miércoles, 16 de enero de 2013

FOLLETO MEXICANO SOBRE LOS GALLO

Contraportada de la misma.
Portada de la publicación.

Daniel Medina de la Serna firmó el mismo año de su muerte el folleto La familia de los Gallos, una estirpe torera… y flamenca. La obra apareció en 1.999 dentro de la colección de Lecturas Taurinas de los Bibliófilos Taurinos de México.

Daniel condensa en solo 12 páginas la historia de la dinastía de los Gallo tras un prólogo que Pepe Malasombra titula Medina de la Serna, su copal taurino

Muy interesante resulta el árbol genealógico en el que distingue el oficio de los integrantes de la familia en dos grandes grupos: toreros y flamencos. En él hay una doble curiosidad dado que Enrique El Almendro y José Ortega El Águila comparten ambas profesiones.

Árbol genealógico gallista.


domingo, 13 de enero de 2013

LOS GALLO, ICONOS DE LA VIDA SOCIAL


Javier Vellón firma el siguiente artículo en el que deja algunos datos sobre el tratamiento que tuvieron Rafael y José en lo que puede denominarse revistas del corazón de la época.

Durante casi una década, de 1913 a 1920, los hermanos Gallo, especialmente Joselito, ocuparon las primeras planas de las revistas del corazón que, en aquellos años y bajo la influencia de publicaciones similares francesas, comenzaban a ser muy populares en España.
A continuación aparecen diversos reportajes gráficos de una de estas revistas Mundo Gráfico, la de mayor repercusión del momento, en los que aparecen los diestros en diversas facetas de la vida social, lo que evidencia su condición de figuras habituales en este tipo de publicaciones.
Joselito como conductor de un automóvil, fotografía publicada el 15 de julio de 1914:




Joselito convaleciente de una grave cogida en Barcelona y, a continuación, Rafael dispuesto a subir a un coche durante unas vacaciones (15 de julio de 1914):


Los hermanos Gallo acompañados por el Conde de la Maza (11 de agosto de 1915):


Joselito bailando con la excepcional actriz Margarita Xirgu (19 de enero de 1916):



Joselito participando en la Fiesta de la Flor de Madrid (6 de junio de 1917 y 19 de junio de 1917):

miércoles, 9 de enero de 2013

BUSTO DE JOSELITO EN TALAVERA

VISTA GENERAL DEL BUSTO.
JOSÉ DE FRENTE.
La memoria de Joselito en Talavera se perpetúa, entre otros detalles, con el busto que el paseante encuentra en los alrededores de la plaza, en los jardines del Prado. El Club Taurino Talaverano lo inauguró el 19 de mayo de 1.958. Es obra de P. Barral y se erige sobre un pedestal de granito. 



La leyenda es escueta: "El Club Taurino Talaverano le dedica este recuerdo, 1920 - 1958". Está firmado por P. Barral y datado en el último año referido. Unas letras ascendentes de izquierda a derecha forman la palabra Joselito.




UNA PERSPECTIVA.

OTRO PERFIL.
  Fernando Chueca Goitia describe la obra en el ABC del 16 de junio de 1984 en un artículo titulado Talavera 1920: "La cabeza de Joselito me atrae sobremanera; su perfil tiene algo de camafeo imperial romano, como el que está en el tesoro de la catedral de Aquisgram. Su nariz no es griega, es romana, con la parte alta del caballete hundida, sus labios son carnosos, algo orientales, pero un mentón firme impide que caigan en sensual banalidad; su cráneo sin desfigurar, porque su pelo es corto y bien peinado, tiene también romana dignidad. Aquello de "aire de Roma andaluza" que descubrió Federico en Ignacio lo hubiera descubierto igualmente en José. 


Pienso que algo muy profundo se guarda en aquel rincón talaverano donde en forma curiosísima un venerable santuario mariano y un coso taurino se hermanan hasta casi fundirse en un abrazo. Sólo un pequeño callejón los separa y ese callejón entre el flanco de la epístola del templo y los corrales de la plaza se llama calle de José Gómez "Joselito".

PLACA DE LA CALLE.









domingo, 6 de enero de 2013

PRESENTACIÓN DE RAFAEL EL GALLO EN MÉXICO


Javier Vellón ha elaborado el siguiente trabajo sobre la presentación de Rafael Gómez El Gallo en la capital mexicana, hecho que acaeció hace 110 años.     
                        

