste, no. Este esperó. Se dio cuenta exacta de que el toro, manso, acobardado, incierto, no tenia más lidia que aquélla; se dio cuenta exacta de que un muchacho, en momento tan crítico, tan solemne y tan difícil, no tuvo una duda, ni una vacilación, ni una intranquilidad, sino que, sereno, inteligente y dominando la situación, hizo una labor reposada, sin impaciencias y sin desesperaciones, que a nada conducen. Chicuelo estuvo como el público: también supo esperar.

Y ya en el último lugar, cuando la fatiga era como una enfermedad que nos había invadido a todos, salió un toro que medio embistió, que dejó apuntar al torero algo de lo que sabe hacer, y vimos unos lances de capa maravillosos, y vimos otra cosa que vale tanto como los lances, y fue ésta: como el toro hemos dicho que medio embestía, al meterle el capote en la cara más de una vez inició la arrancada y no la dio; este es un momento en el que el ridículo acecha al torero; nada más natural que hacer un movimiento, que, al no seguirle el toro, parece de huida. Pues bien; Chicuelo, con esa tranquilidad del que torea despreocupado y despacio, y , con el toro toreado, y del que no mueve el capote a tontas y a locas, con la misma suavidad que iniciaba el lance no seguido por el toro, se reponía, rectificaba y volvía a citar. Estos detalles parece que no dicen nada; pero son los que más dicen.

Y con este toro, que medio embestía, que era grande, que era gordo y que tenía buenos pitones, hizo Chicuelo una faena que entusiasmó, que retuvo en sus asientos a los espectadores, que llevaban cerca de tres horas de corrida mala, y que le valió el salir, en hombros, después que le pasearon por el ruedo. Con valentía, con decisión y con el arte del torero fácil, que no codillea, le toreó a este toro al natural y de pecho, sacándose el toro, que se le quedaba, y aprovechando una arrancada cualquiera—a veces con el toro torcido, dudoso y casi gazapeando—, para recoger, mandar en el toro y dar un pase formidable. Con la mano derecha dio un natural soberbio iniciado y rematado prodigiosamente. Y advertimos que el toro no estaba franco, que no era para confiarse y correrle la mano, y que más de una vez se puso en peligro: recordamos un pase de pecho en el que le tropezó el toro. Dio un pinchazo bueno; otro delantero—el toro hizo un extraño—; una estocada muy buena y descabelló. Toreando es muy artista, aun sin toros a propósito, y matando es fácil

Del resto, ¿qué hemos de decir? Que en esta fiesta el toro dispone, y ayer dispuso con su mansedumbre que nos aburriéramos. Bastaría con copiar la frase de un espectador que dijo, ya en el séptimo toro, con acento de súplica y angustia:

—Haced algo, que estamos locos ya.

Así era. De los toros del duque sólo embistió el negro; con los cabaIlos, aunque tardos, cumplieron; pero con los toreros, no. Los de Albarrán se dejaron topear, cumplieron mejor, y el que le tocó a Fortuna tenía mucho temple. Uno que se lidió de Antonio Pérez, substituyendo a otro de Albarrán inutilizado en los corrales, llevó fuego. Y un sobrero de Pérez de la Concha cumplió. Tan poco como todo esto dieron de sí los toros.

Los toreros, como no son gente que hace milagros, no estuvieron bien. Belmonte obligó mucho a su primer veragua, que llegó agotadísimo porque en varas fue tardo, pero recargó. Sacó partido de las querencias en unos pases de pecho con la derecha muy artísticos; logró apoderarse de! toro. Pinchó tres veces, la segunda muy bien, y descabelló. D¡o la vuelta al ruedo. A mí me gustó más en el toro de Tabernero, a pesar del bajonazo y a pesar de que no dio la vuelta al ruedo. El toro del duque no era peligroso, y este otro, sí, porque estaba el toro con todo el poder, que era mucho, y salió muy descompuesto del tercio de banderillas. Se metió Belmonte en la cara, le aguantó valiente, le dominó en pocos pases y en seguida entró a matar; resultó un bajonazo morque el toro hizo un extraño y Belmonte entró con precipitación, porque estaba en terreno peligroso, apoyado en las tablas, sin ofrecer casi salida.

