dimecres, 16 de desembre de 2020

JOSELITO REJONEADOR Y UNA FOTO FAMOSA

La plaza de toros de Córdoba anunció para el 7 de noviembre de 1915 un festival a beneficio de los Exploradores de la ciudad. El matador de toros retirado Rafael González ‘Machaquito’ visitó días antes a la Presidenta del Comité de honor para ofrecer incondicionalmente su participación y, si alguno de los novillos reuniese condiciones óptimas, saltar al ruedo a reeditar antiguos éxitos. Los ganaderos que enviaron productos para ser lidiados fueron: Miura, Albarrán, Domecq y Gamero Cívico. Los ejemplares tenían buena lámina.

Tres Rafaeles y Joselito.
Joselito y Posada se brindaron a rejonear y el día 6 arribaron en el tren carreta los caballos que se habían destinado al efecto. En el festejo también iban a tomar parte los aristócratas: Carlos Pikman; Clemente Tassara; Julio O’Weille, Marqués de la Granja; y Antonio Cañero quienes, como sus compañeros rejoneadores, llegaron a Córdoba en el expreso del día 5. Como picadores, Salustiano Rico ‘Sevillano’ y Martín Trujillo ‘Patriarca’.  Como directores de lidia se anunciaron, además de al mencionado ‘Machaquito’, a Rafael ‘El Gallo’ y en la presidencia iba a estar Rafael Guerra ‘Guerrita’. 

Los precios oscilaban entre las 3 pesetas de asientos de cajón y los 50 céntimos para señoras, niños y militares. Todo estaba preparado para que a las 3 en punto comenzara el espectáculo pero la lluvia caída los días anteriores hizo aconsejable el aplazamiento al 14 de mismo mes por el mal estado del ruedo y la humedad que había en los tendidos. 
Por fin, pese a ser jornada electoral, el 14  pudo celebrarse la fiesta con buena asistencia de público. En los asientos preferentes se distinguía un buen número de damas ataviadas con mantón de Manila o la clásica peineta, a las que se les había asegurado que la plaza iba a estar perfectamente limpia para que no se mancharan sus vestidos. A la izquierda del palco presidencial se acomodaron los 160 exploradores cordobeses acompañados de los instructores señores Torres, Fragero, Herrera, Osuna, Lafuente y Solano y de las bandas de tambores y cornetas. 

La Marquesa del Mérito ostentó la presidencia de honor y llegó ataviada con mantilla blanca. La acompañaban las señoritas Cándida Carbonell, Amparo Álvarez de los Corrales, Carmen López de Carrizosa y Emilia Guerra. Las féminas compartieron espacio con Rafael Guerra, Mestre Vera, gobernador civil; Manuel Enríquez Barrios, alcalde; Manuel Tienda Argote, presidente del comité de los exploradores; Manuel Baena Díaz y el Marqués del Mérito. 

El primer ejemplar en saltar al ruedo fue el de Miura,  corrido por de salida Machaquito. Joselito, tras demostrar sus excepcionales condiciones de caballista, prendió un rejón en todo lo alto y el público premió la suerte con grandes aplausos. Francisco Posada clavó otro que no le fue a la zaga. Gallito replicó con dos quiebros y Posada cerró el tercio con otro muy bueno. A pie, se afanaban en la brega, además del anteriormente mencionado Machaquito, Rafael El Gallo y Cantimplas. 
Desmontó José y preparó al bravo novillo para que lo pudiera torear, y matar, el Marqués de la Granja. Anduvo valiente el noble, al que no le quitaron ojo los ocasionales rejoneadores y Rafael González, interviniendo cuando la ocasión lo requería para fijar al novillo. El aristócrata dejó media trasera de buena ejecución, Machaquito quitó el estoque, y repitió el matador con una corta tras varios muletazos. Ovación y regalo de la presidencia.

El segundo era de Albarrán y de escasa presencia. Joselito se dispuso a rejonearlo en solitario al haber resultado herida durante la lidia del primero la jaca que montaba Posada. El menor de los Gómez clavó tres superiorísimos rejones jugando con el animal de modo prodigioso. De todos, sobresalió uno en terrenos de chiqueros, sorteando con gran habilidad la acometida de la fiera. 
La muerte del segundo le correspondió a Clemente Tassara, que lo pasó con valentía arrodillándose al rematar un cambiado superior. Luego lo pasó por arriba sin reparar que el animal tenía la cabeza por las nubes. Atacó con decisión y valentía y recetó media estocada. José sacó el estoque como remate de un recorte. Dos pinchazos más y estocada entrando muy bien. Aplausos y obsequio presidencia.

