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domingo, 30 de julio de 2023

CINCUENTENARIO DE JOSELITO (IX)

 'Hoja del lunes', en su sección 'Cambio de tercio' y con la firma de Manolo, daba cuenta el 18 de mayo de 1970 de los actos celebrados el sábado 16 para conmemorar el medio siglo de la desaparición de Joselito:

CONMEMORACIÓN EN MADRID DEL CINCUENTA ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE JOSELITO

Oratorio de Caballero de Gracia.
Además de los diversos actos conmemorativos rendidos a José Gómez (Gallito) al cumplirse el cincuentenario de su trágica muerte en el ruedo de la plaza de toros de Talavera de la Reina, donde el pasado sábado, así como en Sevilla, puede decirse que se dedicó la jornada a tributos y sufragios; también los aficionados madrileños entregaron ayer mañana parte de su tiempo libre a merecida y justa entrega.

Así, a las doce y media de la mañana hubo una misa en sufragio por el alma de Joselito en el oratorio de la calle Caballero de Gracia, por dedicación expresiva de la peña de 'Los de José y Juan', que el día anterior se habían desplazado en pleno a Talavera para acompañar a aquellas autoridades en cuantos actos dedicaron inolvidable maestro taurino de Gelves. Terminada la misa, los asistentes se dirigieron a la calle de Arrieta, en la que vivió Gallito, para depositar coronas y florea en la lápida que allí le recuerda.

miércoles, 12 de julio de 2023

CINCUENTENARIO DE LA MUERTE DE JOSELITO (IV)

'Hoja del lunes' publicó el 11 de mayo de 1970 el siguiente artículo, sin firma, en el que se referencian los monumentos que de José había en ese momento y algunos datos más:


TRES MONUMENTOS ESCULTÓRICOS Y TRES LÁPIDAS MURALES EN MEMORIA DE JOSELITO


Tres efigies de bulto y tres lápidas adosadas a otras tantas edificaciones evocan en cuatro poblaciones españolas a la egregia figura taurina de José Gómez Ortega, más conocido como Joselito o Gallito, de cuyo nacimiento se han cumplido setenta y cinco años el pasado día 8, y de cuya trágica muerte se cumple medio siglo el día 16 próximo.

El más notable de los monumentos dedicados a tan célebre torero se alza sobre su propia tumba, en el cementerio de San Fernando, en Sevilla. Es obra de Mariano Benlliure, en bronce, y representa en figuras de tamaño natural a toreros y a gitanos y gitanas (Joselito era 'calé') llevando a hombros o acompañando, en procesión de dolor popular, al cadáver del gran lidiador, yacente en féretro descubierto. El cuerpo embalsamado de Gallito fue conducido desde Talavera de la Reina a Madrid, y desde aquí, en tren, a Sevilla, donde se le dio tierra. A partir de su llegada a dicha capital andaluza, las campanas de la Giralda estuvieron doblando lúgubremente durante veinticuatro horas seguidas, y por acuerdo del cabildo catedralicio se ofició en el grandioso templo metropolitano, con asistencia del gobernador civil y del Ayuntamiento en pleno, un funeral tan solemne como los aplicados en sufragio de los cardenales que rigieron la archidiócesis.

El BOTIJO ROTO

 Otro de los monumentos aludidos se encuentra cerca del coso taurino de Talavera de la Reina; es un busto de mucho mérito, en bronce sobre pedestal de mármol blanco, con esta breve inscripción: "1895 - Joselito - 1920". Cuentan algunos viejos talaveranos que a muy poca distancia del lugar en que se halla dicho busto es donde el 16 de mayo de 1920, cuando Joselito y su cuadrilla se dirigían en tartana descapotada desde la estación ferroviaria al hotel, alguien ofrendó amablemente un botijo de artesanía talaverana al matador, con el nombre de éste bellamente dibujado; pero al tomar agradecido la bonita pieza de loza, se le cayó a Joselito y se rompió en muchos pedazos, quedando su nombre partido por la mitad, lo cual impresionó mucho al torero gitano por considerarlo un mal presagio, que, en efecto, se cumplía pocas horas después.

