domingo, 15 de abril de 2018

RAFAEL Y LAS SUPERSTICIONES

Javier Vellón

El 26 de mayo de 1917 el Heraldo de Madrid publicó una extensa entrevista con Rafael. Varias de las preguntas se centraron en la superstición.

-¿Entonces lo de usted es superstición?

-Una papa, hombre. Una papa como er peñón de Gibraltar.

-¿No le molesta encontrar un entierro cuando va a la plaza?

-Ni tanto asín. Claro es que prefiero toparme con un bautizo, pero si me topo con un ataúd, no me ze arruga, no, porque demasiado sé, como cantaban los frailes, ‘morir habemus’. La gente, conmigo, ¡anda más equivocaízima! Una ve, en primer año de mataor de toros, me fui a Valencia y le pedí al empresario pa toreá otra corrida, mir duros. El hombre intentó convenserme y al final me dijo: “Mira, Rafaé, que voy a mandá que pongan calaveras en los tendidos”. Y yo: “Por mí que pongan también ataúdes y sipreses y lechugas”. Y con calaveras en la entrada toreé con Emilio ‘Bombita’.

-¿Y las bichas?

-Nómbrelas por su nombre, que no me importa. En toa España me las han tirao.

-¿Y qué ha hecho usted?

-¡Toma! Reíme. En Graná, toreando yo con Machaco y con el Cohero me tiraron una liaíta en un papé y yo me la metí en er borsiyo y banderiyé y maté a un toro superiormente. Ahora en Barcelona me mandaron una de gran trapio al hotel, con una carta que chorreaba mala sangre por los cuatro costados. Siento que la hayan partío porque pensaba ponerla con las ‘bichas’ en un cuadro pa adorná mi despacho.

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