domingo, 31 de octubre de 2021

EL SEÑOR FERNANDO VUELVE DEL URUGUAY

Cabecera de la publicación. (BNE)

 El lunes 11 de abril de 1.887 'El Toreo' publicó sendos breves dando cuenta del regreso a España, procedentes de la capital del Uruguay, del señor Fernando y su cuadrilla:


"El lunes 4 llegaron a Sevilla procedentes de Montevideo, las cuadrillas de Fernando Gómez (Gallo) y José Centeno, a quienes esperaban en la estación de Mérida muchos de sus amigos. 

 Por la noche les dieron serenata. 

 * * * 

Punteret.—En la corrida que a beneficio de esto diestro debió celebrarse en Montevideo, no pudieron tomar parte las cuadrillas del Gallo y Centeno por tener que salir para la Península"

miércoles, 27 de octubre de 2021

UNA COGIDA DEL SEÑOR FERNANDO EN 'LA LIDIA'

Ejemplar de la BNE.
J. Chávez publicó el 5 de septiembre de 1.887 en 'La Lidia' el siguiente dibujo en el que reproduce una cogida del señor Fernando El Gallo. El percance tuvo lugar, según reza el pie de página, el 19 de abril de 1.874 y así se contó en la biografía aparecida en la colección Biblioteca Sol y Sombra en 1.908:

"Durante el mencionado año de 1874, banderilleó en la plaza de Madrid once corridas, y en mayor número hubiese tomado parte, a no haber sufrido un grave percance en la corrida que se celebró el día 19 de Abril. Lidiábase el segundo toro de la tarde, de la ganadería de don Anastasio Martín, llamado Carabuco, negro, bragado, caído y apretado. Una vez cambiado el primer tercio, salieron a banderillear Ángel Pastor y Fernando Gómez. Dejó el primero un par, y éste otro al cuarteo, parando más de lo preciso en el embroque, por cuya causa fue enganchado por la pierna derecha y volteado. Se levantó el muchacho y dio algunos pasos; pero la contracción de la pierna y la hemorragia, que dejó manchada de sangre la arena, le hicieron vacilar, siendo preciso el auxilio de alguno de sus compañeros y dependientes, para ser conducido á la enfermería. 

 Una vez en ella, resultó tener una herida en la parte posterior y media del muslo derecho, de bastante extensión, y otra en la parte superior y lateral de la misma extremidad, menos extensa y de poca profundidad, calificadas de grave la primera y leve la segunda. 

 Estas lesiones le impidieron torear en más de tres meses".

domingo, 24 de octubre de 2021

RAFAEL Y ALGABEÑO CHICO EN BARCELONA

 El número 15 de 'La Lidia', aparecido el 26 de junio de 1.899, recogía una actuación de los por entonces novilleros Algabeño Chico y Gallito en Barcelona. Tal acontecimiento tuvo lugar el sábado 17 de junio.

Portada de la revista. (http://hemerotecadigital.bne.es/)

"La corrida de novillos efectuada en nuestra plaza el sábado último resultó bastante inferior.

Se lidiaron en ella seis bichos de doña Celsa Fontfrede que fueron pequeños, mansurrones, e hicieron una faena dificultosa. El sexto fue fogueado.

Algabeño chico. — Tuvo poca fortuna al matar el primero; al terminar un quite en el tercero fue alcanzado, resultando con una herida contusa en el tercio superior y parte externa de la pierna derecha.

Gallito.— También fue atropellado y pisoteado por el tercero, resultando con erosiones en la cara. Mostró ser un torerito manejando el capote y la muleta; quedó bien con el estoque en los toros segundo y sexto y deficiente en los restantes.

La lidia, toda la tarde, fue un lío completo."

miércoles, 20 de octubre de 2021

RAFAEL EL GALLO SE ANUNCIA EN PRENSA

Las revistas taurinas de finales del XIX no eran muy dadas a insertar anuncios publicitarios de los coletudos que estaban en activo. Por eso resulta extraño el que reproducimos a continuación, aparecido en el número 106 del suplemento de 'El Enano', de fecha 21 de abril de 1.899. 

