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domingo, 28 de noviembre de 2021

EL ADIÓS DE RAFAEL EN 'DESDE LA GRADA' DE 1.918

 Pensamientos dedicó un extenso artículo a la retirada anunciada por Rafael El Gallo en 1.918. El texto forma parte de la obra 'Desde la Grada' en la que recoge lo más importante de esa temporada. 

EL ADIÓS DEL GALLO


El gran Rafael, el que fue uno de los toreros geniales, verdadero acaparador de la más delicada filigrana, el artista por excelencia, el divino calvo, según le llamaban algunos, celebró su última corrida en la tarde del día 10 de octubre, despidiéndose de sus paisanos los madrileños. 

 La fiesta estuvo, como era lógico, concurridísima; los boletos se pagaron a precios altos, y de haber sido mayor la Plaza, puede asegurarse que toda ella se hubiere llenado, dado el número considerable de aficionados que se quedaron sin poder entrar; baste decir que antes de comenzar el espectáculo hubo precisión de cerrar las taquillas. 

 El Gallo contendió con un toro de Contreras, bien criado y bastante bien puesto de cornamenta. 

 El hermano de José hizo en este su último toro, todo cuanto pudo hacer: toreó de capa, hizo quites rematándolos rodilla en tierra y con la muleta tuvo destellos de lo que fuE en la época de mayor esplendor.

 Mató pronto y acabó descabellando. 

 Rafael estuvo sumamente ayudado por su hermano. 

 Este toro de Contreras, fuE pareado por Cámara, Limeño y Joselito. 

El público tributó una cariñosa ovación de despedida en honor del simpático Rafael, que abandona las lides taurinas a los treinta y seis años de edad. 

 El Gallo brindó su último toro al duque de Tovar y luego desde los medios lo brindó también a todos los espectadores. 

 Con Rafael el Gallo desapareció toda una época del toreo; con este artista se fuE el lidiador más singularísimo de cuantos existieron; él, como ningún otro, tuvo ese don especial de indignar a los públicos y de hacerlos a los pocos instantes que, entusiasmados, aplaudiesen su arte soberano. El fuE siempre una figura diferente de todas las demás, y buena prueba de ello es que las Empresas le contrataron, que ocupó lugar preferente en la torería, y que se le toleró todo; pues en el Gallo hubo siempre la duda de si su trabajo resultaría magnífico o malo. 

 Con Rafael se eclipsó el lidiador modesto que estaba en posesión de los secretos del bello arte de lidiar reses bravas. El Gallo era de los Que decían, cuando alguien le hablaba de alguna de sus faenas desdichadas llevadas a cabo: 

 —Ya verá usted cómo me aplauden hoy. Y efectivamente, cuando él se confiaba no había más que aplaudirle de un modo entusiasta. 

 Otra de las cosas que también decía Rafael: "más vale que digan por allí saltó, que no allí le cogió."

 FuE un torero excelente, un banderillero bueno y un matador regular, bueno en algunas ocasiones, pues yo le he visto actuar en la Plaza de Madrid con dos matadores de toros, de esos que tienen fama de meter siempre el acero, y resultar que el encargado de dar esa tarde la nota de estoqueador fue Rafael Gómez (Gallo). Era un lidiador singularísimo en todo, y, por consiguiente, del que se podía esperar la realización perfecta de las diferentes suertes que el toreo contiene. 

 Corridas toreadas 

 En 1902, cuatro corridas; 1903, 23 1904, 30; 1905, 15; 1906, 18; 1907, seis 1908, 41; 1909, 21; 1910, 59; 1911, 58 1912, 74; 1913, 66; 1914, 71; 1915, 47 1916, 38; 1917, 36; 1918, 10, que en junto suman 617 corridas. El último toro que mató Rafael fue el 8 de diciembre en la Plaza de Sevilla, en una corrida a beneficio de la Congregación de Nuestra Señora del Rocío. El toro estoqueado por el Gallo era de la ganadería de Pablo Romero; le toreó bien de capa, hizo una faena de muleta cerca y tranquilo, dando un gran pinchazo y a continuación una estocada magnífica. 

 Este toro fue pareado por Cuco y Posturas. 

 Joselito 

 Quiso que resultase memorable la tarde de la despedida de su hermano, y cierto que resultó solemnísima en alto grado. 

