miércoles, 16 de mayo de 2018

NONAGÉSIMO OCTAVO ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE JOSELITO

Talavera recordará a Joselito hoy miércoles 16 de mayo, con motivo del 98 aniversario de su muerte. La plaza donde ocurrió la tragedia acoge a las 10 de la noche la representación teatral 'Diálogos de sofá' que correrá a cargo de la Escuela de Teatro y Cine Joaquín Benito de Lucas. 

Bajo la dirección de Antonio Sanmiguel, y con guión de Álvaro Muñoz, intervendrán los actores y actrices María Teresa Frontelo, Roberto Jifer, José Manuel Herández y Vicente Basilio.

domingo, 13 de mayo de 2018

RAFAEL TOREA ESTA TARDE

Javier Vellón


El escritor Wenceslao Fernández –Flórez publicó en el ABC del 16 de abril de 1917 un excelente reportaje en torno a la figura de Rafael horas antes de salir para la plaza de Madrid, donde toreó el día anterior. Ofrecemos varios fragmentos del texto.

RAFAEL TOREA ESTA TARDE

En el hall del Palace Hotel á esta hora del mediodía, no hay más gente que la que rodea al torero. Rafael el Gallo, cetrino, menudo, vestido de gris, se acomoda en un sillón de bejuco, cerca de un velador lleno de copas donde aún brilla, el tono granate del vermut. Después de nuestra llegada hay un silencio. Alguien dice:
—¡ Mal anda el tiempo ¡
 Rafael mira las cortinas que restallan sobre la cúpula de vidrios del hall. Bosteza, Luego nos asegura que á él lo que más daño le hace es el frío. Una voz insinúa que, en efecto, nada hay más terrible que el frío. Volvemos á callar. Pepe Lañas ofrece al torero un estuche que contiene una botonadura de filigrana, regalo de un ganadero salmantino que ya falleció. Se hacen uno vagos comentarios
—Es muy torera.
 —Tan sólo hay un platero que la fabrique en Salamanca.
 —Me la pondré hoy. […..]
Lo primero que vemos en el cuarto de Rafael, al entrar, es un chino. Despuég resulta que es el propio Gaílo. De espalda, con un amplio pijama azul, la calva y la trenza colgante, la ilusión fue perfecta. Antonio, el mozo de estoques grueso y maduro, locuaz, todo de gris gorra y traje y pelo, va y viene. El Sr. Gómez se dispone, al fin, á vestirse. Mientras se descalza entablamos un breve diálogo. Porque nosotros comprendemos que nuestro deber es hablar de los toros con cierto entusiasmo. Antonio explica que los de la corrida 'anterior eran muy grandes.
—¡ Claro—balbuceamos- con es nuevo reglamento!
—Sobre todo, señores—dogmatiza Rafael, arrancándose los calcetines—, que los toros han de ser mirados como los caballos de carreras: tienen que tener sangre, finura... Nos echan toros normandos...
Se interrumpe para dolerse de que el humor herpético de la cabeza ee le haya bajado á las piernas; las frota y hace caer una sutil caspilla. Ponemos un gesto de compunción. Antonio asegura que aquello es conveniente. Tranquilizados ya, proseguimos :
—i Ese reglamento! (damos un hondo suspiro). ¡Mire usted que suprimir la suerte del coleo ; tan bonita como era!
El mozo de estoques nos mira con alguna extrañeza; nlos ruborizamos, porque, pese á nuestra ponderación, no sabemos lo que pueda ser la suerte del coleo. De esta vergonzosa sensación de ignorancia pasamos bruscamente a una sensación de estupor. El desnudo pie del Sr. Gómez se ha alzado hasta apoyarse en el asiento de una silla, y estamos en presencia del juanete más pujante y lozano que pudo existir jamás.
-¡Todo es grande en este hombre!-pensamos, retirándonos un poco para dejar espacio en la habitación a las evoluciones del juanete.
El diestro se faja los pies con meticuloso cuidado; se pone unas medias de lana, luego otras de seda, después se calza las zapatillas; la formación simétrica de los lazos le preocupa hondamente; moja sus dedos en la boca para facilitar la operación; á fuerza de saliva, los lazos quedan correctísimos. Entonces, el torero se enfunda en el pantalón y se acerca á mirar el cielo, tras los cristales.
Miramos también. Un entierro pasa á lo lejos, junto al hotel Ritz. ¿Lo vio este hombre supersticioso...? Si lo vio, esta tarde, los que asistan á la corrida, tendrán ocasión de presenciar las espantás. […]
—Rafael, ¿nos vamos? Van á dar las tres y media ya.