Fortuna, que no sacó del primero todo el partido que se pudo sacar—porque el toro era soso y el torero tampoco estuvo muy salado—, después de una estocada atravesada, como viera Fortuna que se le quedó el toro, se echó encima la segunda vez que entró y dio una estocada hasta la mano, saliendo cogido. El toro, que estaba herido de muerte, rodó sin hacer daño al torero. Gran ovación a Fortuna. Veneno picó solo este toro, que se arrancó muy bien a los caballos; y ya que de picadores hablamos, apuntemos el puyazo de Catavino al segundo. En el otro. Fortuna estuvo pesado al muletear. Mató de estocada y descabello.

 El Gallo no toreó ayer. Esa decisión que esta temporada era su nota más saliente le acompañó en esta corrida. No sacó más que los trucos de las tardes que no quiere torear. Y decimos que no quiso torear, porque si en el primero no pudo, en el otro, sí y, sin embargo, no toreó. En el primero estuvo breve. Mató de media perpendicular, después de hacer unas cosas graciosas, que se rieron por unos y se aplaudieron por otros En el segundo no estuvo ni gracioso ni breve.

domingo, 11 de octubre de 2020

BELMONTE, GALLITO Y EL TENOR GIUSEPPE ANSELMI

Joselito y Belmonte estaban en la cresta de la ola en 1.916. Por ello ningún revistero que se preciase podía prescindir de nombrarlos en sus escritos. En una revista taurina, 'The kon Leche', se recoge el siguiente comentario uniendo las figuras de los coletudos con las actuaciones poco afortunadas del tenor siciliano Giuseppe Anselmi en el teatro Real de Madrid.

Giuseppe Anselmi

El artículo, de tono jocoso, se publicó en el número 206 aparecido el 13 de marzo:


BELMONTISTA Y GALLISTA


En 'La Esfera' publica 'El Caballero Audaz' una interviú con Anselmi, el tenor famoso del teatro Real. 

Y en el calor de la descripción campestre nos cuenta el cronista que saltando y brincando por el Pardo el célebre cantante imita a Belmonte dando recortes a un toro imaginario...

¡Hola!

Lo que no aclara el reportero es dónde radica la imitación a Belmonte. 

¡Imita Anselmi a Belmonte por lo que se ciñe... o lo imita por lo imaginario del toro!

Porque no dudarán ustedes que algunos de esos toritos, del fenómeno de la emoción, sin edad y sin peso, son toros 'imaginarios'.

¡Tan imaginarios como el de Anselmi cuando menos!

Divagaciones aparte, el Audaz ha querido significarnos, sin duda, el belmontismo del 'divo' italiano.

Y nosotros, de buena creemos que, en efecto, Anselmi es 'belmontista'...

Pero es cuando pasea por el campo.

En el teatro Real, por el contrario, se cambia la casaca... y se hace 'gallista' rabioso.

Porque esa buena persona

que de ser, por ahí blasona

el mejor tenor del mapa...

...¡Cada 'gallo' se le escapa,

que es un capón de Bayona!


domingo, 4 de octubre de 2020

JOSELITO MANDA EN EL TOREO

 El titular no es más que una evidencia de tintes catedralicios si hacemos caso a cuanto se relató, entre finales de 1915 y principios de 1916, a propósito del veto que la Unión de Criadores de Toros de Lidia impuso a los empresarios que anunciasen a Belmonte en sus plazas. Ningún asociado vendería toro alguno de darse ese supuesto. 

Sabido es que el conflicto arrancó en septiembre de 1915, cuando la empresa de Madrid cambió los toros de Vicente Martínez por los de Veragua y Juan, en su derecho, se negó a torear otro hierro que el anunciado. La diplomacia y buena voluntad de don Eduardo Miura y Joselito devolvieron la cordura a ganaderos y empresarios y asunto arreglado.

Así lo recoge en su portada el número 198 de 'The kon Leche" que se publicó el 17 de enero de 1916. Sobran las palabras...




miércoles, 30 de septiembre de 2020

BELMONTE CONTRA LOS GALLO EN UNA TARDE TRIUNFAL

 Sabida es la competencia que en la segunda década del siglo pasado hubo dentro y fuera de los ruedos. José y Juan fueron los principales protagonistas a cuyos bandos se adhirieron, de manera incondicional, aficionados y revistas especializadas.

