dimecres, 5 de febrer de 2014

EXPECTACIÓN EN LAS NOVILLADAS

Javier Vellón ha enviado el siguiente texto para su publicación.

En una época, como la actual, en la que las novilladas están en trance de desaparición y apenas atraen a un puñado de aficionados, resulta curioso comprobar el poder de convocatoria de Joselito cuando aún militaba en el escalafón de plata.
El miércoles 14 de agosto de 1912 el menor de los Gallo se encerró en solitario con seis novillos en la Maestranza. El público, que abarrotó los tendidos de la plaza, tributó una gran ovación a Rafael Gómez ‘Gallo’ y a Mazzantini, que ocuparon un palco desde el que no quisieron perderse uno de los acontecimientos de la temporada sevillana.

Las reses lucieron las divisas de Benjumea, Miura, duque de Tovar, Murube, Parladé y Santa Coloma (variedad real de encastes, como puede verse).

El balance del festejo fue el siguiente.

Lance a escopeta, 13 de junio de 1.912.
Gran faena al primero, de Benjumea, un bravo ejemplar que entusiasmó al público tras su pelea en varas. Joselito realiza diversos quites como preámbulo a una gran faena de muleta, marcada por la quietud y las cercanías de los pitones, con alardes que enardecieron a los tendidos. Pinchó antes de lograr una gran estocada.

El segundo, negro entrepelado, luce la divisa de Miura y tiene un pitón astillado. Entró cuatro veces al caballo y acabó con dos cabalgaduras. Banderillearon Cuco y Almendro. Con la franela, labor de dominio frente a un ejemplar que se defendía. Dos pinchazos y media. El público abucheó al ganadero.

El tercero, negro y de gran presencia, permitió que Joselito instrumentara seis verónicas muy lucidas. Entró cinco veces a la jurisdicción de los varilargueros y en la última le dejaron dentro el limoncillo de la puya. Faena breve que acabó con un pinchazo y estocada. Palmas.

El cuarto, negro, fue recibido con cuatro verónicas. Embistió sin alardes a los picadores. Faena breve y sin lucimiento que generó división de opiniones en los tendidos.

Sevilla, 28 de septiembre de 1.912.
El quinto, de Santa Coloma, negro zaíno y de considerables hechuras, no le permitió al de Gelves torear de capote, por lo que oyó algunos pitos. Se enfrentó con bravura a los montados y mató a uno de los caballos. Manchao y Finito banderillearon sin más. Trasteo a la defensiva que acabó de un bajonazo. Pitos.

El que cerraba la tarde, colorado, motivó la polémica en los tendidos, cuando Joselito quiso quebrar de rodillas y no lo consiguió. El genio acabó de inmediato con la controversia, con un quite superior y un tercio de banderillas que culminó con música. Con la muleta no logró mantener la intensidad de los instantes previos.

El público salió decepcionado de un festejo que había levantando una enorme expectación en Sevilla.




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