dimecres, 21 de juliol de 2021

JOSELITO EN EL COCHERITO

 El pasado 7 de julio el Club Cocherito de Bilbao programó una conferencia centrada en la figura del menor de los Gallo. 'Joselito, Rey de los Toreros' fue su título y estuvo dictada por el periodista y escritor Paco Aguado, el especialista más reconocido sobre la figura del diestro gelveño. 

En el siguiente enlace se puede seguir en su integridad:

Cocherito TV



diumenge, 18 de juliol de 2021

EL CAPOTE DE RAFAEL (TESTIMONIO DE GERARDO DIEGO)

 

Rafael en el remate de un quite (Colección ABC)

En el número de El Ruedo publicado el 23 de marzo de 1967, Gerardo Diego enjuiciaba el toreo de capote de Rafael.

Detrás de Juan vinieron los toreros gitanos, precedidos por El Gallo. Y con ellos el lanceo lánguido y bajas las manos. En Rafael "El Gallo" era mejor el toreo a una mano o con las dos, pero por la cara y variando los adornos. Su repertorio de largas ha sido el más fantástico y bello que yo he podido presenciar. Recuerdo una corrida de Beneficencia en Madrid en que Ignacio Sánchez Mejía me llevó a la plaza. Entramos, ya empezada la corrida, y desde un palco vimos al veragua, uno de aquellos veraguas prodigiosos de robustez y hermosura, embestir a un picador y a Rafael hacerle el quite sacándole con una larga, luciendo una majestad aliada con una gracia calada y, por supuesto, con una precisión magistral para llevar toreado al toro y para cuidar el revoleo de flor del capote. Ignacio y yo nos entusiasmamos, Y mi amigo, el esforzado torero, a quien tales primores le estaban negados, aunque su arrojo diese a su lidia momentos tan inolvidables, me dijo:


"Eso no lo hace ya más que Rafael. Y con cincuenta años casi."

La inspiración de Rafael en el primer tercio era tan inagotable que, por ejemplo, yo le vi, y dos veces seguidas, quitar arrodillándose antes de salir el toro del caballo, sabiendo situarse en el sitio exacto para dar largas afaroladas, la segunda tan ceñida, que hubo de inclinar violentamente la cabeza para que no se la tronchara



dimecres, 14 de juliol de 2021

JOSELITO Y JOAQUÍN MOECKEL


 El Diario Sur, en su edición del 20 de diciembre de 2020, informó de la celebración de una causa penal en los Juzgados de Talavera de la Reina sobre un delito de incendio forestal.

El conocido abogado  Joaquín Moeckel defendía a la empresa acusada de haber provocado el suceso. En su primera intervención hizo referencia a su condición de sevillano, circunstancia que le sirvió para mencionar a Joselito, en el año del centenario de su muerte, precisamente, en la localidad donde se estaba celebrando el juicio:

"Con la venia de Su Señoría, en primer lugar para saludar respetuosamente al tribunal por ser la primera vez que este letrado informa en los estrados de esta localidad. Señoría hace 100 años vino un sevillano a morir en esta Ciudad de Talaveraera el rey de los torerosJoselito El Gallo. Hoy 100 años después viene otro sevillano, este letrado, no a morir a Talavera, pero sí a pedir que muera la acusación carente de elementos de incriminación que padece mi representado", sentenció Moeckel."

diumenge, 11 de juliol de 2021

MANUEL GARCÍA BEJARANO Y EL TRAJE AZUL DE JOSELITO

 

El diestro Manuel García Bejarano le contó a José Luis de Córdoba (El Ruedo, 15 de marzo de 1956) la siguiente anécdota en torno a un traje de luces de Joselito.

—Una vez experimenté una gran alegría. Yo quería «estrenar» un traje de torero. La marquesa del Mérito me dio una tarjeta para «Joselito». Fui a Sevilla y a su casa. Me recibió la «señá Gabriela». José se encontraba en Valencia, en una encerrona. El mozo de estoques, «Caracol», lo llamó por teléfono. «Gallito» ordenó: «Entrégale mi vestío azul pavo real.» «Caracol» me pasó a una habitación en la que había un gran armario con trajes de luces. Y me entregó el ansiado terno y me dijo que el maestro me lo regalaba... ¡Yo llegué a Córdoba con aquel «tesoro», que no me cambiaba por nada ni por nadie!


dimecres, 7 de juliol de 2021

PASTORA IMPERIO HABLA DE RAFAEL...Y DE JOSÉ

 

En el número del 15 de marzo de 1956, la revista El Ruedo publicó una entrevista a Pastora Imperio realizada por Santiago Córdoba.