En la portada del número 11 de 'The Thango' aparece un Belmonte triunfador, con las dos orejas en las manos, sometiendo a Rafael y José a propósito del éxito del trianero en la corrida de la Asociación Sevillana de Caridad celebrada en La Maestranza el 17 de mayo de 1917. En el interior se afirma que el Pasmo paseó dos trofeos del sexto astado de Gamero Cívico mientras en la reseña del número 1.105 de 'Sol y Sombra' se le apunta solo uno. Y es que por aquellos días los trofeos no pasaban de ser mera anécdota. 

Pero quedémonos con una fuente más fiable que el rotativo mentado en primer lugar y transcribamos cuanto Onarres escribió de los Gallo en el segundo. Vaya por delante que el revistero no escatima elogios para referir la labor de Juan:

"Primero.- Negro, fino y caído de cuerna. Rafael veroniquea vulgarmente. El animalito es muy bravo y hace una gran pelea, recibiendo de los montados cinco varas, por dos caídas y un caballo muerto. Almendro y Armillita banderillean bien. El Gallo, molesto por la lluvia, que no cesa, torea de muleta con la derecha desde cerca aunque movido y ejecuta un pase de pecho peinando el lomo de la res. A toro humillado, entra a matar con cuarteo y atiza un pinchazo, saliendo para la barrera y saltando al callejón. Otro pinchazo delantero, medio metisaca también delantero y un descabello. Hay pitos.

Segundo.- Aguilillo, negro y bien puesto, Joselito lo saluda con dos verónicas buenas y cuatro colosalísimas, que se ovacionan con delirio. El toro es bravo pero no tiene poder, y recibe cuatro varas, por una caída y un caballo. Joselito hace dos quites monstruosos que levantan al público de los asientos y las palmas hacen humo. Toma los palos, y sin que la música deje de batir marcha triunfal al gran torero, clava tres pares inmensísimos, previas tres preparaciones tan valientes y tan artísticas que son casi indescribibles (sic). A un metro de distancia del toro y retrocediendo cuando el animal avanzaba, cruzó tres veces la arena, teniendo al público en constante expectación. La última vez, mientras iba retrocediendo, miraba y saludaba al público, que le ovacionaba. En este alarde de temeridad se le arrancó el toro, teniendo el diestro que apoyarse en el testuz del enemigo para irse de la cabeza. Toda esa faena la realizó el torero completamente solo en el ruedo con el toro. Hubo enorme expectación y derroche de arte, valentía vista y facultades. Ni que decir tiene que la música y las ovaciones no cesaron ni un momento. Joselito ordena que dejen al toro refrescar y mientras tanto toma espada y muleta. En los primeros pases el torero está derecho, quieto y artístico. Manda de verdad con la bayeta y éste en la mayoría de los pases la saca por la cola. En otros aguanta bien y el público, entusiasmado, le ovaciona y vuelve a sonar la música. Luego se agotan algo las facultades del enemigo y el espada se hinca de rodillas y así ejecuta el resto de la faena, que impone de valiente. El diestro se adorna, toca los pitones del animal, corre la mano por uno de ellos desde la mazorca hasta la punta, escupe al toro en los hocicos y hace otras mil monerías que dislocan a la concurrencia. Iguala, y entrando de dentro a fuera, con valentía, deja una estocada hasta la mano algo inclinada y descabella al segundo intento. (Ovación delirante, vuelta al anillo, unánime petición de oreja, que le concede el presidente, y salida al tercio para saludar). ¡Qué lidia más completa y hermosa ha dado a este toro!