Rafael, todavía novillero, formaba pareja artística con Algabeño Chico.


 

domingo, 17 de octubre de 2021

OTRA PUBLICIDAD DE RAFAEL ORTEGA 'GALLITO'

En 1.939 se editó un folleto publicitario para glosar la figura del entonces emergente Rafael Ortega Gómez 'Gallito'. Algunas de sus páginas han sido reproducidas en este blog. En la presente entrada presentamos otra: 

'La majestad y el sublime arte del Divino Calvo encarnados en su sobrino Rafael, hacen de Gallito un torero que enloquece a los públicos con sus gallardías y sus desplantes torerísimos. 

He ahí un muletazo marca de la casa Gómez-Ortega, de la que 'Gallito' es digno descendiente'.

miércoles, 13 de octubre de 2021

'EL CACHETERO' ESCRIBE SOBRE JOSELITO VEINTICINCO AÑOS DESPUÉS...

'El Ruedo', coincidiendo con el veinticinco aniversario de la tragedia de Talavera, publicó una serie de artículos dedicados a glosar la figura del coloso de Gelves. El que reproducimos a continuación está firmado por 'El Cachetero':

Foto que acompaña el original en 'El Ruedo'

"Permítaseme confesar inicialmente que la presente tarea es la más difícil que se me presentó en mi corta vida de escritor taurino, en los breves años que esta firma lleva corriendo por los papeles que de la fiesta de toros se ocupan. ¡Ahí es nada pensar que la magnitud de Joselito haya podido incidir en esta pluma crítica, por más que de homenaje de señalado aniversario se trate! ¡Ahí es nada confesar un fervor absoluto y una filiación taurina sin vacilaciones, cuando la verdad es que mis cortos años me privaron de ver la majestad torera de Joselito el Gallo! Estas son dificultades a vencer, o a estrellarse en ellas con la mejor intención, con la intención de la glorificación del mejor torero que pisó las Plazas. 

 Nosotros, los gallistas —me gusta empezar así y añadirme, solo por milagro de fe, al gallismo militante—, somos así. Somos de los que creemos que la fiesta de toros aún anda con las tocas de la viudez, que se encendieron como llama funeral de ébano una tarde en Talavera, veinticmco años hace. Aquella tarde se perdieron con Joselito muchas cosas que no han vuelto a aparecer por las arenas donde los toros salen a poder a los toreros. Una de ellas, el freno sabio, la contraposición, que hacía que la revolución que el otro gran torero de la mejor época que conocieron los toros fuese positiva y se cuajase de adiciones. Todo ello era posible- porque Belmonte había descubierto genialmente que la teoría de los terrenos taurinos admitía un plus ultra. Pero allí estaba José para que esa adición no se sumase al toreo, restando, al par, sus dimensiones inmutables. El también murió, como murió Belmonte —¡qué gran pareja de toreros!—, que paradójicamente, una vez desaparecido José, fue quien con más pureza exhibió por las Plazas, en aquella su primera reaparición después de la tragedia —esos trances ya me fue dable contemplar—, lo que José le había añadido, loe valores básicos que una cerrada, nobilísima, competencia con él coloso que mató Bailaor le había volcado sobre los alamares.. He aquí una ventaja —contra muchos inconvenientes— de no haber nacido unos años más allá. La ventaja de la pureza con que pude admirar a Belmonte, por lo suyo y por lo que del otro traía encima. 