 Rafael se pone la chaquetilla sobrecargada de oro. Aún graniza. Frente á las ventanas del hotel hay un coche parado. El cochero, oculto bajo el paraguas, fuma con filosofía. Detrás de él, burlonamente, las esferitas blancas brincan y repiquetean sobre el charol del carruaje.
—Vamos allá.
Salimos apelotonados, para que la gente que haya en el hall pueda apreciar que somos muy amigos del Sr. Gómez, al que algunos llaman también el Gallo.

miércoles, 9 de mayo de 2018

RAFAEL EL GALLO EN EL ALMANAQUE DEL TÍO JINDAMA

Foto de Rafael aparecido en el almanaque.
'El Almanaque del Tío Jindama para 103' publicó la siguiente reseña sobre la última temporada de Rafael como novillero y sus inicios en el escalafón superior:

Rafael Gómez (Gallito), estaba casi olvidado como novillero, y sin duda se sacudió las plumas y se lanzó a la pelea ganoso de volver a ser alguien entre los toreros. 

Gustó mucho en dos novilladas que toreó en Sevilla, y de ellas salió comprometido para tomar la alternativa en la feria de San Miguel.

Cuando tomó la investidura habáa toreado 17 novilladas en Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, Sevilla, Málaga, Castellón, Barcelona, Calañas y Fregenal . Como matador de toros toreó dos en Sevilla y dos en Barcelona con regular éxito. No sabemos lo que dará de sí como matador; y por eso no le juzgamos. Veremos a otro año.

domingo, 6 de mayo de 2018

EL SEÑOR FERNANDO EN EL ALMANAQUE DEL TÍO JINDAMA

'El Almanaque del Tío Jindama para 1902 publicó en su sección 'Recuerdos' la siguiente semblanza de Fernando Gómez 'El Gallo':

El señor Fernando en
la publicación aludida.
"Si bien es verdad que no fue Fernando un monstruo si se le compara con los grandes colosos Rafael y Salvador, es muy cierto que si hubiera muchos toreros como él ganaría el arte mucho y no se vería como hoy se ve, casi abandonado por los que están obligados a velar por su pureza y encumbramiento.
Allá por el invierno de 1878 hizo de su casa una universidad taurina, llevando allí a buen número de aficionados distinguidos y ganaderos, con el fin de disertar sobre las suertes del toreo y sobre los méritos de cada uno de los toreros de entonces y de los anteriores a aquella fecha.
Aquellas reuniones tomaron carácter serio y dieron no poco que hablar en Sevilla y en todos los círculos en que se reunían aficionados, llegando a ser pesadilla de algunos toreros. 
Solamente por esto y haber visto lo que podía ser Guerrita, merece Fernando Gómez recuerdo imperecedero de todos los buenas aficionados, pues habiendo muchos que tan en serio tomaran el prestigio de su profesión, no llegaría el arte del toreo a donde seguramente llegará si no salen algunos que, como el Gallo, sepan darle la importancia que tiene". 

miércoles, 2 de mayo de 2018

EL SEÑOR FERNANDO TOREA EN LA HABANA

Plaza de toros de La Habana.

La revista ‘El Toreo Sevillano’ recoge el domingo 3 de marzo de 1889 una crónica, firmada por Tabardillo, de la corrida toreada el 27 de enero en La Habana por Fernando ‘El Gallo’ y el valenciano Fabrilo. Día lluvioso en el que los espadas reconocen el ruedo antes de hacer el paseíllo. Durante el mismo resbaló el caballo del alguacilillo y dio con sus huesos en la arena.

Reproducimos a continuación cuanto dice de la labor realizada por el señor Fernando:

“Saltó al ruedo el primero, de pelo salinero y sin divisa alguna; tomó un puyazo primero de Crespo, la res cae al suelo y proporciona en una vara un tumbo al Portugués al quite Fernando, palmas; dos varas más recibió del segundo y una del primero.
Por poco alcanza en un arranque al Morenito, que tenía los palos: después clavó un par de los de olé en las mismas péndolas; síguele el Cuco con un par desigual y delantero. El toro salta por entre el tendido 7 y 8, cierra el tercio Antonio con un buen par; el Creu se quedó con un par en las manos.
Llegó a manos de Fernando, que vestía de corinto y oro; para hacer boca empezó el matador con uno natural, dos ayudados y otro natural, largandole un buen pinchazo; trasteó de nuevo, pisó el toro el trapo y se quedó desarmado; vuelve a trastear, pinchó cogiendo hueso y endispués (sic) atizó el volapié padre, hasta la taza; se echa el animal y lo levanta el puntillero, acertando después a la primera: palmas merecidas. (…)

