diumenge, 28 d’octubre de 2012

JOSELITO TESTIGO DE LA COGIDA MORTAL DE FLORENTINO BALLESTEROS

Joselito es testigo presencial de la cogida mortal de Florentino Ballesteros. Don Pepe publica en El Día el mismo domingo 22 de abril de 1917 la crónica del festejo. La muerte del coletudo zaragozano tuvo lugar la madrugada del 24 de abril.
CABECERA DE EL DIA DEL 22 DE ABRIL DE 1917

FLORENTINO BALLESTEROS
(1893-1917)
Esta tarde se presentan al público madrileño, por primera vez en 1917, tres toreros representativos: Bienvenida, José Gómez y Ballesteros, o sean los tres tiempos del verbo taurino: el pasado, el presente y el futuro.
Manuel Mejías, después de rodar por esas plazas desde los trece años de edad, llegó una temporada en que quiso colocarse. ¿No ganaban dinero otros lidiadores más miedosos y menos artistas que él? Pues había que dar el estirón; y tuvo en Madrid dos o tres tardes colosalísimas, allá por el 1910; peor el 10 de julio del mismo año, al pasar de muleta a un toro de Trespalacios, por olvidar un detalle, al parecer insignificante, nimio, el de adelantar la mano izquierda un poquitín cuando el toro llegaba a su jurisdicción, sufrió dos cornadas en el muslo izquierdo, y allí acabó para siempre Manuel Mejías (Bienvenida). ¿Para siempre? Hoy tiene él la palabra para desmentirme.
De Joselito el Gallo, ¿Qué vamos a decir que no se haya escrito? Que puede más que los toros; que al público no le interesa muchas veces su trabajo porque se ve la desigualdad en la lucha. Joselito, todo fuerza, todo agilidad, todo juventud; el toro, las más de las veces, chico, débil, sin pitones; recortado por los toreros de a pie, rajado por los jinetes… un duelo muy desigual, que no interesa porque se descubre desde el primer instante la enorme superioridad del lidiador y de parte de quién va a estar la victoria.
Ballesteros es aún la nebulosa poco definida: torea bien, es inteligente, ha tenido aciertos y triunfos y una cornada grave; su historia está por escribir; de lo que haga este año dependerá en gran parte el puesto que ocupe en el escalafón taurino. ¿Se conformará el maño con el modesto hotel que ya posee en Zaragoza? ¿Vendrá dispuesto a gastar automóvil?
La tarde es hermosísima, tarde de verano, tarde legítima de toros.
Preside D. Fulgencio de Miguel y de asesor actúa Valentín Martín.
En el palco regio, la Infanta doña Isabel y el Infante D. Fernando.
La entrada, un lleno. Y después hablan de las subsistencias, la guerra, etc., etc.


PRIMERO

BIENVENIDA PASANDO DE MULETA A SU PRIMERO.
Cerezo, negro, bragado.
Es de Benjumea, como el segundo y sexto, pues los veterinarios han desechado tres de Gamero Cívico.
Bienvenida escucha palmas en unos capotazos recogiendo al toro, que sale fugitivo. Joselito es aplaudido en el primer quite, que remata tocando un pitón.
Anoto cuatro varas, dos caídas y cero bajas.
Moyano, hijo, prende un par caído, cortándole el terreno el buey; Sotito, uno con habilidad, y doblan ambos pronto y con pulcritud. 
Bienvenida, de verde claro y oro, pasa al amigo “Cerezo” con bastante confianza para lo poco que se viste, pero distanciado y encorvadillo. Una casi entera atravesada, un intento y descabella a la segunda. (Pocos pitos y pocas palmas).
¡Manolo, el pasado!

SEGUNDO


JOSELITO AL REMATAR UN VISTOSO QUITE.
“Galguero”, núm. 8, negro mulato, bragado, más chico que el anterior y de Benjumea también, y manso.
Joselito da unos lances para recoger al buey, pegado completamente a los costillares, y las palmas hacen humo, así como en el primer quite. 
Catalino, Carriles y Camero pican cuatro veces, y Gallito es ovacionado al mudarse el tercio. En la arena queda un jaco.
Cantimplas mete un par pasado; Almendro, uno bueno, y el hombre del Saco, uno mejor.
 Gallito, de morado y oro, brinda, saluda a Menchero y da uno alto con la derecha y tres naturales cerca y bailando; uno de trinchera; paradísimo; varios por la cara, pero siempre solo, y acaba por ser él el toreado y por consentir la ayuda de Blanquet; media tendenciosa. (Palmas y pitos, más de las primeras). Un intento, otro barrenando, otro y el toro se echa. (Más palmas que pitos).
No nos hemos diversionado. El toro, manso, pero muy manejable. El espada no le ha sabido aluñar y ha tenido poca fortuna.
¡Vaya por Dios!