 Cuando este soberano artista se aprieta bien los machos, no hay quien pueda ni siquiera intentar las suertes por él intentadas. 

 Los toreros más grandes que existieron, aquellas figuras que llenaron toda una historia del toreo, y que a fuerza de arte y de una valentía extraordinaria consiguieron ser artistas de valimiento eterno; aquellos hombres que sumaron admiradores entusiastas y decididos que fueron incondicionales suyos; aquellos hombres de pelo trenzado que se llamaron Cayetano Sanz, Paquiro, Cuchares, Lagartijo, Frascuelo, Espartero, Guerrita, Reverte, Fuentes y Bombita, ninguno, así, rotundamente lo digo y lo afirmo, logró hacer con el toro las faenas tan completas, tan pictóricas de arte que hace ese gran Joselito. 

 En esta corrida de la despedida de su hermano estuvo inconmensurable de arte y valentía. 

 Reconocido sin duda al buen público de Madrid, que acudió a la Plaza a despedir a Rafael, quiso demostrar su agradecimiento esculpiendo una de las páginas más brillantes del toreo y logrando de ese modo que la corrida resultase, por lo extraordinario de su labor, una de las fiestas que no se olvidan, de las que se recuerdan siempre, de las que se saquen a relucir con frecuencia. 

 Desde que salió el toro primero se apreciaron en José deseos grandes de trabajar y de hacer labor extraordinaria. 

 Ayudó a su hermano de una manera portentosa; toreó después en sus toros, ajustándose muy mucho y rematando con ceñidísimos recortes; hizo quites dobles, que llevaron todos la marca joselista, resultando, por consiguiente, de ejecución matemática; en banderillas (especialmente en el toro quinto) logró entusiasmar al pueblo, poniendo cuatro tremebundos pares, que fueron un verdadero asombro; con la flámula estuvo artista, estuvo valiente, estuvo fenómeno; parece mentira que pueda realizarse con un toro faena tan colosal. 

 De esta enorme labor llevada a cabo por García Ortega o pueden darse cabal idea nada más que aquellos que la presenciaron; fue toda ella tan completísima, estuvo tan repleta de valentía, arte y dominio que, seguramente, el único que pueda igualarla, no superarla, será el mismo Joselito. 

 Los dos toros que mató el papa-rey murieron heridos por lo alto, entrando a matar siempre en corto.

 Joselito cortó las dos orejas y el rabo del toro "Cigarrón", de Guadalest, segundo de los lidiados por él en esta memorable corrida. 

Limeño y Cámara 

 Estos dos toreros escucharon muchas palmas en esta despedida de Rafael; si Limeño estuvo valiente y mató bien su toro segundo, muy valiente y muy torero estuvo Cámara, heredero directo de la valentía y pundonor del gran Machaquito. 

 Estos dos lidiadores banderillearon bien, y el de Córdoba se apretó mucho con el bicho que cerró plaza, matándole de una gran estocada a volapié. 

 En otra corrida, en la que el público no estuviese con el entusiasmo que le proporcionó la labor de José, hubiere destacado bastante más la valentísima faena hecha por Cámara en el sexto toro de Guadalest.

 Los toros 

 El primero, de D, Juan Contreras, estuvo bien presentado y cumplió. Los seis restantes pertenecieron a la vacada del marqués de Guadalest; fueron desiguales en presentación y bravura, resultando buenos los tres últimos, sobre todo el quinto y sexto; el cuarto, llegó bastante nervioso al último tercio. 


 Ya se retiró el torero de los grandes alborotos; ya mató su último toro en los Madriles el lidiador sui géneris; ya abandona el campo donde adquirió fama y popularidad, recluyéndose en la vida particular, donde le deseo tranquilidad y bienestar continuos.

domingo, 21 de noviembre de 2021

JOSELITO EN 'DESDE LA GRADA' DE 1.918

Enrique Minguet 'Pensamientos' recoge en 'Desde la Grada' los hechos más importantes de la temporada 1.918.

Además de dedicar con estas palabras su trabajo a Joselito y a su incondicional Alfombrista - "A mis queridos amigos el notable torero José Gómez [Gallito] y al gran aficionado D. Joaquín Menchero. Su incondicional, Pensamientos."-  recoge algunas de las actuaciones del gelveño durante el ejercicio. 

