dimecres, 16 de desembre de 2015

TRES FABULAS RAFAELISTAS TRES

El Gallo conoció Sudamérica.
El origen gaditano de la señora Gabriela le procuró a Rafael una gran capacidad de inventar historias.  ¡Cosas de la Tacita de Plata, cuna de grandes y graciosísimos fabuladores! Sabido es que el Divino Calvo anduvo mucho por América, que poco se conoce de sus andanzas por aquellas tierras, pero estas tres situaciones, que afirmaba se dieron en el Nuevo Continente, no admiten lugar a dudas.

"Una vez íbamos en un vapor y llevábamos a bordo toda la corrida. De pronto se escapó un toro y no vean ustedes la que se armó. Todo el mundo asustado, con los chalecos salvavidas... y pensado en tirarse al agua. Entonces fui al comedor, cogí un mantel y me fui para cubierta. Y apenas se me arrancó el toro le hice así... y le dí la salida hacia el mar... ¡Y al agua, pato!"

"Iba yo una vez en un avión y llevábamos con nosotros los toros para la corrida porque no daba tiempo para enviarlos por tierra. Yo veía que el piloto iba perdiendo tiempo... por gusto. Y que íbamos a llegar tarde. Entonces me fui a la cabina, le dije al tío del volante que me dejara el puesto, tomé los mandos del aparato y empezamos a pasar aviones..."

"Andaba yo medio perdido por la selva del Amazonas, cuando me encontré de pronto con una ermita perdida entre aquellos árboles tan gordos... Me acerqué preocupado, de pronto se abrió la puerta y salió un fraile con una barba que le llegaba a mitad del pecho... Y no hizo más que verme, cuando el hombre, abriendo los brazos, me dijo: ¿Pero qué haces tú aquí, Rafael?".

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