TERCERO

 “Monterillo”, de Gomero, núm. 57, negro mohíno, zahíno y de buena estampa.
Ballesteros da unas verónicas fules, juntando los pies cuando ya ha pasado el peligro, y no es eso, distinguido contertulio.
El toro también es manso, y en el primer tercio se distingue por lo malo Cantaritos.
Cuatro varas, dos caídas y un jamelgo que se esfuma. ¿ y Rubio colocan tres pares y medio y Florentino, de granate y oro, sale a entendérselas con el manso, que además tiene mucho poder. Un ayudado, otros más con la derecha; un ayudado rodilla en tierra, intervención del peonaje y un bajonazo a paso de banderillas con todas las agravantes. (Silencio).
¿De veras será éste el torero del porvenir?

CUARTO

 “Torrealto”, de Gomero, núm. 27, negro mohíno, zaíno y chico. Se le recibe con una pita aceptable. Manolo lo saluda con varias verónicas de esas que invitan a dormir.
Cuatro varas, en dos de las cuales se luce el Francés, dos caídas y ningún caballo.
Africano y Alvarado, ambos de la época de Cúchares, es decir, los auténticos, meten unos palitos a la “Mariana”. Bienvenida, que comienza con un cambio, pasa despegadillo, y recibiendo con un poco de enmienda, mete una casi entera en las agujas. ¡Recibir! ¡Esta suerte sí que es del tiempo pasado! Manolo saca el estoque con una banderilla, intenta una vez el descabello, otra y acertó. (Palmas).
Manolo se ve obligado a saludar desde el tercio.

QUINTO


JOSELITO EN UN PASE NATURAL A SU SEGUNDO.
“Valeroso”, núm. 68, negro zaíno, chico y ancho de cuerna. Joselito nos diverte, ‘ya era hora!, con seis verónicas, de ellas tres superiores.
Bienvenida es ovacionado en una larga afarolada y Joselito en unos lances pegándose al costillar.
Cuatro varas de Camero y Catalino, y José coge los grarapullos. Cuarteando mete Maravilla un gran par por el lado derecho; otro por el mismo lado, superior. Le dicen del sol que banderillee por el lado izquierdo, y por este lado entra y mete medio par y luego uno superior. (Gran ovación).
Con los trastos de matar hace lo siguiente: uno con la derecha; varios con la izquierda; da naturales, muy movidos, y otros varios de rodillas valentísimos, agarrado a un pitón. Sigue haciendo con el toro lo que le da la gana, y atiza un pinchazo, otro y una superior con el brazo suelto. (Gran ovación, vuelta al ruedo y muchas peticiones de oreja).

SEXTO

MOMENTO DE SER VOLTEADO FLORENTINO.
 “Cocinero”, de la ganadería de Benjumea, berrendo en castaño.
Florentino Ballesteros lo veroniquea lucidamente.
Cogida de Ballesteros
Al dar uno de los lances, el diestro es empitonado por el brazo derecho, corneado y derribado, recibiendo ya en el suelo una cornada en el pecho.
Cinco varas toma el bicho, tumbando dos veces a los piqueros.
Bienvenida prende dos partes, uno al cuarteo y otro de dentro afuera, medianos.
Con la muleta hace una faena regular y atiza cuatro pinchazos y media estocada que da fin del bicho y de la corrida.

La herida de Ballesteros

EL TORO HUYE TRAS COGER A BALLESTEROS.
Según el parte facultativo dado en la enfermería, el diestro Florentino Ballesteros sufre una herida en la región torácica anterior derecha, de ocho centímetros de extensión, al nivel del cuarto, quinto y sexto espacio intercostal, penetrante en la cavidad torácica, y de pronóstico grave.

Ballesteros, gravísimo

A la hora de cerrar esta edición nos comunican que el diestro Ballesteros continúa gravísimo.
Acaba de sufrir un colapso mucho más intenso que los anteriores.
Su estado es gravísimo.

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