Rafael El Gallo se presentó en la México el 7 de diciembre de 1902, acompañado de Algabeño y Chicuelo, ante toros de Piedras Negras. Rafael tuvo una tarde de triunfo y sangre, como se recoge en la siguiente crónica, aparecida en El Toreo (5/01/1903) nº 1588:

El aguacero pertinaz que se desató sobre la ciudad a la hora interesante de la corrida de toros en la Plaza «México» no pudo ni hubiera podido apagar el entusiasmo de los aficionados que, caminando de regocijo tras de regocijo, asistieron al triunfo del arte de Cúchares en la tarde de ayer.La corrida ha de grabarse con dorados caracteres en la blanca lápida de los sucesos imborrables. He ahi al Algabeño realizando el volapié clásico; al Chicuelo, convirtiendo en valor todo su bagaje; al Gallito, despertando alegrías dormidas y trayendo a la memoria elegancias olvidadas.

Una gran corrida ha sido la de ayer; una excelente corrida, que hace tomar la revancha a la Empresa en sus proyectos y a los aficionados en sus esperanzas. 

Toros de Piedras Negras—¡ya era tiempo!—finos, cuidados, con tipo, empuje y bravura No dieron mentís a su casta, porque salvando defectillos que no hacen al caso, cumplieron en lodos los tercios. Hay que hacer excepción del tercero, que por cobardón volvió al corral. No hay que señalar más defecto a los cornúpetas que el de ser recelosos desde el segundo tercio, pero teniendo en cuenta la lidia de que fueron víctimas, una lidia infernal que se traducía en un diluvio de capotazos desastrados. Con decir que ni el público mismo, con sus protestas tas continuadas, pudo evitar semejante desorden, basta para comprender la magnitud de éste. En el redondel cada cual se encomendaba a su santo, y cada santo resultaba en abierta pugna con sus correligionarios. Si los herraderos son—como dice un celebrado escritor español—el garbanzo negro de los pucheros taurinos dominicales, podríamos pasarla alegremente, orgullosos en nuestra barrera.

Algabeño, Chicuelo y Gallito, rayando a igual altura en dirección; merecen todas las silbos y todas las protestas en tal sentido. ¡Si, aquello era una verdadera merienda de negros, toro por toro y tercio por tercio! Hasta los de la puntilla metían el capote cuando les iba en mientes. Lamentamos la nota burda del espectáculo y, lamentándola, debemos pedir su recisión. Veamos ahora la labor de cada espada alternante, que van diciendo para su coleto: «Yo, y nada más. El conjunto, para el gato».

Algabeño.— Encontró a su primero convertido en un pícaro, desarmando y colándose que era un primor. Lo desengañó, lo consintió y lo fijó sin dudas ni vacilaciones, y en menos tiempo del que empleo en trazar estas lineas, lo rindió a sus pies de media estocada al volapié neto, entrando el diestro recto como una saeta y con los terrenos cambiados. Grande y merecida ovación. En su segundo estuvo mucho más hábil el diestro de la Algaba, porque, aun cuando el burel buscaba el bulto, supo cauterizarle resabios. Tras dos pases ayudados de tanteo y confirmación, dos naturales superiores, una serie de telonazos de castigo para fijar y otra estocada al volapié, honda, hasta los gavilanes y en la misma cruz, entrando, vaciando y saliendo como un maestro el matador. La ovación duraba cuando el cornúpeto recorría la arena. He ahi una estocada clásica. Algabeño recordaba la edad de oro de la tauromaquia. 

En el sexto toro, que le tocó matar por el percance de que fue victima el Gallito y que luego explicaremos, estuvo sobrio con la muleta y acabó de confirmar sus inmejorables condiciones como matador seguro que no busca alivios ni triquiñuelas. En quites, Algabeño estuvo oportuno y cuidadoso, y salvo sus complacencias para con el peonaje, merece ovaciones sin cuento en el recuerdo de los aficionados. Ha cimentado su cartel, realizando un nuevo triunfo. 

Chicuelo- Entre el gran matador Algabeño y el gran torero Gallito, Manuel Jiménez (Chicuelo) aparece como un término medio y como un eslabón de simpatía. No llega donde se ha colocado el primero por su maestría, ni puede alcanzar al segundo en habilidad y en elegancia; pero tiene personalidad propia, agallas y deseos para ganar la gloria. Que la escale sin volver la cara, sin envidias ni temores. El que lucha triunfará en el redondel con verdad y con amor. Al segundo de su turno lo saludó Chicuelo con un cambio de muleta ceñido; mas fuera de este pase y otro de pecho, lo demás fue puro baile y relumbrón puro. Una estocada tendenciosa completó la labor, escuchando el torerito palmas. 

