
Lo más destacado de la tarde lo firmó Rafael, quien, con
sus casi 64 años, ejecutó la surte de banderillas de una manera muy original: en
silla y con sus muñecas atadas con un pañuelo.
Pese a la importancia del cartel solo se llenó algo más
de la mitad de los tendidos de la plaza bilbaína (7.369 espectadores), con una
recaudación de 135.410 ptas. y un beneficio de 12.205 ptas.
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