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domingo, 18 de febrero de 2024

FERNANDO, BANDERILLERO EN UN ESPECTÁCULO ACCIDENTADO

El 15 de agosto de 1902 se celebró en Sevilla un espectáculo benéfico en el que tomó parte Fernando Gómez 'Gallito chico', en su faceta de banderillero. Al día siguiente, el rotativo valenciano 'Las Provincias', daba cuenta de lo que aconteció, más en su parte anecdótica que en materia taurina:

"Hoy actuaron en esta plaza Gorete, Padilla y Francisco Carrillo. Fernando Gómez 'Gallito Chico' banderilleó uno de los bichos. 

La corrida era a beneficio del hospital de San Juan de Dios.

Los toros los regalaron D. Anastasio Martín (dos), y D. Eduardo Miura, Sra. Viuda de Concha y Sierra, Moreno Santamaría y vizconde de Sanmartino, los restantes hasta seis.

Al salir el quinto lanzóse al ruedo un aficionado intentado torear.

Un guardia municipal fue a evitarlo, y al saltar la valla le cogió el toro, derribándole al suelo, donde quedó tendido. De allí le recogieron, trasladándole a la enfermería. 

El aficionado quiso huir, pero el público se lanzó sobre él, apaleándole entre barreras".

domingo, 3 de diciembre de 2023

JOSELITO EN UN MUSEO SEVILLANO

Foto de Arjona que ilustra el artículo de 'El Ruedo'.
Refiere Julio Estefanía en 'El Ruedo' de 5 de noviembre de 1968 la apertura en la sevillanísima calle Adriano de un museo taurino que se llamó 'La Vejez del Torero'. 

Emocionante resulta la vitrina dedicada al fenómeno de Gelves. Allí está casi todo el atuendo que vistió Joselito la tarde de Talavera, La camisa palidecida y dramática, un trozo del capote que usó aquella tarde José, capote que, por cierto, se lo partió el bicho peligroso causante de su muerte. Hay una gran «foto» de Gallito exánime, de mármol frío ya, en la enfermería. Y arriba, presidiéndolo todo, otra «foto» de José sonriente, ajeno al tremendo zarpazo que le aguardaba en la arena de una plaza de Castilla. (...)

Y otra foto en la que Joselito aparece marcándose un 'chotis' castizo".

Rojito, el cicerone que guía al periodista, es pesimista en cuanto a la pervivencia de la exposición porque cuenta con pocos visitantes, "posiblemente, así lo creemos, porque la inclusión de este interesante Museo en los itinerarios hispalenses no alcanzó todavía una propaganda total".

domingo, 15 de enero de 2023

LAS BODAS DE ORO DE RAFAEL EL GALLO (I): EL FESTIVAL

El número 433 de la revista 'El Ruedo', de 9 de octubre de 1.952, daba cumplida cuenta del doble homenaje que recibió Rafael El Gallo en su Sevilla a propósito de cumplirse cincuenta años de su alternativa. Las palabras siguientes fueron firmadas por C. Fernández y rememoran cuanto ocurrió en La Maestranza: 

Las bodas de oro del matador Rafael El Gallo, se han celebrado por partida doble. Es decir, fuera y dentro del ruedo. Vamos en esta crónica breve a referimos a la conmemoración en este último aspecto, dentro, pues, del recinto entrañable de la Plaza de la Real Maestranza de Sevilla.

El primer acto, el que abrió las bodas, tuvo lugar el día 28 con motivo de la primera corrida de la Feria de San Miguel. Acababan de desfilar las cuadrillas en el reglamentario 'paseíllo' entre las palmas frías del cumplido. Unos cuantos señores, algo endomingados, irrumpieron en el ruedo, allá por el tendido 1. Poco a poco fuimos reconociéndolos: Don Juan Belmonte (torero); don Remigio Ruiz (revistero); don Enrique Pérez de la Concha (ganadero); don Manuel Soto (impresor)... y Rafael 'El Gallo'. Toda la plaza recordó en el acto: "Hoy hace cincuenta años de la alternativa del 'maestro'". Y con las palmas cálidas, fervorosas, corrió la evocación: Emilio Torres 'El Bomba', de padrino; Ricardo Torres 'Bombita' de testigo. Dos toreros de entonces. Y, en medio, 'Gallito', entonces aún 'Gallito', pequeño, airoso, rodeado de una afición apasionada. La afición de entonces. 

El acto fue breve y de buen tono. Unos cuantos abrazos. Unas cuantas fotos. Unos cuantos  regalos: el reloj de oro de tres tapas —así le gustan al maestro—, la cartera de Ubrique. el mechero inglés, la caja de habanos... Y Rafael, vestido de negro. que saluda con su sombrero ancho al fervor siempre vivo de los sevillanos.

El segundo acto taurino tuvo lugar el martes, y consistió en un formidable festival a beneficio del mayor de los «Gallos». Se trataba de Rafael, y este solo nombre bastó para que se dieran cita en el cartel toreros de rango y ganaderías de fuste. Los primeros fueron los siguientes, por orden de actuación. entre montados y de a pie: duque de Pinohermoso, Manuel Jiménez, «Chicuelo»; Domingo Ortega, Peralta. Rafael Ortega. «Gallito»; Manuel dos Santos, Joaquín Pareja Obregón, Juan Silveti, César Girón y Curro Galisteo. Las ganaderías coadyuvaron así: duque de Pinohermoso, Escobar, Guadalest, Osborne, E. González, Cobaleda, Concha y Sierra, G. Pérez Tabernero y Montalvo.

