dimecres, 18 de desembre de 2013

JOSÉ Y FERNANDO, DOS GALLOS EN LA INAUGURACIÓN DE LA TEMPORADA MADRILEÑA DE 1882

Fernando Gómez El Gallo
José Gómez Gallito.

José Gómez Gallito, como banderillero, y Fernando Gómez El Gallo, como matador, tomaron parte en el festejo inaugural de la temporada madrileña de 1.882 celebrado el 9 de abril. Presidió el primer teniente de Alcalde consitucional Francisco Martínez Brau en presencia de los Reyes de España. La plaza estaba adornada con colgaduras y se corrieron toros de Manuel Bañuelos y Salcedo.

José, que actuó a las órdenes de Rafael Molina Lagartijo, pareó a Tintorero, el que abrió plaza, como reza en Boletín de Loterías y Toros aparecido el martes 11: “...colgó medio par chinesco al cuarteo, y otro medio a media vuelta”. El diestro cordobés escuchó división a la muerte de su enemigo y pitos en el siguiente, dado que tuvo que despachar al segundo, Zapatero, que le infirió una cogida en el lado derecho a Cara-ancha.

Lagartijo.
Para Fernando fue Atrevido, el tercero, “retinto carinegro, bien armado, blando y huido. Los piqueros de reserva, Colita y Bartolesi, tentaron cuatro veces, siendo dos del primero, la una baja y las otras dos muy bajas, con otros tantos marronazos de Emilio que cae y pierde el alazán.
Los clarines anuncian la suerte de palos y Cuatrodedos y Galindo salen a cumplimenarla, colgando Diego dos pares al cuarteo, uno de llos de cintas y plumas, después de una salida falsa, y el compañero, también con salida de mentirijilla, otro par de las chinescas y cuarteando.
Gallo, de verde manzana y oro, toma los trastos de matar, y brindando a la presidencia y dirigiéndose a su adversario, le da un buen cambio, y tras tres pases naturales y dos de telón, se tira el chico, resultando una corta y buena estocada arrancando, que hizo que se acostara el bicho para que La Pasera acertara a la segunda.
Se nos olvidaba decir que el matador dio a este toro cuatro verónicas regulares”.

Barbero era el nombre del cuarto. Le correspondió a Lagartijo y Gallo cayó ante él al resbalar, quitando con presteza Mariano y el propio Lagartijo. Gallito puso un par “desigual y chinesco cuarteando”. 
Por Corucho atendía el quinto y a su muerte el gran Rafael Molina fue pitado.



En último lugar saltó al ruedo Cabrero, “de pelo castaño, de pies ligeros y de armas bien puestas. Blando y voluntario tomó cuatro varas, dos de ellas bajas de Colita y tres de Bartolesi, rompiendo en una el palo.
Cara-ancha.
Galindo puso un par de banderolas al cuarteo y otro a media vuelta, y Cuatro-dedos medio al relance y otro a media vuelta. La cuadrilla y los chicos anduvieron de cabeza, así como Juan Molina, tras el que saltó el toro por el 6. El presidente tocó algo pronto a banderillas.
El Gallo dio un pinchazo sin meterse y tomando el olivo, otro en el testuz al revueldo, tirando el trapo y saltando al callejón el diestro, y un honda y delantera a volapié, volviendo la cara; una corta y baja l o mismo y una bajísima, sin soltar, andando.
El espada dio 16 pases, y una vez al querer hacer humillar al toro, fue perseguido de cerca por éste”.

En el resumen dice que “El Gallo en su primero dio un buen cambio e hirió bien, en los otros pases regular, y en el capeo lo mismo. En el último el toro se apoderó de toda la cuadrilla y el espada quedó muy mal”. En quites Lagartijo y Gallo “han estado buenos y oportunos, si bien Fernando dejó el capote tres o cuatro veces”.

Y con el resumen estadístico del espectáculo finaliza la crónica: “Varas a los toros, 42; caídas de picadores, 7; caballos muertos, 8; pares de palos, 14; medios pares, 6; pases de muleta, 74; estocadas y pinchazos, 13”.

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