domingo, 24 de enero de 2021

JOSELITO, ¡INÚTIL!

 La revista satírica El Motín, en su número 13, publicado el jueves 30 de marzo de 1916, recogía un curioso artículo, que, por lo visto, vio la luz en El Popular de Málaga.


José Gómez Ortega  Gallito, el mozo juncal que de urbe en urbe pasea su gallardía y su majeza, electrizando á las muchedumbres con su arte supremo, con su gallardía, con su elegancia, con su valor ante las fieras que lidia; Joselito, el ídolo de la afición española, que el pasado año toreó ¡ ¡ ¡ 104!!! corridas de toros sin sufrir el más ligero percance, número de corridas en que nunca logró actuar ningún matador de toros; el menor de los Gallos, el niño prodigio, el verdadero fenómeno de la tauromaquia, que para el año actual tiene ya contratadas 68 corridas en firme, lo que hace suponer, fundadamente, que ha de lograr ajustar más de un centenar; el coloso del arte de Montes, fuerte, de piernas de acero, de portentosas facultades, que le permiten soportar la inmensa fatiga que requiere la lidia de 600 reses bravas en seis meses y soportar, además, el ajetreo constante del tren, llevándole de un extremo á otro de España un día y otro día; ese fenómeno de arte, de valor y de resistencia física, ha sido declarado ¡¡¡INUTIL!!! para el servicio de las armas.

¡¡Le faltan unos centímetros de perímetro toráxico!!  Así lo manda la ley.

El que puede torear, banderillear y matar 400 toros en un año, no sirve para manejar un fusil. El que el invierno lo pasa cabalgando por montes y llanos, dedicado á violentos ejercicios de montería en lucha con las fieras y los elementos, no sirve, según la ley, para ser soldado.

Joselito, patriota, entusiasta, monárquico ferviente, no puede ser soldado de cuota como su compañero de glorias y fatigas Juanito Belmonte, porque le faltan dos ó tres centímetros de circunferencia toráxica. ¡¡ES INUTIL!!

Pues bien, esa ley que tales cosas prescribe necesita reformarse.

Infinidad de casos habrá en que sus preceptos excluirán del servicio de las armas á mozos útiles, tan útiles como Joselito, diga lo que quiera esa ley; pero el caso del Gallito es un colmo.

Millones de españoles, convencidos de las portentosas facultades físicas del rey del toreo contemporáneo, declamarán lo absurdo de ciertas exenciones de la ley de Reclutamiento, al ver que se le declara inútil. Y lo que es más triste: harán comentarios que más vale no hablar de ellos.

                                                                  


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