
La profusión de adornos en los rehiletes da a entender que se trata de una corrida especial, ¿tal vez una Beneficencia?. Maravilla, ataviado de celeste y oro, no pierde de vista a su antagonista cuando está a punto de pasar de la sombra al sol. Al fondo un caballo sin jinete es retirado por los monosabios. ¡Tauromaquia de sabor añejo!
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