 Si hubiera sido de los gallistas que anduvieron a golpes y discusiones cuando las corridas de competencia del año catorce, algo me habría empañado la admiración que me merece el más auténtico fenómeno que ha aparecido en los toros. Tan fenómeno, que se elevó a torero de época, porque José estaba allí. Si la herejía puede recaer sobre el que es más papista que el Papa, herejía actual del toreo es de ser más belmontista que Belmonte. Sí fuera posible que éste, con el mejor vigor de sus años y en su mejor "forma" taurina —no encuentro vocablo más expresivo que éste, que tomo prestado del deporte—, pudiese alternar con los actuales belmontistas, que han elevado la escuela a un punto quizá, bellísimo, de decadencia, como fruta deliciosa y viciosamente sazonada, podría verse con los ojos de la cara lo que Joselito fue en los toros. Uno, ha encontrado ya concebida la fiesta en un tono unilateral, sin más freno que las excepciones del propio Belmonte, por lo que antes dijimos, y las más palidecidas de Granero, y algunos aspectos de Marcial Lalanda. Uno ha encontrado ya la fiesta viuda. Y por eso, el estudio atento del pasado, tan próximo, de la leyenda y del mito taurino de Gallito, señaló el camino sin duda alguna. Uno es gallista desde entonces, y coa tal filiación me confieso cuando ahora me preguntan sobre mi simpatía a este o a otro ismo actual. Yo no sé si estoy solo entre mis coetáneos en tal postura, que a lo mejor me viene por herencia de un abuelo que fue lagartijista y de un padre cuya vida taurina empezó por Guerrita y acabó con Joselito, o si existen gentes en mis circunstancias. No lo sé, sino que el grupo ha de formarse y aumentar inexorablemente el grupo de los que creen que la fiesta de los toros ha de salvarse por el gallismo y lo que representa. 

 Si esto, a los veinticinco años de morir, no sirve como el mejor homenaje a Joseiito, no sé cuál servirá. Hacer creyentes tras de la muerte, ganar batallas como la que ha de ganarse después de muerto, es privilegio de grandes héroes. Del gran héroe de los toreros que fue Joselito, el mejor torero que pisó los ruedos".

domingo, 10 de octubre de 2021

DON CRITERIO RELATA LA MUERTE DE JOSELITO

Portada del libro. bibliotecadigital.jcyl.es
El escritor Antonio Reyes 'Don Criterio' relata en su libro 'Treinta años de crítica taurina en el Liberal de Sevilla' cómo conoció la muerte de José y lo que escribió en aquellos días. La obra citada apareció, prologada por Juan Belmonte, en 1.932:

"La primera noticia de la tragedia talavereña, se supo en Sevilla por un telegrama de "Parrita", dirigido a don. Manuel Pineda, apoderado de Joselito, que decía lo siguiente: "Talavera de la Reina, 6,40. Joselito cornada grave vientre con salida intestinos. "Parrita". A la hora se recibió otro despacho concebido en los siguientes términos: "Joselito fallecido, avise hermanos". 

 La noticia de la tragedia más grande del toreo, produjo en Sevilla extraordinario revuelo y general sentimiento, siendo el tema obligado en todas partes. Los clubs, Joselito y Belmonte, entornaron seguidamente sus puertas en señal de duelo. Unos aficionados que formaban una peña en un café céntrico, a la que concurría asiduamente Joselito, indicaron al dueño del establecimiento que entornara las puertas del mismo, negándose a ello. Entonces, los que formaban la peña, decidieron ausentarse del café, como así lo hicieron, instalándose en otro, de momento. 

 "El Liberal" publicó, en la mañana del lunes del día 17, un extraordinario y la rotativa no daba abasto para satisfacer la enorme demanda. La calle García de Vinuesa presentaba imponente aspecto, ante los centenares de vendedores que se apiñaban a las puertas de "El Liberal" en demanda de papel, y los crecidos grupos de aficionados que se estacionaban en dicha vía, comentando la tremenda tragedia. 

Con motivo de esta hecatombe taurina, publiqué el siguiente artículo, que lo reproduzco íntegro. Se trata del llorado Joselito.

Joselito ha muerto. ¿Es sueño o realidad? 

La afición está de luto. Salí de la corrida de novillos celebrada ayer tarde en el circo monumental, y al llegar la calle de Tetuán, me comunica un amigo que Joselito había sido herido en la plaza de Talavera de la Reina. No transcurrieron cinco minutos, cuando comenzó a circular la noticia de que Gallito había muerto. Nadie lo creía, nadie lo esperaba, nadie podía ni imaginarlo siquiera. No, no podía ser. ¿Joselito muerto por un toro? Imposible. Todos achacaban el rumor o la noticia a la fantasía y fue acogida con las naturales reservas, tanto más cuanto que se trataba de Joselito. 