El «paseíllo» fue brillantísimo. Abrían paso los tres rejoneadores con sus caballos en apoteosis de postín y arrogancia. Seguían, con sombrero cordobés, los siete espadas. Cerrando marcha, la masa de los subalternos, con «gorrillas». La Plaza, con un lleno hasta la bandera, fue un solo y ensordecedor aplauso. En la presidencia, un trío de «viejos figuras»: «Machaquito», que llegó de Córdoba solo para presidir; Juan Belmonte y el homenajeado. Media historia del toreo.

Con este marco era difícil que no resultase el cuadro. Y resultó ciertamente. El duque de Pinohermoso rejoneó a la perfección y lució su buen estilo de caballista pundonoroso, tanto en su toro, que lidió muy bien, como en el de Pareja Obregón, al que, por invitación del sevillano, clavó dos pares de banderillas. Ortega dio una lección tan completa y primorosa con un bicho que se colaba por todas partes, que cuando, por la noche —en el banquete—, Corrochano hizo la defensa del toreo pretérito, no encontró mejor argumento que decir que lo «mejor de la tarde lo había hecho un torero que peinaba canas». «Chicuelo» lanceó soberbiamente a la verónica y trasteó con justeza a su enemigo, que liquidó prestar mente. Peralta superó sus «insuperables» actuaciones anteriores, ofreciéndonos la admirable modalidad de las banderillas a dos manos con las riendas sueltas. Rafael Ortega fue verdaderamente «Gallito» y ofreció los primores de la dinastía honrando a su tío con la reproducción de la famosa suerte de la silla. Dos Santos practicó con denuedo y valor su toreo de emoción característico, que tanto gusta al público sevillano. Joaquín Pareja-Obregón triunfó en toda la línea, tanto al poner las banderillas, que en difícil competencia le ofreció Peralta— banderillas de diez centímetros— como en la lidia de su toro, en la que acertó, tanto en los arpones como en los rejones, consiguiendo la muerte. Juan Silveti estuvo valeroso y nos dejó una buena muestra del arte de matar toros bravos. César Girón levantó a la Plaza en los tres tercios, con la capa, con los palos y con la muleta. Y Galisteo cumplió sobradamente entre tanta «figura» y «prestigio» de ayer y de hoy. De siempre, mejor dicho.

Resultado: un gran éxito artístico y un gran éxito económico. Se vendió el papel en su totalidad, y aún hubo simpatía y afecto para sacar a Rafael a hombros, como en los días lejanos de sus buenos y grandes triunfos.

domingo, 6 de febrero de 2022

JOSELITO VISTO POR GENARO PALAU

 Una de las obras más emblemática del museo taurino instalado en La Maestranza de Sevilla, es el cuadro que pintó Genaro Palau Romero (Torrent, 1868 - València, 1933). Joselito, en el último tiempo de una larga cordobesa. 

Una reproducción de la obra en gran tamaño, que sirve para anunciar el museo, puede adquirirse en la tienda de la plaza.

miércoles, 2 de febrero de 2022

JOSELITO ANUNCIÓ LA TEMPORADA SEVILLANA DE 2.012

 

Coincidiendo con el centenario de su alternativa, la Real Maestranza de Caballería de Sevilla anunció la temporada taurina del coso del Baratillo en 2.012 con una imagen de Joselito.

La obra, firmada por Manuel Valdés, se centra en una fotografía del Coloso de Gelves brindando un toro. El collage se completa con una serie de tira del colores y unas líneas a modo de tendidos. 

Y como no podía ser de otro modo, hubo polémica en cuanto a la aceptación que tuvo por parte de la afición...

domingo, 5 de septiembre de 2021

UNA CLÁUSULA DEJA A RAFAEL FUERA DE SAN MIGUEL

‘El Pueblo’, diario republicano editado en Valencia, publicó en su edición del 20 de septiembre de 1.908 un breve en el que justificaba la ausencia de Rafael El Gallo de la Feria de San Miguel de Sevilla:


“Los matadores contratados para la feria de San Miguel los días 28 y 29 del corriente son Ricardo Torres ‘Bombita’, Manuel Mejías ‘Bienvenida’ y Francisco Martín Vázquez.

Rafael Gómez ‘Gallito’ no ha entrado en la combinación, a pesar de estar de acuerdo con la empresa respecto al nújmero de corridas y al precio de las mismas, por no haberle aceptado la viuda de D. Bartolomé Muñoz la cláusula de los sustitutos que le ha admitido a Bombita”.

miércoles, 20 de enero de 2021

JOSELITO ILUSTRA LA CARTELERÍA DE LA MAESTRANZA

La imagen de Joselito ha servido en innumerables ocasiones para ilustrar la cartelería y el billetaje con que se anuncian los espectáculos taurinos. En esta ocasión traemos un ejemplo de La Maestranza. Fue el jueves 13 de julio de 1.989, con la Expo a la vista, cuando un clásico adorno del de Gelves cogiendo el pitón derecho de su oponente, preludió los nombres de tres modestos que se presentaron ante la cátedra maestrante con todas las ilusiones del mundo: Antonio Algaba, Antonio Sierra y Luis Osorio.


miércoles, 9 de diciembre de 2020

LA ALTERNATIVA DE JOSELITO EN 'THE KON LECHE'

Portada de la revista en cuestión.
(Foto: http://bibliotecadigital.jcyl.es/)
El número 26 de la revista 'The kon Leche', de 29 de septiembre de 1912, dedicó una de sus páginas a relatar la alternativa de Joselito la tarde anterior en Sevilla y las vicisitudes de los días previos:

"La alternativa del menor de los Gallos va resultando el parto de los Montes... Es decir, el parto de los
Gómez.
Entre cogidas, temporales y suspensiones de Gullón, es muy posible que la fecha definitiva del doctorado sea entre Pascua y Reyes. ¡Señores, qué ansiedad!