Al quinto toro, por ser ladrón que buscaba el amparo de las tablas para defenderse, nos parecieron razonables las precauciones de Jiménez; pero no así su falta de decisión al hundir el acero. Largó una honda delantera y perpendicular, una metisaca de mala manera, dos pinchazos y media certera. Si el toro cortaba el terreno, desarmaba y se defendía, lo natural era que el matador hubiese buscado alguna estocada de recurso, como la media vuelta, el revuelo. Chicuelo lució en floreos con el capote, una que otra vez en quites y con un excelente par de banderillas de frente. 

Gallito.— Mucho habíamos leído y mucho más nos habían contado de este diestro, pequeño en su estatura y en su alias, grande por los méritos que encierra. No hay que exigirle todo ni quererlo todo. Colocar el deseo dentro del medio ambiente es lo razonable y lo que da la medida de la afición, que huye de quijotismos y poemas ultramontanos. Gallito es el torero del día, hecho para nuestro público. Sus floreos, sus originalidades, sus elegancias recortadas artísticamente, levantaron aplausos sin cuento. No habíamos visto ni más gracia ni mayor soltura en los lances de capa. He ahí al que innova, al que inventa, al que va llenando el toreo de nuevos puntos brillantes. El bravo muchacho desplegó una faena de muleta variada en su toro de turno—el tercero—y al observar que buscaba, como una querencia propia, las tablas, lo estoqueó allí, entrando con fe y logrando una estocada de rápido efecto (Muchos aplausos).

En banderillas entusiasmó. Tomó una silla, citó casi en los medios y realizó el cambio, viendo llegar con serenidad, midiendo los tiempos matemáticamente y levantando los brazos con primor para dejar un par supremo, cuya situación olvidamos de propósito, en virtud de la gran idea y de la voluntad ejecutiva. El Gallito se enloqueció con las palmas—aquello semejaba los efectos de un temblor trepidatorio que hacía crujir el maderamen del circo;—tomó otros rehiletes; se le ocurrió llegar a jurisdicción del bicho gazapeando; pero la desgracia asomaba las garras. El torerito hizo una parada en firme; alegró con el cuerpo a tres metros del burel; éste arrancó, y en el momento de la consumación, por efecto de un derrote alto, Gallito sufrió un puntazo en la cara que le obligó a encaminarse a la enfermería. Un silencio profundo reinó después de esta escena. El pensamiento del aficionado velaba a la enfermería. ¿Estaría grave el Gallito? ¿Se presentaría otra vez en el redondel?

La corrida terminó bastante tarde. Hubo pares de banderillas que merecen aprobación entusiasta, entre ellos los de Pataterillo, en primer lugar, agregándole los aplausos que se le tributaron por sus galleos a cuerpo limpio en la preparación; un par al sesgo de Pepín, y buenos al cuarteo de Blanquito, Sevillano, Sordo y Marinerito. En la brega, Gales, Blanquito y Pepín, y muchos, pero muchos más aplausos para este último por su salto de garrocha limpio y sobre corto y por su cambio de rodillas en los medios de la plaza. En varas, Zurito y Mazzantini, y con la puntilla, nuestro mexicano Tovar. 
Sin el herradero, esta corrida se habría traído por los aires á todos los públicos de España. ¡Que lástima de garbanzo negro!

                                                            PARTE FACULTATIVO 

Durante la lidia del quinto toro ha ingresado en la enfermería el espada Rafael Gómez (Gallito), con una herida de tres centímetros, que le ha fracturado el borde alveolar del labio inferior, ocasionándole la pérdida de dos dientes, lesión que le impide continuar la lidia. La herida no es grave y tardará en curarse más de quince días.— Silverio B. Gómez.




                                                                                                                                           LlNDOGA.

miércoles, 2 de enero de 2013

JACK JOHNSON, CAMPEÓN DEL MUNDO DE LOS PESADOS, AMIGO DE JOSELITO

Joselito desafiando al campeón del mundo de los pesados, el boxeador americano Jack Johnson. La imagen tomada por M. Mateo el 21 de abril de 1917 resulta, al menos, curiosa por la diferencia de envergadura entre ambos. Como la vida del gigante americano.