 Y en estas incertidumbres, en estas zozobras, en. estas inquietudes, vino un amigo muy querido, a quien unían con. "Gallito" lazos de estrecha amistad. 

 —Joselito ha muerto. 

 —No, eso no puede ser. Serán exageraciones, serán impresiones de momento, serán fantasías. 

 —No son exageraciones, no son fantasía s de la pública opinión— me dijo.—Yo, con mis propios ojos, he leído el telegrama, que dice: "Joselito ha muerto. Avise hermanos". 

Y ante el contenido del fatídico telegrama tuve rendirme, y la realidad me hizo ver que, efectivamente, Joselito había muerto víctima de una terrible cornada.

Aún creo que es un sueño. ¡Joselito muerto! Desgraciadamente es cierto. Joselito ha muerto allá, en tierra de Talavera de la Reina. Estaba contratado para torear en Madrid los días 15, 16 y 17 del corriente; pero me afirma persona autorizada, que, accediendo a requerimientos amistosos del crítico taurino de "A B C", Gregorio Corrochano, se prestó a tomar parte en esta corrida, alternando con Sánchez Mejías. Se lidiaban seis bichos de una ganadería cunera, no asociada, pero Joselito había dado su palabra y allí fue a torear, y allí sucumbió como mueren los valientes, como mueren los héroes. 

 No conocemos detalles de la corrida.

Sólo sabemos que el trágico suceso se desarrolló durante la lidia del quinto toro, y cuando Joselito lo muleteaba. 

 Joselito ha muerto de una terrible cornada en el vientre. El asta del traicionero cornúpeto había perforado los intestinos del torero, y éste, recogido de la candente arena, fue trasladado moribundo a la enfermería, donde a poco, y a pesar de los esfuerzos de los facultativos y de los auxilios de la ciencia, exhaló el último suspiro en la lúgubre y solitaria enfermería de aquella plaza de toros. 

 La tarde del 16 de Mayo de 1920, será de triste e imperecedera memoria para los aficionados a la clásica fiesta de toros. La afición estará de luto, de luto riguroso y ostentará negros crespones quién sabe hasta cuándo, pues el torero que acaba de morir, víctima de una tremenda cornada, es Joselito. Sí, Joselito. Ese torero que, según sus detractores, no exponía, que su toreo era de ventajas, que no emocionaba. ¡ Que no exponía! 

 Allá en la oscura enfermería de la plaza de toros de Talavera de la Reina, está su cadáver de cuerpo presente. 

 Quiero sustraerme de todo, pretendo apartar mi imaginación de todo, y no puedo. Aún creo que todo es un sueño: aún creo que esta espantosa tragedia no es una realidad. Pero, desgraciadamente, es cierta. 

José Gómez Ortega ha sucumbido ¡quién lo habría de decir! en plena juventud, pues solo contaba unos veinticinco años de edad, cumplidos el día 8 del corriente mes. En este mes de Mayo, mes de las flores, precisamente en el mismo que allá por el año de 1908 vestía por primera vez el traje de luces en la plaza de Jerez, alternando con José Gárate "Limeño" , con quien hizo después, como becerrero y novillero, brillantísima campaña . Le vi por primera vez al siguiente año, en Agosto de 1909, en Sanlúcar de Barrameda, y el juicio que de él formé fue rotundo y definitivo, y consta en las columnas de "El Liberal". Entonces era Joselito un niño, pero guardaba dentro de su diminuto y enjuto cuerpo, todo un tratado de tauromaquia por desarrollar, que después, y en años sucesivos, desarrolló de una manera sorprendente y maravillosa, hasta llegar a ser el torero más grande y más completo, el torero cumbre, el ídolo de muchedumbres, dada su probada inteligencia, sus extraordinarias facultades y su completo y absoluto dominio. Joselito no ha tenido la suerte de tantos otros, de más o menos cartel, que ruedan y han rodado por esas arenas de Dios y afortunadamente salieron ilesos. No; el torero Providencia, el torero que en millares de ocasiones libró de las garras de la muerte a sus compañeros, ha muerto violentamente en una plaza de toros.

