Mostrando entradas con la etiqueta La suerte o la muerte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La suerte o la muerte. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de enero de 2019

'EXHORTACIÓN A GALLITO' POR GERARDO DIEGO

Gerardo Diego, en su libro 'La suerte o la muerte', no solo se ocupa de Rafael y José sino que también lo hace de su sobrino Rafael.


EXHORTACIÓN A 'GALLITO'

(Rafael Ortega Gómez)




Al verte aquel día
vestido de luces, 
me bailó por el talle una zambra 
de lances y frunces.

Otra vez mi cuerpo
de mis quince años,
jugando a los toros allá en la alameda
con chiquilicuatros.

Cabeza de toro,
el mimbre y las astas.
Muleta y capote de aquel maletilla
que fue a Salamanca.

Espada de palo,
banderillas rizas.
Lección de toreo -bautismo de estética-,
viriles primicias. 

Músicas juncales
 de los pasodobles
y el descubrimiento del sur perezoso
que me reconoce.

Sierras, vegas, ríos,
toda Andalucía
que viene a mi encuentro volcada en un toro
de infancia y de brisa.

Déjamelo solo,
tráemelo que juegue. 
Pasa, pasa y pasa; cuádrate que quiero
jugar a la muerte.

Ay mis quince años
como quince rosas,
como quince verónicas lentas
 que se me deshojan.

Al verte, 'Gallito',
 vestido en la plaza,
comprendí que el secreto del tiempo
sin vuelta ni trampa

lo lleva el torero
que rige la lidia,
la llave la lleva la espada heredada
de la dinastía,

y un pase ayudado
de los que tú trenzas
 dibuja en el aire siglos de fragancia
de egipcias soleras.

Vístete de luces,
cíñete en las suertes, 
cúbrete de espumas, repica la gloria
de los Rafaeles.

Quiña tus malicias,
hechiza tus flechas,
y al doblar el lance, delicadamente
tuerce la cabeza;

que una sola gota
de ese mar de sangre
 que nos arrebata,
nos pinta los labios de sales y soles,
nos unge las sienes de fiebre y de nácar. 

miércoles, 9 de enero de 2019

RAFAEL SENTADO EN UNA SILLA

Gerardo Diego, en el libro referido en nuestra última entrada, dedicó otro poema a Rafael.


SENTADO EN SILLA

Rafael pide una silla.
-¿Silla? ¿Una silla? - De paja.
Ya han encontrado la alhaja.
Ya se sienta en su Sevilla.
¡Cálculo de maravilla!
Tres, de maestro, le ha dado:
alto, de pecho, ayudado.
En trono de querubines 
y cantando por bajines.
Todos de pie. Y él sentado.

domingo, 6 de enero de 2019

LAS LARGAS DE RAFAEL VISTAS POR GERARDO DIEGO

Gerardo Diego, gran poeta y excelente aficionado, publicó en su libro 'La suerte o la muerte, Poema del Toreo' varios poemas dedicados a la dinastía de los Gómez. La obra fue publicada en 1.963 por el Banco de Santander y tuvo una tirada numerada de 2000 ejemplares. En la página 21 se puede leer...

Portada de la primera edición
del libro.


LAS LARGAS DE RAFAEL 'EL GALLO' 

I

Con la larga cordobesa,
Rafael, llévate al toro.
Con la larga cordobesa
que cae del hombro y no pesa,
que cae del hombro y no cesa
de prolongar desmayando
su decoro.

Con la larga cordobesa
-le vieras, señor Fernando-
échate a la espalda el toro.
Con la larga cordobesa,
larga como una promesa,
tráete ya el toro a la cola
como al paje la princesa.
("Córdoba, lejana y sola")
Con la larga cordobesa,
río largo, río fiel
que de tu hombro derramas.
Con la larga cordobesa.
Acuérdate que te llamas 
Rafael.

II

Con la larga afarolada,
abre ya al viento esa flor,
que pronto estará arrugada,
deshojada,
sin corola y sin fulgor.
Con la larga afarolada,
que te espía
la gitana escarolada
y bravía
para copiarte el revuelo 
de tu capote a la espalda
y salpicarse hasta el pelo
los volantes de la falda.
Con la larga afarolada,
que se cerraba y se abría,
 que se abría y se cerraba.
Con la larga afarolada,
la más breve flor, que ardía
en un suspiro -ay, María-
y en un soplo se apagaba.

III

Y otras largas, Rafael,
siempre a punta de capote
 a hilvanar bien el derrote
contra el pliegue timonel.
Tu fina estatua de sal
-miraste atrás de reojo
por si el toro te seguía-
se cimbrea
con la larga natural
o con la larga cambiada.

Y siempre el ámbito rojo
vuela, ondea
y a tu cintura se lía.
Larga la larga estirada,
larga la larga torera,
Rafael,
que gira la plaza entera
concéntrica del burel,
volandera
en torno a tu cadera.