JOSÉ DESAFÍA A JACK.
JOSÉ Y JACK POSAN
PACÍFICAMENTE.
Artur John Jonson (Galveston, Texas, 1878- Raleigh, Carolina del Norte 1946) tuvo relación con el mundo del toreo, fue asiduo a las plazas e incluso el 10 abril de 1916disputó un combate en la Monumental de Barcelona contra Arthur Cravan (poeta y sobrino de Oscar Wilde), que le duró un suspiro.
De origen humilde, empezó a boxear siendo muy joven participando en peleas entre estibadores. Debutó en el profesionalismo en 1897 y en 1903 derrotó a Denver Ed Martin para proclamarse campeón mundial “de negros” de los pesos pesados. El entrecomillado obedece a que los luchadores blancos se negaban a medirse con ellos. La cosa cambió y en 1908 Jack vence a Tommy Bruns en Sydney y se alza con el título mundial absoluto.

En Estados Unidos no se admitía la manera de comportarse de Jonson dado que era simpático, le gustaba divertirse, los coches de carreras y ligar con mujeres blancas. Por ello el Senado hizo una moción de censura para pedir a Jim Jeffries que volviera a la actividad tras seis años de retiro. El famoso escritor Jack London, en su columna del New Cork Herald, apoyó la propuesta “para borrar esa sonrisa en la cara de Jonson”. El enfrentamiento tuvo lugar en Reno (Nevada) en 1910 y Jack venció por KO técnico en el decimoquinto asalto.
JOHNSON - CRAVAN
EN LA MONUMENTAL.


La campaña para desprestigiar su imagen se recrudeció y fue arrestado en varias ocasiones por infringir la Ley Mann, que impedía que un hombre y una mujer viajasen juntos como pareja sin estar casados. En una de las fue multado con mil dólares y condenado a un año y un día de cárcel, por lo que decidió irse a Europa. En 1914, con la I Guerra Mundial, se instala en Argentina.

Durante un tiempo se establece en Barcelona, donde tiene lugar el combate reseñado.  Allí conoce a la flor y nata de los artistas españoles del momento gracias a su promotor, el dueño del cabaret Excelsior, entre ellos los matadores de toros Rafael Gómez El Gallo, José Gómez Joselito y Juan Belmonte, con quienes intercambia conocimientos dándoles unas nociones de boxeo a cambio de otras tantas de toreo.

Jack boxea en Madrid y se hace socio del exclusivo club Puerta de Hierro, reservado a la aristocracia local.

Su afición le lleva a ser asiduo a los cosos desde que desembarcase en Santander procedente de La Habana y camino de París. Sabedor de que en Bilbao se anunciaba un cartel fuerte cambia de planes y acude a la plaza. Fortuna le brinda el 25 de marzo de 1916 la muerte de un novillo de Santa Coloma en la Villa y corte y otra reseña aparecida en el periódico La Nación afirma que el 5 de mayo de 1918 Malla hace lo propio con un toro de Antonio Pérez también Madrid.

JOHNSON, TORERO. (Foto: Toros y toreros, nº 7,
18 abril de 1916)
El 1919 se entrega al sheriff de San Diego y salda su deuda con la justicia pasando seis meses en prisión. Con medio siglo a sus espaldas funda una orquesta de jazz y Tony van der Bergh publica una biografía, The Jack Jonson story, en el que apunta que llegó a torear en presencia de Joselito, siendo volteado por el primer torete al que se le enfrentó.

Con más se sesenta años vuelve a Madrid y en 1945, con 67, boxea en una exhibición contra Joe Jeannette. Fallece el 10 de junio de 1946 en un accidente de tráfico.

domingo, 30 de diciembre de 2012

LOS GALLO Y BOMBITA


Javier Vellón firma el siguiente artículo en el que refiere la corrida de despedida de Ricardo Torres Bombita y lo que significó para el devenir inmediato del toreo.



El domingo 19 de octubre de 1913 Ricardo Torres Bombita se despidió del toreo en la plaza de Madrid, en un festejo considerado simbólico en la historia de la tauromaquia, pues supuso el síntoma del final de una época y la entronización de los Gallo, especialmente de Joselito, acompañantes junto a Regaterín –sustituto de Belmonte- del veterano diestro.
Las publicaciones de la época fueron conscientes de que estaban asistiendo al nacimiento de una nueva etapa con nuevos protagonistas, tal como se muestra en el comentario que aparece en la revista The Kon Leche el 8 de septiembre de 1913, en el anuncio de la corrida mencionada:




El torero sevillano Ricardo Torres (Bombita) ha decidido cortarse la coleta. Nosotros, que comenzamos nuestra publicación derrochando incienso por el diestro de Tomares, hubimos bien pronto de cambiar el disco ante su franca decadencia […]
BOMBITA Y GALLO EN 1904
GALLO Y BOMBITA EN 1913

Entre los varios tópicos que alivian a Ricardo en su retirada, se usa mucho entre sus incondicionales el consabido rentoy del toreo de verdad, como de la exclusiva pertenencia de Ricardo Torres. El argumento es capaz de hacer reír a….Vicente Pastor. No sabemos a ciencia cierta qué entienden esos aficionados por toreo serio y toreo de esterilla y trampolín. Presumimos, desde luego, que es una tentativa de desprestigio de Rafael El Gallo.


