diumenge, 18 d’octubre de 2020

VATICINIOS GALLISTAS PARA 1916

'The kon leche', en su primer número del año 1916 publicado el 3 de enero, incluía el siguiente artículo, titulado 'José Gómez Ortega: 1916", en el que dejaba meridianamente claro quien mandaba en el toreo en aquel momento. Baste decir que José tenía solamente 20 años...

" E

l que más arriba está,

¡El Papa! ¡El emperador!

al que todo el mundo va

a solicitar favor...

¿Por qué será?


No creáis, lectores maliciosos, que vamos a adelantar el año taurino de Joselito antes de haber transcurrido la temporada. No. No somo adivinos... pero somos sinceros y aficionados de buena orientación, como lo demuestra el triunfo constante de nuestros puntos de vista taurómacos.

Defendimos el triunfo definitivo de Joselito el Gallo, apenas tiró el primer capotazo en la famosa novillada del 13 de junio de 1912. Y abonamos en estas columnas al niño maestro contra el consagrado Bombita. Y auguramos igualmente su victoria sobre el competidor Belmonte.

Todo se ha realizado según nuestras predicciones. Así llega el año nuevo y sobre la cumbre no hay figura más brillante que la de Gallito. Por eso escribimos al comienzo, José Gómez Ortega: 1916.

Por defender esta tesis de claridad meridiana, incontrastable, nos llaman gallistas... ¡Como si la verdad pudiera tener más de un camino!

José triunfa de novillero, como no triunfó jamás novillero alguno: asombrando con la extensión de su repertorio, dominio del arte y brillantez de ejecución. Frutos todos estos de la maestría y la experiencia, parecía imposible su revelación en un muchacho de diez y siete años.

Mostrar valentía en los años mozos es empeño vulgar mil veces repetido. 

Borrar en un año a toda la torería existente, es obra magna solo explicable en un genio de la tauromaquia.

Y eso es lo que hizo Joselito Gómez en 1913: su primer año completo de doctorado.

Y mantener en 1914 su prestigio sin decadencias ni desmayos de ningún género, a pesar de sus dos cogidas de Barcelona y Bilbao a la HORA GRANDE: entrando a matar.

De lo realizado por el coloso gelveño en 1915 no hay que ocuparse...  Está en la memoria de todos.

Batir al rival Belmonte en Madrid, en Sevilla, en Zaragoza, puntos culminantes de la temporada y obtener la completa victoria con clamorosos triunfos jamás igualados por torero alguno.

Las siete orejas de Madrid... ¡La única cortada en Sevilla!... ¡La faena insuperable, clásica, en unos lances, genial en otros, brava y definitiva siempre, realizada en Zaragoza!... Botones de muestra que prueban nuestra afirmación y robustecen nuestro criterio... Ese es el torero de año... 

¡José Gómez Ortega: 1916!

El más grande, torero cumbre, papa de la tauromaquia, dicen que maneja a su antojo el cotarro taurino... 

No sabemos nada.

Pero si así es... ¡Sus motivos habrá para que ocurra!

Si hace y deshace, si zurce voluntades, lima asperezas y levanta vetos... será... ¡Porque es el más grande!

Algo parecido nos cuentan de Curro Montes, amo y señor del toreo de su tiempo.

Cosa análoga alcanzamos a presenciar hace veinte años cuando Rafael Guerra, el gran maestro de Córdoba, hacía y deshacía en los toros cuanto le venía en gana.

Ahora dicen los belmontistas que Joselito manda, impera y abusa como un rey absoluto...

Pues si lo hace es... ¡Porque puede!

En algo habían de reconocer los aficionados 'trágicos' la grandeza de Joselito...

 El que más arriba está,

¡El Papa! ¡El emperador!

al que todo el mundo va

a solicitar favor...

¿Por qué será?"

Caricatura que
acompañó al texto.



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