dimecres, 12 de desembre de 2012

PRIMERAS REFERENCIAS ESCRITAS SOBRE LA DINASTÍA


El número 792 de Boletín de Loterías y de Toros, aparecido el 1 de mayo de 1866, informa sobre la corrida de novillos celebrada unos días antes en Granada. Entre los protagonistas de la misma figura un Gallito, José Gómez para más señas, en la que es una de las primeras referencias escritas de esta dinastía. La tarde no fue demasiado lucida, como deja constancia la crónica:


El domingo 22 de Abril se verificó en Granada una corrida de novillos, de la ganadería de D. Joaquín Romero Balmaceda, cuyos bichos ostentan divisa verde y encarnada.


CABECERA DE LA PUBLICACIÓN
La cuadrilla se componía de los picadores Manuel Noguera, José Alejo, José Fuentes y Antonio Antelo; de los banderilleros Manuel Sánchez (Mellizo), José Morillo (el Bato), José Gómez (el Gallito), Antonio Herrera (Añito), José Serrano y José García (Jurípido); y de los matadores José Cineo (el Cirineo) y Geraldo Caballero. Presidía la fiesta el Sr. Teniente de Alcalde D. José Calera; pero desde el primero toro le cedió al Sr. Gobernador. El ganado cumplió, y se habría prestado mejor a la suerte de banderillas y muerte si el Sr. Gobernador hubiera presidido con conocimiento. Apuró demasiado a los bichos en la suerte de vara y terminaban buscando las tablas en defensa y difíciles de despachar, consiguiendo también que no hubiese tiempo para que se torease bien el último novillo, a pesar de haber empezado la corrida a las cuatro y media.

Los espadas estuvieron regulares, lo mismo que los picadores y banderilleros. Jurípido clavó un par cuasi dando el quiebro.

El redondel fue dirigido pésimamente: estuvo convertido en un completo herradero, donde cada cual había lo que mejor le cuadraba: el servicio de caballos fue bueno. La entrada un lleno.

JOSÉ GÓMEZ (GALLITO I)

JOSÉ GÓMEZ (GALLITO), SEGÚN SÁNCHEZ DE NEIRA

En El toreo : gran diccionario tauromáquico..., Sánchez de Neira escribe en 1879 sobre nuestro protagonista: 


Es un buen banderillero que sabe su obligación y cumple sin presunciones. Sigue la escuela sevillana, pero no abusa de los quiebros y saltos que constituyen una parte muy esencial de aquélla. Sin embargo, en estos últimos años ha empezado a bullir más desordenadamente, y las cogidas que ha sufrido le harán comprender que no hay precisión de ser temerario para denotar que es valiente.

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