Alrededor de la suspensión del viernes se ha fantaseado mucho más que ante las probables consecuencias de la huelga ferroviaria.

El tema Joselitó atizado por el peligro belmontista, ha reunido en Madrid a la flor y nata de la afición de los cuatro puntos cardinales.

iQué bullicio en las Cuatro Calles!

¡Qué caras las localidades!

¡Y qué caras las de Mosquera y Retana cuando Gullón suspendió la corrida a las once del día! 

En verdad que nadie se explica satisfactoriamente la causa de la suspensión de la reválida de Gallito. Solucionado el primer contratiempo de la enfermedad de Limeño con la alternativa de Vázquez II, todo hacía sonreír cuando a las cinco de la madrugada del viernes nos retirábamos a descansar, fieles, a nuestras austeras costumbres. 

Un chaparrón inoportuno poco después de salir el sol dio al traste con la fiesta, según parece. 

¡No lo entendemos! El astro rey lució su esplendente cabellera. (¡Vaya estilo!) durante todo el resto del día. ¡Qué lástima! 

El aluvión taurófico que invadía Madrid se dedicó a discurrir por las calles y a discurrir el motivo de la desagradable orden gubernativa. La calle de la Visitación rico venero de caldos andaluces, parecía una romería. 

Perdigón, sentado en un velador de La Sevillana, observaba en silencio. 

—¿Qué haces Perdigón? — Pregunta un forastero. 

—Viendo pasar las máscaras. 

¡La mascarada taúrica del Tío Campanita!

En vista de todo lo cual marchamos á Sevilla... ¡Pero no precipitemos los acontecimientos! 

(POR CORREO)
Sevilla 28.

Los hermanos Gómez Ortega, en brazos de sus partidarios, pasean triunfalmente el ruedo, mientras las charangas instrumentan el pasodoble «Gallito».

El entusiasmo es delirante.

Los diestros de Gelves han oficiado en fiesta mayor.

Expectación enorme por la mañana. Entrada floja por la tarde. El bolsillo ataja el entusiasmo.

Palmas calurosas saludan la presencia de los niños del Sr. Fernando en las arenas de la Maestranza.

El primer bicho, de Moreno Santamaría, es lanceado por verónicas artísticas y apretadas. (Ovación a
Joselito, que viene bueno.)

Y viene la hora de la cátedra de banderillas, en la que ambos Gallos agotan el repertorio de lo clásico volviendo locos a los circunstantes.

En el momento solemne entrega Rafael los trastos al chiquitín, y se emociona el gallinero.

Empieza Joselito su primera faena de matador con un cambio a muleta plegada, que levanta una tempestad de aplausos.

Otro natural y varios ayudados hacen juntar al toro las pezuñas, lo que aprovecha el neófito para atizar un buen pinchazo.

Cita a recibir en el segundo envite y acaba de una estocada algo caída, vaciando la suerte con un pase de molinete.

La ovación al nuevo doctor se oye en Lora del Río.

Mientras el segundo bicho berrendo en negro corretea la plaza, recoge el niño de Gelves palmas y olivas por su admiradísima labor.

Pazos, como Juan Palomo, se torea y banderillea el bicho, rematándolo de tres pinchazos y una corta de efecto rápido. (Palmas).

Y llega el tercer toro, en el que un tal Rafael el Gallo, gitano por más señas, cambia la onza, eclipsando a sus ascendientes, descendientes y colaterales. ¡Vaya un tío!

Con los pies metidos en un hoyo tira el cañí media docena de lances de tijerilla intercalados con sus navarras correspondientes para mayor amenidad del acto.

Coge en seguida los palos, y en competencia con Joselillo, que también banderillea, mete uno de los más soberanos pares de su vida torera. Devuelve el doctorcillo los avíos al doctorazo, cruzándose entre ambos besos y abrazos, que agradan al consistorio.

Y comienza Rafael una faena estupenda de las suyas cuando desea majar a alguien.

Naturales, de pecho, redondos, de molinete, toda la gama del adorno y la ciencia torea, al mismo tiempo se manifiesta en su mágica muleta, que levanta al respetable del graderío.

Un volapié contrario recetado con agallas es digno remate de la asombrosa faena.

La ovación indescriptible se oye en el pueblo de Gaona. E! populacho pide la oreja.

La lidia del cuarto toro se verifica entre estruendosas ovaciones a Gallo mayor, que no sabe si recoger
sombreros o torear. Y así transcurren los tercios hasta el final, en el que Rafael sigue adornándose con la flámula extraordinariamente. Dos pinchazos y otra ración de preciosas filigranas y una estocada delantera, perdiendo la muleta en el viaje.