El tercer monumento, con la inscripción "A Joselito el Gallo, la afición española", fue inaugurado en abril de 1964, costeado por suscripción pública, en el pueblo de Gelves, a pocos kilómetros de Sevilla, donde el famoso diestro vio la luz primera y donde, siendo aún niño, su padre le enseñó a torear las primeras becerras. La escultura, elegida en previo concurso de maquetas y fundida en bronce, es original de Federico Coullaut Valera, quien, para realizarla, estudió centenares de fotografías de Joselito y contó además, para ciertos detalles taurinos, con el asesoramiento de Antonio Bienvenida. Representa al torero triunfador en el instante supremo en que el toro cae muerto, de un estoconazo, patas arria.

EMOCIÓN DE UN BRINDIS

En el mismo pueblo sevillano de Gelves, en la modesta casa de la huerta donde Gallito vino al mundo hace ahora tres cuartos de siglo, hay una lápida conmemorativa, por iniciativa del anterior duque de Alba (el padre de la actual duquesa), quien, costeándolas de su bolsillo, dedicó también sendas lápidas artísticas a Teodosio en el pueblo segoviano de Coca (la Cauca de los romanos), donde dicho emperador nació; a Garcilaso de la Vega, en Frejus (Francia), donde el galán y valiente poeta cayó herido de muerte al asaltar la fortaleza de Muy; y a don Antonio Machado (en este caso no se trata de lápida, sino de unos azulejos) en el palacio sevillano de Las Dueñas, en el cual vino al mundo el genial cantor de los campos de Castilla, pues su padre tenía allí vivienda como administrador de dicha finca de la casa ducal de Alba.

Otra de las lápidas evocadoras de Gallito está en la plaza de toros de Talavera de la Reina, en la cual fue muerto por el toro 'Bailaor', hijo de 'Canastillo' y 'Bailaora', que era el quinto de la tarde. El cartel era un mano a mano entre Joselito y su cuñado Ignacio Sánchez Mejías, quien también moriría de una cogida en la plaza de Manzanares. Una especial emoción tenía para Joselito aquella corrida, como se desprende del brindis de su primer toro: "Brindo por el presidente, por su distinguido acompañamiento y por el pueblo de Talavera, donde tenía muchas ganas de torear porque esta plaza la inauguró mi padre, por cuya memoria también brindo". Treinta años antes, ciertamente, en 1890, se había inaugurado ese coso con un mano a mano entre Fernando Gómez, padre de Joselito, y Antonio Arana (Jarana).

CARROZA HISTÓRICA

Tres cuartos de hora escasos vivió Gallito tras el momento de la terrible cogida. La mesa de operaciones en la cual expiró aún la conservan en Talavera los descendientes del médico forense don José Fernández Sanguino, quien practicó la autopsia y redactó la certificación facultativa del fallecimiento. Aquella mesa o cama de operaciones y el instrumental quirúrgico eran propiedad del citado galeno, y cada vez que había corrida se trasladaban desde su clínica privada a la enfermería de la plaza de toros.

Finalmente, hay otra lápida relativa a Joselito en Madrid, sobre la fachada de la casa número 14 de la calle de Arrieta, junto a la plaza de la Encarnación. Dice así: "En esta casa vivió José Gómez (Gallito) y aquí le rindió Madrid el último tributo de admiración. Gelves, 8 mayo 1895. Talavera, 16 mayo 1920". Costeó este recuerdo mural la peña taurina Los de José y Juan, gallistas y belmontistas unidos. En ese piso de la calle de Arrieta, que ocupaba Joselito durante sus estancias en Madrid, quedó expuesto su cadáver, y ante él se oficiaron varias misas, una de las cuales oyó devotamente el estadista don Antonio Maura, admirador y amigo de aquel gran torero. Luego, el fúnebre cortejo  por las calles de nuestra capital, hasta la estación ferroviaria de Atocha, fue seguido o contemplado por todo Madrid. Se utilizó en aquella ocasión la más lujosa carroza funeraria para tiro de caballos, dándose la circunstancia de que en ese mismo carruaje negro fueron llevados al Panteón de Hombres Ilustres, en 1912 y en 1921, respectivamente, los cadáveres de dos famosos hombres públicos asesinados: Canalejas y Dato. Cuando en Madrid se motorizaron los traslados mortuorios, esa histórica carroza fue vendida a una empresa funeraria de Gijón, que allí la siguió empleando y que, a comienzos de 1967, siéndole ya innecesaria, intentó venderla con destino a algún museo de Madrid, per aquí ya no interesó a nadie. Era un recuerdo demasiado voluminoso y bastante tétrico.


domingo, 9 de julio de 2023

CINCUENTENARIO DE LA MUERTE DE JOSELITO (III)

Antonio García-Ramos firmó el siguiente artículo en 'Hoja del lunes' del 11 de mayo de 1970, en el que repasa el trofeos obtenidos por el coloso de Gelves en las plazas más señeras:

El venidero sábado, día 16. se cumplirá medio siglo de la trágica muerte de Joselito el Gallo en el coso de Talavera de la Reina, en cuya enfermería, según Rafael Sánchez Mazas,

Cuatro blandones había

y cuatro banderilleros

llorando en la enfermería

por la flor de los toreros.