Al ser arrastrado el novillo saltaron al ruedo Rafael Alvariño y Toreri con un cartel para pedir dinero en favor del banderillero José Béjar ‘Alamares’. Tras el pertinente permiso se sumaron a la causa los novilleros Alvarito, Machaquito II, Bocanegra, Guerrilla y otros compañeros de Alamares. Provistos de capotes, recogieron 380 pesetas y 6 céntimos. Se observó que Guerrita y la Marquesa del Mérito lanzaron un billete de 25 pesetas cada uno. Terminada la cuestación Alamares agradeció desde los medios el beneficio. Días antes se había abierto una suscripción popular y tanto Joselito como Francisco Posada, sabedores del infortunio del subalterno, aportaron 5 duros cada uno.

El tercer cornúpeta era de Domecq y Joselito y Machaco lo corrieron de salida. Antonio Cañero lo pasó de capote con lentitud y Sevillano y Patriarca le administraron cinco puyazos. Quitaron El Gallo, Joselito, Posada y Machaquito. Con los palos intervieron Pickman, Cantimplas, Josepe y el mismo Cañero, que instrumentó una faena de muleta donde prevaleció la tranquilidad y el reposo de pies. Por arriesgar fue prendido y empitonado sin consecuencias. Media, varios intentos de descabello y vuelta al ruedo.

El último, de Gamero Cívico, fue el mayor de todos los lidiados. Carlos Pickman lo saludó con un lance y el animal saltó al callejón produciendo varios sustos. Devuelto al ruedo, volvió Carlos a la carga y al poco fue derribado y pisoteado, saliendo milagrosamente ileso. Sevillano y Patriarca dejaron las varas reglamentarias y el matador, los hermanos Gallo, Machaquito y Posada oyeron aplausos en los quites. Animados, cogieron las banderillas. Machaquito, con el acompañamiento de la música, citó al cambio. Se paró la res en los dos intentos y Rafael optó por prender el par al cuarteo, siendo el resultado muy del gusto de sus paisanos.
Joselito, pleno de facultades y de vista, se libró de una arrancada gazapeando de la res. La llamó de nuevo desde lejos, se dejó ver y, al llegar a la jurisdicción de la fiera, la citó con el pie, aprovechó la embestida y prendió un soberbio par al cuarteo. Francisco Posada dejó otro en la misma suerte y Carlos Pickman se dispuso a pasarlo de muleta entre una tremenda disputa en los tendidos: los unos clamaban porque fuera Machaquito quien acabase con la res mientras el resto abogaba porque lo hiciera Gallito. Pickman, por zanjar el asunto lo más rápidamente posible, estuvo breve y, tras marrar, dejó una estocada superior. 

El peso de las reses, por orden de lidia, fue de: 154 , 126, 145 y 219 kilos. 

De Lis en ‘Diario de Córdoba’, juzgó así la actuación de los Gallos: “Rafael estuvo frío, pues tan solo en dos ocasiones de las varias en que metió el capote le vimos algo de ese arte exquisito del que tiene la exclusiva. (…)
Hasta ahora, Gallito había triunfado siempre como torero, recorriendo todos los circos de España.
Pero no se le conocía como rejoneador y ayer nos demostró que si con el capote y la muleta logra apoderarse de los toros, por marrajos que estos sean, con los rejones es un consumado artista que hace cuanto haya que hacer y que llega a donde llegaran los famosos rejoneadores portugueses. 
Así lo afirmaban ayer antiguos aficionados cordobeses que alcanzaron los tiempos de aquellos.
No cabe más destreza ni más profundos conocimientos de la referida suerte que los demostrados por Joselito. 

El público, que así lo comprendió, no cesó de ovacionarlo”.

La famosa foto  en la que aparecen los Rafaeles cordobeses y los hermanos Gallo y que ilustra esta entrada, fue tomada en la Ciudad de los Califas al día siguiente de este festival en el que José también triunfó como rejoneador.

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