Gallo toma el estribo y el bicho cae sin puntilla, con gran regocijo de los aficionados, que siguen rompiéndose las manos por la familia.

El quinto muere a manos de Pazos de una de una delantera. Pasemos de prisa.

El que cierra plaza, manso (aunque no es de doña Celsa), se salva del tuesten por decoro de la fiesta, y acaba sus míseros días de una estocada caída que receta Joselito para echarnos a la calle.

Y sobreviene la apoteosis de que hacemos mérito al comienzo de esta desaliñada reseña.


miércoles, 28 de octubre de 2020

SEGUNDA PRESENTACIÓN DE JOSELITO Y LIMEÑO EN SEVILLA: "¡UN ESCÁNDALO!"

Con estas dos llamativas palabras tituló 'Arte Taurino' la crónica en la que Kastrito relata lo que ocurrió en Sevilla el 24 de junio de 1912 cuando, apenas 24 horas después de su presentación, Joselito y Limeño volvieron a pisar el ruedo maestrante. Los siguientes párrafos recogen las apreciaciones sobre Gallito:

"Tarde de triunfo, consagración definitiva de un mozalbete imberbe que reúne en sí toda la grandeza, majestuosidad, arte y sabiduría que pueda soñar aficionado alguno. Mucho más aún. ¡Qué torerazo! ¡Qué fenómeno! Estas palabras y otras de encomio por el estilo son las que salían de labios de todos los concurrentes que llenaban en su totalidad el circo taurino sevillano. Joselito el Gallo ha triunfado esta tarde de manera ruidosa. Describir sus faenas, por muy detalladamente que lo hiciera, sería una débil muestra de lo que el hijo menor del gran Fernando ha ejecutado. Baste decir que, aun viéndolo hacer, me parecía no estar en mis cabales. Aquella vocecilla aniñada que mandaba a los subalternos, ordenándoles con perfecto conocimiento las faenas que habían de realizar en cada caso, debía ser la voz bronca de un torero que llevara mucho tiempo de andar entre las reses. Y, sin embargo, yo no soñaba, estaba en mi juicio; era, efectivamente, un chiquillo quien hacía todo eso y quien ante los bichos de Agüera ha llevado a cabo faenas asombrosas por todos conceptos, y muy particularmente por la ciencia demostrada. A cada toro de los cuatro que hubo de estoquear le ha dado la lidia requerida y ha obtenido el mayor lucimiento imaginable. ¿Y con el acero? Este no se llama Gallito. ¡¡Mata!! No quedaron sus estocadas y pinchazos en los propios rubios las nueve veces que entró a matar, pero en todas ellas lo hizo por derecho.

Con las banderillas, hoy no le ha acompañado la fortuna; pero, señores, ¡qué modo de preparar y adornarse! Y luego, qué facilidad para clavar! Entusiasmado he abandonado la Plaza, y con el mismo entusiasmo me pongo a escribir estas cuartillas para terminar de referirme a Joselito Gómez, Gallito III, diciendo: ¡Paso al héroe! ¡Paso al torero soñado! (...)

El ganado de D. Adolfo Agüera, bastante grande, fue, en conjunto, manso, pues ninguno hizo franca pelea. El mejor fue el sexto. Tomaron entre los seis veinticinco varas por ocho caídas y cuatro jacos arrastrados.(...)

Como se ve, volvió a repetirse el exitazo de la tarde anterior, constituyendo un verdadero escándalo los continuados aplausos que los muchachos escucharon durante toda la corrida."

Limeño también cosechó muchos aplausos pero fue cogido al entrar a matar al tercer novillo de la tarde, siendo atendido por los facultativos de una herida en el labio de tres centímetros de extensión, con destrozos de la caja dentaria. Se estimaba que su recuperación tardaría unas dos semanas.


Gallito entra a matar a su primer oponente.


De esta manera despachó Joselito al sexto.







miércoles, 30 de septiembre de 2020

BELMONTE CONTRA LOS GALLO EN UNA TARDE TRIUNFAL

 Sabida es la competencia que en la segunda década del siglo pasado hubo dentro y fuera de los ruedos. José y Juan fueron los principales protagonistas a cuyos bandos se adhirieron, de manera incondicional, aficionados y revistas especializadas.

En la portada del número 11 de 'The Thango' aparece un Belmonte triunfador, con las dos orejas en las manos, sometiendo a Rafael y José a propósito del éxito del trianero en la corrida de la Asociación Sevillana de Caridad celebrada en La Maestranza el 17 de mayo de 1917. En el interior se afirma que el Pasmo paseó dos trofeos del sexto astado de Gamero Cívico mientras en la reseña del número 1.105 de 'Sol y Sombra' se le apunta solo uno. Y es que por aquellos días los trofeos no pasaban de ser mera anécdota. 

Pero quedémonos con una fuente más fiable que el rotativo mentado en primer lugar y transcribamos cuanto Onarres escribió de los Gallo en el segundo. Vaya por delante que el revistero no escatima elogios para referir la labor de Juan:

"Primero.- Negro, fino y caído de cuerna. Rafael veroniquea vulgarmente. El animalito es muy bravo y hace una gran pelea, recibiendo de los montados cinco varas, por dos caídas y un caballo muerto. Almendro y Armillita banderillean bien. El Gallo, molesto por la lluvia, que no cesa, torea de muleta con la derecha desde cerca aunque movido y ejecuta un pase de pecho peinando el lomo de la res. A toro humillado, entra a matar con cuarteo y atiza un pinchazo, saliendo para la barrera y saltando al callejón. Otro pinchazo delantero, medio metisaca también delantero y un descabello. Hay pitos.

