dimecres, 1 de febrer de 2017

ÉXITO DE GALLITO CHICO EN BARCELONA

José Ortega Gómez.
(Foto: Archivo Antonio Santainés)
El profesor Antonio Santainés rememoró el 30 de abril de 2.006 en el diario ABC la gran tarde que José Ortega Gómez 'Gallito Chico', dio en la Monumental de Barcelona el día se San Juan de 1.942.

"Hoy les voy a contar el brevísimo historial de uno de estos toreros capaces de desorientar al más conspicuo adivinador. Corrían los días triunfantes de aquella lejana temporada de 1942.Don Pedro Balañá Espinós anunció para el 24 de junio una «fritada» de noveles en la Monumental con Juan Mari Pérez Tabernero, Paco Bullido, Miguel Antonio Roldán y José Ortega «Gallito Chico», hijo de Enrique Ortega (el Cuco) y doña Gabriela Gómez. O sea sobrino de Rafael y Joselito. Los novillos eran seis de doña María Montalvo, uno de Villamarta y otro de Ruiseñada.

Con objeto de no perturbar el sueño de los trasnochadores durante la verbena, la novillada dio comienzo a las seis y cuarto de la tarde.

(...)

Y con Gallito Chico hemos topado. Había nacido en Alcalá de Guadaira el 26 de septiembre de 1923. y, fue tal el éxito obtenido y tanta la resonancia que adquirió la faena de este Gallito Chico con el cuarto montalvo, de nombre Marismeño, número 74, que a él dedicamos, sin rubor, esta semblanza.

La faena fue magistral y ungida por repajolera gracia. Cortó las orejas y el rabo y a mí me pareció Gallito por los cuatro costados. Torero porque había solera gitana y porque lo llevaba en la masa de la sangre y en la entraña como un depósito acumulado por varias generaciones de gitanos toreros y de toreros gitanos.

Aquel muchachito con cara agitanada me pareció un torero grande. Llegué a pensar que por el camino que había emprendido daría mucho que hacer a los demás toreros. O alguna tarde incluso daría que hacer a los guardias porque si no hubiera dejado de ser lo que era: Gallito y gitano por los cuatro costados.

Salí de la Monumental contento. A pesar de aguantar ocho novillos y sudar la gota gorda. Gallito Chico me pareció un torero grande porque todo lo que hacía estaba tocado por el dedo de la gracia.

Habían transcurrido muchos años y en uno de mis viajes a Madrid le recordé aquel faenón que tampoco él había olvidado. Y me contó: «Mi hermano Rafael no quería que me presentara en Barcelona de novillero hasta que no fuera el debut de Juan Mari Pérez Tabernero porque iba a llevar una novillada suya. Esperé.

Había toreado en Málaga, Granada y Gijón. Llevaba cinco novilladas. En Gijón me dieron un aviso. La cosa estuvo regular y claro me tenía que sacar la espina.

Fui de Gijón a Madrid y fue cuando me dieron la noticia de que toreaba en Barcelona el día de San Juan. Cogimos el tren dos días antes para Barcelona. Vine con un picador y un banderillero que se llamaba Villalba. Que por cierto me dio un cólico en el tren tremendo. Y, claro, cuando llegué a Barcelona estaba malo. Había comido algo en el tren que no me sentó bien. Me hospedaba en el Hotel España. Me llevé toda la noche toreando delante del espejo. Con la toalla. Tenía mucha afición. Y se me dio un debut muy agraciado.

Creo que Balañá me pagó doce o catorce mil pesetas. En cuanto terminó la corrida llamó al Hotel España. Le dijo a mi apoderado que era entonces Miguel Prieto, que nos invitaba a cenar. Después me llevó a un cabaret a tomar unas copas. Y por la noche me hizo cinco novilladas».

De aquella novillada recuerdo, además, el gran quite que en el octavo novillo del conde de Ruiseñada, le hizo Pascual Bernal a Ramón Corpas, saltando al ruedo con el capote de paseo en la mano.

Gallito Chico toreó, además, aquel año en Barcelona los días 23 y 30 de julio, el 15 de agosto, 13 de septiembre y el 21 de febrero de 1943. No remontó más el vuelo ni le localizo más fechas. Fue héroe por un día."

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