domingo, 3 de abril de 2022

PRIMERAS NOVILLADAS DE RAFAEL EN MADRID (y III)

                                        

La tercera novillada en Madrid del año 1899 fue el 27 de agosto. Se dio la circunstancia de que fue el último festejo organizado por la empresa del señor Balbontín. Las cuadrillas de ‘Algabeño Chico’ y de Rafael se las vieron con cinco novillos de Francisco Mata, que había comprado la ganadería  de Clemente,  y uno, el 6.º, de la viuda de López Navarro. Todos fueron abecerrados y fueron muy protestados por el público.
A continuación se ofrece la crónica de la actuación de Rafael publicada el 28 de agosto en El Toreo.



El segundo de los lidiados tenía por nombre Cochinito, núm. 5, y fue de pelo negro zaíno, cortito y delantero de pitones, y muy pequeño.  Salió revolviéndose, saludándole Gallito con cinco verónicas muy movidas, dándole á continuación dos de frente por detrás. 
Entre Torres y Monerri le pusieron siete puyazos, siendo derribados una vez cada uno. En los quites procuraron adornarse los dos matadores. Chicuelo metió un par abierto al cuarteo. Ochoa prendió otro par trasero y caído, entrando en la misma forma que su compañero. Y Chicuelo, después de pasarse una vez sin meter los brazos, clavó un buen par que fue aplaudido. 
El presidente mandó cambiar de suerte, y Gallito, que lucía terno flamante verde y oro, desenvainó el acero, pronunciando ante el Sr. Buendía el brindis propio de estos casos. 
Desde cerca, pero sin parar un momento dio á Cochinito un pase con la derecha, otro por alto sufriendo una colada, y uno cambiado, para un pinchazo entrando con los terrenos cambiados, cayendo ante la cara del toro, haciéndole un buen quite Ochoa. Puesto Rafael de pie le dio otros cinco pases con la derecha y seis altos para otro pinchazo caído por no meterse. De nuevo empleó el trapo rojo para dar otros dos pases altos y dos con la diestra, como preliminar de una estocada corta por no meterse en el sitio de peligro. Otro pase más por alto, dos con la derecha y un pinchazo sin soltar, echándose fiera. Y después de otro muletazo por alto atizó una estucada corta y caída. El bicho se acostó y levantóse en seguida para doblar de nuevo y ser arrastrado por las mulillas. 
Pitos y palmas. Tiempo empleado por el espada en la faena, cinco minutos. 

El cuarto tenía por nombre Baratero, núm. 24, y fue de pelo colorado, ojo de perdiz, abierto de herramientas, y un chivo por lo pequeño. Salió abanto y acosándole los jinetes, pero siendo certero al herir, tomó dos varas de Inglés chico, derribándole en ambas, con pérdida de un tronco de jamelgos. Pimienta pinchó dos veces, cayendo en la última y dejando sobre el redondel su acémila. Empalmao dio tres puyazos, midiendo con su casaquilla la arena en dos ocasiones, sufriendo la pérdida de dos arenques. Y Monerri echó una vez el palo, sin sufrir ningún contratiempo. 
Los matadores oportunos á los quites, escuchando algunas palmas. Bazán, que salió por delante, clavó un buen par al cuarteo. Zocato, entrando bien y levantando los codos, marcó en lo alto, clavando un solo palo. Dobló Bazán con otro par bueno á la media vuelta que le valió palmas. Y Zocato prendió otro entero en la misma forma que su pareja. 
Sonaron los clarines, y Gallito, encorvándose y sin parar, dio al novillo  nueve pases con la derecha y once altos, para una estocada corta y atravesada por echarse fuera antes del momento de la reunión. Y sin más preparaciones atizó una corta en lo alto, que hizo doblar al bicho. El matador empleó en su faena, cuatro minutos.


Aunque no se había anunciado por carteles, debió ocurrirle algo á alguno de los bichos de Clemente, cuando para cerrar plaza se soltó un becerro, que por el hierro y divisa, acusaba ser de la vacada de López Navarro. Este becerro, mas propio para las señoritas toreras que no para los que se traen pretensiones de toreros, era de pelo negro mulato y abierto de pitones. Salió con pies y Gallito le saludó con dos verónicas, un farol, dos de frente por detrá
s y un recorte, todo ello con mucho movimiento en los pies. 
De Panrito, Monerri y Carranza tomó con bravura y empujando seis varas, derribándoles dos veces, con pérdida de un tronco de jacos. 
Gallito cogió otra vez los palos, prendiendo un buen par al cuarteo, que le valió palmas. Repitió con medio caído. Y Sagasta cuarteó otro entero. 
A poner fin á la corrida se dispuso Gallito, el que, con un pase cambiado, cuatro altos, uno de pecho, dos buenos con la derecha y uno natural, citó á recibir, dando un pinchazo sin abandonar el arma, por tratar de clavarla cuando el bicho hizo la señal de acometer. Tres pases más con la derecha, uno alto y otro natural, y de nuevo cita el chico á recibir; pero en el momento de arrancarse el becerro el diestro se adelanta, largando una estocada corta y atravesada.Y con otro pase más com la derecha se metió á herir á volapié, atizando una estocada baja, saliendo perseguido, y abandonando los trastos tomó el olivo por el 3. El bicho dobló, despenándolo el puntillero. Tiempo empleado, cuatro minutos. 


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