Dibujo de Roberto Domingo que ilustró el artículo reproducido.

Quiero concretar su amplia personalidad torera en el enfoque de sus más graciosas actuaciones en Madrid recordándolas, través de la prensa de la época, por las orejas quo ganó. salvo error u omisión, pues entonces estos premios -que se habían iniciado seriamente con Vicente Pastor en 1910-—se reservaban para faenas excepcionales. (Tan a cuentagotas se concedían en la capital de España que el propio Joselito sólo consiguió 16 en 81 corridas, mientras en Sevilla, con público no benévolo -desde 1915, en que conquistó la primera que se otorgaba-—, obtuvo en 40 corridas otras tantas orejas.)

La primera la  logró en 5 de Junio de 1913, con el toro 'Jimenito' de Saltillo, al que lidió y estoqueó a la perfección. Buen toreo de capa, cuatro quiebros con las banderillas por el lado derecho y en los medios, faena con la zurda y ejecución primorosa por tres veces de la suerte de recibir. "De continuar así va a traer de cabeza a toda la gente que use espada y muleta. 

Cuatro cortó en 1914. Una, el 2 de mayo en la primera corrida en que alternaba con Juan Belmonte en Madrid: la de 'Azuquero' de Contreras, en el que puso cátedra desde el cambio de rodillas con la capa hasta la media estocada en las agujas. Otra, el 7 de junio, con 'Caramelo', de Contreras, coronando su formidable labor con una estocada volcándose sobre el morrillo. Y dos, las de 'Coralino' y 'Presumido', el 3 de julio, la tarde memorable en que mató siete toros de Vicente Martínez y Don Modesto le proclamó 'Papa-rey de la torería'.

En 1915 ganó dos: una, el 8 de mayo, el primer mano a mano con Juan en el coso madrileño y ganado de Contreras. "La faena al tercero fue magistral porque de un toro reservón desde que salió del toril y mal picado logró que tomase la muleta y que el público tocase las palmas entusiasmado; la otra, el 15 de mayo, de un nervioso saltillo. "El héroe de la tarde, José Gómez. En el séptimo, bravo, pronto y poderoso, derrochó la destreza por arrobas en una faena emocionante por lo pronto que se revolvía el bicho".

Tres consiguió en 1916. La primera, el 12 de mayo: "José tuvo una gran tarde. La faena que hizo al segundo murube es la de las que no se olvidan. Un mágico muleteo metido entre los pitones de un toro que acaba por resultar un esclavo, vencido por un torero que domina y subyuga con primorosa facilidad, ante el asombro de la multitud·. La segunda y la tercera, de 'Rondeño' y 'Sevillano', de Gamero Cívico, el 8 de octubre. "Tarde redonda. Con toreros como Joselito es imposible que la afición no salga encantada y loca de alegría, después de las variadas, elegantes, artísticas y finas labores que realizó con sus dos toros".

Una obtuvo en 1917, en la corrida de la Prensa, la de un pablorromero, el 30 de mayo. "Al tercero, que se hizo el amo del ruedo, cobardón y avisado, lo convirtió con la muleta en codicioso y noble, mientras el 'respetable' se volvía loco aplaudiendo, matándolo de una magnífica estocada en todo lo alto".

En 1918 cosechó tres. Una, el 16 de mayo con astados de Gamero Cívico. "El quinto, con muchos pitones, le corneó a la salida de un quite. Con el traje destrozado, sin mirarse, tres formidables pares de banderillas. Faena angustiosa, comenzada de rodillas, con el público en pie, rematada de emocionante estocada. Frascuelo, Espartero, Reverte, Machaquito... ¡Eche usted valientes! ¡Joselito!. Las otras dos, las de 'Gorrión', de Guadalest, el 10 de octubre. "Desarrolló un curso completo de la lidia de un toro entre el delirio general".

Una oreja cortó en 1919, con la corrida de despedida de Cocherito de Bilbao, sacando un asombroso partido a un manso contreras, al que dominó y toreó prodigiosamente.