Segundo.- Aguilillo, negro y bien puesto, Joselito lo saluda con dos verónicas buenas y cuatro colosalísimas, que se ovacionan con delirio. El toro es bravo pero no tiene poder, y recibe cuatro varas, por una caída y un caballo. Joselito hace dos quites monstruosos que levantan al público de los asientos y las palmas hacen humo. Toma los palos, y sin que la música deje de batir marcha triunfal al gran torero, clava tres pares inmensísimos, previas tres preparaciones tan valientes y tan artísticas que son casi indescribibles (sic). A un metro de distancia del toro y retrocediendo cuando el animal avanzaba, cruzó tres veces la arena, teniendo al público en constante expectación. La última vez, mientras iba retrocediendo, miraba y saludaba al público, que le ovacionaba. En este alarde de temeridad se le arrancó el toro, teniendo el diestro que apoyarse en el testuz del enemigo para irse de la cabeza. Toda esa faena la realizó el torero completamente solo en el ruedo con el toro. Hubo enorme expectación y derroche de arte, valentía vista y facultades. Ni que decir tiene que la música y las ovaciones no cesaron ni un momento. Joselito ordena que dejen al toro refrescar y mientras tanto toma espada y muleta. En los primeros pases el torero está derecho, quieto y artístico. Manda de verdad con la bayeta y éste en la mayoría de los pases la saca por la cola. En otros aguanta bien y el público, entusiasmado, le ovaciona y vuelve a sonar la música. Luego se agotan algo las facultades del enemigo y el espada se hinca de rodillas y así ejecuta el resto de la faena, que impone de valiente. El diestro se adorna, toca los pitones del animal, corre la mano por uno de ellos desde la mazorca hasta la punta, escupe al toro en los hocicos y hace otras mil monerías que dislocan a la concurrencia. Iguala, y entrando de dentro a fuera, con valentía, deja una estocada hasta la mano algo inclinada y descabella al segundo intento. (Ovación delirante, vuelta al anillo, unánime petición de oreja, que le concede el presidente, y salida al tercio para saludar). ¡Qué lidia más completa y hermosa ha dado a este toro!

Cuarto.- Del mismo pelo (negro) y bonito. Rafael lo veroniquea bien, sobresaliendo un par de verónicas magníficas y la larga cambiada con que finaliza. El toro cumple, recibiendo cuatro varas, por solo una caída. Rafael toma las banderillas, y al cuarteo, prende un par aceptable, y cierran los de turno medianamente. Rafael, muy derecho, con los pies quietos y unidos, da el primer pase ayudado y saca la muleta por el rabo. Sigue con otro natural, superior; uno por alto y otro natural, inmenso. El público le ovaciona y Rafael hace una faena hermosísima, compuesta de pases de todas las marcas y de todos los adornos, derrochando arte, elegancia y esa gracia torera que él solo tiene. Pases por alto y por bajo, de pecho, de tirón, afarolados, pasándose la bayeta por la espalda, y todos los demás conocidos y algunos por conocer. La música bate marcha en su honor y el público grita olés y le pide que no le mate. Seguramente comprenderían que iba a meter la patita como en efecto la metió, echando a perder una faena tan brillante por no decidirse a atacar por derecho. Entra con cuarteo y atiza un pinchazo. Alargando el brazo y también buscando ventajas, deja otro pinchazo hondo delantero. Vuelve a pinchar y luego descabella al segundo golpe; oye palmas. 

Quinto.- Negro y abierto de pitones. En las primeras de  cambio se aploma mucho y así sigue toda su pelea, restando brillantez a las faenas. Aguanta cuatro varas y produce una caída. Los banderilleros tardan en cumplir su cometido, porque el animal está muy quedado y derrota mucho. En esta forma llega a manos de Joselito que no consigue  que el toro le embista. Le da pocos medios pases, y en seguida que consigue igualarlo, le entra a matar de dentro a fuera, muy ligero y llevando el brazo alto, para colocar media estocada trasera que inmediatamente lo tira sin puntilla. (Palmas abundantes)."



miércoles, 31 de octubre de 2018

ESTOCADA DE JOSELITO EN SEVILLA

José, a la segunda intentona, ha enterrado casi todo el estoque en la anatomía de su primer toro. Sevilla celebra la quinta de abono. Es domingo 30 de abril de 1916 y se lidian astados de Anastasio Martín. Con José, Pastor, Gaona y Belmonte completan la oferta.

