diumenge, 12 de maig de 2013

LOS GALLO EN LA DESPEDIDA VALENCIANA DE MINUTO


Reverso del mismo.
Anverso del cartel.
Los hermanos Gallo participaron en la primera de las corridas de despedida que se programaron en 1914 en beneficio del diestro Enrique Vargas Minuto. Dicho espectáculo tuvo lugar el 26 de abril en Valencia, lidiándose un toro de Moreno Santamaría para el homenajeado y seis de Garvey para Rafael, Vázquez II –que sustituía a Cocherito de Bilbao-, Mazzantinito, Bienvenida, José y Limeño. La plaza registró regular entrada en sol y floja en la sombra porque la tarde dominical fue desapacible. Al deshacerse el paseíllo Minuto escuchó palmas de la concurrencia.


Enrique despacha en primer lugar a Caralimpia, cárdeno y pequeño. Pican de tanda Paje, Alava y Torero y, al terminar un lance, Minuto sale trompicado. El toro toma tres varas dejando dos jacos para el arrastre. El maestro prende dos pares malos y Estela otro de similares características. Con la muleta no hay lucimiento y con brevedad despacha al difícil enemigo. Mata alargando el brazo y volviendo la cara cobra una estocada mala. Palmas. 



Rafael se las ve en segundo lugar con Nazareno, negro, siendo los varilargueros titulares Alabao, Gamero y Salsoso. El Divino Calvo anda valiente en un quite que es ovacionado. Gamero y Salsoso recetan dos buenos puyazos. Palmas. El de Garvey aguanta cuatro picotazos y el mayor de los Gómez clava tres buenos pares tras artística preparación. Después del brindis comienza con la muleta parado y valiente, destacando uno de pecho y varios de rodillas que son coreados por la concurrencia que, además, pide música. Señala un pinchazo a toro parado. Ovación y continúa la faena por los derroteros del arrojo hasta que lo da al arrastre de una buena estocada. Nuevas ovaciones, oreja y vuelta al ruedo. Cómo sería lo realizado por Rafael que cuando irrumpe el tercero, Miembro, berrendo castaño, al que le hace frente Mazzantinito, continúan los aplausos siendo obligado a dar otra vuelta al ruedo por dentro del callejón.



Marismello (sic) hace quinto y es negro. Aplausos al Gallo cuando se hace presente para dar una serpentina arrodillado que gusta mucho. Joselito lancea sin lucimiento y un poco movido pero se resarce en el quite posterior, muy ceñido. Camero da dos buenos puyazos y un inspirado Rafael vuelve a lucirse en quites. El balance con los montados es de cuatro varas por ninguna baja. Maravilla le ofrece los palos a su hermano, haciendo ambos alarde de facultades. Gallito prende bien el primero y Gallo deja otro notable del que se desprende una banderilla. Ovación. José repite con otro bueno y Rafael cierra con medio. Palmas. 

José brinda a los acordes de la música y monta un trasteo inteligente aunque algo distanciado. Entra a herir y agarra un volapié estupendo del que sale rodado el burel. Ovación y oreja. 



Mazzantinito resulta volteado por el tercero y sale ileso milagrosamente. Muchas palmas. Bienvenida es abroncado en el cuarto. Vázquez II está breve con el sexto y oye palmas y Limeño se adorna en el último, se le premia con una oreja y es sacado en hombros del coso.



Entre las incidencias se reseñan las lesiones de dos picadores: Fajardo, con una distensión ligamentosa de la articulación del hombro izquierdo, y Aceitero, con una fractura completa del húmero izquierdo.




MINUTO Y LOS GALLO


Enrique Vargas Minuto.
Según información extraída de http://www.mcnbiografias.com Minuto nació en Sevilla el 21 de diciembre de 1870 y murió el 20 de junio de 1930, estando muy vinculado a Fernando Gómez, padre de los Gallo y protector de Enrique, que le dio la alternativa en la Maestranza el 30 de noviembre de 1.890 al cederle a Cornigordo, de Adalid.

El 19 de abril del año siguiente iba a confirmarle el doctorado en la Villa y Corte completando el cartel Luis Mazzantini, pero Fernando se negó a ello porque consideraba que las ceremonias hispalenses no necesitaban ser refrendadas en Madrid. Enrique se queda sin lidiar el primero de la tarde y cuando se enfrentó al tercero –Gijoncito de Aleas- cayó de cabeza al callejón impidiéndole continuar la lidia y matar al toro. 

Tiempo después Minuto acudió a la llamada de Fernando Gómez y el 25 de octubre de 1896 participó en el festejo de despedida del espada sevillano renunciando a sus honorarios. Joselito, recordando el gesto altruista que tuvo con su padre, le organizó el adiós a los ruedos que tuvo lugar el 8 de junio de 1914 en Madrid.






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