Cuarto.- Del mismo pelo (negro) y bonito. Rafael lo veroniquea bien, sobresaliendo un par de verónicas magníficas y la larga cambiada con que finaliza. El toro cumple, recibiendo cuatro varas, por solo una caída. Rafael toma las banderillas, y al cuarteo, prende un par aceptable, y cierran los de turno medianamente. Rafael, muy derecho, con los pies quietos y unidos, da el primer pase ayudado y saca la muleta por el rabo. Sigue con otro natural, superior; uno por alto y otro natural, inmenso. El público le ovaciona y Rafael hace una faena hermosísima, compuesta de pases de todas las marcas y de todos los adornos, derrochando arte, elegancia y esa gracia torera que él solo tiene. Pases por alto y por bajo, de pecho, de tirón, afarolados, pasándose la bayeta por la espalda, y todos los demás conocidos y algunos por conocer. La música bate marcha en su honor y el público grita olés y le pide que no le mate. Seguramente comprenderían que iba a meter la patita como en efecto la metió, echando a perder una faena tan brillante por no decidirse a atacar por derecho. Entra con cuarteo y atiza un pinchazo. Alargando el brazo y también buscando ventajas, deja otro pinchazo hondo delantero. Vuelve a pinchar y luego descabella al segundo golpe; oye palmas. 

Quinto.- Negro y abierto de pitones. En las primeras de  cambio se aploma mucho y así sigue toda su pelea, restando brillantez a las faenas. Aguanta cuatro varas y produce una caída. Los banderilleros tardan en cumplir su cometido, porque el animal está muy quedado y derrota mucho. En esta forma llega a manos de Joselito que no consigue  que el toro le embista. Le da pocos medios pases, y en seguida que consigue igualarlo, le entra a matar de dentro a fuera, muy ligero y llevando el brazo alto, para colocar media estocada trasera que inmediatamente lo tira sin puntilla. (Palmas abundantes)."



domingo, 23 de agosto de 2020

ALBERTI CON JOSELITO, LORCA CON BELMONTE

El poeta de la Generación del 27 Jorge Guillén, en el texto titulado  ‘Federico en persona’, incluido en las Obras completas de Federico García Lorca (Madrid, Aguilar, 1993, t. I, p XXXVII), expone las siguientes observaciones de Ignacio Sánchez Mejías en torno a Joselito y Belmonte en relación con las dos figuras más conocidas de la Generación, Lorca y Alberti.

Sánchez Mejías juzgaba paralelos a Belmonte y Lorca, a Joselito y Alberti; los primeros con su poderoso yo romántico, triunfan magníficamente, irregularmente, mientras los otros dos, atentos a las esencias y a las formas, se atienen con todo rigor a las condiciones de la lidia.


domingo, 12 de abril de 2020

RAFAEL Y BELMONTE, TESTIGOS DE LA ECLOSIÓN DE LITRI Y APARICIO

Litri y Belmonte
La feria de San Isidro de 1950 consagró a dos novilleros, Julio Aparicio y Miguel Báez ‘Litri’, como máximas figuras del toreo.

De hecho, de los ocho festejos que compusieron el serial, tres fueron novilladas, en las que participaron los dos diestros, y que concitaron la máxima atención del abono.

El jueves 19 de mayo se presentó ‘Litri’ en Madrid, con cartel de ‘No hay billetes’. Dos orejas paseó del tercero. Estuvo acompañado por Antonio Galisteo y Pablo Lalanda en la lidia de reses de Manolo González.

El viernes fue el turno para Julio Aparicio, que cortó tres orejas de los novillos de Escudero Calvo, con Alfonso Galera y ‘Lagartijo’ de compañeros.

Pero la gran cita fue el sábado 20, con los dos novilleros en un cartel encabezado por Chaves Flores, y toros de la Viuda de Galache.

Rafael y Juan Belmonte fueron testigos de la triunfal tarde isidril. A El Gallo le brindó Julio Aparicio la muerte de su primero, en el que dio una vuelta al ruedo. Chaves hizo lo propio con el ‘Pasmo’ en el 4º.

En el 3º se produjo la eclosión de la jornada. Tras las dos orejas conseguidas por ‘Litri’, los tres matadores dieron la vuelta al ruedo, lo que repitieron al final del festejo.

domingo, 5 de abril de 2020

JOSELITO, ENFERMO

El diario 'El Día' publicó un breve en su edición del viernes 6 de abril de 1917 que rezaba así:



 "Comunican de Sevilla que el diestro José Gómez (Gallito) se encuentra ligeramente enfermo.
Por dicha causa no podrá torear el domingo próximo, y es probable que tampoco, trabaje en Madrid  en la corrida del lunes 9, primera de abono.
Joselito no pudo cumplir su contrato.
Sería una lástima, porque el cartel, que, como ya saben los lectores, lo  forman los dos Gallos y Belmonte, había satisfecho por completo a la afición". 