La foto pertenece a la revista 'Toros y Toreros' del 9 de mayo y de la labor de Maravilla con este astado, dice: "Negro, de bonita lámina, núm. 106. Joselito torea de capa parado, aunque enmendándose. Muchas palmas. El toro, bravo y poderoso, toma Cuatro varas (una de Camero, muy buena. Ovación),  por tres tumbos y un caballo. Joselito hace un gran quite doblando con el toro. Magritas y Blanquet ponen las banderillas. Gallito, de lila y oro, torea mandando y recogiendo bien. Hay pases muy lucidos, uno de rodillas, magnífico, a dos dedos de los pitones. Entrando, bien, da un buen pinchazo, que se aplaude. Sigue muleteando; el viento le molesta; el toro le desarma, pisándole la muleta. Se perfila, y en el momento de engendrar el viaje el toro se distrae y José se pasa sin herir. Después deja una bien colocada."


miércoles, 10 de octubre de 2018

'LA OREJA DE SEVILLA' POR DON MODESTO

El diario El Liberal publica el 2 de octubre de 1915 el siguiente artículo de Don Modesto en el que expresa su opinión sobre la oreja concedida a Joselito en La Maestranza días antes, primera aurícula que vio cortar la afición sevillana.
Mundo Gráfico recogió instantes de la faena.



Joselito, ese enorme torero de los veinte años, que en la temporada próxima a concluir ha hecho lo que jamás hizo torero alguno, acaba de conseguir el mayor galardón a que puede aspirar un lidiador de reses bravas. En la corrida del jueves, que estoqueó seis toros de Santa Coloma, consiguió la oreja del quinto por unánime aclamación da la muchedumbre.

En Sevilla no se daban orejas. Los sevillanos tenían a gala el que en aquel ruedo nadie se había hecho acreedor a tan codiciada prenda, porque había de ser a una faena extraordinaria, enorme, casi sobrenatural la que rompiera el hielo, y esta faena nadie, ni Lagartijo, ni Frascuelo, ni Fuentes, ni Mazzantini. ni Guerrita, ni los Bombas, ni los Gallos, ni el Espartero, ni Belmonte, nadie, en fin, había logrado realizarla.

Cuando en Madrid se concedió la primera oreja a Vicente Pastor, los sevillanos acrecentaron su intransigencia, mostrándose irreductibles.

—-En Madrid, sí ; pero en Sevilla, nada - dijeron.

Y en aquella Plaza nadie se tomaba la molestia de pedir la oreja para ningún diestro, pues sabía que eran tiempo y saliva perdidos.

Gaona, no hace muchos años, mató un toro en Sevilla de una manera asombrosa. Rafael Gallo hizo en aquel ruedo faenas realmente estupendas. Belmonte este mismo año, en la feria de Abril, estoqueó un toro grande de Miura admirablemente. Ni para Gaona, ni para Gallo, ni para Belmonte, vio nadie demandar la concesión de la oreja del difunto cornúpeto.

—En Madrid se dan orejas a granel— decían loa sevillanos.—Aquí, ni una. ¡ Nosotros, somos nosotros!

Pero llega Joselito, ese torero que 11eva dentro dos o tres Guerritas empalmados, como tuvo el honor de decir no hace mucho tiempo esto modesto cronista taurino, y ante ese mozo de veinte, años ceden las férreas voluntades, los obstáculos tradicionales caen como castillo do naipes al soplo del viento, se ablandan los corazones de granito, las hoscas intransigencias se truecan en gelatinosas complacencias, y al clamoreo de millares de voces que rugen de entusiasmo, se corta en la Plaza de Sevilla la primera oreja para Joselito.

Hubo un momento, un solo momento, en que joselistas, gallistas v belmontistas se fundieron en un alarido de alegría. El presidente vaciló unos instantes; pero la petición era unánime y agitó el pañuelo blanco rompiendo la tradición que tanto enorgullecía a la afición sevillana. Se cortó el apéndice, que fue entregado al lidiador más grande que han visto los nacidos.

Pasados los primeros entusiasmos la meditación hizo su camino, v dos horas después comenzaron a formarse densos nubarrones de protesta, que aún no han descargado pero que descargarán  seguramente. De la oreja de Joselito en Sevilla se va a hablar más, mucho más, que del impuesto de inquilinato y tanto como de la guerra europea.

Que si los toros eran chicos, que si solo pesaron veinte arrobas, que- si el quinto fue un bizcocho de soletilla, que si la faena adoleció de éste o del otro defecto, de que si la estocada fue alta, baja, derecha ó torcida; de que si el presidente está tachado de. parcial por eu exagerado gallismo;
de que si hubo o no hubo... En fin, señores, un verdadero laberinto de razonamientos —más o menos razonables—que enmarañarán la cuestión hasta convertirla en verdadero solemne y reverendísimo ciempiés.

Yo no he visto la faena. Aún no he leído lo que de ella hayan podido decir el reputado «Don Criterio» y otros notables críticos de la Prensa sevillana, y, sin embargo, afirmo que me parece muy bien la concesión de la oreja.

Yo voy a suponer que la faena no ha sido tan grande como decían loa corresponsales telegráficos. Supongo también que Gallo, Belmonte, Gaona, Pastor, las han hecho de mayor mérito; pero ¿qué lidiador, más que Joselito, puede vanagloriarse de haber toreado, de triunfo, noventa corridas—y aún queda el rabo por desollar—en una temporada sin haber sufrido ni el más leve rasguño?  ¿Es que una tan enorme labor no significa nada en el haber de un torero?

Yo quiero creer que la afición sevillana ha otorgado a Joselito la primera oreja no por sus faenas del jueves, sino por sus faenas de la temporada. Un premio grande, extraordinario, fuera de abono, para la inmensa labor de un torero que a los veinte años ha hecho lo que no hizo nadie con muchos de toreo.

Y no importa que el toro de Santa Coloma pesara veinte o veintidós arrobas, ni que fuese un bizcocho, ni que la estocada estuviese en la cruz ó ligeramente desprendida.