En esta ocasión reproducimos la crónica del festejo celebrado en Madrid el 2 de abril, en el que José compartió cartel con Gaona y Camará en la lidia de toros de Veragua

La maestría de Joselito

Porta del libro. (BNE)

El día 2 de abril pudo al fin celebrarse la primera de abono, suspendida el día anterior por culpa de la lluvia pertinaz que cayó sobre esta coronada villa, y que fue causa también de que la corrida inaugural se suspendiese definitivamente. 

 La tarde del 2 de abril no fue primaveral ni mucho menos; fue más bien tarde de otoño malo, tarde desapacible, tarde gris; las rogativas que se hicieron en el Vaticano implorando del misericordioso Dios concediese una tarde bonancible fueron escuchadas en parte, pues dicho queda y repetido va, aquélla tuvo más de mala que de buena. 

 La fiesta se celebró, y esto es lo más importante, sobre todo para la Empresa, que pudo echar fuera la primera corrida del abono madrileño. 

 Los toros del Duque 

 Seis reses se lidiaron de la ganadería de Veragua, seis reses desiguales de tipo y bravura. 

 El primer tercio se hizo por el recurrido procedimiento del acoso, y de ese modo pudo librarse del fuego a varios de los bueyes lidiados en esta primera corrida de abono. 

 Hubo toro, especialmente el jugado en tercer lugar, que por su extraordinaria mansedumbre era digno de ir uncido a cualquier carreta. 

 El hombre de Méjico 

 Fue una mala tarde la que tuvo Rodolfo Gaona; y conste que no es porque el diestro dejase de mostrarse decidido; su mala tarde fue debida a cierto esplín, quizás a cierta falta de energía encaminada a evitar la permanencia en el redondel de mayor numero de personal que el necesario. 

 El público se mostró de uñas desde un principio con el hombre de Méjico y anhelaba la primera falta para demostrarle su disgusto. 

 La parsimonia con que acudió Gaona a ejecutar el quite en el cuarto toro, en el preciso momento de caer Moyano ante la cara de la res y ser corneado y recogido por ésta, exacerbó las iras del pueblo, el que increpó duramente al torero. 

 A partir de este instante no se interrumpieron las censuras para Gaona. Este quiso borrarlo todo dirigiéndose al morlaco con las dos rodillas en tierra; éste quiso recuperar sus simpatías dando un pase natural bien instrumentado; éste quiso, pero no pudo entusiasmar al público, y de ahí que el disgusto cundiese, pasando por alto las cosas medianas, censurando lo que en otras ocasiones no hubiese sido censura, ni mucho menos, de tan unánime protesta.

Fue una mala tarde la que tuvo el lidiador mejicano. 

 A este torero le impuso la presidencia 500 pesetas de multa por su apatía manifiesta en el toro cuarto y deplorable dirección de lidia. 

 ¿Qué hizo Joselito? 

 Toreó a sus toros muy bien, y estuvo, por consiguiente y en conjunto, valeroso en verdad. Con la flámula fue el torero sabio de costumbre; hizo en su primero una faena digna de aplauso, y otra, en su segundo, inteligente; galleó en el primero y puso dos pares de rehiletes, uno al toro segundo y otro al quinto. 

 Fue el lidiador de siempre, adornado, fácil y seguro. 

 Afortunadamente, el público va reaccionando muy mucho en favor de este torero. 

 Cámara 

 Valiente como el que más se nos mostró el joven cordobés; las tarascadas que le tiran las reses le envalentonan; es mucho hombre este sobrino del gran Machaco. 

 Al toro primero le toreó desde cerca y entró a matar varias veces, por ser la res un marmolillo con cuernos. 

 En el quinto toro, al clavar un par de rehiletes, saltó enfrontilado y derribado; cogida prevista ya por citar el torero muy en corto y llegar el manso gazapeando. 

 Resumen de la labor de Cámara: su valentía, su valentía y su valentía. 

 Las cogidas 

 En esta primera de abono, según dejo dicho, hubo dos cogidas: la del picador Moyano y la del espada Cámara: el primero sufrió la fractura de la escápula izquierda y una herida en sedal en la región escapular, y el segundo una contusión de segundo grado en la región pectoral y conmoción torácica. 