Entresacamos dos fragmentos en los que Pastora habló de Rafael y de José.



P.—¿Ha sufrido mucho por culpa de los toros?

R.—Mucho. —¿Cuándo conoció a Rafael, su marido?

 R—De jovencito, en Lisboa; él era novillerito y yo becerrera. Pero no hablé con él.

P —¿Dónde y cuándo cruzó las primeras palabras con Rafael?

R— En Méjico. Allí ya hice amistad con él; por eso ya no le vi torear.

P —¿Qué impresión tiene de él como torero?

R—Dicen que era genial, muy personal.

P—¿Lo que más admiraba en él?

R—No sé...; es una palabra que no... Crea usted que con el tiempo se borra todo.

P— Él era muy torero, ¿verdad?

R —Hasta durmiendo.

P—¿Y José?

R—José era un «dolor».

P —¿Cree que ha cambiado mucho la Fiesta de los tiempos de Rafael a los actuales?

R—Ha evolucionado; pero lo mismo que antes había buenos toreros, también ahora. Ha cambiado desde los toros hasta lo demás, de lo cual me alegro por los toreros. Antes persistía el ídolo; ahora, no.

P—¿Se emociona usted en la Plaza?

R—Mucho. Lo que más me emociona es el público.

P—¿Por qué?

R —Como es una fiesta brava, el público es bravo, y el que tiene algo que le toque, pues sufre mucho. Todos los espectáculos llevan pasión, porque cada cual tiene su ídolo y viene el choque.

[…]

P—Pastora, me dijo la primera vez que vio al «Gallo». ¿Y la última?

R—Le he visto muchas veces.

P—Él se acuerda mucho de usted. Es su obsesión.

R— ¡Qué le vamos a hacer!

P—¿Cuándo se casó con él?

R—El año 1912. En pleno apogeo.

P —Las dos figuras cumbres de la época, ¿verdad?

R—Por eso, las cumbres no pueden estar juntas.

P—¿Se arrepiente de algo, Pastora?

R—De no haber guardado el dinero que he ganado. Claro que entonces me hubiera tenido que mantener con píldoras. Pero me siento feliz con el cariño de mis hijos, de mis nietos, y de la gente humilde y pudiente.


diumenge, 4 de juliol de 2021

EL SEÑOR FERNANDO, PADRINO DE LA ALTERNATIVA DE 'EL MANCHAO'

 Tomás Parrondo 'El Manchao' tomó la alternativa en Barcelona el 24 de septiembre de 1889 (y no el 21 de octubre, como aparece en numerosas webs) de manos de Fernando Gómez 'El Gallo', quien le cedió los trastos para que lidiara a Golondrino, retint, de la ganadería de Baltasar Palomar.

La crónica del festejo se publicó en el número de El Toreo correspondiente al día 14 de octubre de 1889. Conviene leer el último párrafo, pues recuerda algunos de los errores cometidos un siglo después en la capital catalana,
que facilitaron la prohibición de los toros en esa Comunidad.

La corrida verificada en esta capital el 24 del pasado Septiembre, con ganado de D. Baltasar Palomar, de Zaragoza, fue mala. Si bien alguno do los toros tuvo voluntad, carecieron en absoluto de poder, y llegaron á la muerte unos con dificultades y otros huidos.

El Gallo se tiró siempre de largo, y en su consecuencia pinchó mucho y mal en dos toros, por lo que oyó pitos.

En el quinto bicho agarró una buena estocada, que acabó con el animal, valiéndole palmas, como asimismo el cambio de rodillas que dio á dicho toro.

El Manchao, que tomó la alternativa, quedó peor que su compañero, tanto en pases como en estocadas. Al último lo despachó de una á la media vuelta.

En atención á las malas condiciones de las reses, hay que ser algo indulgentes con los diestros, pues bastante hicieron con despachar, sin contratiempos, las reses de tan célebre ganadería.

Tomaron los seis toros 40 varas, dieron tres tumbos á los jinetes y mataron... de hambre siete caballos.

La entrada, un lleno completo, ya que el público atraído por la rebaja en los precios (costaba 6 reales al sol y 10 en la sombra), no supo distinguir el camelo que le esperaba.