El día anterior, oon toros de Miura, tuvo Joselito. en la misma plaza de Sevilla una tarde de primer orden.

Véase lo que dice Don Criterio respecto de ella: «Los toros no se prestaban a que se les pudiera sacar el trapo por el rabo en todos los pases, y para sacar el mayor partido posible se metió materialmente dentro de ellos, con una valentía verdaderamente extraordinaria y un dominio más extraordinario todavía, haciendo con ambos cornúpetos lo que le dio la real gana. Se arrodilló repetidas veces, cogió los pitones, se lió á bofetadas con e1 segundo y a los dos los convirtió en verdaderas babosas a fuerza de arrimarse y consentirlos, apoderándose de ellos en los primeros muletazos. Hubo en ambas faenas derroches de valentía, inteligencia y un completo dominio de la suerte. 

Más valentía, más conocimientos y más dominio, imposible. ¡Qué torero más grande y más largo! ¡Un asombro!".

No se arrepienta de lo hecho el público sevillano. Ha roto la tradición y bien rota está, pues a un lidiador de tan extraordinario mérito, solo se le podía premiar con algo extraordinario.

Y este algo ha sido la primera oreja en Sevilla.

¡A tal señor, tal honor!

domingo, 7 de octubre de 2018

¿UNA OREJA EN SEVILLA?

Joselito se adorna con Cantinero.
(Foto: Mundo Gráfico)
Así tituló el siguiente ripio la revista Palmas y Pitos a propósito del corte de la primera oreja en La Maestranza. Cabe refrescar la memoria: el acontecimiento tuvo lugar el 30 de septiembre de 1915, fecha en que Joselito se encierra con seis toros de Santa Coloma. Fue en el quinto de la tarde, de nombre Cantinero, marcado con el 131, negro, listón, lucero, al que tras una memorable faena el presidente Antonio Filpo mandó le cortaran el primer apéndice en tal escenario. La polémica estaba servida...


A mis compañeros y paisanos «A. N. Dres y Don Criterio»


Me causa indignación, y no lo creo;
se llame Terremoto o Maravilla,
no debiera la plaza de Sevilla
seguir las bufonadas del toreo.
Ya tiene esa afición igual recreo
que cualquiera lugar, suburbio o villa,
donde otorga un alcalde monterilla
orejas a medidas del deseo.
Ya la cuna del arte, de Guerrita,
en unión de Reverte y de Bombita,
tuvieron muchas tardes colosales,
se rinde ante una "clac" poco sensata;
ya puede, como el burro de reata,
seguir por do la lleven los ronzales.

                                                            PACO PICA POCO

domingo, 30 de septiembre de 2018

PUBLICIDAD GALLISTA (V)

José, en la última entrada de la serie, retoma protagonismo. Dubois inmortalizó el instante en la segunda corrida de la Feria de Abril de 1915, verificada el 18, en la que Maravilla actuó mano a mano con Blemonte en la lidia de astados de Gamero Cívico. 

Gallito, con la rodilla diestra en la arena, pasa con arrojo la embestida de su antagonista, completamente entregado a la voluntad del de Gelves...



miércoles, 26 de septiembre de 2018

PUBLICIDAD GALLISTA (IV)

Rafael protagoniza esta cuarta entrega con los arcos de La Maestranza como testigos mudos a su desplante. La plaza apunta a lleno y el Divino Calvo coge el pitón derecho del toro como si tal cosa. Un peón, en segundo plano, atento a cualquier contingencia... La foto de Dubois corresponde a la última corrida, concretamente al quinto toro de Murube. Rafael compartió escenario con Bombita III, Joselito y Limeño.

domingo, 23 de septiembre de 2018

PUBLICIDAD GALLISTA (III)

En esta tercera entrega de la serie de postales emitida por la popular relojería El Cronómetro de Sevilla, Dubois inmortaliza a Joselito rodilla en tierra, dando un soberbio pase con la mayor tranquilidad del mundo. Nótese que los ojos del coletudo y de la fuera están a la misma altura, desafiantes... ¡Hay dominio ante un santacoloma jugado el 17 de abril!

miércoles, 19 de septiembre de 2018

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Siguiendo con la serie, en esta segunda entrega aportamos una instantánea donde José pasa con la izquierda, algo despegado en honor a la verdad, a un ejemplar de Santa Coloma jugado el 17 de abril de 1915 en tarde compartida mano a mano con su inseparable Juan Belmonte.

miércoles, 23 de mayo de 2018

UNA TARDE SIN PENA NI GLORIA DE FERNANDO EN LA MAESTRANZA

Fernando.
Rafael El Gallo tomó la alternativa en la primera de las corridas de la Feria de San Miguel de 1902, celebrada en La Maestranza el 28 de septiembre. Dos días después otro gallo, Fernando, volvió a torear sin que, a juicio de Luis Cornella en 'El Toreo', hiciese nada destacado. Con el medianode los Gómez hicieron el paseíllo Camisero y Rerre con astados de Joaquín Muruve.