La última oreja conquistada en Madrid fue la de 'Rondador', de Vicente Martínez, el 5 de abril, en la corrida de Beneficencia. Luis Fernández Salcedo subraya certeramente: "Como alternaba con dos valientes -Belmonte y Sánchez Mejías- y un estilista matador de toros -Varelito-, descolló Joselito como temerario y como estoqueador, siendo para él la única oreja de la tarde". Su segundo resultó el único malo del encierro reseñando Clarito: "En el quinto, bronco y tirando muchas cornadas, José dio unos cuantos trallazos inteligentísimos para ahormar la cabeza, y en cuanto se puso a tiro, media caída de efecto rapidísimo". 

Joselito toreó cerca de setecientas corridas y mató más de mil quinientos toros. Sufrió seis cornadas graves: Bilbao, Barcelona, Bilbao, Barcelona, Zaragoza y Madrid. Esta última - 1 de mayo de 19119- le tuvo más de un mes sin vestir el traje de luces. Ha sido el mejor lidiador de astados que ha existido, culminando en él la línea de diestros completos_ Pedro Romero, Paquiro, El Chiclanero, Lagartijo y Guerrita. 

miércoles, 6 de julio de 2022

A LA MUERTE DE RAFAEL

Rafael Gómez 'El Gallo' falleció en Sevilla el 25 de mayo de 1.960. Pocos días después, el 30 del mismo mes, 'La hoja del lunes' le dedicaba este artículo firmado por F. López Grosso:


RAFAEL EL GALLO, VESTIGIO DE COSAS PASADAS

Llora Sevilla la muerte de Rafael "El Gallo", al recuerdo de su vida de sublime artista, gozoso de todos los colores en el bello contraste de sus genialidades, en la espontánea pincelada de su arte impar. En estos días, desde la fecha de la Ascensión, en que el Divino Calvo palideció, por ultima vez, ante el único enemigo indomable, la Muerte, cuando plumas felices han dado a conocer cuanto era preciso sobre el óbito del famoso torero, no queda para mí más que el profundo recuerdo del trance y la promesa solemne de mantenerlo en reliquia, deseándole el descanso de paz en la eterna posesión de la Gloria. 

¡Hablar de Rafael "El Gallo"! ¿Cuántos tomos para cubrir miles de páginas, hacer historia comparativa desde los primeros tiempos del arte de los toros, y más aún de un “relicario’’ de anécdotas como pueden citarse desde que su padre, Fernando, le diera lecciones para torear, hasta quizás esos mismos días en que, transido en. el dolor, diría cosas dignas de él, como de él eran dignas sus bondades? 

En estos momentos me voy a permitir una, o quizás dos, de las miles de anécdotas que podían formarse al recuerdo de sus genialidades. 

Corría el arlo 1896 cuando Fernando "El Gallo’’ -Rafael, su hijo, contaba entonces con poco más de trece- hablaba con un grupo de amigos en su huerta de Gelves sobre el aprendizaje que iba ofreciendo a su primogénito para hacerlo torero. Y el gran Fernando les decía: 

— ¡Qué buen torero será mi hijo! Lo que le falta es que sea valiente. Torea mejor que yo, y como logre “aquello", ha do verse un diestro superior a Prim y O'Donnell (.como el famoso espada llamaba a Lagartijo y Frascuelo). Rafael, (que oía la conversación del autor de sus días, interrumpió para decir: 

—Oye, papaíto, tú dices que yo “juyo" delante de los becerros y a ti te he visto yo "juí" también en la plaza... 

Y Fernando, indignado del "insolente" informe del muchacho, le contestó: 

— Tú no tienes que hacer más que lo que yo te diga y nunca hagas lo que a mi me veas... 

Puede por último considerarse como otra anécdota de Rafael una breve conversación que mantuve con él en la calle Rioja. y durante la misma me preguntó: 

— En catorce lustros que viene usted viendo toros, ¿a qué torero ha visto usted más cerca de los pitones, sin arrugarse? 

— A uno llamado Rafael "El Gallo". 

- Y a la hora de “ juí" ¿a cuál? 

—A otro llamado el Divino Calvo... 

—Chóquela usted, amigo, eso me ha pasado a mí muchas veces... 

Y ahora, que Dios reparta suerte a la hora de lograr, .si se puede, algún recuerdo de su propiedad. ¡Su último cigarro puro sobre la mesa de noche, o su sombrero ancho, tan gracioso, tan juncal, tan torero!... ¡Una reliquia!