Es tan grande, tan enorme, tan profundo, tan irreparable el rudo golpe sufrido por la fiesta nacional, que ésta, con la muerte de Joselito, principal sostén de ella, a qué no decirlo, ser á difícil que pueda sobrevivir con ese esplendor que venía sosteniéndose en los presentes tiempos. Joselito, con Belmonte, era lo que Belmonte con Joselito. Faltándole a la fiesta de toros ése puntal que lo sostenía todo, qué va a pasar?

Y cuando nadie podía ni imaginárselo siquiera, allá en Talavera de la Reina, le ha matado un toro de una ganadería, que sólo por condescendencia se prestó a torear. Las astas del cornúpeto criminal, del bicharraco asesino, nada, han respetado, y han dado trágico fin a una de las más. gloriosas figuras de la tauromaquia. La historia de José Gómez Ortega (Gallito), debiera ser escrita en páginas de oro y archivada en lugar preferente, como se conservan la de los grandes artistas. ¡Si "Don Modesto" levantara la cabeza! 

 Descanse en paz el alma del inconmensurable torero, del malogrado artista.

 ¡Joselito ha muerto! La afición está de luto y la fiesta nacional queda huérfana, 

 ¿Sustituir a Joselito? Nadie. Joselito era insustituible. ¡Pobre Joselito! 

 Don Criterio.

El toro asesino. Ultimas palabras de Joselito 

El toro de ganadería clandestina, cunera, no asociada, que mató a Joselito, apodábase "Bailador", lidióse en quinto lugar y pertenecía a la propiedad de la señor a viuda de Ortega. Joselito fue enganchado por el traicionero animalito, cuando toreaba, de muleta. En brazos de "Blanquet" y del mozo de estoques, fue trasladado a la enfermería, pronunciando, al ser colocado en la mesa de operaciones, las siguientes palabras: "Soltadme los brazos, que no me tocaré la herida". Dos gruesas lágrimas fueron las últimas señales de vida de Joselito. La agonía duró media hora.

Manifestaciones de pésame. Telegramas de Maura, Guerrita, Belmonte y de la Asociación de la Prensa.

Se cursaron millares de telegramas y telefonemas, unos dirigidos a Rafael "El Gallo", y otros, a Sánchez Mejías y demás familiares.

El de la Asociación de la Prensa de, Sevilla, decía: "Esta entidad envíale sentidísimo pésame muerte Joselito, recordando 'beneficios proporcionó esta casa. Presidente, Muñoz San Román" . De Maura: "Me asocio a su gran dolor haber estimado mucho las nobles prendas que enaltecían al finado. Pésame sentidísimo. Maura". De "Guerrita": "Impresionadísimo y con verdadero sentimiento envío mi más sentido pésame . Se acabaron los toros. "Guerrita". De Belmonte, dirigido a Manolo Martín Vázquez: "Me asocio con todo mi corazón sentimiento pérdida tu querido cuñado, amigo querido y compañero. Juan Belmonte". Juan, al tener conocimiento de la triste nueva se impresionó tanto, que vióse obligado a guardar cama. 

 Con el inconmensurable Joselito alternaba su hermano político, Ignacio Sánchez Mejías. La llegada a Sevilla del cadáver, revistió todas las característica s de una imponente manifestación de duelo. El paso de la fúnebre comitiva por la Alameda de Hércules, sobre todo, fue verdaderamente conmovedora. Hasta los Hércules lloraban. 

 El cadáver de la víctima de Talavera, la tragedia más grande del toreo, recibió sepultura provisional, en el nicho número 6 de la calle Virgen Santísima. 

 Murió Joselito trágicamente y en una plaza pueblerina. El también llorado "Don Modesto", le proclamó Papa. El Solio Pontificio de la tauromaquia, se lo llevó a la tumba. Y nadie, entiéndase bien, nadie, osará pretender arrebatárselo. Allí lo conserva bajo el blanco mármol que cubre su fosa. ¡Joselito, era Joselito!"