En 'El Toreo' se dice de Fernando que "El trabajo, en conjunto, de este muchacho, resultó, como vulgarmente suele decirse, ni fu ni fa. Ni dio motivo a censuras ni mereció grandes elogios. Al segundo de le tarde lo pasó con ciertas e injustificadas precauciones, y después de tres pinchazos, sin entrar en ninguno por derecho; media estocada desprendida, por echarse fuera desde el momento de engendrar el arranque; otra media, casi en el gollete, entrando con exagerado cuarteo, y un intento de descabello, dobló el noble bicho para no levantarse jamás. El público, no obstante, guardó silencio al terminarse esta faena. En su segundo, quinto de la tarde, estuvo, en mi opinión, casi tan desacertado como en su primero. Lo toreó de muleta con despego y movimiento, y lo hizo arrastrar después de proporcionarle, sin estar e! toro en condiciones, media estocada honda y atravesada y una entera con tendencias. El público le tributó algunas palmas. Toreando de capa a los dos que le tocaron en suerte, no hizo nada notable. En quites, procuró agradar. En banderillas, muy bien".

Sedano da cuenta en 'La Correspondencia de España' de la presencia de los coros Clavé, que previamente al espectáculo recorrieron en grupos las calles de la población. ¡Tiempos en los que en Cataluña se apreciaba el toreo sin complejos!

miércoles, 22 de noviembre de 2017

RAFAEL EN LA DESPEDIDA SEVILLANA DE BOMBITA

Programa de la Feria de San
Miguel de 1913.
Ricardo Torres 'Bombita' toreó su última corrida en La Maestranza de Sevilla la tarde del 30 de septiembre de 1.913. Rafael, con quien había rivalizado en sus años buenos, fue testigo directo del acontecimiento. 

La revista 'Palmas y Pitos' dedica la siguiente crónica, firmada por J. R. de Castro, al festejo, en el que también intervinieron Bombita III y Vázquez II con toros de Gregorio Campos:

Ricardo ha estado toda la tarde siendo objeto de calurosas y no interrumpidas ovaciones, por sus grandísimos deseos, enorme valentía y derroche de arte. Tropezó con el único bicho que estaba difícil para la muerte, que fue el primero, el cual llegó quedadísimo y sin hacer caso del engaño, y con él se lió guapamente procurando sacarle partido, y hubo pases valientes y hasta lucidos, como uno rodilla en tierra. Mledia delantera y caidita con alivios, y descabelló a la primera. En su segundo hizo primores con las banderillas, dejando tres pares y medio de ole con ole, que se ovacionaron. Se provee de los trastos, brinda a un amigo, y después, en el centro del anillo, a todo el público.. . y señores, ¡vaya faena! Pases a dos centímetros del animal, de pecho, cambiados, de rodillas, por bajo, todos enormes y de torero. Tres pinchazos atacando derechito y media delantera, y ovación entusiasta. ¡Bravísimo, Bombita! Salió en hombros y así llevado a su casa, seguido del gentío que le aclamaba y que le obligó a salir varias veces al balcón.

Gallito. Compartió esta tarde las ovaciones con Bombita, y el público, por un momento, olvidó sus deplorables tardes anteriores para rendirse ante el soberano torero, que ejecutó en el sexto una hermosa faena, compuesta de todos los pases inventados, cerquísima y artístico. Un pinchazo. Media delantera. Tiró tres veces la puntilla sin acertar, y el campos entregóse al cachetero. Este toro lo brindó a Bombita, y el público pidió que saludasen ambos, haciéndolo así a instancias de Rafael, desbordándose el entusiasmo. Gallito palitroqueó este toro colosalmente. En su primero no quiso hacer nada, y nos hizo temer no buscara el desquite. Faena incolora y media delantera, atacando feamente, pero que no necesitó puntilla. Soberbio en varios quites en el séptimo, en el cual Manolo Bomba y Gallito hicieron alardes de valor y arte, respectivamente, entre una lluvia de aplausos. Hoy, Gallito, en conjunto, fue el que debió haber sido ayer o anteayer con los toros de don Felipe o los de Miura. ¡Qué diferencia del Gallo de otros días al de esta tarde, después de media corrida!

Bombita III. Otro que también se sacó la espina. Aceptable no más en el tercero, y soberbio en el séptimo Apretándose como no cabe más, realizó una emocionante faena, coreada con bravos y oles, y brindando por Gallo y por su hermano, entró con fe para un pinchazo en lo duro; media en lo alto y un intento, y hubo gran ovación merecidísima para Manolo; éste invitó a los demás matadores a salir a los medios, y los cuatro saludaron a los entusiasmados espectadores. Vázquez II. No ha hecho nada con el capote y la muleta; pero, amigos, largó un volapié enorme al cuarto, dándolo tan a conciencia, que dudo haya quien pueda mejorarlo. Manolo es un gran matador de toros; con esto solo, pero lo mismo que él, y con la agravante de tener menos estilo, hay otros que torean mucho más que él. ¿Causas? Vaya usted a saber. Breve y decidido en el último. 

El ganado, de D. Gregorio Campos, muy bueno en conjunto, prestándose, a excepción del primero, a toda clase de filigranas.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

UN GALLITO EN EL GALLINERO

La foto se publicó en 'La Unión Ilustrada', en el número 189 de 27 de abril de 1913. En ella se ve a Joselito, Gallito por entonces, rodeado por sus admiradores de la peña El Gallinero. Se supone que fue tomada por la noche, tras torear la cuarta de la Feria de Abril en la que despachó toros de Benjumea junto a Rafael y los hermanos Bomba. Corría el 20 de abril...