Y puestos en ese plano, comprendemos que los seguidores de Machaco o Pastor desdeñen las alegrías del lidiador gitano porque reputan las malas bajo el punto de vista artístico, sino por ser opuestas a un criterio taurino enemigo de adornos. Pero Bombita….¿qué ha hecho Bombita desde que apareció ante los público más que adornarse?
DESPEDIDA EN MADRID.
Él, educado taurinamente en la escuela de su hermano Emilio, ¿por qué siguió tan contraria trayectoria? ¿Cómo no afincó en el notabilísimo toreo al natural de su hermano mayor? ¿Por qué no imitó al fundador de la serie bombástica en sus clásicos volapiés?....Por el adorno. […] Diríase que Ricardo Torres es el lidiador que más le debe a la salsa torera, a la parte adjetiva, digámoslo así, de la fiesta. […]
Este año, más afortunado Torres, el misterio de tres años, no es el que era….Ricardo Torres ha lucido su impotencia notoria con los  toros, su decadencia franca meridiana…Únase a esto la avalancha torera de su competidores y se comprenderá la caída ruidosa del Papa de Don Modesto.
CORTE DE COLETA.
El toreo de adoro ha prevalecido siempre. El Guerra, que toreaba por molinetes, significó más en el toreo que sus contemporáneos reyes de la espá. El mismo Ricardo intercala naturales y faroles, en sus series a la verónica, torea por molinetes con la muleta y cambia a los toros de rodillas con frecuencia. Esto prueba que el toreo de adorno no es de ahora, como bufan los antigallistas. Es eterno, de todos los tiempos. Y no es privativo de los Gallos, sino patrimonio de todos los buenos toreros que poseen conocimientos copiosos de su arte y repertorio extenso para agradar al público.

Lo que ocurre es que los Gallos, en pleno auge de sus facultades artísticas, poseen hoy el favor del público por su arte y por su voluntad. Tuviera hoy Bombita los arrestos de hace cinco años y no notaría el desvío del público.

El ejemplo está reciente. Seis toros de Palha y el nombre de Bombita frente a los hermanos Gallos reúne en las arenas donostiarras a toda la afición veraniega. Los toros portugueses, con su mansedumbre y poder material, no deciden a los espadas en la hora de la verdad, que fue todo un curso de asesinato taurino. Pero el arte de Montes da pronto el desquite a los lidiadores de Gelves en fuerza de arrogancias toreras. No así el de Tomares, que no abandona en toda la tarde una enojosa displicencia.

BOMBITA SE LA CORTA.
El quinto Palha, un murube de nobleza, no hace despuntar a Bombita con las banderillas y en cambio da ocasión para que los Gallos armen un escándalo entusiasta. ¡Era el mismo toro pero distintos toreros! Y el público, como es natural, se partió las manos con los voluntariosos hermanos y permaneció frío ante el imperturbable Torres.

Ahí tenéis el caso. Los Gallos, sin tener una gran tarde, se meriendan cómodamente a Bombita. Recordad en cambio la tarde de los Palhas de Madrid. Los Gallos son objeto de una triunfal apoteosis. Rafael el Calvo da seis naturales seguidos a un toro…El pueblo se lanza al ruedo y saca de la plaza en hombros a los hermanos Gómez Ortega. Pero recordaréis que también con ellos, y por la puerta de Madrid, salía Machaquito en hombros de la multitud. Y es que el bravo cordobés había hecho un esfuerzo de valentía y pundonor para no ser menos que los toreros de moda.


¡En este torero no influyen los millones! ¡A Machaco el bravo no le vuelven la espalda los públicos!


miércoles, 26 de diciembre de 2012

JOSELITO SE CASA CON UNA PRINCESA ORIENTAL

CABECERA DE LA LIDIA.