En Barcelona se ha desarrollado gran afición a la fiesta nacional, pero posible es que a fuerza de sufrir desengaños, acaben los aficionados catalanes por no hacer caso de los carteles que la empresa les ofrece esas grandes corridas que jamás se ven realizadas.

dimecres, 30 de juny de 2021

JOSELITO Y LÓPEZ PINILLOS (II)

 Segunda parte de la entrevista de López Pinillos a Joselito.

P —Admirable. Pero es más bonita la de San Clemente. ¿No le tiró usted allí una larga a un rayo?

Joselito se ríe.

R—¡Hombre, no! ¿Quién le tira una larga a un rayo? Que cayó un rayo o una senteya, si es verdá. A San Clemente me yevó un amigo mío, muy partidario mío: Risueño, que es de ayí, y quiso que me vieran. Como negosio, horriblísimo, porque yo no creo que haya una plasa más chiquísima. Sin embargo, se trataba de un amigo, y toreé y maté como en Madrí o Seviya.

P — ¿Qué es lo mejor que ha hecho usted en la temporada? ¿Qué toros ha toreado y matado mejor?

R—Son tantos, aunque me esté mal el desirlo. En conjunto, lo más completo lo hise en Bilbao. Matando, lo mejor me salió en Madrí. En la última corrida, en mi primer toro.

P–¿Y cómo ha «cogido» usted la muerte de los toros y ha corregido la colocación de la mano?

 R—¿Y si le contestara a usté que no lo sé?... Eso de que me criticaran por levantar la mano, me tenía rabioso. Yo, en una fotografía, había visto a «Frascuelo», perfilado para matar, con la mano derecha a la altura de la frente y me defendí sitando esa fotografía más de una ves. Pero como continuaban criticándome, yo, que tengo mucho amor propio y que creo que to se aprende, bajé la mano pa herir... y empesé a chuparme una de dijustos que me quitaron hasta el apetito.

P—¿Por qué?

R—Porque con la mano en el tupé mataba yo más que el colera y con la mano en el pecho mataba menos que un estornúo. Ni hería en su sitio, ni ahondaba, ni crusaba... Ya sabe usté que al meterse no se fija uno más que en el morriyo y que se mueve la mano isquierda istintivamente... Pos bien; yo, al cambiar la colocasión de la otra, no la podía mover o la movía mal, y figúrese el resultao. Pero como ensayé miles de veses —porque yo, que he nasio pa torero, quiero ser buen torero—, me fui sortando, sortando... y ya consigo darle gusto a la gente.

P —Y a torear de capa, ¿cómo ha aprendido usted? Hace un año sus verónicas, eran vulgarísimas. Y ahora...

 Joselito vuelve a reírse.

R—Ahora—exclama—se puen ver, ¿no?,.. Mi trabajiyo me ha costao. Una de enrabiarme, y una de fijarme, y una de ensayar... Pero como to se aprende... En Saragosa—tamién eso ha sío bonito—le he dao a un toro ocho verónicas en una.

P —¿Cómo es eso?

R—Mu sensiyo: no dejándolo ir. Le di la primera por la derecha, y al rematarla, teniendo al anima en los vueliyos der capote, bajé el braso derecho, levanté el izquierdo, giré un poco y di la segunda, y templando y empapando repetí la suerte, y así yegué a la ortava. Fíjese usté.

Y Joselito coge un pañuelo y torea a una res invisible, quebrando la cintura, moviendo con elegante lentitud los brazos y subiéndolos y bajándolos alternativamente para despedirla, sujetarla y recogerla, mientras explica la lección:

R—¿Ve usté?... La primera. Y ahora mu templaíto, la segunda; y ahora, toavía más templao, la tersera; y en seguía, ¡ju!, sin miedo, clavao, la cuarta; y después, lo mismito, con los pitones en el vientre, la quinta; y luego, duro con la sesta y la sétima, borracho uno mismo con ese entusiasmo que da er toreo, y, por fin, la ortava, porque er toro ya no pasó más... ¡Fué tamién una cosa presiosísimal Crea usté que, menos el estilo, la grasia que ca uno trae a'r mundo, se aprende tó.

P—Y usted ¿estudia siempre?

R—Siempre. Yo creo que hemos nasío pa estudiar y pogresar cá uno en lo suyo. Y así, yo tó el invierno ensayo.

P—¿Y no descansa usted?

R —¡Digo! Y me divierto. A mí lo que más me gusta, casi tanto como toreá, es acosá. Tengo tres jacas maraviyosas. Una, que era del rey, y que le servía pa er polo a su rea majestá, torea ahora mejó que argunos banderiyeros.

P —¿Y descansa usté acosando?

R—Acosando. Sí, señó.