Ya está el tercero en la plaza. Era negro ‘bragao’, marcado con el núm. 62, bien puesto; dicen que se llamaba ‘Tomatero’, sin divisa como los anteriores; del Portugués aguantó una varita, sacando el potro mal ‘ferido’; tres de Crespo a cambio de una caída; el Chato sufrió una colada y clavó una vara.
Aranzaenz deja medio par; el Morenito uno al relámpago, la rematando en las tablas; el primero clava un par abierto.
Fernando está ante su enemigo a quien encontró entero por completo; la faena empleada fue de tres naturales, dos con la derecha y uno ayudado para pinchar una vez y verse obligado a tomar el olivo; pinchó de nuevo una vez sin soltar; dos veces más a la media vuelta; después dio media estocada un poquito caída, de la que se echó; vuelve a levantarse y el puntillero la remató a la segunda. (…)
Estamos en el quinto, bragao, listón y dicen que se llamaba ‘Renegado’, de Cámara. El Gallito quiso dar el quiebro, se arrodilla, no parte el toro y se levanta a tiempo. Dos medias verónicas dio y oyó palmas. Cuatro varas recibió del Chato, por un tumbito y dos de Cachero.
Los espadas en los quites oportunos. Un buen par de Creu, otro desigual, dos buenos pares de Aranzáez y pasó a manos de don Fernando. Siete naturales, cuatro ayudados y uno cambiado, fue el preludio de media en su sitio; más faena para pinchar una vez, sale perseguido y con el trapo cambió los terrenos al bicho; un nuevo pinchazo; media estocada; previos los necesarios pases, otro pinchazo, y lo remató a pulso, a la primera”.

Paco Fabrilo trasteó bien al natural y mató tras varios viajes al segundo. Ante el cuarto, poco hábil con el estoque, estuvo ¡veintitrés minutos! trasteando. Enmienda la plana con el último, de Juan Vázquez, acabando de media al primer intento.

Remata ‘Tabardillo’ enjuiciando a los diestros: “El Gallo trabajador y admirable en los quites y animado en la muerte del primero. En su segundo, si se tiene en cuenta que el animal estaba incierto, hizo lo que debía. En el tercero, bien con la muleta”.


domingo, 29 de abril de 2018

RAFAEL: LO MEJOR Y LO PEOR

Javier Vellón


En la entrevista a Rafael publicada por el Heraldo de Madrid el 26 de mayo de 1917, el diestro hace balance de cuál ha sido su mejor faena y cuál la peor.

¿Cuál es el toro que ha lidiado mejor?

—El de Aleas que maté en Madrí el 15 de mayo de 1912, y el de Veragua que maté en la úrtima corría de la Prensa. Er que me cogió por curpa del aire. Yo eztoy  que la faena mejó fue la que hise al aleas. De eze toro quiero que me haga un busto Mariano Benyiure.

¿ Y cuáles son los que ha lidiado peor?

 —Loz que tenían mi contraestilo.

¿ Su contraestilo? Explíquese.

- Ez mu fásil. A los toreros lez tocan bichos que son a propósito pa que luscan su estilo de toreá y bichos que no son  a propósito. ¿Ze presta el toro a que el matador luzca su estilo? Poz, aunque sea un marrajo  el matador lo dominará. ¿No ze prezta? Poz, aunque zea bravízimo, el mataor perderá los papeles y dará er mitin.

¿Y de esos de su contraestilo le han tocado muchos  animales?

 —i Ca! Con media dosena que me hubieran tocao, zería ahora canónigo mejó que torero. De un contraestilo arzoluto, he tropezao con do: uno de Miura y otro de Tovar, prosedente de Arribas. Er de Miura un cárdeno de 400 kilos con dos garrochas en er testú, me lo sortaron el año 10 en las fiestas der Pila. Zalió, ze dio un paseíto por el redondé, pa convensernos de que podía con tos nozotros juntos, vorteó a Galea, que lo quizo poné en zuerte, y ahí quedó de amo.
Los quitez, huyendo; las banderiyas, huyendo; los capotazos, a r galope... y, tararí a mata. Y me ze ocurrió darle un ayudao, a ve zi ío poanía zuave, y, máz pronto que la luz me empaló y me tiró ar zanto zuelo, con cuya advertencia me puze a jugá al ezcondé, porque yo no zoy tonto. Y a los tre minutos, Blanquito que mete er capote y zube por el aire como zi lo hubiezen dizparao con una honda... i Qué hubiera zido de mí zi no descuerdo ar toro, como lo descordé al primer pinchaso!