A la postre se confirmó la ausencia de José, siendo sustituido por Gaona. La terna lidió toros de Don Pablo Benjumea y Rafael anduvo desconfiadillo con su primero, al que pasaportó de cuatro pinchazos horribles y otros tantos descabellos oyendo una sonora bronca. Enmendó su quehacer con el capote ante el cuarto, no se pudo lucir con la muleta y mató de estocada pescuecera y descabello manifestándose con desagrado la concurrencia. 

Gaona marró con el descabello una buena actuación ante el quinto y Juan estuvo voluntarioso ante el tercero y breve en el que cerró plaza. 

Asistió a la corrida , en tarde de lleno, la infanta doña Luisa. 

domingo, 18 de agosto de 2019

JOSELITO EN LA INAUGURACIÓN DE LA PLAZA DE LOGROÑO

Plaza de Logroño, 'La Manzanera'
En la madrugada del 9 de julio de 1914 un incendio destruyó, en poco más de media hora, la vieja plaza de Logroño. Los esfuerzos de los bomberos, los soldados de artillería y los vecinos fueron baldíos.
A comienzos de 1915 se intensificó la campaña para lograr fondos con los que construir un nuevo coso. Se suscribieron acciones al coste de 100 ptas., y algunas instituciones locales aportaron una cantidad. Con todo ello se compraron los terrenos en el término de ‘La Mazanera’ y se adjudicaron las obras a la sociedad bilbaína Vilhorant, Castillo y Cía. El coste total de la obra fue de 195.000 ptas.
La construcción de la plaza, que habría de albergar a casi 10.000 espectadores, comenzó el 3 de mayo de 1915 con el objetivo de que estuviera concluida para la feria de septiembre.
Efectivamente, se logró. La corrida inaugural fue el 21 de septiembre, con toros del duque de Veragua para ‘Joselito’, Belmonte (ambos repetirían el día siguiente ante reses de Saltillo y ‘Limeño’ de acompañante) y ‘Saleri II’.
En La Rioja. Diario imparcial del día 22 se ofrece una detallada descripción del festejo inaugural.
A las 12 del mediodía se colgó el cartel de ‘No hay billetes’. El precio de las barreras fue de 15 ptas., de 5 los tendidos de sombra y de 4 los de Sol.
Hubo muchos problemas para acceder a las localidades, pues no se abrieron todas las puertas, de manera que durante la lidia del 2.º toro aún entró mucha gente a los tendidos. Se generalizó la protesta y el Gobernador Civil ordenó solucionar el problema para el siguiente festejo.
Presidió la corrida el alcalde de Logroño Francisco de Paula Marín y amenizó el espectáculo la banda de Santa Cecilia.
El primer toro fue ‘Tostonero’, cárdeno y bizco del pitón izquierdo. Fue manso. Tomó tres varas y mató un caballo. Fue banderilleado por ‘Chiquilín’ y ‘Cantimplas’. Joselito, de verde hoja y oro, hizo una fanea breve que culminó de pinchazo y estocada.
No mejoraron las cosas en el 4.º, ‘Sereno’, negro bragado y chorreado. Entró cuatro veces al caballo. Fue banderilleado por el matador, quien oyó palmas y pitos tras acabar con el veragua de una estocada.
El mejor toro fue el 5.º, ‘Bravío’, jabonero sucio. Los tres espadas entraron en quites y Belmonte fue abroncado por demorarse con el descabello. El triunfador de la tarde fue ‘Saleri II’, que cortó una oreja al 6.º

Como curiosidad, Joselito y Belmonte cobraron 14.000 cada uno por los dos festejos, ‘Saleri II’ 1750 ptas, ‘Limeño’ 1500 ptas, mientras que los dos diestros de la tercera tarde de la feria, ‘Celita’ y ‘Algabeño’, percibieron 2500 y 1500 ptas. respectivamente.