La corrida, pesada, pesadísima; los veraguas, mansos, y de los toreros, sobresalió la maestría insuperable de Joselito y la valentía de Cámara, insuperable también.

domingo, 19 de enero de 2014

JOSÉ CORTA UN RABO EN MADRID EN LA "DESPEDIDA" DE RAFAEL

La revista Mundo Gráfico, en su número 370, publicó el 27 de noviembre de 1.918 cuatro fotografías del triundo de Joselito en Madrid ante toros de Trespalacios en una tarde, la del 10 de octubre, en la que se anunció la retirada de Rafael.

Joselito en una de las soberbias verónicas que dio al quinto.
“Publicamos en esta plana cuatro interesantísimas fotografías de uno de los más grandes aconecimientos taurinos de todas las épocas, y que tuvo lugar el jueves último en la Plaza de Toros de Madrid. Esa tarde memorable, que será recordada perennemente por la afición madrileña, no sólo porque en ella se despedía del público el genialisimo y gran torero Rafael Gómez (Gallo), sino por lo que en ella ocurrió, añadió Joselito a su brillante carrera de lidiador incomparable el más glorioso galardón que hubo de alcanzar nunca torero alguno. Jamás hubo en la plaza madrileña mayor y más unánime entusiasmo, ni nunca se tributó a torero alguno ovación más clamorosa. Todos los periódicos han dado cuenta de la labor realizada por Joselito con el toro de Trespalacios (quinto de la corrida), y no lo repetiremos nosotros porque no habíamos de encontrar, por mucho que en ello nos esforzáramos, nuevos adjetivos que añadir a los que con tal motivo le han dedicado todos los revisteros. Sólo diremos que jamás presenciamos labor más completa, ejecutada con belleza, arte, elegancia y sabiduría tan insuperables.
Joselito clavando un magnífico par de banderillas
al toro de su gran triunfo.
Nunca vimos una labor tan completa como la ejecutada por Joselito con el toro Gorrión en la tarde del día expresado, ni diestro alguno escuchó nunca ovación tan unánime y clamorosa cual la que le fue tributada a Gallito, amén de las dos orejas y el rabo que le fueron otorgados al inimitable lidiador a petición general del público”.

La corrida comenzó a las tres y media y se celebró a plaza llena con la presencia de la Infanta Isabel. Rafael se las vio en primer lugar con Carretero, negro zaíno, nº 18 de Contreras. De salida no se confió a la verónica y fue José quien lo dominó en terenos del 8. La fiera tomó cuatro varas pese a mansear, el Divino Calvo quitó en dos ocasiones, una de ellas rodilla en tierra que fue aclamada. José y Camará alternaron en quites y cubrieron el segundo tercio en compañía de Limeño. Maravilla dejó un último par enorme. Triple brindis del homenajeado: a la presidencia, al duque de Tovar y al pueblo de Madrid para dar un primer muletazo por alto, un cambio de mano y un ayudado de rodillas. Después un molinete, pases de tirón, naturales pasándose la flámula por la espada y demás filigranas que se ovacionaron. José, muy atento, ayudó a que la res no perdiera fuelle. El toro llevó la cabeza muy baja y Rafael pinchó dos veces y descabelló al segundo intento. División de opiniones y regalo del duque.
Un alarde de valentía de Joselito durante la magistral faena
en el quinto toro.

En segundo lugar saltó a la arena Tirano, negro, grande, descarado de cuerna y marcado con el 63. José lo saludó con seis verónicas monumentales por templadas, suaves y apretadas. La res cumplió en varas y el titular es ovacionado tras quitar. Con la muleta lo toreó por alto, de pecho y naturales.  Cayó el enemigo, lo restituyó a la verticalidad el coletudo e hizo con él lo que quiso. El ruedo se pobló de sombreros  y el de Gelves cobró una corta arriba al tercer intento que tumbó sin puntilla. Al final saludó desde los medios.

Limeño despachó al tercero; Camará escuchó palmas en el cuarto, con el que José se lució en quites, en una antesala de su apoteosis. 