Y el de Tovar, ¿se portó lo mismo que el de Miura?

-¡Peó! ¡Si er de Tova fué un mostruo. Un fenómeno de lo que no ze ve, ni permita Dio que ze vea!... Pué uzté ezcribí con letraz como zandías que er «Gayo» no ha roído un güezo maz disformízimo. Poz zalió... En Irún. Castaño, grande, gordo, con dos pitones... Unos lansesiyos, y tardeando, pero con la fuersa de una máquina der tren, tomó cuatro varas. Y a bandieriyeá... la arena, porque er castaño dijo que a er no lo banderiyeaban ni entre er Gran Capitán y er Zi Campeado, y luego a jugarme yo la vida. Que le pregunten ar «Cuco», que hiso títeres entre aqueyos cuernos, y que las dos cuadriyas hablen. No lo pazé ni una vez: lo abanicaba con el braso muy estendío, mientras los peones, en guerriya y mu descompuestos, lo aguantaban, y no tenía ánimo ni pa mandá... Y vengan aflirsiones y vayan espantos, con el corasón como un higo y más empapao en sudó que una torrija con miel, hasta que llegó er momento de arrea candela. Pero i quién le arreaba candela a aquer  ladronsísimo, que, a coses, no me dejaba ni ponerme atrás?... Y desesperao, en un zegundo en que se descuidó le entré a la media güerta, como un automóvil pa atizarle u n mandaíllo y ezcurrixme; puro él, más ligero que un siclón, me largó un machetaso en  las costiyas y me quitó las medayas de un derrote y no me hiso pasá a la Historial porgue, como al de Miura, tuve la suerte de descordarlo. ¡Di un zuspiro, me cago en la ma!


miércoles, 25 de abril de 2018

'DEL QUE MATÓ A JOSELITO' POR ONOFRE GONZÁLEZ QUIJANO

El jerezano Onofre González Quijano publicó el poema que reproducimos a continuación, 'Del que mató a Joselito', en un trípico que vio la luz en 'La Unión Ilustrada de Málaga'. En sus versos relata la tragedia de Talavera desde el punto de vista de 'Bailaor'.





Quiero que lo sepan todos
que a mi buen nombre interesa.
Aunque os parezca mentira
hasta mi llega la prensa
y ya sé que hice una muerte 
que conmovió España entera.
Pero me ponen... ¡me ponen!...
que todas las desvergüenzas
son pocas para volcarlas
 sobre mi... la suerte negra
que me persiguió en la vida
y ni en muerte me respeta...
¿Qué hice yo?... yo no fui malo,
tranquila está mi conciencia
si llegué a matar maté
en legítima defensa.
Aquí donde estoy ya en paz
no hay un animal que mienta;
oigan la verdad, la pura,
la chipén, que es la académica.
Libre, tranquilo y dichoso
pastaba yo en la dehesa
que bonita que da gloria
tiene la Viuda de Ortega
cuando un día varios mansos,
que son unos sinvergüenzas,
que engañan como chinitos,
a los toros de nobleza
me liaron, me liaron
con las mejores maneras
y al tolón de los cencerros 
se trastornó mi cabeza
y sin poder yo evitarlo
lleváronme a Talavera.
Metiéronme en un chiquero
me suprimeron la hierba
me pusieron de un humor,
que ustedes háganse cuenta
y cuando yo ya furioso
me revolvía en mi celda
siento asombrado que crujen
los cerrojos de mi puerta
y salgo ciego de abia
y cruzo la plazoleta
creyendo que de allí al campo
sería cosa de una legua.
¡Que si quieres!... de la plaza
no hay quien salga, una barrera
impide por todas partes
la salida, doy la vuelta 
y empiezan a divertirse 
con mi desgracia tremenda
y pase lo de las burlas
que es que me agujerean
la piel, que me martirizan
con horribles herramientas.
El puyazo de un verdugo
me congestiona y me ciega
y me aculo en los tableros
hecho criba que doy pena.
Recobro un poco la vispa
un individuo me enseña
paño rojo y a él me lanzo
y tumbo al hombre en la arena.
Luego, no sé, vino otro
me degolló a la carrera.
¿Y por esto hay quien maldice
de mi y de mi parentela
y me llaman asesino
y otra poción de lindezas?
¿Esto es justo y razonable...
no son fundadas mis quejas?
¡Que maté yo a Joselito...
si yo no sabía quien era!


                                                                                BAILAOR.
                                                               Por el servicio cablegráfico.