El Sr. Silva, enviado especial de La Lidia a Sevilla, afirmaba en el número 40 de la publicación, aparecido en diciembre de 1915, que Joselito se casará “mañana en la capilla reservada de la Casa Gómez” con la princesa Ramayanti del Sol, “una arrogantísima Princesa de Oriente”

Silva se presenta el 26 en la mansión del torero, que se encuentra en “completa conmoción: no dejan de llegar a ella regalos valiosísimos de todos los puntos de España, y algunos del extranjero, como asimismo cartas y telegramas pidiendo confirmación de la noticia y anunciando la llegada de invitados”.
LA LIDIA DEDICÓ UN GRAN DESPLIEGUE GRÁFICO
A LA NOTICIA.
Tanto la madre como las hermanas del diestro, impactadas por la noticia, “no pensaron nunca que Selito tuviera intención de casarse tan joven”. Rafael, por su parte, sentencia: “Le digo a osté que esto ha sío un descabeyo a la primera”.

El periodista se desplaza a continuación al palacio que Maravilla le ha regalado a su prometida que “se halla situado en las afueras de Sevilla, y a la orilla del Guadalquivir… Su aspecto exterior es mágico; su arquitectura es muy caprichosa, y está todo él rodeado de un parque extensísimo en que grandes palmeras se destacan”. Custodian la morada “indios, vestidos al estilo de su país, y en toda la mansión se encuentran por doquier individuos de la guardia oriental”. La princesa, confiesa: “Yo llegué a España procedente de mi país a primeros del mes de Abril, y vine a Sevilla a presenciar la feria, ansiosa de ver el espectáculo favorito de los españoles, que según me decían no tenía rival en el mundo entero”... “Para no llamar la atención en la Plaza me toqué con una mantilla negra, y de este forma ataviada ocupé con mi secretario y una de mis esclavas una barrera de sombra”… “Mi corazón nunca latió con tanta violencia e intensidad como cuando un mozo, casi un chiquillo despreciaba la vida, en aras de los aplausos, colocando su pecho entre los afilados pitones de las fieras”… “Bien pronto aquel torero se me hizo más simpático que ningún otro, y nació en mi pecho un amor vivísimo por él; amor que habían sabido hacer despertar sus gallardías y arrogancias. Le aplaudí mucho… mucho… y por la noche en la feria hice que me presentasen a él. Por medio de mi intérprete le hice saber cuánta admiración sentía por su persona, y él me prometió brindarme un toro a la tarde siguiente”.
BANQUETE CON QUE JOSELITO INVITÓ A SUS AMIGOS
COMO DESPEDIDA DE SOLTERO.

La princesa, en agradecimiento le regaló una valiosa alhaja en la que hizo grabar las siguientes palabras: “Estoy enamorada de tu bravura y de tu simpatía”.

A los pocos días recibió la visita del diestro que “me declaró el amor que él sentía también por mí”.

Ramayanti partió a su país para renunciar a sus derechos dinásticos y se convirtió al catolicismo.

La ceremonia

El enlace, verificado el 27, ha sido apadrinado por don Joaquín Menchero, “íntimo de José”, y por la madre del novio Doña Gabriel Ortega. Testigos por parte de la novia han sido altos dignatarios indios y por la del novio los señores Lequerica, Don Modesto, Pepe Laña y el diestro Rodolfo Gaona.

LOS NOVIOS Y EL ACOMPAÑAMIENTO SALIENDO
DE LA CAPILLA DESPUÉS DE LA BODA.
La bella contrayente “vestía un traje típico de su país, cubierto de piedras preciosas y ceñía su cabeza con una diadema regia, en que destacaban varios brillantes de gran tamaño”, José ceñía el traje corto con alamares de seda y valiosísima botonadura en la pechera.

Ofició el arzobispo quien “pronunció, una vez terminada la ceremonia, una elocuente plática exhortando a los nuevos esposos a un mutuo amor y fidelidad”.

El banquete

En la Huerta del Lavadero, propiedad de Rafael, tuvo lugar el banquete en el que sirvió el siguiente menú: “Sopa de letras; cocido a la andaluza; truchas escabechadas; carne mechada; sardinas fritas; helado del tiempo; quesos, frutas, café, copa y puro”. Se regó el ágape con vinos de Valdepeñas, Manzanilla, Jerez y sidra El Gaitero.
Finalizado el mismo la pareja tomó un tren con dirección a Valencia, donde pasaron la luna de miel.

Explicación final

 El número de La Lidia, del que hemos entresacado la información, apareció el 27 de diciembre... ¡víspera de los Santos Inocentes!