Joselito en un de los estupendos y elegantísimos pases
que compusieron la faena.
El negro quinto, Gorrión, marcado con el 14, es saludado con siete verónicas que quitaron el hipo y hubo lances de los de chuparse los dedos en los quites. El pajarito dejó tres sardinas para el arrastre. El menor de los Gómez tomó los palos y por el mismo lado y al quiebro prendió tres pares saliendo de la suerte con limpieza. Cambió el tercio y ante la insistencia del público prendió un cuarto par mejor si cabe. Con la flámula construyó “una de las faenas más grandes que se han hecho en esta plaza. No hay descripción posible ni la imaginación humana acierta a comprender lo que ha sido sin haberla visto” a juicio de P. Álvarez, cronista de La Correspondencia de España. Gallito mató de media y entera colosal de la que rodó el toro sin puntilla. ¡Dos orejas y rabo!, dos vueltas al ruedo y Maravilla da la orden de cortarle la cabeza a Gorrión. 

A José, tras el triunfo, le quedan ganas para salvar a Camará de una cogida segura cuando intervenía en los quites del sexto. Tras despacharlo Limeño dio la vuelta al ruedo. Vuelve Joselito a dejar muestras de su sabiduría en un quite al séptimo, con el que el cordobés Camará pasea el anillo tras petición.







domingo, 25 de noviembre de 2012

JOSELITO LE CONCEDE LA ALTERNATIVA A CAMARÁ

CABECERA DE LA NACIÓN DEL 22 DE MARZO DE 1918.

Joselito le concede al novillero cordobés José Flores Camará la alternativa. La fecha fijada es el jueves 21 de marzo de 1918. La ceremonia se verifica en la plaza de Madrid con el toro Amargoso, de Benjumea. También interviene en la corrida Saleri II. Al día siguiente José Lebrón firma esta crónica en el periódico La Nación:


SESIONES PREPARATORIAS O LA SUERTE DE RETANA

LA TERNA EN EL PATIO DE CUADRILLAS.
“¡Belmonte se fue a América,
no sé cuándo vendrá!...”

Así cantaban las niñas por la Carrera de San Jerónimo y en los alrededores del Suizo.
Y Manolo, discurría…
En efecto. La temporada se precipitaba este año, y el astro de Triana, en la edad de las aventuras y con ambiciones, había cruzado el charco sin que se supiera qué proyectos y mucho menos a qué horas estaría de vuelta…
 “¡Aquí hase farta un hombre!” ¿Cómo empiezo yo con José de Divo y con uno o dos partiquinos de los adelantados en su carrera por el aplauso público (indulgencia) y el de la crítica (piedad)? No, Manolo, no. “¡Aquí hase fata un hombre!”

