diumenge, 17 de febrer de 2013

UN GALLO ENTRE NAZIS

Cartel con la simbología
nazi.

Javier Vellón ha elaborado el siguiente texto sobre la visita de Himmler a España y la corrida que presenció en la que intervino Rafael Ortega "Gallito".



Himmler con Gallito
El 20 de octubre de 1940 se celebró una corrida de toros en las Ventas que ha pasado a la historia por varios motivos, algunos de índole taurina, otros por tener como protagonistas a uno de los principales jerarcas de la Alemania nazi, Heinrich Himmler.
El Reichsführer había venido a España para tratar con el régimen franquista algunos asuntos relacionados con la guerra y para preparar el encuentro entre Franco y Hitler.
Aquel domingo de octubre fue invitado a los toros para presenciar uno de los mejores carteles del momento: Pepe Luis Vázquez confirmaba la alternativa de manos de Marcial Lalanda, con Rafael Ortega como testigo.
El invitado saluda a la concurrencia.
Rafael Ortega Gómez, también apodado durante mucho tiempo ‘Gallito’, era hijo del banderillero Enrique Ortega ‘El Cuco’ y de Gabriela Gómez Ortega, hermana de Joselito y de Rafael ‘El Gallo’. Era su cuarta corrida como matador, desde su alternativa el 22 de septiembre de 1940 en Barcelona con Marcial Lalanda como padrino. Su confirmación se había cumplimentado dos semanas antes.
El festejo fue accidentado pero triunfal en sus resultados. Solo se lidiaron tres toros –de la ganadería de Bernardo Escudero; los de Arranz se quedaron en los chiqueros-, pues la lluvia torrencial caída durante la lidia del tercer ejemplar, a manos de Rafael Ortega, hizo imposible su continuación.
Precisamente en ese toro el heredero de la familia Gallo se consagró como figura y obtuvo lo que las crónicas de la época denominaron “la oreja de la lluvia” (“oreja clamorosa” la definió el crítico de ABC). En sus memorias reconoce que fue una corrida “de muy grato recuerdo para mí”.
Imagen del palco.
Sus compañeros también obtuvieron un notable triunfo: Marcial Lalanda paseó una oreja y el maestro de San Bernardo dio una vuelta tras una gran petición.
A partir de aquí, lo sucedido entra en el anecdotario de la historia. Himmler invitó a los tres diestros a subir al palco –le habían brindado sus respectivos toros- para agasajarlos. Les regaló una pitillera de plata y una medalla nazi. Uno de los subalternos le preguntó a Marcial Lalanda su parecer sobre el obsequio:

-Está bien, pero donde se pongan dos orejas y salir a hombros por la puerta grande…¡las medallas para la Virgen1- respondió el maestro madrileño.

Más impactante fue la conversación entre Pepe Luis y el jefe de las SS. El diestro le preguntó si le había gustado el espectáculo, y Himmler le contestó que no había podido soportar la crueldad de la fiesta. Curiosas palabras de uno de los grandes genocidas de la historia.

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