El sueño podía ser convertido en realidad auxiliado por esos elementos preciosos que constituyen la idiosincrasia, la psicología peculiar a los toreros jóvenes y engreídos.
CAMARÁ RECIBIENDO
 LA ALTERNATIVA DE
JOSELITO.
(Foto:  Marín y Ortiz)
Y discurriendo el caudal sereno de picardía taurina que distingue a Retana por tales cauces, fue a parar la corriente a Córdoba, donde nacía un torerillo audaz, valentón y bienquisto de la madrileña afición.
¡Ya estaba! En tanto el trianero ponía proa a España, si el atrevido proyecto seguía un éxito de algún relieve, la industria no se vería amenazada y a las taquillas llegarían los espectadores, nuevos argonautas, buceadores del dorado vellocino…
Retana acometió la empresa y, como suponía, el desmedido afán de lucro en el torerillo cordobés, que se veía trocado en “figura de talla”, luego de un fugaz y afortunado aprendizaje, facilitó el diabólico proyecto.
Faltaba la sanción pública, que asegurase al torero determinada beligerancia y velase lo descarado del prematuro ascenso. El público se apasiona de los audaces. Camará tiene ese desenfado de los “guapos”, de los “valientes”, que, por inconsciencia, frecuentan los riesgos más inminentes. Ese gesto cínico, procaz, que parece envolver un reto…
El mismo público que desmaya  de gozo viendo en el drama policíaco y en la película de igual asunto al policía burlado constantemente por el bandido, no tenía nada de extraño que se entregara sin ninguna a reserva a este “Fantomas” de la torería que ayer se doctoró en la plaza de la Carretera de Aragón.
Y fue… Retana, una vez más, ha visto cómo a su picardía socarrona, de traficante industrioso, no se ha negado el éxito. Y Camará, que se ha prestado al juego, jugándoselo todo al doctorado, tampoco debe estar descontento del maquiavelismo de Retana ni del embrujamiento que los dos consiguieron infiltrar al buen público…
De audaces es la fortuna. Retana y Camará, a solas con sus respectivas gramáticas pardas, pueden estrecharse las manos, abrazarse y guiñarse un ojo, al ver cómo cada uno halló en el otro su complemento…
CAMARÁ DANDO UN PASE
OBLIGADO. (Foto: Marín y Ortiz)
No vamos los revisteros a desvirtuar el juego, ni a ponernos de la parte del público. ¿Para qué? Ya que nadie lo agradezca, ni lo estima, pongámonos de parte de los menos, que quedará, como recurso, una sencilla explicación que, sincerándonos, nos ponga a cubierto de la maledicencia. Y ello es que los menos, aunque privilegiados, son precisamente los que más han de menester de la defensa…
Y una vez escrito esto, coloquemos a Camará en primer término a la hora de juzgar la labor de los espadas, pues de este modo muchos creerán que ese puesto debe ser, efectivamente, para Pepito Flores, contra viento… y verdad. 
El primer pase de Camará fue un volteo. Esto, tan teatral, también predispone al público, que ya empieza por mirar con benevolencia al que lucha decididamente por la gloria y recoge tempestades. 
Halló un benjumea clásico, para desengrasar. Lo muleteó sobre las dos manos, brevemente, y señaló un buen pinchazo en la primera igualada sacando la pechera rota. (Otro truco favorable). Dos o tres pases más, doblando con el morucho, valiente y enterado y otro pinchazo. Media estocada a paso de banderillas. (¡Oh! ¡Manes de Machaquito!).
JOSELITO GÓMEZ LANCEANDO.
(Foto: Marín y Ortiz)
Al sexto lo colocó en suerte por medio de unos eficaces capotazos.
Una entera alta y administrada con sujeción a los cánones. (Muchas palmas).
Además, Pepe Flores banderilleó, en su estilo al tercero y al sexto, y fue ovacionado. 
Joselito Gómez hizo una estupenda faena de muleta al cuarto toro.
Pegó tres naturales seguidos, después de iniciar la faena con un ayudado. ¡Y vaya esencia de la canela, ché!
Cerca, valiente, tranquilo, como si empezara ayer su historia de torero enorme y tuviera de quien temer competencias. Como si no lo hubiera hecho nunca. Como… ¡Joselito! Está ahí condensado todo el aluvión de adjetivos que nos sugirió el maestro, viéndole ayer pelear tan bizarramente con un toro de la “clase” de “Olivero”, y de Benjumea, para mayor comprensión.
Dejó media estocada y rodó el bicho. (Ovación larga y petición de oreja).
Al tercero, que era un torillo sin facha, corretón y “mal ange”, no le quiso torear y le aliñó de cualquier modo, propinándole una baja, que bastó para retirarlo del circulen.
Nada más merecía el burriciego.
¿Qué vamos a decir de Joselito banderillero?
Cuando su excelencia quiere… Cuando el público, injustamente, le trata con mayor desconsideración, el toma los palos y les cede a sus compañeros.
Salen estos por delante, le acaban al toro, apuran las facultades de éste –cuando las tiene, que no ocurre siempre-, y ¡vengan maravillas! ¡Los hay exigentes!
Cambió una vez sin clavar, y cambió también en el sexto, dejando los palos iguales y arriba. Fue aplaudido menos de lo que merecía. ¡El público es tan impresionable y tan caprichoso!

Saleri lleva una serie de años respetable en este menester.
El baqueteo, la práctica y su inteligencia le aseguran el paso honroso siempre que actúa.
Ayer no iba a ser menos. Y fue el de siempre, y le aplaudieron mucho.
Con todo: Camará, sus extraños banderilleos, etc., etc., la buena Prensa, lo discreto de Saleri, y pese a la faena del tercero, de la corrida de ayer no quedó más que una cosa: La faena de Joselito en el cuarto.
El ganado de Benjumea reunió todas las características de la vacada, y con esto queda dicho cuanto pudiera aventurarse en un juicio más extenso, si lo permitieran las circunstancias de lugar y tiempo.
Algunas de las reses, en fuerza de ser acosadas y de taparles la salida, amén de otros recursos, lograron escapar de la quema.
¡Huidos, cobardes, mal presentados… ¡Benjumeas!
Otra vez para que no se olvide: la faena, al cuarto, de José Gomez “Gallito”.